18/3/07

EL AÑO HISTÓRICO DE 1968 (PARTE 2ª)

Diez acontecimientos que cambiaron el mundo
(Parte II)
Ricardo Ribera 04-12-2006 / El Faro

2.- El mayo francés
Durante más de un mes los estudiantes universitarios de París y otras ciudades francesas tuvieron en jaque al gobierno derechista del general De Gaulle. La revuelta, iniciada en los recintos universitarios y pronto trasladada a las calles, levantó barricadas y aisló del resto de la ciudad el céntrico Barrio Latino, habitado mayormente por estudiantes y extranjeros. La policía se veía incapaz de reprimir el movimiento sin causar una matanza inaceptable. Al fin y al cabo, tras las barricadas no había humildes obreros desarrollando la lucha de clases, sino hijos de la burguesía y de la pequeña burguesía, la generación a la que tras su paso por las aulas universitarias le correspondería en un futuro asumir las riendas de la nación.

Pero el gobierno carecía de alternativas a la respuesta policial represiva. Negociar una salida era impracticable pues el movimiento de los jóvenes radicalizados no tenía un liderazgo definido con quien sentarse a una mesa de negociación y presentaba más bien contornos ideológicos anarquistas. Tampoco planteaba peticiones concretas y plausibles a que pudieran ser objeto de un regateo. Era el conjunto de la sociedad burguesa, de sus valores y estilo de vida, lo que era cuestionado. La política del sistema era criticada ferozmente pero también aspectos de la vida cotidiana, como el consumismo o la doble moral sexual y familiar. El movimiento tenía más visos de un malestar generacional, profundo e inadvertido hasta entonces, que de una revolución en el sentido marxista o clasista del término.

Algunas de las pintas en los muros reflejaban el espíritu de esta rebelión juvenil: “La imaginación al poder”; “Prohibido prohibir”; “¡Escandalizad a los burgueses!”. La sociedad reaccionó desconcertada y asustada. La brecha entre generaciones, el desconocimiento sobre el sentir y pensar de los jóvenes, aparecía de repente como un abismo que dividía en dos a la nación. Jóvenes obreros promovieron asambleas de fábrica, al margen de las organizaciones sindicales, y en algunos casos consiguieron forzar huelgas de adhesión a la revuelta estudiantil. La mayor empresa francesa en número de trabajadores, la estatal fabricante de automóviles Renault, se declaró en huelga pese a la oposición del sindicato comunista. Los dirigentes del PCF, el Partido Comunista Francés, se ofrecieron como mediadores y fueron rechazados. También el PCF era acusado de “ser parte del sistema”.

De hecho, uno de los oradores estudiantiles más conocidos, Daniel Cohn-Bendit, unos meses después de acabado el alzamiento publicó un libro con un título revelador: “El izquierdismo, remedio a la enfermedad senil del comunismo”. Con ello parafraseaba e invertía el sentido de una famosa obra de Lenin: “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”. Los defectos, peligros y desviaciones del radicalismo izquierdista que el dirigente bolchevique criticara en los primeros años tras el triunfo de la revolución de octubre, eran ahora reivindicados por unos jóvenes desencantados con la burocracia de los partidos comunistas occidentales y el revisionismo del régimen soviético. De tal manera la izquierda tradicional resultaba rebasada política e ideológicamente.

Los jóvenes participantes del “mayo del 68” no eran un puñado de alocados. Estaban airados, incluso desesperados, pero eran gente culta e informada, que discutía y leía a los sociólogos, a los politólogos, a los filósofos. Jamás la filosofía había jugado un rol tan directo y determinante en los acontecimientos sociales e inspirado un movimiento social como en 1968. Herbert Marcuse, el brillante crítico de la civilización pos-industrial y de la cultura de masas (“Eros y civilización” y “El hombre unidimensional”) volaría a París desde su residencia en Estados Unidos aquel mayo del 68 y sería recibido como un héroe por los jóvenes rebeldes. También sería aclamado Ernst Bloch, ya septuagenario, percibido como “uno de los nuestros” por la multitud veinteañera que se identificaba con el autor de “El espíritu de la utopía” y El principio esperanza”. Igualmente los filósofos franceses Jean Paul Sartre (“El ser y la nada”) y Simone de Beauvoir, esposa del anterior y teórica feminista (“El segundo sexo”). Cuando manos anónimas escribían en los muros “Lo personal es político” o, más provocadoramente, “Cuando pienso en la revolución me entran ganas de hacer el amor”, probablemente se inspiraban en estos y otros autores. Una revolución en la vida cotidiana y en las relaciones personales, no sólo en las estructuras, es lo que demandaban los rebeldes parisinos del 68.

Cuando el movimiento cedió, agotado por el acoso policial y la falta de alternativas que sus propias posiciones libertarias provocaban, se publicó un libro con las fotos de una gran cantidad de “grafittis” (frases pintadas en los muros). Una bien representativa dice así: “Tomo mis deseos por realidades porque creo en la realidad de mis deseos”. Pero tal vez la consigna más reveladora del alcance y al mismo tiempo las limitaciones del movimiento del mayo francés es la que proclamaba: “Seamos realistas: ¡exijamos lo imposible!”. Tras el juego de palabras y el patente contenido utópico de la frase no había ingenuidad alguna, sino toma de postura política y filosófica. Lo único posible en el marco del sistema son pequeños cambios que rápidamente son neutralizados. La experiencia de la clase obrera sindicalizada que tras conseguir un aumento de salarios ha visto repetidamente cómo la ligera mejoría se esfumaba por la inflación, o las luchas por la reducción de la jornada laboral, victoria anulada por la realidad de que los trabajadores pronto necesitan buscar un segundo puesto de trabajo o tienen que aceptar trabajar horas extra, ilustran lo precario e ilusorio de las batallas sociales planteadas dentro de los límites de “lo posible”. Aceptar las fronteras de la posibilidad, luchar por meras reformas, no resulta realista porque con ello nada cambia. La utopía, en cambio, consiste en plantearse como objetivo “lo imposible” porque se considera que en otro sistema de relaciones ello fuera posible. La lucha por la utopía consiste en pugnar por el traslado de las fronteras, por ampliar el horizonte de la posibilidad, para volver posible lo que en el marco actual es imposible. Era la conclusión radical a que había llegado la juventud francesa.

La radicalidad teórica del mayo francés no resultó fructífera en Francia, donde no dejó mayores secuelas políticas una vez pasada la tormenta del 68. En cambio sí produjo consecuencias en un país vecino, Alemania. En realidad un movimiento similar aunque menos espectacular se había iniciado ahí un año antes, en 1967. Del mismo procedía el pelirrojo Cohn-Bendit, (“Daniel el rojo”), quien con los años llegaría a ser diputado por el partido de los verdes. El surgimiento del muy masivo movimiento ecologista, feminista y pacifista en los siguientes años tiene sus raíces históricas en la rebelión estudiantil de 1967 en Alemania. Hubo otras ramificaciones menos determinantes políticamente, pero más virulentas.

La influencia más militante de Rudi Dutschke, uno de los líderes más connotados del 67, inspiraría la formación de grupos de guerrilla urbana. El más famoso, con el nombre de Fracción del Ejército Rojo, RAF, sacudiría años después a la acomodada sociedad burguesa alemana con audaces acciones de violencia terrorista: sabotajes, secuestros y asesinatos de prominentes figuras de la banca, la industria y del aparato militar de la OTAN. Desmantelada tras años de persecución policial la “banda Baader-Meinhoff”, como la llamó la prensa, representaba la posición anti-sistema más radical en Europa occidental como un cóctel ideológico que podría calificarse de anarco-comunismo. Algo similar sucedía en Italia, que también tuvo un caliente año 1968, con el accionar de las Brigadas Rojas. El espíritu anarco-contestatario, pero sin sus expresiones de violencia extrema, sigue presente en algunas de las corrientes que participan hoy del movimiento anti-globalización europeo. No son hijos directos del 68; pero podrían ser considerados nietos suyos, pues de ahí proceden.

EL AÑO HISTÓRICO DE 1968 (PARTE 1ª)

Diez acontecimientos que cambiaron el mundo
(Parte I)
Ricardo Ribera 27-11-2006 / El Faro

Si existe un año en el siglo XX que pueda significar la síntesis de lo que fue la centuria éste es el de 1968. Una serie de eventos que acontecen en ese año resultan de gran importancia. Unos aparecen como resultado de cierta acumulación histórica, otros son significativos por la serie de consecuencias que acarrearán, otros más muestran ser expresión y síntoma de las hondas contradicciones que atraviesan el siglo. Varias de las claves del siglo aparecen concentradas en la coyuntura que representa 1968.

No hay una razón por la que eso deba ser así. No había a esa altura de los tiempos un proceso de historia mundial de una entidad tal que justifique tal coincidencia. Muchos de los acontecimientos que se dan en 1968 son más bien fruto de procesos nacionales o regionales. En la medida que la globalización y la interdependencia avanzan tendrá probablemente vigencia que la humanidad toda ejerza en un futuro como protagonista y sujeto de un solo proceso histórico universal. De modo tal que coyunturas como la de 1968 aparezcan como consecuencia directa de la maduración de un único proceso que las esté determinando. Pero plantearlo así para el siglo XX tendría tan poco de científico como quien pretendiera que la coyuntura de 1968 obedece a una conjunción especial de los astros en el cielo. No obstante, aun reconociendo el papel que el azar, la simple casualidad, tiene en la historia, no deja de resultar inquietante y extraño un año histórico tan repleto de acontecimientos y significados como éste de 1968.

Considerarlo “año histórico” implicará no ceñirnos estrictamente a la cronología que impone el año calendario. O sea, no necesariamente comenzará el primero de enero y terminará el 31 de diciembre, sino que su acotación vendrá determinada por sus contenidos y significado. Así como el historiador Immanuel Wallerstein al siglo XVI, en tanto siglo histórico, lo hacía empezar en 1492, año del descubrimiento del Nuevo Mundo e inicio de la conquista, y lo consideraba concluido en la década de 1590 cuando España ha completado su imperio colonial pero ha perdido la hegemonía del sistema mundial que ha ayudado a conformar.

Con respecto al año 1968 nos tomaremos una licencia similar al considerarlo “año histórico”: vamos a incluir algunos eventos de finales de 1967 y otros que datan de inicios de 1969. Se trata, por tanto, de un año histórico con algo más de doce meses. Es un período en el que de un modo particularmente intenso se realiza la historia, culminando ciertos procesos y dando inicio a otros, caracterizado por sus contenidos y significación. La sucesión de hechos históricos trascendentes se ubica en ciertos países de capitalismo desarrollado, en otros del campo socialista y en varios del Tercer Mundo. Los escenarios se desplazan por el continente americano, por Europa y Asia. En cambio no hay un protagonismo africano relevante en el año histórico de 1968. Es casual pero resulta sintomático. África, el continente excluido por excelencia en los modernos tiempos de globalización, tampoco aparecerá en nuestro año-síntesis. Reflejo de todo un siglo, 1968 se despliega rico en sugerencias.

1.- La muerte del Ché Guevara.
La noticia recorre el mundo. Ernesto Guevara de la Serna, comandante de la revolución cubana, más conocido como “el Ché” por su acento argentino que nunca perdió, ha muerto en la selva boliviana. Capturado en combate, herido pero vivo, fue ajusticiado el 9 de octubre de 1967 por órdenes del presidente de Bolivia. La propia CIA, la agencia estadounidense de inteligencia, se encargará de que el mundo conozca una foto del cadáver del Ché. El imperialismo espera que la imagen demuestre el fracaso de la opción guerrillera en América Latina y refute los posibles desmentidos sobre la muerte del líder izquierdista. Grave error. La fotografía, tomada por un agente norteamericano, muestra al Ché tumbado boca arriba, sin camisa, sucio y ensangrentado, con la barba descuidada y una expresión serena en su rostro. Para el inconsciente colectivo se parece tremendamente a la figura de Jesús descendido de la cruz. Las posteriores noticias sobre las circunstancias de su aventura guerrillera, la difusión de su Diario de Bolivia y la extraordinaria biografía del revolucionario harán de él un símbolo de la rebeldía, la solidaridad y la generosidad.

Lo que más impresiona es el hecho de que el Ché ha dedicado su vida a luchar por la liberación de pueblos que no eran el suyo. Y, sobre todo, que después del triunfo de la revolución cubana haya abandonado cargos, comodidades y honores, en pos de unos ideales por los que entregó su vida. Personifica todo lo que de altruista, aventurero y romántico puede encarnar el revolucionario ideal. Muy pronto otra fotografía, la que había tomado a poco del triunfo un humilde fotógrafo cubano en un acto de masas, desde un ángulo ligeramente inferior, en el momento justo en que una ráfaga de viento agita la cabellera del Ché, será reproducida por millones y vendida en forma de botones, carteles y camisetas. Ha nacido un mito.

El sistema lo banaliza al comercializarlo, al transformarlo en mercancía, al rebajarlo al nivel de una moda. Sin embargo, el icono es símbolo de postura contestataria, rebelde, inconformista. No cualquiera va a gustar de usar una camiseta con el rostro del Ché, gesto que compromete e identifica, no tanto en cuanto a una posición política, a menudo más como postura vital. Toda una generación, la juventud de los sesenta, se identificará con la imagen del Ché, en una época en que “la izquierda estaba de moda”, mientras los símbolos conservadores y burgueses eran puestos a la defensiva ante la crítica contracultural. Todavía hoy, casi cuarenta años después, en tiempos de auge ideológico conservador, la foto del Ché sigue siendo reproducida y portada como un estandarte por jóvenes que han nacido mucho después de la coyuntura que comentamos.

Para la revolución cubana la gesta del Ché presentaba algunos visos incómodos. Era el fracaso de una política de promoción de la revolución que había comenzado con la activa participación cubana en la guerrilla venezolana, reprimida ferozmente hasta su derrota militar, que culminaba ahora con el naufragio del experimento en Bolivia. Las tesis del foco guerrillero, capaz por sí solo de atraer y movilizar a las masas hacia la lucha, llevaban al desastre. El francés Regis Debrais, que acompañó al Ché en Bolivia, lo analizaría en una trilogía titulada “La crítica de las armas”. Pero la implantación de fuerzas guerrilleras en casi toda América Latina era una realidad, ante la cual la intromisión cubana podía resultar contraproducente.

Fidel Castro asumirá la lección histórica de que la revolución no es algo que pueda “exportarse”, al menos no en el continente latinoamericano, por más que a los propios intereses de defensa de la isla le convenga la participación militar y el fogueo constante en los campos de batalla contra el imperialismo. En adelante retomará el impulso inicial del propio Ché Guevara cuando éste fue al Congo para apoyar la revolución anticolonialista, enfocando el apoyo internacionalista cubano en las luchas de liberación del continente africano (Angola, Namibia, Mozambique, Etiopía).

Una segunda preocupación de la revolución cubana fue desmentir las versiones que empezaron a propalarse sobre supuestas disensiones entre el Ché y Fidel, las que habrían motivado la salida de aquél. La posición oficial del régimen desde entonces fue afirmar que el proyecto de Bolivia era una decisión personal de Guevara (ha de recordarse su escrito con un título como un eslogan: “¡Crear uno, dos, tres… muchos Vietnam!”) y que el régimen castrista le dio todo el apoyo que solicitó y que necesitaba. Al mismo tiempo las autoridades cubanas han refutado siempre el supuesto trotskismo del pensamiento político del Ché. Sus posturas críticas a la teoría y práctica soviéticas fueron poco difundidas hasta el desplome de la Unión Soviética, tras lo cual han salido a la luz, amparadas por declaraciones y documentos desconocidos hasta entonces. Ahora hay estudios sobre el pensamiento económico del Ché y sobre su concepción de la construcción del socialismo, donde aparece claramente distanciado de la ortodoxia soviética, en búsqueda de modelos alternativos de economía y sociedad, con una preocupación humanista desconocida en los modelos de “socialismo real”.

Por tanto, tenemos, no uno, sino varios Ché Guevara, de modo que hoy día es posible reivindicar su legado desde posiciones políticas disímiles y hasta contradictorias. No obstante, por sobre las discrepancias en las interpretaciones del marxismo-leninismo o en la construcción de un sistema socialista que como prioridad busque hacer surgir al “hombre nuevo”, se impone desde siempre la imagen menos compleja pero exacta del “guerrillero heroico”, del militante de la lucha antiimperialista inclaudicable. Y así será mientras el imperialismo siga campando por el mundo, provocando la resistencia de los pueblos, sin importar las decepciones que los distintos modelos de socialismo “real”, o incluso irreal, hayan generado. La imagen del Ché como modelo de entrega desinteresada y generosa, de lucha hasta las últimas consecuencias, seguirá presente en el imaginario de los pueblos. Es una de las herencias del año histórico de 1968.

17/3/07

ENTRE LULA Y CHÁVEZ, EL MERCOSUR DEFINE SU CAMINO

Pensada para eso, la gira del presidente de Estados Unidos por Brasil y Uruguay incomodó al bloque y apuró el debate sobre cómo será la integración hacia dentro y fuera de la región. El acto antiimperialista en Argentina condimentó la discusión.
Se acelera el debate sobre como será la integración

Eduardo Andrés Aller, de APM

El combo que mezcló, en simultáneo, la visita del presidente estadounidense George W. Bush a dos de los países miembros plenos del Mercado Común del Sur (Mercosur) -Brasil y Uruguay, respectivamente- y el acto antiimperialista que Hugo Chávez organizó y encabezó en la ciudad de Buenos Aires dejó una estela de conclusiones, que más se ubican dentro de la simbología política que en la factibilidad comercial y económica. Además, encendió un debate que se mantenía en baja intensidad: cómo será la integración.

Tal es así, que el mandatario de Estados Unidos apenas concretó un memorando de intención a largo plazo con su par brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva para una futura sociedad en el negocio del biocombustible etanol y sólo se limitó a escuchar como su anfitrión uruguayo Tabaré Vázquez le pedía “una mejora en el intercambio bilateral”.

Ambos escenarios confirmaron las predicciones anteriores, las cuales advertían que Bush no tenía la mínima intención de impulsar el cambio que hace tiempo esperan las naciones del tercer mundo, el único que podría traducirse en verdaderas mejoras: la reducción de las barreras arancelarias que frenan el ingreso de los productos provenientes de economías primarias a los mercados de las potencias industrializadas.

Pero Bush no vivió los escasos acuerdos comerciales como un fracaso. Es más, en todo momento pareció no importarle. Acaso no era esta una gira que tenía su razón de ser en el beneficio económico que traería al bloque regional. Claro que no. La mentira no alcanzó a madurar para caer por su propio peso.

Minutos después de pisar suelo sudamericano, el ex gobernador del Estado de Texas dejó en manos de sus segundones las engorrosas reuniones de negocios y sólo se preocupó por mostrarse en público abrazado a Lula, bailando batucada – en traje y corbata- con chicos de una favela o comiendo asado vacuno con Tabaré en la estancia presidencial Anchorena, a 30 kilómetros de la pintoresca ciudad de Colonia. Nada más para agregar.

Es que un paper de entendimiento lucrativo puede hacerse por correo electrónico o someterse a la rúbrica de los cancilleres en un encuentro sin repercusión mediática, pero Bush no quería perderse la oportunidad de mostrarle a los suyos como disciplinaba el patio trasero y de incomodar al vecindario del sur con sobreactuaciones de amistosidad y de preocupación por la realidad de los pueblos del Mercosur.

En definitiva, Bush se llevó lo que vino a buscar y no dejó nada de lo prometido. Quería fotos e imágenes y logró montones; quería esquivar comprometerse en serio y no firmó ningún documento trascendente. En definitiva, usó más la lengua que la lapicera.

En contrapartida al road show de George W, el bolivariano Chávez, conciente de las reglas del juego, también hizo su jugada, la cual consistió en una fenomenal puesta en escena donde fue guionista, director y protagonista. Eligió la capital federal de Argentina para mostrarle al mundo que uno de los sentimientos que más hermana a los latinos es un marcado rechazo a lo que Estados Unidos representa.

Como el apoyo de Néstor Kirchner sobrevoló la convocatoria de Chávez, realizada después de un acuerdo estratégico de inversión y transferencia de tecnología entre el Gobierno argentino y el venezolano, rápidamente se habló con mucha malicia de la conformación de dos ejes antagónicos, que pondría en peligro el proceso de integración en la zona: Caracas y Buenos Aires, por un lado; Washington, Brasilia y Montevideo, por otro.

Esa lectura sólo puede hacerse sin tener en cuenta que tanto Lula como Tabaré ratificaron durante sus entrevistas con Bush que su objetivo y elección en política exterior es fortalecer el Mercosur y no debilitarlo o abandonarlo.

Quizá las visitas cruzadas digan más de una adultez estratégica que de una confrontación. Si bien Chávez instó a dejar de lado las ambigüedades, abonó la idea de respetar, ante todo, la soberanía diplomática entre los países que son parte del armado regional.

En este caso, podría decirse que el Mercosur mostró su conocida falta de organicidad, de un lazo institucional que, por ejemplo, evite desequilibrios y permita decidir en conjunto si se recibe a tal o cual mandatario o se pacta con este o aquel gobierno. Porque si algo desnudó la llegada de Bush es que la Casa Blanca mantiene intacto su poder de ingerencia en Latinoamérica.

Otro punto es que la refutación de hipótesis de enfrentamiento interno no tiene que ocultar la posibilidad de que tanto Chávez como Lula pueden estar pensando -y trabajando para eso- en dos proyectos distintos para el futuro del Mercosur y su relación con el resto de las naciones o uniones, como puede ser la europea. Esto, entendido dentro de una sana competencia política, lejos está de ser un quiebre o una pelea irreconciliable.

Así, la disputa de las ideas brinda una buena óptica para analizar el paisaje del pasado fin de semana. Si bien ambos plenipotenciarios desean asentar la unificación continental en la dimensión económica, a fuerza de gasoductos, infraestructura, créditos bancarios, moneda común y reducción de asimetrías comerciales, el hombre de la camisa roja quiere aumentar el volumen ideológico y el brasileño se rehúsa a olvidar los buenos modales y el diálogo.

Mientras Chávez intenta explicar el presente con un esquema de dominadores y dominados, en una línea retórica de un Norte imperialista y de un Sur explotado; Lula maneja una geopolítica donde la Organización Mundial de Comercio (OMC) es el ámbito más pertinente para definir las relaciones mundiales. Ambos tienen fundamentos empíricos para seguir adelante, y es hacia sendos dibujos donde cada uno quiere orientar el Mercosur.

Como tampoco se trata de propósitos antagónicos, la participación de Kirchner tal vez pueda ayudar a la síntesis definitoria; aunque su tirante relación con el oficialismo oriental, por el conflicto de la pastera ubicada en la ribera de Fray Bentos, no le permite asumir plenamente el papel de árbitro. Esta vez, el argentino pareció darle un guiño a Chávez, pero desorientó que ni él ni ningún funcionario de primera primero o segunda línea se encontraran en las tribunas.

Hasta ahora, todo está empatado en la mesa de las definiciones. No se avizora una fuerza capaz de torcer la balanza y nadie sabe cuántos cruces intestinos faltan aún para que el Mercosur se decida a ser un polo de contrapoder, un conglomerado con poder económico para insertarse en el comercio global o un resumen que complemento las dos visiones.

EL "ELLIOT NESS" DE HUGO CHÁVEZ

Un superinspector de Hacienda venezolano, antiguo capitán golpista, se ha convertido en el funcionario mejor valorado por su lucha contra la evasión de impuestos.
A las ocho y cuarto de la mañana del pasado jueves, el superinspector José Gregorio Vielma Mora, el político mejor valorado por los venezolanos, recibió en su oficina la llamada de Jorge Rodríguez, segunda autoridad del país. Durante la conferencia con su superior, Vielma se mantuvo en pie y con la mano fuera del bolsillo. "Sí, señor vicepresidente, estamos realizando una operación contra el narcotráfico. Le mantendré informado. Quédese tranquilo, que no vamos a descansar ni un segundo".
FRANCISCO PEREGIL (ENVIADO ESPECIAL) - Caracas - 17/03/2007

El superinspector nació en Caracas hace 42 años, se casó con la ingeniera Susana Manzano, que trabaja de gerente en la petrolera estatal PDVSA, es padre de una niña de cuatro años y otra de nueve, capitán de infantería paracaidista, apasionado de los caballos y compañero de la intentona golpista que encabezó Hugo Chávez en 1992. "Permanecí en la cárcel dos años, un mes, 18 días y cinco horas". Ahora Vielma Mora, como superintendente del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) dispone de 8.600 funcionarios con competencias en materia de droga, contrabando de armas, tala indiscriminada, piratería y evasión de impuestos.

"Yo no voy a pasar sin pena ni gloria por aquí. La gente me va a recordar"

En un país devorado por los escándalos de corrupción donde los funcionarios y militares parecen ser impunes a cualquier denuncia, y donde muy pocos pagaban impuestos, los ciudadanos aprecian el trabajo de Vielma. En cada uno de los tres años que lleva al mando de ese organismo se ha convertido en el funcionario mejor valorado por sus compatriotas, según las encuestas encargadas anualmente por el diario Últimas Noticias, muy por delante de cualquier vicepresidente y ministro.

La revista venezolana Gerente lo sitúa como el único de entre todos los organismos públicos que estaría entre los 100 mejores gerentes del país.

¿El secreto de tanta eficacia? Hay varios. "La gente no es pendeja. No le puedo decir a alguien que no robe si ven que se roba aquí. Al principio cambié a todos los gerentes, 16 de aduanas y 10 de tributos internos. Acabé en el Seniat con lo que aquí se llama el pote, el cazo. El jefe de cada aduana recaudaba a las empresas comisiones particulares y se las entregaba a su superior. Eso se acabó".

Antes de llegar Vielma al Seniat, el organismo cerró en nueve años cinco locales por impago de impuestos. En los tres años y medio de su gestión se han ejecutado 65.000 cierres. La mayoría duran entre uno y cinco días, pero también los hay de un mes. "Hemos puesto en cintura al sector petrolero. Hemos fiscalizado a 32 multinacionales. Hemos sancionado a la Secretaría de la Presidencia de la República por no tener los formularios de declaración tributaria al día y a PDVSA Gas con 250 millones de dólares. Aquí había antes 1.000 ordenadores. Ahora, 12.000 para 8.000 funcionarios. Muchos tienen portátiles. Cuando llegué había sólo dos servidores informáticos. Ahora son 297. Esto nos ha dado una base de datos fidedigna".

Vielma Mora ha sido amenazado por la guerrilla colombiana y los paramilitares. Y aparece en la lista de los secuestrables del país. "Tengo cinco escoltas, y mis hijas una protección precaria. No voy armado ni llevo chaleco antibalas. Pero no tengo miedo. Lo que quiero es apoyo. Yo no voy a pasar sin pena ni gloria. La gente me va a recordar. Verán que aquí estuvo un superintendente que intentó de verdad hacer algo por nuestro país".

Hay quien lo ha bautizado como El Intocable, en referencia a la película Los Intocables de Eliot Ness. A Vielma ya lo intentaron "tocar". "Fue en el año 2000. Yo era entonces intendente de Aduanas. Lo hizo una dama. Con una alta suma de dinero, como unos 100.000 dólares de aquella época. Me decía que si estos cargos son transitorios, no sabes qué va a pasar el día de mañana, que esto lo hace todo el mundo, que tú vas a ser el único que no lo haga...".

Los peores ataques provienen desde el propio régimen. "Hay gente que te busca atacar, desde afuera pero más de adentro, porque uno está tocando muchos intereses: económicos y financieros".

EN AMÉRICA LATINA LOS PUEBLOS HAN DESPERTADO

Presidente Chávez: "Nuestro socialismo es democracia"
En Latinoamérica está ganando la nueva era. Jefe de Estado venezolano respondió preguntas de la periodista estadounidense Bárbara Walters


Con énfasis en aclarar la esencia del proyecto bolivariano y las bases que sustentan al Gobierno que lidera, el presidente Hugo Chávez inició una franca conversación en la que respondió a las preguntas realizadas por la periodista Bárbara Walters, de la televisora ABC News de Estados Unidos, quien visitó Venezuela para abordar al jefe de Estado sobre asuntos fundamentales de la Revolución venezolana.

Por espacio de una hora la profesional del periodismo inquirió al presidente sobre diversos temas. A escasas horas de haber concluido su gira por Latinoamérica, que coincidió con la del presidente norteamericano George W. Bush, se produjo el encuentro, y al respecto versó una de las primeras interrogantes de Walters:

- Señor Presidente, en una escala de uno a diez, es decir, diez siendo lo mejor y el uno siendo lo peor, ¿cómo calificaría la visita del presidente Bush a América Latina, con qué número?

—Uno, siendo generoso, porque pudiera ser más bien “menos cinco”, si tú me permites una escala negativa. Pudiera ser negativa en muchos aspectos, pero quizás sea generoso y le pondría uno, respondiendo al marco de tu pregunta.

—El presidente Bush estuvo en América Latina tratando de promover la democracia, el capitalismo, y usted espera difundir el socialismo. ¿Quién está ganando?

—¿Quién está ganando? Yo creo que está ganando la nueva era, porque yo no creo que el choque se trate entre democracia y socialismo, nuestro socialismo es democracia. Yo creo que aquí lo que está chocando es un viejo estilo de democracia de élites, democracia sin pueblo; y una democracia plena de pueblo, donde se construye la igualdad, la justicia, la libertad y el desarrollo social de los hombres y las mujeres, pero de todos por igual: igualdad, libertad, eso es democracia y eso también es socialismo. El socialismo no se contradice con la democracia, no, son parte uno del otro, es socialismo democrático, es democracia socialista.

—En esta conversación lo vi como un hombre muy digno, pero nosotros hemos escuchado que usted ha llamado al Presidente de los Estados Unidos “diablo”, “burro”, “borracho”, “mentiroso”, “cobarde”, “asesino”. ¿Qué quiere decir todo esto? ¿Qué intenta lograr con todos estos apodos o calificativos?

—De cuando en cuando he dicho esas cosas, he utilizado esos términos y creo que estoy recogiendo lo que muchos quisieran decirle al Presidente de los Estados Unidos, con un estilo que es muy personal. Sí, lo llamé “diablo” allá en Naciones Unidas, en alguna otra ocasión lo llamé “donkey” un poco por la ignorancia que creo que tiene acerca de las cosas que ocurren realmente en América Latina y en el mundo; si eso fuera un exceso de mi parte, bueno, lo acepto y hasta pudiera ofrecer mis disculpas (…). Ahora, ¿quién hace más daño?
El presidente de los Estados Unidos bombardea pueblos, invade naciones, en verdad están masacrando al pueblo de Iraq, por ejemplo: ¡eso sí es dañino en verdad!, yo lo que trato es de llamar la atención sobre la realidad en el mundo, utilizando palabras a veces bastante fuertes.

—Ahora, cuando usted califica de “burro” o de “borracho” al Presidente de Estados Unidos, usted quiere de alguna forma... ¿le gustaría ahora disculparse con el presidente Bush por estos calificativos?

—No. No se trata de disculparme o no, sólo los dejo allí para que cada quien los vea y los relacione con una realidad; pero de allá para acá habría que evaluar también, a mí se me ha llamado “la amenaza de los pueblos de América Latina” desde Washington, desde la Casa Blanca, desde el mismo Presidente de los Estados Unidos, la Secretaria de Estado, el Subsecretario para América Latina; me llaman “amenaza”, me llaman “dictador”, “violador de los derechos humanos”; es decir, de allá para acá viene también una andanada de ataques de manera permanente y que no tienen nada que ver con la realidad.
Nosotros siempre estamos defendiéndonos, y muchas veces contraatacando, yo quisiera que eso se acabara. Yo te comentaba allí, fuera de cámara, que con el presidente Clinton yo conversé personalmente, creo que fue en cuatro ocasiones y hasta por teléfono hablábamos; y nos dimos la mano y nos reíamos y discutíamos aquellos asuntos donde diferíamos, pero buscábamos siempre el acuerdo.
Desde que llegó el presidente Bush ha sido imposible: a mí me dieron un golpe de Estado y me lo dio Bush, a mí me secuestraron de aquí y casi me asesinan y fue Bush el que pensó, el que ideó y el que impulsó todo ese atropello contra Venezuela. Ojalá eso se acabe y aprendamos a convivir y a respetarnos, es lo que en verdad nosotros queremos.

—¿Hay otras circunstancias bajo las cuales usted podría invitar al presidente Bush a Venezuela?

—No. Nunca. Yo creo que Bush —lo dije allá en Buenos Aires— es un cadáver político, es un cadáver moral; afortunadamente le queda poco tiempo de gobierno. Creo que desafortunadamente fue elegido presidente de los Estados Unidos, creo que desafortunadamente para el mismo pueblo de Estados Unidos y para el mundo, aun cuando hay muchas dudas acerca de si él ganó o no ganó aquellas elecciones, donde hubo creo que casi dos meses en que no se conocía el resultado, quedaron muchas dudas, ¿no? Pero en fin, le queda poco tiempo, él está con el sol a la espalda, yo prefiero esperar un poco, tener paciencia y ojalá ustedes, los estadounidenses, tengan el buen juicio de elegir un buen presidente —o presidenta— para el próximo periodo, que podamos conversar y acordar planes conjuntamente en la lucha contra la pobreza, contra la miseria, contra las enfermedades, por la salud, por la educación, en la lucha contra el terrorismo, contra el narcotráfico, por buscar la paz en el mundo. ¡Ojalá podamos hacerlo!, pero no con este Presidente, ya no vale la pena, es imposible.

—Usted le dio muchos calificativos, muchos insultos al presidente Bush, pero él nunca mencionó su nombre, algunos pensaron que quizás Bush se comportó como todo un estadista. El señor Bush tomó una posición muy madura al no sentirse aludido por estos insultos.

—No, yo no creo que sea eso, yo creo que más bien es una táctica. Ahora mismo, antes de venir a conversar contigo, yo estaba viendo la transmisión en vivo de la rueda de prensa en México, terminando la gira, y la primera pregunta que le hace una periodista de La Jornada de México es sobre Chávez, sobre América Latina y sobre los contrapesos que Bush estaría buscando colocar para detener a Chávez, y él no responde a la pregunta, él se va por las ramas; yo creo que es que no quiere reconocer la verdad, porque no es Chávez tampoco: es que en América Latina los pueblos han despertado, ¡ya basta de tanta miseria!
En América Latina hay 200 millones de pobres, de ellos casi 100 millones de indigentes, y Estados Unidos —o su Gobierno— viene a seguir planteando que si el libre comercio, el libre mercado, las privatizaciones, el neoliberalismo: ¡esa es una de las causas de nuestra miseria! Nosotros proponemos otra cosa, buscar un camino alternativo.

Entonces los pueblos han despertado, no es Chávez, él lo que no quiere es enfrentar la verdad, se va por las ramas para desconocer una gran realidad. Él no tiene nada que buscar en América Latina, el Gobierno de Estados Unidos, el de George Bush, olvidó a la América Latina y ahí están los resultados, América Latina despertó y cada día hay más gobiernos que ponen distancia a las políticas de los Estados Unidos.

—Ahora, hablando de estos calificativos o insultos, usted también nombró a Condoleezza Rice, nuestra Secretaria de Estado, la llamó “analfabeta”, usted dijo que sufre de frustración sexual. Usted es un caballero. ¿Cuál es el objetivo de decir cosas tan insultantes, especialmente sobre una mujer?

—En verdad no es eso lo que yo he dicho. Aquí tú tienes que tomar en cuenta también una intención permanente de satanizarme, a mí se me dice “dictador”, “tirano”, “genocida”; se me da un golpe de Estado desde Washington, se mata aquí a más de 150, 200 personas en el golpe de Estado, se arremete contra Venezuela y nadie dice que eso es un atropello, ¿no? Ahora yo le respondo al presidente de los Estados Unidos o a la Secretaria de Estado con palabras duras y entonces se dice que es un atropello, desde ese punto de vista yo sería el atropellador y ellos las víctimas, y es al revés: nosotros somos víctimas del atropello.

Ahora, yo jamás le diría a ninguna dama en este planeta, sea quien fuere, que tiene algún problema sexual, no, eso es parte de la manipulación mediática; más bien he echado chistes sobre ella, que “le daría una flor”.

En una ocasión dije —tratando de utilizar el buen humor— que a lo mejor es que ella soñaba conmigo, porque era que todos los días me nombraba: “Chávez”, “Chávez”, “Chávez es una amenaza”, en el Congreso de los Estados Unidos, fue por Europa y dijo lo mismo; entonces yo tengo que responderle de alguna manera a esa dama, ojalá yo pudiera más bien conversar con ella, pero ellos no se atreven ni quieren conversar con nosotros y poner las cosas en su justo lugar. Para ella —como dama— mi respeto, para el Presidente de los Estados Unidos —como ser humano— mi respeto; pero vaya que están atropellando al mundo, están matando muchos niños, están bombardeando ciudades enteras en Iraq, en Afganistán; le han hecho mucho daño no sólo al mundo, al propio pueblo de los Estados Unidos. Cuarenta millones de pobres hay en Estados Unidos, ¿quién atendió a los damnificados de Katrina? ¿Quién atiende a los latinos?

Estaba leyendo ayer que capturaron a más de 200 guatemaltecos inmigrantes... ¡y les quitan los hijos, Bárbara!, ¡eso es horrible!, y eso lo hace el Gobierno de los Estados Unidos: dividir familias, eso tiene que ser muy doloroso para esos niños, para esas familias; no es su culpa, es de la miseria la culpa, deberían ver la realidad.

Prensa Presidencial/(Rafael Márquez)

PARTIDOS POLITICOS CERCANOS A HUGO CHÁVEZ SE NIEGAN A DISOLVERSE

El presidente Hugo Chávez sufre un revés político, según los entendidos, al no lograr consenso en materia ideológica. Se trata de estructuras como Patria Para Todos, Podemos y el Partido Comunista que no quieren integrarse al Partido Socialista Unido de Venezuela.

Los venezolanos, acostumbrados a escuchar cómo los políticos y líderes aliados al chavismo aceptan el discurso presidencial sin chistar, no paran de sorprenderse ante las posiciones de estos partidos que, sin rechazar de plano su futura integración al PSUV, reclaman conocer primero cuál sería la ideología y los estatutos de tal partido antes de tomar una decisión.

Entre los sorprendidos, según analistas, está Chávez, quien, apenas conocidas las posiciones de sus "aliados", ha guardado silencio y ordenado la conformación de una Comisión Promotora para "tender puentes". Esa comisión ha realizado un par de reuniones que todavía no arrojan resultados concretos.

"El rechazo ha sido un revés político para Chávez, que calculó mal esa integración rápida y los efectos que tendría para su imagen -señala el politólogo Carlos Romero-. También muestran que no hay consenso en materia ideológica, hay una pluralidad interna en la alianza que rechaza una falsa unidad decretada".

Repartir la torta

"Probablemente es la primera orden directa del Presidente que no es acatada, y él ha tenido que dar un paso atrás. Esa Comisión Promotora está inventando el agua tibia, son acomodos a la situación -señala, por su parte, el sociólogo Rafael Suárez-. El chavismo ha sido siempre una plataforma en la que se unieron múltiples objetivos y sectores de la población que, aunque apoyan monolíticamente el liderazgo del Presidente, no siempre comparten planteamientos políticos básicos".

Ambos analistas señalan que además de la ideología y la metodología, se evidencia el temor de los partidos a que se diluyan los espacios conquistados hasta ahora. "Están reaccionando sus líderes porque no saben en qué lugar de la foto del poder van a quedar. Estos tienen su peso específico y no saben que cuotas tendrán que soltar o van a ganar", dice Suárez.

Tanto el PPT como Podemos han planteado la necesidad de que desde el Gobierno se organice una "constituyente" de partidos, para definir lo que serían los lineamientos y los liderazgos del famoso PSUV. "Cualquier modelo, si no sale de una asamblea constituyente, será un acuerdo de conciliábulos y no estamos de acuerdo", ha dicho Ismael García, presidente de Podemos, a quien muchos chavistas ya tildan como "traidor".

Por su parte, el Partido Comunista ha propuesto la creación de un "frente antiimperialista" como paso previo a la posible creación del PSUV.

VALENTINA LARES MARTIZ
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARACAS

CHÁVEZ ACUSA A BUSH DE PLANEAR OTRO GOLPE DE ESTADO CONTRA VENEZUELA

Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acusó al mandatario estadounidense George W. Bush de planear un golpe de Estado contra su Gobierno, ya intentado en abril del 2002, y dijo que el jefe de la Casa Blanca no sabe lo que pasa en América Latina.
WASHINGTON-16-03-2007El

La denuncia fue hecha durante una entrevista con la periodista norteamericana Barbara Walters, de la cadena ABC, adelantada en la página web de ese medio.

Cuando la periodista le recordó los comentarios sobre Bush en el podio de Naciones Unidas, cuando lo llamó diablo, con olor a azufre, el Jefe de Estado venezolano respondió:

"Sí. Es cierto. Lo califiqué como diablo en las Naciones Unidas. Dije que era un burro, porque creo que es muy ignorante acerca de las cosas que están ocurriendo en América Latina y el mundo. Fue un exceso de mi parte", señaló.

"¿Pero quién causa más daño? Él quema a la gente y pueblos e (...) invade países", dijo Chávez, quien realizó una gira por América Latina paralela a la del presidente Bush esta semana.

Indicó que respeta como seres humanos tanto a Bush como a la secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, aunque consideró que son "gente que mata".

A su vez, afirmó que los epítetos que ha proferido contra Bush y Rice resultan una broma en comparación con la pérdida de vidas en Iraq y Afganistán.

Chávez recalcó que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) colabora con opositores dentro de Venezuela para asesinarlo.

En este sentido, acusó a la CIA de asesinar al presidente chileno, Salvador Allende, en 1973, y que ha intentado matar al líder cubano Fidel Castro.

HUGO CHÁVEZ INSISTE EN QUE LO QUIEREN DERROCAR

El mandatario venezolano acusa a Bush de planear el golpe de Estado
Disidentes y la CIA, implicados, señala

El Financiero en línea / Internacional - 16-03-2007

Washington, 16 de marzo.- El presidente venezolano, Hugo Chávez, acusó a su colega George W. Bush de planear un golpe de Estado contra él, y dijo que el mandatario estadounidense es "muy ignorante" sobre las cosas que pasan en Latinoamérica y el mundo.

Chávez hizo estas declaraciones en una entrevista con la periodista Barbara Walters, que esta noche emitirá la cadena estadounidense de televisión "ABC".

En una nota en su página web, "ABC" subraya que, según Chávez, el hecho de que en el pasado llamara "diablo" o "burro" a Bush puede que hubiera sido un exceso por su parte e, incluso, apuntó a la posibilidad de pedir perdón.

"¿Pero quién causa más daño? Él quema a la gente y pueblos e (...) invade países", dijo Chávez.

A su vez, el presidente venezolano explica que respeta como seres humanos tanto a Bush como a la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, aunque considera que son "gente que mata".

A su vez, afirma que los distintos insultos que ha proferido contra Bush y Rice son una broma y que no son nada en comparación con la pérdida de vidas en Irak y Afganistán.

Por último, recalca que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU colabora con disidentes dentro de Venezuela para asesinarle.

En este sentido, Chávez acusa a la CIA de asesinar al presidente chileno Salvador Allende, en 1973, y que ha intentado matar al líder cubano Fidel Castro. (Con información de EFE/RSC)

El Financiero en línea

Washington, 16 de marzo.- El presidente venezolano, Hugo Chávez, acusó a su colega George W. Bush de planear un golpe de Estado contra él, y dijo que el mandatario estadounidense es "muy ignorante" sobre las cosas que pasan en Latinoamérica y el mundo.

Chávez hizo estas declaraciones en una entrevista con la periodista Barbara Walters, que esta noche emitirá la cadena estadounidense de televisión "ABC".

En una nota en su página web, "ABC" subraya que, según Chávez, el hecho de que en el pasado llamara "diablo" o "burro" a Bush puede que hubiera sido un exceso por su parte e, incluso, apuntó a la posibilidad de pedir perdón.

"¿Pero quién causa más daño? Él quema a la gente y pueblos e (...) invade países", dijo Chávez.

A su vez, el presidente venezolano explica que respeta como seres humanos tanto a Bush como a la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, aunque considera que son "gente que mata".

A su vez, afirma que los distintos insultos que ha proferido contra Bush y Rice son una broma y que no son nada en comparación con la pérdida de vidas en Irak y Afganistán.

Por último, recalca que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU colabora con disidentes dentro de Venezuela para asesinarle.

En este sentido, Chávez acusa a la CIA de asesinar al presidente chileno Salvador Allende, en 1973, y que ha intentado matar al líder cubano Fidel Castro.
(Con información de EFE/RSC)

ASEGURA EE.UU QUE CHÁVEZ FRACAZÓ EN EL INTENTO DE OPACAR LA GIRA DE BUSH

Asegura EU que la gira de Bush por Latinoamérica se centró en propuestas concretas y que Chávez no logró opocar el viaje del mandatario estadounidense.
Agencia NOTIMEX - 17-03-2007

MIAMI, Estados Unidos -16-03-2007 El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fracasó en su intento por opacar la gira del mandatario de Estados Unidos, George W. Bush por América Latina y por el contrario ofreció un mejor "contraste" de la oferta estadunidense en la región.
El subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Charles Shapiro, opinó lo anterior tras destacar que "yo creo que se le dio a los pueblos latinoamericanos un contraste muy claro".

Este contraste es "lo que nosotros estamos ofreciendo que creo es la mejor manera de mejorar la vida de los países latinoamericanos y hay otra propuesta de ese caballero bolivariano", dijo al eferirse a la llamada nueva izquierda que lidera Chávez.

Shapiro virtió sus comentarios en el marco de una conferencia del Consejo de las Américas en la que se evaluó la recién concluida gira del presidente Bush por Brasil, Colombia, Uruguay, Guatemala y México.

Bush prácticamente ignoró al presidente Chávez quien realizó una gira paralela por Argentina, Bolivia, Nicaragua, Jamaica y Haití evitando incluso mencionar su nombre.

Shapiro destacó que la gira de Bush se centró en propuestas concretas "con diferentes matices políticos" en cuatro áreas de cooperación: trabajo, vivienda, educación y salud.

"Queremos colaborar con todos los gobiernos latinoamericanos hasta el punto que ellos quieran colaborar con nosotros, y creo que esa es la mejor política para mejorar el estado de vida de los esos 220 millones de latinoamericanos que viven en la pobreza", dijo.

El senador Mel Martínez, quien fue el orador principal de la conferencia, calificó la gira de Bush como "exitosa" y dijo que la gira paralela de Chávez fue "ridícula, fuera de lugar y sin efectividad".

"Tenemos al señor Chávez una persona que no tiene ideología ninguna que no tiene nada que ofrecer positivo a la región y simple y sencillamente lo que hace es avergonzar al pueblo venezolano con la manera en que se expresa", afirmó el senador de origen cubano.

Martínez fustigó al presidente de Argentina, Néstor Kichner, por permitir que Chávez usara su país y dijo que "eso no demuestra que están interesados en mantener una relación de cooperación con Estados Unidos y eso también ha disminuido la influencia de Argentina en la región".

El senador rechazó que las manifestaciones generadas por Chávez hayan sido exitosas al afirmar "en Europa se ven miles y miles más de personas que salen a las calles en contra de Estados Unidos y creo que eso es parte de lo que vemos en democracias y no me perturba

LA ÉTICA MUNDIAL Y LA ECONOMIA

El teólogo católico, aunque debiera decir mejor ecuménico, Hans Küng, llega a Colombia a lanzar un mensaje de tolerancia y paz que merece ser escuchado con atención en “la era del terrorismo”.
Salomón Kalmanovitz - 17-03-2007

El teólogo católico, aunque debiera decir mejor ecuménico, Hans Küng, llega a Colombia a lanzar un mensaje de tolerancia y paz que merece ser escuchado con atención en “la era del terrorismo”. Desde el 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos ha enfrentado los actos terroristas de una ínfima minoría con un asalto a Iraq, que era de los pocos regímenes laicos de Medio Oriente, y contra una religión que cobija más de mil millones de seres en el planeta. Huntington ha hablado del “choque de civilizaciones” para comprometernos a todos en una cruzada contra el Islam que, según él, incuba el odio. Odio contra odio parece ser la respuesta que encuentran adecuada los dirigentes norteamericanos y aquellos que se escudan en la misma lucha para imponerse sobre sociedades paralizadas por el miedo.

Küng, por el contrario, nos habla de la posibilidad de una ética mundial, basada en los preceptos de las grandes religiones del mundo que comparten entre ellas y que tienen que ver con la conservación de la vida, de la familia, de la propiedad y del respeto por las personas. Esa ética nos puede acercar a la tolerancia sobre la base de las reglas que siguen la mayor parte de las personas del mundo adscritas a religiones que en el fondo no son tan diferentes entre sí.

Küng se opone a la conservatización de su propia Iglesia, que dice no tiene por qué defender los dogmas de la Edad Media sino traer a la vida moderna reglas de convivencia y tolerancia que surgieron con el cristianismo primitivo. La Iglesia Católica, por el contrario, recrea la noción de que es la única dueña de la verdad y de la salvación, reimpone la liturgia en latín para que los fieles no puedan entenderla y desanda los pasos que diera en el pasado para establecer un diálogo constructivo con el judaísmo y el Islam.

La tarea de desarrollar una ética que le sirva de sustento a la economía y la globalización es otra de las tareas titánicas que se ha impuesto Küng. Para él, la globalización es inevitable y hay que aprovechar de ella los desarrollos productivos y técnicos que promueve. Sorprende el diestro manejo que ha logrado hacer este especial teólogo de la economía para criticar las posiciones ultraliberales en el sentido de que la libertad de los poderosos tiende aplastar las libertades de los demás. “La ilimitada libertad del más fuerte a costa del más débil”.

Küng plantea, como alternativa al ultraliberalismo de Friedman, el ordoliberalismo que surgió en Alemania de los escombros de la guerra, liderado por Ludwig Erhard, que combinaba la libertad del mercado con la defensa de un orden social, basado en un principio ético de justicia. Uno de sus exponentes, Müller-Armack, lo exponía así: “El sentido de la economía social de mercado es unir el principio de libertad de mercado con el de equilibrio social”. El Estado opera acá para mantener la competencia funcionando a favor de las mayorías y lo hace reprimiendo y castigando conductas monopolistas y antisociales de las empresas, entre ellas a que se produzca una negociación colectiva entre trabajadores y empresas, a la vez que las políticas económicas actúan de manera contracíclica para impedir que el orden espontáneo del mercado conduzca a una crisis financiera y económica. Con ese modelo de economía política, Alemania prosperó y mantuvo una gran estabilidad política y social después de la guerra sin crear dependencia dentro de la población.

La propuesta de Küng es entonces una síntesis que por un lado introduce el marco de la economía social (no capitalista) de mercado, dos conceptos que deben equilibrarse mutuamente: la libertad económica del individuo limitada por la justicia social y las exigencias del bien común. Todo ello resulta en un programa que afirma no sólo “la confianza en la autodirección y las fuerzas autocorrectoras del mercado y la competencia sino también el equilibrio social y la función ordenadora del Estado”.

"AVISO A NAVEGANTES...

...si no hacemos nada, internet y el cable estarán monopolizados dentro de diez o quince años por las megacorporaciones empresariales, la gente no conoce que en sus manos está la posibilidad de disponer de estos instrumentos tecnológicos en vez de dejarselos a las grandes compañias. Para ello, hace falta coordinación entre los grupos que se oponen a esa monopolización, utilizando la tecnologia con creatividad, inteligencia y iniciativa para promocionar, por ejemplo, la educación."
Noam Chomsky

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