16/11/09

Reflexiones sobre la agenda social ante la crisis climática: Crisis climática, un desafío para la condición humana y para una ética de la naturaleza

Elizabeth Peredo*

El Cambio Climático que vivimos no es cualquier crisis más, es una alerta global sobre la ruta de autodestrucción que eligieron los poderosos, de las inequitativas posibilidades que quedan en el mundo para sobrevivir –los pueblos indígenas, los grupos sociales más pobres, las mujeres, los viejos y los niños son los más afectados en el mundo de hoy -
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La Paz es una hermosa ciudad andina rodeada de glaciares de la Cordillera Oriental de los Andes, entre los que se destaca el hermoso e imponente Illimani, Apu[1] guardián de sus habitantes y de los cerros menores que la rodean. Más de dos millones de habitantes se cobijan en este paisaje de valles urbanos y altiplano: La Paz y El Alto, dos ciudades de historias intensas, de larga trayectoria en la construcción de una sociedad donde la justicia y la diversidad cultural buscan convivir en armonía.
El escudo departamental de La Paz tiene en su centro la imagen imponente de este hermoso nevado, es decir que este glaciar es parte de la historia y la identidad de nuestro departamento. El Illimani, como la mayoría de los glaciares en el mundo, es fuente de una valiosísima información sobre la historia del planeta; al igual que los árboles, sus diferentes capas proporcionan datos sobre el clima en la tierra durante siglos. Mientras más antiguo sea el glaciar y más nieve y hielo concentre en su estructura, más aportará en la información sobre los diferentes períodos en el mundo sobre el clima y hasta la habitabilidad del planeta. Los glaciólogos suelen brindar informes sobre nuestra historia larga a partir de estudiar las diferentes capas de hielo formadas en el tiempo. La ciencia confirma lo que las ancestrales culturas andinas nos dicen: los nevados son nuestra memoria y por tanto nuestra protección.
Más aún, el Illimani de manto blanco en la ciudad de La Paz es fuente de inspiración para poetas, artistas y pintores que encuentran en su impresionante belleza una fuente de identidad y de sentido en sus vidas. Hay tangos, huayños, boleros y canciones que invocan el Illimani como símbolo de ensoñación. Cientos de grupos culturales de bailarines, musicales e intelectuales toman su nombre para identificarse. Walter Solón pintó un Illimani cuando las ventanas de su taller, ubicado en el barrio de Sopocachi, fueron cubiertas por un moderno edificio de los muchos que hace años van cerrando ventanas y levantando sombras en el barrio. Inconforme con no contemplar el hermoso nevado, su Illimani pintado en un papel sobre la ventana tapada, lo acompañó durante algunos años en su taller ubicado en el tercer piso de la Fundación Solón. Este glaciar es, sin duda, fuente de identidad y de inspiración.
Según la UNESCO[2] la identidad cultural es un derecho inalienable de los pueblos. Sin embargo, el Illimani, el Mururata, el Huayna Potosí, el Tuni-Condoriri y todos nuestros glaciares tropicales andinos, como decenas de otros glaciares en el mundo, símbolos de identidad y de memoria, se derriten ante nuestros ojos como una metáfora del poco tiempo que nos queda para reaccionar y cambiar el curso de los acontecimientos signados por la civilización occidental capitalista basada en la codicia y la acumulación irracional e irresponsable.
No es el único glaciar que perdemos por el calentamiento global. En Bolivia ya ha desaparecido un glaciar más pequeño y más frágil: el famoso Chacaltaya, que era la base del Club Andino Boliviano y tenía el único “lift” para sky en todo el país. Un glaciar donde los turistas y miles de jóvenes iniciaron sus aventuras en “sky” andino y podían disfrutar de patinar en el glaciar más alto del mundo a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar.
De ese glaciar hoy sólo queda el recuerdo y la sensación de impotencia ante un fenómeno que no hemos provocado -Bolivia es responsable de poco más del 0,10% de las emisiones globales-, pero del que sufrimos las peores consecuencias y en condiciones de gran vulnerabilidad. Los glaciares andinos son la base de la provisión de agua y de energía para las ciudades y poblaciones que los rodean, varios ecosistemas dependen de ellos para su equilibrio. En el caso de La Paz y El Alto dependemos en más de un 40% de esta fuente de agua y energía. Estudios científicos del Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO, ya alertan sobre la progresiva e inminente desaparición de los glaciares tropicales de los Andes y de la emergencia humanitaria que se vivirá por la falta de agua. En la actualidad más de 1 millón de personas de la ciudad de El Alto están ya recibiendo un servicio racionado de agua por la agravada escasez de este elemento en los servicios públicos, mientras que los animales de pastoreo de las comunidades rurales de las regiones del Altiplano y del Chaco mueren por la falta de agua, los cultivos se ven afectados y muchas comunidades de las regiones rurales del país incluidas las de los Yungas, sufren por la elevación de la temperatura, la falta de agua y la afectación a sus más elementales medios de vida.
Estudios científicos preveen que esta situación afectará a más de 70 millones de personas en América del Sur en un futuro próximo. La pérdida de glaciares en el mundo amenaza el derecho a la vida a millones de personas, en el caso de los Glaciares del Himalaya estos están retrocediendo más rápidamente a una media de 10-15 metros por año, su pérdida afectará la vida de al menos 1.500 millones de personas de China, India y Nepal.
Esto no sucede porque tengamos mala suerte, ni por ningún castigo divino, sino por una enorme deuda histórica que generaron los países desarrollados al haber aprovechado del espacio atmosférico, de nuestros territorios, de nuestra gente y nuestras riquezas. Y estamos hablando no sólo de Bolivia, sino del Sur Global. Así, colonialismo y capitalismo nos dejan una deuda de siglos de explotación, vulnerabilidad y marginalidad.
Quién nos devolverá nuestros nevados, fuentes de agua, energía, identidad y vida, ahora que el calentamiento global los derrite inevitablemente? Como enfrentaremos la aguda escasez de agua que hay en nuestras regiones? Quién responderá por las innumerables catástrofes e inundaciones en el mundo, ahora exacerbadas por los enormes cambios en el clima? En fin, quiénes devolverán al planeta la armonía que necesita para seguir cobijándonos?
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El cambio climático devela sistema
La Conferencia de las NNUU sobre Cambio Climático ha delatado un sistema de vida profundamente insostenible en el mundo, mostrando que los impactos de la excesiva producción de gases de efecto invernadero son ya extremos y por mucho tiempo irreversibles. Aunque las emisiones bajaran a 0 ya nada nos devolverá nuestros nevados perdidos, ni nada evitará la pérdida de territorios en los países insulares, ni la agravada escasez de agua en el mundo, ni nada podrá controlar la enorme frecuencia de desastres ambientales provocados por este fenómeno en todo el mundo. Reportes científicos sobre la huella ecológica que deja actualmente la humanidad afirman que el planeta gasta 30% más de lo que la tierra puede regenerar en un año, arrastrando un déficit suicida3.
El equilibrio se ha roto. Nunca antes hemos enfrentado un problema de tal magnitud que evidencie tan claramente los más profundos problemas y contradicciones de nuestra civilización. Detrás del calentamiento global se esconde impune un sistema de acumulación irracional movido por el afán de lucro de empresas y transnacionales, y de visiones que aplicaron a ultranza una concepción de desarrollo y bienestar devastadora para el planeta, socavando las bases mismas de la vida y del futuro. (sobreexplotación, extractivismo, comodidad y despilfarro)
Es cierto que todos los países del mundo contribuyen a la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), pero los grados de responsabilidad son diferenciados; no todos los generan en la misma proporción y está claro que son los países desarrollados e industrializados son los principales responsables del calentamiento global. Estamos hablando de las acumulaciones históricas de GEI que se han producido desde principios de la era industrial y que en las últimas 4 décadas, coincidiendo con la vigencia globalizada del Consenso de Washington se han incrementado exponencialmente. En la actualidad el 80% de las emisiones globales son producidas por las industrias, la energía y el consumo desmedido de los países más ricos y más desarrollados que reúnen el 20% de la población mundial. América Latina es responsable apenas del 10.3% de las emisiones globales. Esta diferencia en las emisiones entre países desarrollados y países en desarrollo no han sido controladas ni antes ni ahora, a pesar de haberse alertado sobre este peligro hace más de 15 años y de haberse firmado el Protocolo de Kyoto destinado a este fin. De los 191 países que han firmado este Protocolo, uno de los más poderosos y contaminadores (20.2%)se ha negado sistemáticamente a ratificarlo como es el caso de Estados Unidos4, mientras que en las negociaciones de la COP 15 los países desarrollados no realizan compromisos verdaderos para reducir sus emisiones e incluso pretenden escapar del cumplimiento que les exige el Protocolo de Kyoto archivándolo y buscando un acuerdo frágil y poco significativo.
El Cambio Climático que vivimos no es cualquier crisis más, es una alerta global sobre la ruta de autodestrucción que eligieron los poderosos, de las inequitativas posibilidades que quedan en el mundo para sobrevivir –los pueblos indígenas, los grupos sociales más pobres, las mujeres, los viejos y los niños son los más afectados en el mundo de hoy -.
Pero también es un desafío para, en medio del shock y las voces apocalípticas que pretenden salidas de urgencia antes que soluciones verdaderas, se busquen caminos de solidaridad, honor, justicia y equidad.
Por eso, la crisis climática al mismo tiempo es una crisis que pone en primer plano la ética de relación con la naturaleza y el gran amor a la vida que tienen los pueblos y las comunidades locales en todo el mundo, los pueblos indígenas, las mujeres, las sociedades agrícolas; de su capacidad de adaptarse y sobrevivir, de desarrollar los principios de la solidaridad en la vida cotidiana, de enfrentar la adversidad apelando a su voluntad, a sus conocimientos tradicionales, a los saberes locales y a los que proporciona la vida cotidiana. También es una oportunidad para dar una mirada a todas las visiones y concepciones desarrolladas por diversas culturas en el mundo sobre la necesidad de una armonía con la naturaleza y sobre el cuidado que debemos al planeta.
Hay millones de personas en el mundo, cientos de sociedades y culturas que gracias a sus conocimientos acumulados enfrentan los cambios globales, logran encontrar soluciones parciales y desarrollan propuestas dignas de ser tomadas en cuenta, pues nos enseñan que debemos enfrentar el problema desde sus orígenes y con la creatividad y la voluntad necesaria para revisar y cambiar los paradigmas de vida dominantes que nos dicen que el desarrollo es infinito: desarrollo=destrucción y extracción, bienestar=comodidad a costa del otro, éxito=poder y discriminación, poder = menosprecio y humillación.
Albert Einstein decía: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”. Los principios que hasta ahora han regido para el desarrollo y la sobrevivencia han resultado ser calamitosos, pues no solamente están concentrados en un beneficio unilateral sino que generan destrucción en el medio ambiente y vulneran derechos humanos. Sólo benefician a los más poderosos en el mundo, siendo el origen de las mas profundas inequidades e injusticias.
La necesidad de cambiar los paradigmas que sostienen nuestra civilización es apremiante, y ello implica voluntad política pero sobre todo valor para deconstruir y recuperar lo que es capaz de cuidar la humanidad y la naturaleza de una manera no solamente sostenible sino equilibrada.
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El desafío de salir de la lógica mercantil
El mundo actual lo mercantiliza todo, el agua, la tierra, la vida, el conocimiento, el aire. Ese es el paradigma dominante, todo se vende, todo genera ganancias, mientras que el desarrollo y el crecimiento se mide con indicadores que señalan al mismo tiempo la destrucción del planeta y de la humanidad.
Por eso es que las soluciones que se han buscado hasta ahora para resolver un problema de la magnitud que describen los científicos no salen de los límites impuestos por la lógica dominante del mercado, el poder de las transnacionales y el consumo desmedido de los recursos naturales. Por ejemplo, uno de los mecanismos contemplados en el Protocolo de Kyoto y en las negociaciones hacia Copenhagen es el Mercado de Bonos de Carbono. Para algunos, este es el camino para enfrentar el cambio climático, para muchos, esta solución sólo permite a las empresas transnacionales y los países del Norte comprar el derecho a seguir contaminando a expensas de los pueblos y países que, aunque históricamente empobrecidos, conservan su naturaleza y aportan al oxígeno en el mundo.
Bajo la evidencia de que los países del Sur que tienen selvas y bosques ayudan al oxígeno en el planeta se promueve un mercado de bonos de carbono que puede ser es muy peligroso, pues en lugar de ir transformando la matriz productiva y de consumo hacia modelos más sostenibles -que es lo necesario históricamente-, se mantienen las raíces del problema. En lugar de contribuir a reducir las emisiones se fortalece un sistema que hace prevalecer la lógica del lucro y no influye realmente en un control de las causas.
Otro ejemplo son los agrocombustibles, que aparentemente al ser combustibles en base a productos y vegetales y no fósiles, darían la idea de que se contamina menos. Sin embargo, los agrocombustibles son en primer lugar un gran negocio de las empresas de automotores y de semillas y farmacéuticas, y son un negocio de los terratenientes; utilizan grandes cantidades de caña de azúcar o maíz, utilizan grandes cantidades de terrenos, constituyéndose en una presión para la deforestación y la ampliación de la frontera agrícola afectando a la seguridad alimentaria en todo el mundo (caso ya denunciado por la FAO, por varias ONGs especializadas y por las organizaciones de la Vía Campesina); El Grupo ETC dice que el incremento en el precio de los alimentos experimentado entre 2002 y 2008, se debe básicamente a la producción de agrocombustibles. Su producción en varios países usa trabajo mal pagado y en muy precarias condiciones ocasionando incluso enfermedades graves por malas condiciones laborales. Pero además varias fuentes afirman que estos combustibles “verdes” igual contribuyen a la emisión de gases no sólo por el uso de combustible fósil para su producción sino porque es una presión terrible para la deforestación; el 20% de las emisiones totales en el mundo provienen de la deforestación y la quema de bosques y selvas que en parte los agroindustriales promueven para tener más tierras productivas, con consecuencias de enorme devastación ambiental.
Así, aunque estas negociaciones están basadas en los acuerdos de medioambiente multilaterales y se desarrollan en el marco de las Naciones Unidas, han abierto las puertas a una gama de posturas y propuestas que en sus consecuencias afectan los avances en los derechos humanos y ambientales hasta ahora desarrollados como vemos en el caso del mercado de carbono o los agrocombustibles. También se vuelven a plantear soluciones que apuntan a desarrollar con mayor énfasis tecnologías transgénicas para adaptarse a los cambios por las inundaciones y sequías. En otro plano, algunas voces incluso han planteado la relación entre el control de la natalidad para las mujeres y el cambio climático, afirmando que si pudieran evitarse los embarazos no deseados en el mundo –que según estos informes ascienden a 200 millones por año- habría menos presión poblacional sobre el medio ambiente.
Como se ve en este debate con mucha facilidad se pierde el norte y se distorsiona el origen de la crisis buscando respuestas inverosímiles.
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La necesidad de reestablecer la armonía con la Madre Tierra
En Bolivia, las luchas sociales por el agua y por el medio ambiente ha dejado como herencia una visión social colectiva estrechamente ligada a la vida y a la recuperación del respeto a la Madre Tierra, la Pachamama. Esta visión se refleja en la nueva Constitución que considera el Agua como un derecho humano y un Derecho para la Vida y que incorpora el concepto del “suma qamaña” y “ñandereko” ; el “vivir bien” y en “armonía” con la Naturaleza. En contraposición a la idea dominante de que el “desarrollo” es infinito, el concepto del “buen vivir” pretende enfatizar que no es posible desarrollar y vivir bien a costa de otros, que no es posible crecer para siempre, que desarrollo no se puede medir con indicadores de desigualdad e inequidad y que debemos buscar una sostenibilidad basada en el respeto y la equidad entre los seres humanos y el agradecimiento y la reciprocidad con la Naturaleza.
La crisis global ha puesto en vigencia esta visión y la urgente necesidad de buscar una gobernabilidad/institucionalidad con reglas que ayuden a un verdadero cuidado de la vida y de la naturaleza. Es un desafío para Bolivia que lo tiene en su constitución y para todos los países del mundo que deben repensar el desarrollo, el crecimiento y los derechos humanos y ambientales. La declaratoria en las NNUU del Día de la Madre Tierra abre, por primera vez en este marco, la posibilidad de pensar la interrelación entre los seres humanos y la naturaleza y promover un debate hacia la construcción de una Declaración sobre el cuidado de la Madre Tierra.
Los debates y negociaciones alrededor del cambio climático no pueden olvidar ni dejar de lado los avances de la humanidad en la construcción de un sistema de derechos humanos y de cuidado del medio ambiente, ni mucho menos las luchas que los pueblos están librando para dotar a la sociedad de algo de humanidad para enfrentar los conflictos. Eso no es una cosa solamente de cuotas de emisión y dinero para mitigación y adaptación, el desafío es mucho más grande y conlleva repensar el modelo y los paradigmas sobre los que hemos asentado nuestra vida, la cultura y el desarrollo.
Construir un sistema que promueva el respeto a la naturaleza y sancione los crímenes ambientales dejando claros los derechos de la Madre Tierra es un desafío de toda la humanidad pues el mundo ha avanzado creando sistemas nacionales, regionales y multilaterales que buscan asegurar los derechos humanos, pero poco se ha avanzado en sistemas integrales y vinculantes que aseguren los derechos de la naturaleza para de esa manera asegurar la sobrevivencia de las especies entre ellas los humanos. Esa es la adaptación” que nosotros demandamos, esta crisis obliga a las élites del mundo a “adaptarse” a la idea de que hay que cambiar que no podemos continuar construyendo un modelo extractivista y mercantil.
El Presidente Morales de Bolivia ha propuesto algunos principios para iniciar el debate sobre el cuidado de la naturaleza y ha llamado globalmente a construir una declaración de protección de la naturaleza que debería tener un carácter multilateral y avanzar hacia un sistema vinculante.5
El desafío de la agenda social está en construir y fortalecer estos, y otros principios, apoyándose en la experiencia de los pueblos y las comunidades que aún no lo han perdido todo y que, tras décadas y siglos, han mantenido sistemas de cuidado y armonía entre seres humanos y la Madre Tierra.
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La Deuda Climática y la propuesta de Bolivia en la COP 15
Los “recursos” del planeta fueron aprovechados de una manera irracional por unos cuantos países y empresas poderosos. La mayor acumulación de gases de efecto invernadero se da a partir de la revolución industrial y en particular durante los últimos 40 años –que coinciden con el auge neoliberal impulsado por el Consenso de Washington-; el espacio atmosférico del planeta ha sido usado de manera desmesurada por algunos países, así como los recursos de la biósfera que son devorados por las empresas y los países desarrollados. Eso, ha dejado una deuda con los países del sur innegable, pues sus necesidades de desarrollo y de uso del espacio atmosférico se ven limitadas por la grave crisis ocasionada6.
Un reporte sobre las emisiones acumuladas de los países y regiones del World Resources Institute del 2008 dice que entre EEUU y la UE desde 1850 al año 2000 han acumulado más del 50% de las emisiones globales, 30% y 27% respectivamente.
Las necesidades objetivas de desarrollo de los países del sur se encuentran en desventaja si los comparamos con los recursos para el desarrollo que usaron y usan los países desarrollados; pero los países en desarrollo deben asegurar el acceso al derecho a la energía, a la alimentación, al transporte a toda la población de manera equitativa y democrática.
La equidad indispensable para abordar la problemática se encuentra en el concepto de Justicia Climática que los pueblos reclaman, pues permite abordar la discusión sobre el calentamiento global y los compromisos a tomarse desde una perspectiva de la equidad. El derecho de todos los pueblos y todos los seres del mundo de disfrutar y beneficiarse de un clima equilibrado y por lo tanto, en su relación, de aquellos bienes de la naturaleza necesarios para la sobrevivencia humana como el acceso al agua, a la tierra, a la alimentación, a la energía, el derecho a un territorio en tanto dependan y se interrelacionen con el clima.
La Justicia Climática incluye el derecho democrático de los pueblos a definir su propio futuro sin tener que verse afectados por los déficits ambientales y climáticos provocados por otros. Es decir que todos los pueblos tienen derecho a determinar su propio futuro, sus metas de desarrollo, su modelo de desarrollo y la posibilidad de aprovechar de los bienes de la naturaleza de manera equitativa, con las mismas posibilidades que otros para disfrutar de su derecho a la vida. Pero también esta el derecho de los seres vivos a la vida y del planeta Tierra.
Bolivia, en su posición como Estado en las negociaciones, ha planteado una propuesta que postula como eje el tema de la Deuda Climática exigiendo un trato equitativo y responsable de los países en desarrollo. En esta propuesta se exige reconocer la deuda histórica de los países desarrollados con el mundo y en particular con los países en desarrollo por haber consumido de manera excesiva el espacio atmosférico y haber limitado, ahora, las posibilidades que tienen los otros países para un desarrollo que posibilite un bienestar.
En las negociaciones hacia COP15, es urgente efectivizar todos aquellos compromisos y mecanismos que hagan que los países más ricos y desarrollados (que se enriquecieron aprovechando del espacio atmosférico contaminándolo) honren una deuda para apoyar los costos para la mitigación y la adaptación al cambio climático de los países en desarrollo, con recursos financieros suficientes que no conduzcan a más condicionalidades, que tengan mecanismos democráticos y transparentes y que permitan enfrentar los desafíos de mitigación y adaptación con una transferencia de tecnología adecuada a esta emergencia. Pero también honrar una deuda es entender que los países en desarrollo no pueden detener su crecimiento sin tomar en cuenta que existe una deuda climática y la necesidad de abordarla con equidad. Esta agenda está planteada en el debate y las negociaciones del Plan de Acción de Bali que incluye el seguimiento del Protocolo de Kyoto referido al control de las emisiones y la Convención Marco de las NNUU sobre Cambio Climático.
Pero el cambio climático no puede limitarse a una discusión sobre cuotas de emisión de gases o derivar en falsas soluciones como los mercados de carbono que no resuelven el problema de fondo, más al contrario: lo empeoran. Al ser una crisis civilizatoria ligada íntimamente a la sobrevivencia del planeta, de las comunidades humanas y de las diferentes especies que lo habitan, requiere tomar medidas y acciones urgentes orientadas a cambiar radicalmente las profundas causas de la crisis, empezando por recuperar y desarrollar formas de vida mas sostenibles y justas, por saldar la deuda histórica que tienen los países desarrollados con el sur y cambiar las bases mismas del paradigma contemporáneo, su matriz de producción y de consumo, sus mecanismos financieros y reglas de comercio destructivas.
Por ejemplo, los financiamientos para la mitigación y adaptación no pueden acabar siendo utilizados para comprar derechos de patentes de las tecnologías que sirven para mitigación o adaptación. De igual manera, los mecanismos de protección a las inversiones privadas deberán modificarse para evitar que las empresas sigan demandando por cualquier motivo a los países y quitarles sus recursos públicos tan necesarios ahora para enfrentar el cambio climático.
Esta es una Deuda que reclama un cambio de sistema para evitar seguir en un camino que sólo conduce a la destrucción. Por ello es que los movimientos sociales y las redes de activistas están ahora empeñadas en la construcción de un Tribunal de Justicia Climática7, como una respuesta a la falta demecanismos vinculantes y de control de los compromisos asumidos. El presidente Morales lo ha planteado como una necesidad urgente en el marco de las Naciones Unidas.
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¿Un tema de especialistas o un asunto de todos?
El tema del cambio climático y el calentamiento global es complejo y muy nuevo para todos, para las organizaciones sociales, para las instituciones progresistas y para el conjunto de la población. Muchos de sus términos incluso generan resistencia y cuestionamiento. La gente al principio rechazaba y decía “¿Mitigación? ¿Adaptación? Pero nosotros a qué tenemos que adaptarnos? Cómo podemos hablar de “adaptarnos” a semejante injusticia?
Incluso algunos plantean que el término adaptación es equivocado, pues cuando se enfrenta un peligro que amenaza la propia vida con la inminencia que estamos observando, ya no se debe hablar de “adaptación” sino de “sobrevivencia” (como lo sugirió Ricardo Navarro durante la Primera Preaudiencia del Tribunal de Justicia Climática en Cochabamba, Octubre 2009).
Pero aunque complejo en su comprensión, el cambio climático es la más trágica consecuencia del sistema neoliberal, sus reglas financieras y de comercio y afecta las bases de la vida cotidiana de la gente, sus medios de vida, el acceso a elementales recursos de alimentación, vivienda, habitabilidad, es decir los más elementales derechos humanos para sobrevivir. Por eso este tema nos involucra a todos. No es un tema de técnicos, científicos o especialistas solamente, es un tema común que emerge de la problemática cotidiana de cada persona y cada comunidad.
Aunque puedan haber diferentes visiones sobre como abordar la crisis climática, existe una coincidencia muy generalizada de que existe una deuda climática. El concepto de justicia climática entonces, es una construcción desde abajo, desde los movimientos sociales, desde la gente de a pie, que recogiendo las experiencias y las luchas que señalan la enorme deuda que tienen los países desarrollados con nuestros pueblos y la enorme necesidad de construir un ideal común para una visión holística de la naturaleza y el ser humano.
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Un enfoque integral para cambiar el mundo
Finalmente, debemos también tomar conciencia de que el cambio climático da la oportunidad de encarar constructivamente una crisis global y desarrollar una visión integral para abordar esta crisis civilizatoria que incorpora la problemática climática, financiera, alimentaria, de las migraciones, comercio, racismo, capitalismo, colonialismos, en fin. Es una crisis que reclama una mirada integral y multifactorial. Por eso, la problemática del cambio climático incorpora muchas agendas juntas: reglas de comercio, sistemas financieros, matrices productivas, formas de gestión de la naturaleza y el agua, formas de consumo, cultura de la vida cotidiana, el concepto del buen vivir.
Refleja lo que está pasando a nivel global y quienes hemos trabajado por muchos años en temas de derechos humanos, justicia económica, derechos del agua, el comercio y cultura nos permite decir con toda seguridad que un enfoque integral deberá abordar desde las reglas de comercio que están detrás del fenómeno del calentamiento global, hasta las formas de vida y la cultura que subyace a nuestra práctica cotidiana.
Por ejemplo, si no se analiza y cambian las reglas y acuerdos de propiedad intelectual sobre los conocimientos y la tecnología se estará perjudicando a muchos países en desarrollo que van a necesitar de éstos en situaciones de emergencia o simplemente para buscar un desarrollo que se adapte a los cambios climáticos y sus consecuencias. De igual manera las estructuras financieras que hasta ahora han sido predominantes no pueden mantenerse como hasta ahora. Hay que evitar que sea otra vez el Banco Mundial o el FMI mediante mecanismos financieros con condicionalidades los que tomen en sus manos el tema de los recursos para mitigar y adaptarse al cambio climático, los hechos han demostrado que esta experiencia ha sido muy conflictiva y ha endeudado a los países en desarrollo profundizando la pobreza y el conflicto social. Finalmente, las reglas de acceso a mercados que obligan a las exportaciones incorporar insumos de países capitalistas desarrollados y economías emergentes, suelen crear todo un sistema y un círculo vicioso en el que el simple transporte de mercancías y valores adicionales a las mismas contribuyen a una mayor contaminación y gasto de energía, con una consecuente amenaza para la salud y la seguridad de la población[3].
Pero sobre todo debemos descolonizar la mente y los deseos, cambiar las mentalidades, no derrochar, ni contaminar, no consumir lo innecesario.
Ojalá que el tocar estos límites suicidas, posibiliten al menos una reflexión/acción sobre la cultura profunda de las sociedades de consumo, los patrones de éxito y poder, sobre las subjetividades que están en cuestión y sobre todo sirvan para asumir el desafío de empezar a actuar de una manera integral, articulando discurso y práctica, ideales y pensamiento.
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*Elizabeth Peredo nació en La Paz, es psicóloga social y forma parte de la Fundación Solón en Bolivia.
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[1]APU en la cultura andina y en el idioma quechua significa “señor, espíritu tutelar de la montaña y espíritu protector de una región, habitada por seres humanos o no”; se dice que los espíritus protectores moran en las cúspides con los ancestros, por eso muchas veces un cerro es una divinidad, un dios sagrado que habita la montaña como por ejemplo el TUNUPA. En el glosario andino AYLLU APU es “el espíritu tutelar de una montaña que protege una pequeña aldea o comunidad”. Se dice que “Los cerros respiran el agua del cielo y la exhalan a la tierra”, resaltando su vinculación con el ciclo del agua.
[2] En la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural adoptada por la UNESCO el 2 de Noviembre de 2001 se afirma que la cultura es “un conjunto de rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizana una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las atres y la letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.
3 Los informes del WWF, reportan que la huella ecológica que deja a su paso la humanidad ha sobrepasado la capacidad de la biosfera para reponerse en un 30% anual. Este informe reporta que la primera vez que la huella de la humanidad excedió la biocapacidad del planeta fue en1980.Su informe contiene datos detallados por países y por regiones en los que se aprecia la diferencia entre los países desarrollados y los países en desarrollo.
4http://unfccc.int/files/kyoto_protocol/status_of_ratification/application/pdf/kp_ratification_chad_20091106.pdf
5Cuando se habla de construir un sistema de respeto a la Madre Tierra, el gobierno boliviano ha propuesto considerar el derecho a la vida, el derecho a la posibilidad de regenerar su biocapacidad, el derecho a un ambiente limpio sin contaminación, el derecho a la armonía y el equilibrio entre seres humanos y naturaleza.
6 La Carta del Presidente Morales “Salvemos al Planeta del Capitalismo”, de Noviembre de 2008, desarrolla una serie de argumentos y propuestas que son la base de la posición boliviana en las negociaciones.
7Los objetivos de este Tribunal en construcción son: Visibilizar las causas del cambio climático y juzgar a los principales estados y empresas responsables del calentamiento global por sus efectos sobre los derechos humanos, los derechos de los pueblos y los derechos de la naturaleza, en ese marco denunciar los impactos de medidas de mitigación y adaptación como los agrocombustibles, grandes hidroeléctricas, mercados de carbono y otras falsas soluciones que violan estos derechos. 

· Fortalecer la capacidad de vigilancia y la lucha de los pueblos por la justicia climática
· Elevar la sensibilización en el mundo con relación a la justicia climática
· Incidir en la adopción de adecuadas políticas, estrategias y acciones ambientales para prevenir y mitigar los efectos del cambio climático y contrarrestar las falsas soluciones.
· Promover la judicialización y tipificación internacional de los crímenes ambientales.
· Desarrollar antecedentes y contribuir desde la sociedad civil a la construcción de un sistema internacional vinculante para sancionar los crímenes ambientales y el incumplimiento de los acuerdos para evitar el calentamiento global.
· Contribuir desde la experiencia del Tribunal y del concepto de deuda ecológica y justicia climática a la formulación de los derechos de la Madre Tierra.
[3] Hace un par de años, EEUU (USDA) aprobó una directriz commercial que permite que China “exporte” a Estados Unidos pollos que fueron criados y sacrificados en USA, trasladados a china y luego procesados en China para volver a entrar al mercado estadounidense; -una directriz que según el WP, pasó rápidamente por múltiples niveles de revisión y fue aprobada en abril de 2007 poco antes que el presidente chino Hu Jintao visitara Washington.
http://mqh.blogia.com/2007/062205-importaciones-chinas-contaminadas.php

**Documento relacionado: América Latina en Movimiento No. 446 / "Cambio climático: No más parches, soluciones ya!"

http://alainet.org/publica/446.phtml

ALAI/16/11/2009

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20 años después nos enteramos

La CIA y el CESID sabían que los militares de El Salvador planeaban matar a los jesuítas en 1989



La CIA y los servicios secretos españoles sabían que los militares salvadoreños iban a matar a seis jesuitas y dos mujeres en El Salvador hace 20 años, según publicó ayer el diario El Mundo. “El Departamento de Estado norteamericano, la CIA y los servicios de inteligencia españoles, el antiguo CESID, tenían información de que el jesuita Ignacio Ellacuría estaba en peligro”, tituló el periódico derechista. (Fotografía de John Hopper)

Hagan clic en el titular para ampliar la información

inSurGente/16/11/2009

15/11/09

RABIOSA ACTUALIDAD

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14/11/09

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AmericaLatina - EE.UU: Las bases militares estadounidenses en la región: la relación entre Colombia y Puerto Rico

Alejandro Torres Rivera



La revelación de las negociaciones y acuerdos desarrollados entre el gobierno de Colombia y Estados Unidos para el desplazamiento oficial de este segundo país en territorio colombiano de tropas militares y cientos de contratistas civiles en siete instalaciones militares ha abierto nuevamente el debate sobre la estrategia militar de Estados Unidos en la región.
En un artículo publicado en la prestigiosa revista Foreing Affairs en su edición de mayo-junio de 2002 titulado Transforming de Military, de acuerdo con el entonces Secretario de la Defensa Donald Rumsfeld, el esfuerzo de transformación militar iniciado por Estados Unidos era necesario verlo en sí mismo como un proceso y no como un evento. Esta concepción partía de la premisa de que una transformación revolucionaria en la conceptualización de las fuerzas armadas de cualquier país no podía depender estrictamente de la construcción de nuevas armas basadas en alta tecnología, sino de la forma en que se piensa y desarrollan las nuevas formas de llevar a cabo la guerra, permitiéndole a las Fuerzas Armadas adaptarse a los nuevos retos. Es esta la visión que orientó el proceso de transformación en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a partir del fin de la Guerra Fría y la entrada de Estados Unidos a la última década del Siglo XX.
En esta transformación se identificaron, entre otras, la vulnerabilidad militar de Estados Unidos ante nuevas formas de terrorismo, sus redes informáticas y sus activos en el espacio y la falta de defensas frente a un ataque con misiles balísticos o con misiles crucero y frente a armas nucleares, químicas y biológicas. Para proteger la seguridad de Estados Unidos se planteo el fortalecimiento del denominado “ U. S. Homeland Security” y sus bases en ultramar; la protección y sostén de su poder en teatros de guerra distantes; negarle a los enemigos de Estados Unidos la permanencia de “santuarios”o lugares seguros; la protección de sus redes de información contra ataques; la utilización de la información obtenida mediante el uso de tecnología con el propósito de vincular las diferentes ramas de sus Fuerzas Armadas, de manera que funcionaran integradas unas con otras; y finalmente, mantener un acceso sin dificultades al espacio y la protección de sus capacidades espaciales ante un ataque enemigo.
El Secretario de la Defensa postuló entonces que Estados Unidos debería sostener su proceso de transformación militar a partir de la premisa de que las guerras del Siglo XXI requerirían un incremento en las operaciones económicas, diplomáticas, financieras, policiacas e inteligencia, al igual que en operaciones militares abiertas y encubiertas; la capacidad para mantener una efectiva comunicación en el campo de batalla; enfocar la ayuda que Estados Unidos habría de recibir de terceros países en lo que fuera permisible y necesario para ese país; la formación de alianzas donde la misión a llevar a cabo debe ser la que en última instancia determine la formación de la misma; el desarrollo de acciones preventivas, llevando la guerra hasta donde se encuentre el enemigo; llevar a la percepción del enemigo que Estados Unidos está dispuesto a utilizar cualquier medio o fin para derrotarlo, independientemente de los sacrificios que conlleve; la importancia que juegan las operaciones de tierra y el incremento en las campañas aéreas; y finalmente, informar al país lo que Estados Unidos hace.
Ciertamente en no todas las ocasiones Estados Unidos ha llevado a cabo estos enunciados con la claridad y certeza propuestos. Ciertamente, sin embargo, tal ha sido su agenda tanto en sus esfuerzos internos en materia se seguridad como también en los dos conflictos principales que ha venido llevando a cabo en Iraq y Afganistán. En América Latina, sin embargo, los llamados planes defensivos de Estados Unidos han ido desarrollándose, no en forma discreta, pero si opacados por los conflictos bélicos principales que Estados Unidos libra a escala mundial.
En Puerto Rico, en el Plan Unificado de Comandos vigente al 1999, se asignó al Comando Sur la responsabilidad de implantar la política militar “defensiva” e Estados Unidos en el “Área de Responsabilidad” asignada ante las siguientes amenazas: la emigración ilegal, el tráfico de armas, el tráfico ilegal de drogas, el crimen, la corrupción y la seguridad militar de Estados Unidos”. Bajo la llamada “nueva arquitectura militar” en la región, según testimonio presentado por el General Peter Pace ante el Comité de Asuntos Armados del Senado de Estados Unidos el 27 de marzo de 2001, la misma la componía:
a) El Comando Sur, con sus componentes principales que incluían el Ejército Sur (USARSO), las Fuerzas Navales del Comando Sur (USNAVSO) y el Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur (SOCSOUTH), todos ellos ubicados entonces en Puerto Rico junto a la Guardia Nacional y la Reserva como Fuerzas Auxiliares;
b) Las denominadas “Forward Operations Locations (FOL’s), establecidas para compensar la pérdida de las instalaciones en Panamá. Estas estaban compuestas por Manta, Ecuador (para las operaciones en Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia y Venezuela); Aruba-Curazao (para operaciones en el Caribe Oriental y la región norte de Venezuela y Colombia); Comalapa en El Salvador (para las operaciones en el Pacífico Oriental, el Caribe Occidental y Centro América).
c) Cuarteles y Bases que incluyen el componente aéreo del Comando Sur, localizado en la Base Aérea Davis-Montham en Arizona; el Componente de la Infantería de Marina Sur, localizado en Miami, Florida; la Fuerza Aérea Inter-agencial de Tareas Este (JITF-E), localizada en Cayo Hueso, Florida y utilizada para operaciones anti narcóticos en zonas de origen y tránsito; el Centro de Operaciones Conjunto de Reconocimiento y Vigilancia Sur, responsable de recibir información recopilada por aviones AWACS, los radares de tierra y el ROTHR en Puerto Rico; y la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo (JTF-B), localizada en la Base Soto Cano de Honduras, que provee apoyo y respuesta mediante helicópteros en misiones del Comando Sur en América Latina y el Caribe.
d) La Base de Operaciones para el Apoyo de Esfuerzos Internacionales (OBAT) localizada en las islas Turcos y Caicos en Nassau, Bahamas para atender el flujo de cocaína y marihuana hacia Estados Unidos.
e) “Weedeater”, un dispositivo que conduce el Caribe Oriental donde el Departamento de la Defensa provee helicópteros para las “naciones huéspedes y agencias de interdicción” y de la DEA para la erradicación de la marihuana.
f) Programa de Educación y Entrenamiento Militar Internacional (antes Escuela de las Américas), para proveer educación profesional a personal militar y civil seleccionado.
Con el cierre de la Estación Naval de Roosevelt Roads, y del Área de Tiro y el Área de Maniobras de la Flota del Atlántico (AFWTF por sus siglas en inglés) en Vieques, Puerto Rico en mayo de 2003, las operaciones que desde nuestro país venía desempeñando el Comando Sur fueron modificadas, trasladándose a la Florida el Ejército Sur, el Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur, las Fuerzas Navales del Comando Sur y las operaciones de guerra submarina y anti submarina, desembarco anfibio y área de tiro de la Flota del Atlántico a otros estados de la Costa Este. Ciertamente tales cambios alteraron la importancia militar estratégica hasta entonces adjudicada a Puerto Rico. Sin embargo, lo anterior no significa la pérdida de importancia militar de Puerto Rico en los planes de dominación geopolítica de Estados Unidos en la región.
El 1 de octubre de 2002 se produjo un nuevo Plan de Comandos Unificados donde las áreas de responsabilidad entre el Comando Sur y un nuevo Comando del Norte fueron establecidas. En la distribución, Puerto Rico quedó integrado dentro del Comando del Norte, a quien se le asignó como responsabilidades: la planificación y conducción de apoyo militar para la estabilidad, seguridad, transición, operaciones de reconstrucción, ayuda humanitaria y ayuda en situaciones de desastres; la planificación y participación de misiones que se asignen a nivel global; la lucha contra las armas de destrucción masiva y el desarrollo de un sistema global anti misiles; actividades de respuesta a enfermedades; operaciones contra redes terroristas; defensa del “Homeland” y el apoyo a autoridades civiles en misiones oficiales. Como puede notarse, bajo este nuevo Plan la función militar de Puerto Rico se alejó de la zona de operaciones tradicional de Estados Unidos hacia América Latina.
El 17 de diciembre de 2008 el presidente saliente de Estados Unidos firmó un nuevo Plan Revisado de Comandos Unificados donde, además de Puerto Rico, Islas Vírgenes, Bahamas y las islas Turcos y Caicos, todas ellas localizadas en la región del Caribe, pasan a formar parte del Comando del Norte, segmentando aún más esta región caribeña del Comando Sur. Dentro de todas estas modificaciones, sin embargo, un país ha venido sustituyendo a Puerto Rico en la configuración de dominación militar de Estados Unidos hacia América Latina: ese país es Colombia.
De hecho, la planificación quinquenal del Plan de Comandos Unificados se da con independencia de cuál sea el Presidente en funciones en Estados Unidos o a cuál partido éste responda. Se trata de decisiones estratégicas de carácter militar donde el Presidente de este país, como Comandante en Jefe, sencillamente ratifica las recomendaciones y decisiones del Estado Mayor Conjunto y del Secretario de la Defensa.
El cierre de la Base de Manta en Ecuador, junto con el avance de los procesos políticos en este país, y de sus vecinos en la región como Venezuela y Bolivia, y en América Central de Nicaragua y El Salvador, unido a los cambios en la configuración militar en Puerto Rico, han hecho que Estados Unidos procure acentuar su presencia militar en la región por otra vía. El acceso a las zonas portuarias de Malambo y Cartagena en el Mar Caribe y de Málaga en el Océano Pacífico; junto a los acceso a la base de la Fuerza Aérea de Palanquero y las instalaciones militares de Larandia, Tolemaida y Apiay vienen a proporcionar a Estados Unidos una nueva arquitectura desde la cual afianzar su poder militar en la región, particularmente frente a aquellos países donde hoy se viven procesos revolucionarios.
A lo anterior debe sumarse los esfuerzos que hoy realiza Estados Unidos con el gobierno de Panamá para el uso y establecimiento de instalaciones militares y navales en este país y su intención de ampliar su presencia militar en otros países centroamericanos.
Aún así, afirmar que ya Puerto Rico carece de importancia militar para Estados Unidos no es del todo correcto. Todavía en nuestro país la presencia militar de Estados Unidos es grande.
En una presentación hecha a nombre del Capítulo de Puerto Rico de la Asociación Americana de Juristas por la Lcda. Aleida Centeno Rodríguez en el contexto de una Asamblea efectuada en Caracas, Venezuela el pasado 24 de septiembre esta indica que de acuerdo con el documento titulado Informe de Estructuras de Bases de 2007 (Base Structure Report, 2007) el aparato militar en Puerto Rico habría indicado mantener un control de 1,512,631 acres de terreno. Para efectos de tener una visión más exacta de lo que hablamos, un acre equivale a 4 mil metros cuadrados. Sin embargo, con razón, la Lcda. Centeno Rodríguez indica que tal aseveración es falsa ya que en ella no se toma en consideración la superficie que abarca Punta del Este en el Yunque, los terrenos utilizados por el Aerostato en Lajas y el Radar de Arecibo (“National Atmospheric and Ionosphere Center”). Indica la Lcda. Centeno Rodríguez:
“Figuran como reservas naturales que no se incluyen en los informes militares. Esto sin incluir nuevas instalaciones del Department of Homeland Security en Aguadilla, Ponce y San Juan, instalaciones para espiar comunicaciones, las instalaciones de la ‘Guardia Nacional’, instalaciones ‘científicas’ en universidades que llevan a cabo funciones militares como el experimento geomagnético de Cayey que data desde el 1903, y el ROTC para indoctrinar estudiantes.”
La Guardia Nacional en Puerto Rico consta de alrededor de 10 mil efectivos en tierra y aire. Se divide en Guardia Nacional y Guardia Nacional Aérea, siendo la primera unidades terrestres y de apoyo aéreo a través de helicópteros.
Las facilidades principales de la Guardia Nacional terrestre se encuentra en la región sur de la Isla en el Campamento Santiago localizado en el municipio de Salinas, donde también se encuentra un Destacamento de la Infantería de Marina. Cuenta también con alrededor de 20 instalaciones denominadas “Armerías” en los siguientes municipios: San Juan, Ponce, Juana Díaz (Fuerte Allen), Guayama, San Germán, Aguadilla, Mayagüez, Yauco, Caguas, Humacao, Ceiba, Fajardo, Bayamón, Toa Baja, Vega Baja, Arroyo, Cayey, Gurabo, Coamo, Hato Rey, Hangar 21 y Peñuelas. En San Juan, además, cuenta con las instalaciones de helicópteros localizada en las cercanías del Aeropuerto Rivas Dominicci en Isla Grande.
La Guardia Nacional Aérea por su parte, tiene sus facilidades principales en la Base Aérea Muñiz localizada en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín en el municipio de Carolina. Allí opera en estos momentos un escuadrón de aviones de transporte. También cuenta con facilidades en el Aeropuerto de Roosevelt Roads a donde eventualmente se propone trasladar sus facilidades principales localizadas hoy en la Base Aérea Muñiz. Cuenta también con instalaciones en Aguadilla en lo que fuera antes, hasta la década de 1970, la Base del Comando Aéreo Estratégico de Estados Unidos “Ramey Fields”, hoy llamado Aeropuerto Internacional Rafael Hernández en Punta Borinquen. Allí opera el “Punta Borinquen Radar Site”. Además cuenta con la instalaciones de radares en Punta Salinas en el municipio de Cataño, en las cercanías de la Bahía de San Juan.
La Reserva del Ejército cuenta con aproximadamente 4,500 efectivos. Su instalación principal es el Fuerte Buchanan localizado en el Área Metropolitana de San Juan dentro de los municipios de Guaynabo y Bayamón. Allí también opera el Comando Regional de la Reserva, un Batallón de “Civil Affairs” dentro del cual una de sus tareas es el área de Operaciones Especiales; una unidad de la Reserva de la Marina y de la Infantería de Marina. Existen allí unidades de comando, guarnición, inteligencia, servicios médicos, logística y múltiples contratistas civiles.
La Reserva opera, además, en Puerto Nuevo-San Patricio la instalación “Capitán E. Rubio Jr.”donde tienen base unidades médicas y unidades de entrenamiento; Aguadilla en el Aeropuerto Borinquen; Ceiba (Roosevelt Roads); Salinas; Fuerte Allen (LTC H. G. Pesquera) en Juana Díaz (AMSA-Talleres Mecánica); Guaynabo (AMSA- Talleres Mecánica; MEPS- “Military Entrance Processing Station”) y otros centros en los municipios del Caguas, Guayama, Ponce y Yauco.
La Reserva cuenta, también, con unidades de la Infantería de Marina (MCRC SJ) localizada en el área metropolitana de San Juan en terrenos del Fuerte Buchanan y en Bayamón; y cuenta también con otra unidad localizada en Ceiba (Roosevelt Roads).
La Fuerza Aérea de Estados Unidos cuenta con facilidades en el municipio de Lajas (“Lajas Radar Site”) y el “Ramey Solar Observatory Research Site” localizado dentro del municipio de Isabela. De acuerdo con la Lcda. Centeno Rodríguez, desde el “San Juan Geomagnetic Observartory”, localizado en el municipio de Cayey, la Fuerza Aérea desarrolla un proyecto relacionado con el control del clima.
La Marina de Guerra de Estados Unidos cuenta con facilidades localizadas en Vieques como son el componente transmisor del Radar Relocalizable Más Allá del Horizonte (ROTHR) cuyo cuerpo receptor ubica en el Fuerte Allen localizado en el municipio de Juana Díaz. También cuenta con las instalaciones electrónicas localizadas Monte Pirata en la porción occidental de la Isla de Vieques.
Cuenta también con facilidades localizadas en el Aeropuerto Borinquen de Aguadilla; con los radares localizados en Punta del Este en el Yunque; las instalaciones en el “Naval Radio Facility”en Sabana Seca, Toa Baja; el “Naval Radio Transmiting Facility”en el municipio de Isabela; el ‘Low Frecuency Fixed Submarine Broadcast System”en el municipio de Aguada; las facilidades localizadas en “Cabeza de Perro” en el municipio de Naguabo; las instalaciones del NAVACT en Roosevelt Roads en el municipio de Ceiba; el “Salinas Receiver Site”; y las facilidades de la Isla Piñero localizada en las cercanías de lo que fue Roosevelt Roads, las cuales en el pasado fueron utilizadas para ejercicios del Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur (SOCSOUTH por sus siglas en inglés) y las unidades especiales de la Marina de Guerra (SEAL por sus siglas en inglés).
Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos mantiene también operando en Puerto Rico el programa del Cuerpo de Entrenamiento para Oficiales de la Reserva (“Reserve Officers Training Corps”) orientado a ofrecer un grado universitario en ciencias militares y donde gradúa candidatos a oficiales como segundos tenientes en el Ejército y la Fuerza Aérea consistente en dos batallones en los recintos de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico y de Mayagüez, aunque atiende también estudiantes de otros recintos universitarios del sistema público y privado como son los casos del Colegio del Turabo en Caguas, la Universidad Interamericana en Bayamón y los recintos de Aguadilla, Arecibo y Ponce de la Universidad de Puerto Rico. También en el Fuerte Buchanan en el Área Metropolitana de San Juan se encuentra la policía militar adscrita al Departamento de la Defensa conocida como “Department of Defense Special Police- DODEP.
También se ha puesto en marcha a nivel de secundaria el programa “Junior Reserve Officers Training Corps”, la Patrulla Aérea Civil y el programa de Cadetes de la Marina.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos (“Homeland Security Department) tiene facilidades diseminadas en Puerto Rico mayormente concentradas en los municipios de San Juan, Ceiba (Roosevelt Roads) Aguadilla (Aeropuerto Borinquen) y el Radar Aerostato en Lajas.
La Guardia Costanera opera en Puerto Rico facilidades en San Juan (La Puntilla) en Aguadilla (Aeropuerto Borinquen) y en Ceiba (Roosevelt Roads).
Recientemente en los pasados meses se ha activado nuevamente en Puerto Rico los Cuerpos de Paz (“Peace Corps”). A tales efectos se han realizado en gestiones para promover sus actividades en el Recinto Universitario de Mayagüez y en el municipio de Utuado en la región central de la Isla donde en el pasado operaron unas facilidades que incluían un campamento y facilidades recreativas.
A todo lo anterior hay que sumarle la presencia de la Corte Federal en Puerto Rico y de las diferentes agencia federales de seguridad como son el FBI, la DEA, el Servicio Secreto, la CIA, Alcohol, Tobaco & Fire Arms (ATF), Servicio de Rentas Internas (IRS por sus siglas en inglés); las instancias de seguridad vinculadas al Departamento de Seguridad Interna como es el ATS, Inmigración e “Inmigration Coastal Enforcement”, la Patrulla de Fronteras (Border Patrol) y Aduana en los aeropuertos; y los componentes de seguridad de cada una de las ramas de la fuerzas armadas de Estados Unidos.
Sin entrar al dato sobre los miles de puertorriqueños en Puerto Rico y Estados Unidos que hoy día forman parte de las fuerzas militares regulares de Estados Unidos en sus diferentes ramas. La experiencia actual en Puerto Rico es que prácticamente el 80% o más de los efectivos de la Guardia Nacional y de la Reserva, sobre todo a partir de la Guerra del Golfo en 1993, pero más aún, a partir de la guerra que en estos momentos libra Estados Unidos fundamentalmente dentro del marco de su llamada lucha contra el terrorismo en Iraq, el Cuerno de África y Afganistán, han pasado por una rotación de al menos un año en misiones de combate. Esta experiencia ha permitido a las unidades de la Guardia Nacional y de la Reserva transformarse de lo que fueron en el pasado como fuerzas auxiliares de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para asuntos esencialmente domésticos, a una fuerza militar experimentada, capaz de sustituir en su colonia, Puerto Rico, y en la región la presencia militar estadounidense. Más aún, este desarrollo y transformación le permite a Estados Unidos, ante un eventual cambio o modificación en sus relaciones políticas con el pueblo de Puerto Rico, mantener la presencia de un ejército regular permanente, con experiencia y debidamente acoplado a las fuerzas armadas estadounidenses, superior en materia de integración militar con Estados Unidos a la de cualquier otro país latinoamericano.
Existe una relación directa entre el debilitamiento de la presencia militar de Estados Unidos en Puerto Rico y el fortalecimiento de dicha presencia en Colombia. La razones dadas por Estados Unidos y el gobierno colombiano sobre los problemas que generan el narcotráfico en este país no son sino un subterfugio dirigido a justificar el desarrollo de una nueva “arquitectura militar” de dicho país desde el cual mantener su hegemonía imperialista sobre los pueblos de América Latina, particularmente aquellos localizados en la región del Caribe y Centro América, dada la importancia que aún sigue manteniendo el Canal de Panamá para la seguridad económica de Estados Unidos.
Los datos recientes dados a conocer por la Fuerza Aérea de Estados Unidos con relación a la utilización de las siete bases militares en territorio colombiano para “operaciones de espectro completo en una subregión crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante de las insurgencias financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti estadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales”, revelan las verdaderas intenciones imperiales en la región.
El problema real para Estados Unidos no es el narcotráfico; es el avance de los procesos de lucha de los pueblos latinoamericanos. Es el reclamo cada vez más certero de su soberanía, de su independencia nacional, de la unidad latinoamericana, frente a los cuales, todavía deberán enfrentar los esfuerzos imperialistas yankis en el Hemisferio.
20 de agosto de 2009 (revisado el 12 de noviembre de 2009)
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ALAI/14/12/2009

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