26/6/07

Cultura y nihilismo: el “gag” de las Torres Gemelas

Opinión
26/06/2007
Santiago Alba Rico
La Jiribilla
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Intervención en el V Congreso Cultura y Desarrollo celebrado en La Habana, junio 2007

Me gustaría empezar estas modestas reflexiones desde fuera y a partir de una oposición muy elemental que -así lo espero- revelará enseguida toda su potencia explicativa. Me refiero a la oposición entre relato y gag . Doy por supuesto que todos entendemos más o menos lo mismo bajo el término “relato”: ese dispositivo cultural universal que encadena los acontecimientos al tiempo y produce además el tiempo mismo que los encadena e inviste de sentido. En cuanto al gag , forma parte de la tradición cómica y teatral, especialmente circense, y define algo así como una unidad cerrada de hilaridad pura: tiene que ver con el gusto muy infantil y muy primitivo por la sorpresa desintegradora, por el desorden irrumpiente, con el placer muy instintivo de que las cosas se salgan de su sitio, caigan o se desplomen inesperadamente, descarrilen fuera de su curso natural (la tarta en la cara del clown o la silla rota que desbarata la solemnidad del payaso “listo”). Si el arte es la posibilidad -según Kant- de pensar al margen del concepto, el “gag” es la obligación de reírse sin mediación racional o narrativa: una especie de “universal” de las vísceras.

Entendámonos. El “gag” más antiguo de la historia, al menos de la historia occidental, nos lo cuenta la Biblia: es lo que he llamado en otro sitio “el gag de David”. Todos recordamos la escena. Filisteos y hebreos han decidido fiar el desenlace de la guerra que los enfrenta a un combate singular entre dos de sus paladines. Por parte de los primeros avanza Goliat, un gigante de dos metros de altura, musculoso, macizo, feroz, que se golpea el pecho con el puño en señal ya de victoria; frente a él, desprendiéndose de la muchedumbre de los judíos, la escena nos muestra a David, un pastorcillo canijo, todavía un niño, débil y asustado, sobrecogido por la desigualdad de las fuerzas. Los filisteos se regocijan detrás de su campeón, convencidos de su superioridad; los hebreos tiemblan detrás del suyo, seguros ya de su derrota. Y de pronto David hace un gesto rápido y leve con su mano y cien metros más allá el gigante Goliat se desploma con gran estruendo. Y hasta los filisteos, inconscientes todavía de lo que ha pasado y de sus consecuencias, no pueden dejar de reírse un instante -podemos imaginarlo- antes de abandonarse a la desesperación. Olvidemos los nombres de los pueblos, olvidemos el relato que le da sentido, olvidemos el uso fraudulento que de ese relato sigue haciéndose hoy en día: tomada la escena en sí misma, hay que decir que el “gag” es muy bueno y ofrece, por así decirlo, el molde o esquema de todos los que desde entonces, sin que jamás lleguemos a aburrirnos, nos ofrecen una y otra vez, en diferentes versiones, el cine, el teatro y la televisión. La eficacia del “gag” es tan mecánica que puede repetirse hasta la saciedad saciando siempre las expectativas del espectador y arrancando sin descanso esa risa víscero-universal irresistible.

Una versión reciente del “gag de David” -cuya continuidad, por cierto, pretende sugerir- la encontramos en una de las películas de la serie de “Indiana Jones”. Me refiero a esa escena famosa, de todos conocida, en la que Harrison Ford, cuando se cree ya a salvo tras una trepidante persecución, se da de bruces contra un gigantesco árabe que lo reta a un duelo singular mediante una gran exhibición de musculosa bravuconería. La relación de fuerzas es tan desgigual y nuestro héroe está tan cansado que el espectador aguarda una victoria in extremis tras una brutal y emocionante danza de golpes. Pero nuestro héroe está precisamente tan cansado que hace lo más fácil, que en este caso es lo que más puede sorprendernos: saca su pistola y descerraja un tiro en el pecho a su rival. Incluso el gigantón -imaginamos- se habrá reído a carcajadas antes de expirar en el suelo ante semejante inconsecuencia. Dejando a un lado el hecho no trivial -directamente ideológico- de que el enemigo bárbaro del refinado antropólogo orientalista es un árabe, la diferencia entre el “gag de David” original y su remedo hollywoodense es que el primero se inscribe en el relato -fraudulento o no- de emancipación de un pueblo mientras que la ocurrencia de Harrison Ford forma parte de una monda concatenación de “unidades cerradas de hilaridad pura”, de esa sucesión de “gags” potencialmente infinita a la que tiende a reducirse cada vez más la producción tecnológica de imágenes en nuestros días. Considerados en su pura condición de “gags”, en cualquier caso, hay pocas diferencias entre las dos escenas. Lo que se nos escapa -y aceptamos con naturalidad- en el gesto de Indiana Jones, al igual que en el de David (o en el de los aviones israelíes que bombardean Palestina y el Líbano) es precisamente su radical facilidad, asociada a la superioridad tecnológica del vencedor como prueba también de su superioridad moral. El “gag” nos impone en forma de risa víscero-universal, nos imprime como divertida e hilarante la sencillez de despreciar al otro sin moverse del sitio, la facilidad tranquila y natural -e incluso moralmente justa- de apartar un obstáculo de nuestro camino desde lejos y mediante una fuerza mecánica irresitible.

Pero hay otro “gag” más reciente, colofón del género, al que desde entonces tratan de imitar todos los formatos y todos los autores. Me refiero al derribo de las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre del año 2001. Decir esto puede parecer escandaloso o provocativo, pero la verdad es que, en términos estrictamente técnicos, fue un buen “gag”, un “gag” excelente, en cierto sentido (lo que lo hace doblemente peligroso) un “gag” insuperable. Tan bueno es que incluso los supervivientes lo disfrutaron y siguen disfrutando; tan bueno es que todos sentimos la tentación de verlo una y otra vez; tan bueno es que las televisiones nos lo repitieron y nos lo repiten sin que lleguemos nunca a cansarnos. Es la obra maestra del género y lo que tenemos que preguntarnos más bien es si este género, incompatible con el relato, debe o no dominar el horizonte de nuestra percepción y qué consecuencias tiene para la humanidad misma su dominio. Al “gag” de las Torres Gemelas siguió luego el “gag” de Afganistán, el “gag” de la destrucción de Bagdad, el “gag” de Abu-Gharaib, el “gag” del bombardeo de Beirut, mezclados con otros “gags” menores, como el del tsunami de Indonesia, el terremoto de Pakistán o... el cabezazo de Zidane. Junto a todos ellos, y como su referencia “ideal” o “eidética”, tenemos el “gag” cotidiano de esa falsa cosa que llamamos mercancía, la cual se nos aparece en su novedad estrepitosa, desprovista de historia, fuera de todo relato, agotada en su fulgurante y breve aparición, derrocada inmediatamente por el gag-objeto que la desplaza en el mercado (horizonte de todos nuestros intercambios y todas nuestras percepciones). El gran poeta francés René Char escribió un poema necesariamente corto: “El relámpago se me hace largo” (“l'eclair me dure”). Pues bien, a nosotros, frente al gag y frente a la mercancía, los relatos se nos hacen largos; los libros, las catedrales, las explicaciones, las conversaciones se nos hacen largas; la muerte de 3.000 personas o la de 1.000.000 se nos hace larga; la realidad misma se nos hace larga. Y también, claro (para los que estamos en eso), la revolución se nos hace larga.

(Imaginemos, dicho sea de paso, lo larga que se nos hace la revolución cubana, lo impacientes que nos pone, tan poco divertida, tan alejada del “gag”, tan empeñada desde hace 50 años en construir un relato, el género más obsoleto, el más moderno, el menos post-moderno, en medio de esta sucesión hilarante de destructivos y emocionantes pasatiempos).

La pregunta que quiero hacerme aquí es si el tiempo de la mercantilización tecnológica de todo lo existente (lo que he llamado “gag”) es compatible con el tiempo de la cultura, si la combinación capitalista de tecnología y mercancía admite en su seno alguna forma de cultura. Pero para responder a esta cuestión conviene comenzar por definir este término, que tantas veces utilizamos de forma equívca o polisémica. Podemos interpretar el término “cultura”, en efecto, al menos de cuatro maneras:

- Por oposición a Naturaleza, como el conjunto de prácticas, técnicas y operaciones mediante las que el hombre toma distancia –y conciencia- respecto del ámbito natural, al que permanece sin embargo sujeto en la misma medida en que se opone a él (“el rechazo”, dirá Eagleton, “tanto del naturalismo como del idealismo, afirmando contra el primero el hecho de que dentro de la naturaleza hay algo que la excede y la desmonta; y contra el idealismo, que incluso la producción humana más elevada echa sus más humildes raíces en nuestro entorno biológico y natural”). Como diferencia antropológica elemental, la cultura implica la insuperabilidad del tiempo y del espacio, la división de la vida social en órdenes de existencia independientes (economía, política, religión) y en la discriminación de los propios productos (cosas de comer, cosas de usar, cosas de mirar). La condición paradójica de la obra de la cultura es que sólo puede ser una operación inconclusa; en efecto, esta actividad mediante la que los hombres se están separando ininterrumpidamente de la naturaleza por todos los medios no puede acabar nunca y una cultura capaz de triunfar definitivamente sobre la naturaleza se convertiría inmediatamente en otra naturaleza, tan inhumana como lo es la que regula la vida de los helechos o la reproducción de los insectos. En este sentido, la forma “mercancía”, como horizonte insuperable de la percepción, es sobre todo in-diferencia: consiste en borrar la frontera -laboriosamente mantenida bajo todas las civilizaciones anteriores- entre las cosas-de-comer, las cosas-de usar y las cosas-de-mirar para convertirlas todas por igual en puras satisfacciones digestivas, fuente inmediatamente de una insatisfacción superior. El capitalismo “se come” indistintamente (lo que llamamos “consumo”, servidumbre biológica de la existencia humana) manzanas y catedrales, hamburguesas y automóviles, helados y paisajes. Al mismo tiempo, esta in-diferencia es inseparable de la ilusión de i-limitación: el “gag” mercancía no es más que la publicidad de un sistema que publicita la eternidad de sí mismo; es decir, la victoria definitiva y total sobre la naturaleza de que la que, sin embargo, depende. Esta ilusión imperial de inmortalidad es a un tiempo velo y motor de la destrucción irreversible del planeta y de todos sus recursos; esta ilusión de inmortalidad -por así decirlo- mata; esta ilusión de inmortalidad amenaza por igual el mundo natural y el mundo cultural, que sólo puede superar al primero sosteniéndose en él.

- La “cultura” puede ser también concebida como uno de los órdenes concretos de la diferencia antropológica, aquél que reúne en un lugar social separado (para la producción y para el disfrute) un conjunto de obras (artísticas, arquitectónicas, musicales, literarias), orientadas a establecer simultaneamente un tiempo más largo que la vida de un hombre y un espacio compartido por todos los hombres. Es el lugar precisamente de las “maravillas” o “cosas de mirar” (con los ojos o con la mente), el cual en nuestra tradición occidental ha sido casi enteramente identificado con lo que llamamos “alta cultura”. Pues bien, la disolución de todos los órdenes de la existencia en el gag cotidiano del “consumo” acelerado e ininterrumpido de mercancías no respeta tampoco el tiempo largo de los objetos culturales. La privatización de las semillas, del color azul de los güipiles guatemaltecos, de las posturas de Yoga -como denunciaba hace poco el gobierno indio- amenaza con afectar también al Partenón o al Coliseo de Roma, cuya gestión se ha propuesto confiar a una empresa privada; y abate bajo su lógica hilarante los libros, los monumentos y los museos. No hay nada eterno bajo el capitalismo, salvo su propia capacidad para destruir y reproducirse. La necesidad subjetiva de imitar a la mercancía por parte de un cuerpo expuesto al envejecimiento y la muerte ha convertido el negocio de la cosmética y la cirugía estética en el sector económico más rentable después del de las armas y el de las drogas: el cuerpo mismo debe ofrecerse como un “gag” siempre nuevo en una sociedad en la que hay que escoger entre ser consumido o despreciado. El diario español El País resumía el asunto muy bien el 13 de marzo del 2005 en un reportaje sobre la cirugía estética de título “Bisturí para todos”, dedicado a “hombres que no quieren perder oportunidades laborales por unas ojeras”. Pero, ¿y Las Meninas de Velázquez? ¿Y La Maja Desnuda de Goya? El problema de las Meninas es que no se pueden mejorar, no necesitan rejuvenecer, no se pueden “renovar” : son siempre iguales a sí mismas y su valor consiste precisamente en que lo sigan siendo por encima de modas o tendencias. Por eso la página web Marketing para Museos, dirigida por María Rosario Sanguinetti, explica por ejemplo cómo convertir el museo en un supermercado entre cuyas mercancías -una más junto a las postales, los libros y los sandwich de la cafetería- se encontrará tembién la “resistente” obra clásica, que habrá que vender como “nueva” cada cierto tiempo para que la disminución de público-mercancía no acabe perjudicando el negocio. Leyendo los consejos de esa página, los españoles podemos deducir que la mayor parte de las restauraciones de cuadros del Museo del Prado en los últimos años, sospechosamente frecuentes, son en realidad estrategias de marketing destinadas a convertir en “gag” visual el relato trabajoso del que depende la comprensión de Velázquez o de Goya. Cuerpos y cuadros, “restaurados” por igual, desaparecen en el horizonte indiferente de la digestión.

- La “cultura” define también un conjunto de valores, creencias y reglas idiosincrásicas (la paideia de un grupo social) por oposición a las de otros grupos o comunidades humanas. Se habla así de “cultura francesa” o de “cultura occidental” o de “cultura islámica”, aunque cada vez es mayor la tendencia a sustituir este término por el de “civilización”, cuyas prestaciones ideológicas son más claras; así, por ejemplo, la “cultura occidental” sería una “civilización” mientras que la “cultura islámica” sería más bien una “cultura antropológica”. El paso –quizás no inevitable, pero sí históricamente frecuente- del primer al tercer concepto de cultura, y las confusiones a las que se presta, viene ilustrado por la propia evolución etimológica del vocablo: la raíz latina colere (habitar y cultivar, el gran salto adelante del hombre neolítico) da lugar a la palabra colono, de donde se deriva colonialismo, la práctica violenta del que va a habitar y “cultivar” la tierra de otros y al mismo tiempo a imponerle sus creencias y sus valores. A medida que la naturaleza ofrece menos resistencia a “nuestra” cultura, las otras culturas ocupan el lugar de la naturaleza. También en este sentido el capitalismo ha demostrado todo su poder de destrucción. Si hay algún peligro en identificar teóricamente diversidad biológica y diversidad cultural (porque las culturas no son ecosistemas en los que, por ejemplo, la ablación del clítoris, la persecución de las “brujas” o el linchamiento sean necesarios para la reproducción del conjunto), la misma in-diferencia mercantil que se apropia y reduce la variedad natural, se apropia y reduce también la variedad cultural: desde las semillas -uno de los grandes inventos del hombre- hasta la música, la plurilocalidad cultural va cediendo terreno a una monotonía industrial en colores que necesita, además, justificar teológicamente su agresión nombrando una y otra vez aquello precisamente que destruye: la civilización. La capacidad del capitalismo para producir mercancías -falsas cosas- es inversamente proporcional a su capacidad para producir relaciones concretas . El mismo movimiento con el que creemos defender la “cultura estadounidense” o la “cultura occidental” destruye la posibilidad de contratos identitarios entre los hombres y entre los pueblos y, en consecuencia, la posibilidad misma de toda diferencia cultural.

- Tenemos finalmente, el concepto de “cultura” como opuesto a “ignorancia”; es decir, como las condiciones materiales y mentales de un acceso vertical descendente a la propia tradición (memoria), un acceso horizontal a la existencia de los otros (imaginación) y un acceso vertical ascendente a la comunidad invisible de los hombres y de las cosas (pensamiento). Este triple acceso, desigualmente explorado por las distintas sociedades, parece hoy paradójicamente bloqueado por la posibilidad tecnológica misma, sin precedentes, de almacenar datos, fabricar imágenes y universalizar conceptos. En este sentido, el capitalismo opera siempre en el marco más utópicamente radical que quepa representarse. Apunta siempre, y siempre con un éxito dolorosísimo, a la cuadratura del círculo: quiere que haya cada vez más mercancías y cada vez menos cosas, quiere que haya cada vez más imágenes y menos imaginación, quiere que haya cada vez más libros y menos lectores, quiere que haya cada vez más información y menos conocimiento, quiere que haya cada vez más archivos y menos memoria. Esta contradicción cultural, inscrita en la ráiz material misma del capitalismo, sólo puede conducir -salvo una intervención revolucionaria- o a la destrucción de la cultura o a la destrucción de la humanidad misma.

En esta breve intervención no tengo tiempo sino para plantear la cuestión; es decir, para invitar a reflexionar sobre el modo en que estos cuatro conceptos de “cultura” sobreviven –y conviven- bajo la agresión sin precedentes de un régimen de producción económica y de constitución social “idealista” (en el sentido de Eagleton) que parece haber triunfado definitivamente sobre la Naturaleza –material y filosóficamente- y en el que sobrehumanidad y prehumanidad se confunden sobre el horizonte de la renovación acelerada de las mercancías, “la reproductibilidad técnica de la vida” (por decirlo con De Carolis) y la guerra permanente con medios incontrolables. Lo que desde los años cincuenta el filósofo alemán Gunther Anders llamó “desnivel prometeico”, respecto de la tecnología pero también respecto del “aparato” íntegro de las relaciones globales, conduce a una especie de catástrofe de las representaciones, al derrumbe definitivo de nuestra “capacidad de representar”. De otra manera, esta disolución de las “representaciones” en el tiempo continuo del “gag” puro es lo que otro filósofo, esta vez francés, Bernard Stiegler, ha llamado “miseria simbólica” para referirse a la erosión estructural (que él interpreta sobre todo en clave tecnológica) de nuestra capacidad para establecer “vínculos” o “contratos” a través de depósitos u objetos materiales inscritos en un espacio común. Para Stiegler esta erosión induce el colapso del principio de individuación mismo, así como de ese “narcisismo primordial” que determina que uno no pueda amarse a sí mismo sino a través de una instancia común o colectiva, de una comunidad social, política y cultural elaborada mediante una acción compartida. Lo que queda es eso que yo llamo “el yo en la época de su reproductibilidad tecnológica”, una inflación de “egos estereotipados” conectados por separado, como en una hemodiálisis venenosa, a la misma duración privada, privatizada, mercantilizada; conectados de espaldas al mismo gag, asqueados y necesitados de esta interminable digestión. Ninguna imagen puede rendir cuentas mejor de este destino que la que me ha proporcionado la cabina del avión en que he llegado hasta Cuba y que me evocaba esa otra, forjada por Platón hace 2400 años, del conocido mito de la Caverna. He viajado, sí, en uno de esos aviones nuevos en los que cada asiento tiene su propia pantalla de televisión y en la que, por tanto, ni siquiera hay que alzar la cabeza -con el peligro de un encuentro o una conversación- para ensimismarse en la pasividad temporal generalizada. La tecnología ha permitido también personalizar el abandono de uno mismo, individualizar las vías de perderse en el estereotipo vacío de la separación común. Esta es la imagen del mundo que yo veía desde la parte de atrás de la cabina del avión: la de una fila de hombres, unos detrás de otros, que se están dando la espalda... y en la espalda de cada uno de ellos, donde se le ha incrustado una pantalla, el que viene detrás está viendo un gag .

No hace falta ni siquiera propaganda. El capitalismo es materialmente un nihilismo. Un filósofo chino contemporáneo de Sócrates expuso hace muchos siglos la paradoja del individualismo extremo: “No sacrificaré un solo cabello de mi cabeza aunque de ello dependa la salvación de todo el universo”. Bajo el dominio capitalista del gag, la misma paradoja adopta hoy esta nueva formulación: “No me importa nada que sobrevenga el apocalipsis con tal de que pueda verlo por televisión”.

Los aspectos actuales del imperialismo

26/06/2007
François Houtart
La Haine
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El imperialismo es una política que impone intereses particulares de un pueblo o de sus clases dominantes a otros pueblos. En la historia hemos conocido muchos tipos de imperialismos, desde el imperio chino, Asoka en la India, Babilonia, Roma, los Incas, Gengis Kahm, Carlos XV, los Otomanes, Inglaterra, los Estados Unidos. Sin embargo, desde el desarrollo internacional del sistema capitalista, se trata precisamente de la absorción de riquezas de otros por una minoría interna que posee el capital.

Hoy día tenemos dos aspectos paralelos del imperialismo. Por una parte, el sistema capitalista mismo, que siempre ha sido imperialista y por otra parte el imperialismo de los Estado Unidos que asuman el papel protagonista de este mismo sistema.

1. El imperialismo del capital

La lógica del capital es de acumular ganancias lo que, para él, es el motor y el fin de la economía y por eso necesita un control siempre mas estrecho de las riquezas del mundo. A este propósito, el capital, se apropió y exploto el trabajo y desarrollo siempre nuevas tecnologías para mejorar la productividad. Últimamente son la informática y las comunicaciones que contribuyeron a la globalización real de su actuación. El capitalismo no necesita hoy de ser colonialista y de ocupar territorios. Basta de controlar espacios económicos, es decir los mecanismos de funcionamiento de la economía. Los ejemplos más visibles son las normas de la Organización Mundial del Comercio, es decir la libre competencia globalizada que de hecho da el poder a los poderosos, las medidas impuestas a las economías nacionales por el FMI o el Banco Mundial, y muchos otros.

Actualmente es el capital financiero que predomina sobre el capital productivo, es decir los bancos, seguros, fondos de pensión. Este capital impone su lógica de ganancia, sin preocuparse de otros factores. Por eso todo tiende que trasformarse en mercancía. Para controlar mejor, hay ventajas a fragmentar de los espacios (desmantelamientos de ciertos estados o lo que se llama la descentralización). De hecho, el poder de decisión económica tanto como la riqueza se concentran en tres lugares principales, que se llaman la triada : Estados Unidos, Europa, Japón.

Frente a las crisis tanto del capital productivo (sobreproducción, de carros por ejemplo) y financiera (crisis de México, Argentina, Rusia, Asia, etc.) el capitalismo contemporáneo esta buscando nuevas fronteras. No son geográficas sino sectoriales. La primera es la agricultura campesina. Se trata de transformar la pequeña y mediana producción en grandes entidades de tipo productivista y capitalista, porque los pequeños campesinos no contribuyen o muy poco, a la acumulación del capital. Por eso se debe concentrar la propiedad de la tierra y realizar verdaderas contrarreformas agrarias. Se trata en ese caso de la apropiación de grandes extensiones por empresas multinacionales, en particular para monoculturas (soya, eucaliptos, azúcar, etc.) o del control total del mercado, tanto de los insumos, como de la comercialización de los productos agrícolas por las mismas compañías del agrobusiness, que someten totalmente los pequeños o medianos productores.

Hasta la segunda guerra mundial, hubo guerras inter-imperialistas, como entre Alemania y Japón y los aliados. Hoy, la situación esta totalmente cambiada, porque los mecanismos de apropiación de ganancia por el capital no exigen mas territorios sino espacios económicos. Existe una competencia feroz en este campo, pero las guerras "calientes" son exportadas a las periferias, como Irak, Afganistán, Colombia, Sudan, Congo, etc.

Sin embargo, el capitalismo imperialista no es únicamente un hecho económico. El sistema necesita instancias no económicas para poder reproducirse, por ejemplo el Estado. De verdad, se dice que el Estado-nación tiene cada vez menos poderes, por la internacionalización de las decisiones económicas. De hecho, el capitalismo globalizado esta reorientando las funciones del estado, disminuyendo su papel de redistribución de la riqueza, pero aumentando también sus funciones de represión y de protección de la propiedad privada. No debemos olvidar que las empresas multinacionales se apoyan sobre sus estados respectivos para actuar en el mundo.

También hay una necesidad de instancias culturales, para realizar una hegemonía sobre las mentes y las mentalidades. Es por eso que existe hoy una tal concentración en la prensa y los medios de comunicación, bajo el poder del gran capital. El aparato jurídico por su parte y en particular el derecho internacional tienen también una gran importancia para el establecimiento del nuevo imperialismo. En el plan internacional, se desarrolla un derecho de los negocios por encima del derecho de los pueblos. Finalmente, ningún imperio puede imponerse sin un aparato militar y en el mundo actual eso es precisamente el papel especifico de los Estados Unidos.

La lógica fundamental de todo este proceso imperialista es un desarrollo espectacular de 20% de la población, cuando el resto, o vive en la pobreza y la miseria, o está cada vez más vulnerable en sus posibilidades económicas. De verdad, es más provechoso para la acumulación del capital de producir bienes sofisticados para el 20% de una población que tiene poder de compra que de producir bienes ordinarios para el resto del mundo. Las ganancias son más grandes y la circulación del capital, más rápida.

Algunos autores dicen, frente al carácter múltiple del imperialismo, que se trata hoy de un "imperio" soberaneo, pero sin lugar particular (la tesis de Michael Hardt y de Antonio Negri). Una tal perspectiva olvida los actores concretos que tienen generalmente una implantación nacional bien definida. Es precisamente por eso que los Estados Unidos son el principal país imperialista en el mundo actual, sin menospreciar el papel imperialista europeo o japones. Este tipo de concepto del imperio, relativamente vago, no da una real base intelectual a la resistencia y a la construcción de contra poderes necesarios en el mundo actual.

El carácter imperialista del capital tiene actuaciones muy concretas. Se trata por ejemplo de un aparato importante de lobbyng frente a los órganos de decisión, como el Congreso norte americano, la Unión europea, los órganos de las Naciones Unidas. La relación de los intereses privados con lo político lleva más y más a una corrupción generalizada, bastante útil para el sistema y que permite su reproducción.

La sumisión de las periferias del capitalismo central y imperial se realiza por muchos medios, como el servicio de la deuda, el precio de las materias primas y de los productos agrícolas, las políticas agrícolas de subvenciones, la absorción de los cerebros, etc. Por otra parte hay una exportación de capital hacia el Sur, para aprovechar de los costos más bajos del trabajo. Se ha visto también como se exportaron las crisis, tanto en la producción, como en el aspecto financiero. La sobreproducción agrícola se resuelve por una invasión de los mercados del Sur por productos del Norte a precios bajos. La economía dominada por el capital financiero ha tenido impactos enormes sobre países como México, Argentina y los países asiáticos del este y de sur este.

El resultado global de la lógica del imperio capitalista es catastrófico para una gran mayoría de la humanidad. Jamás tantas riquezas han sido producidas y jamás hemos tenido tantos pobres en el mundo. Las consecuencias son sociales y humanas: una persona muere de hambre en el Sur, cada cuatro segundos. Por otra parte la destrucción del clima es un asunto que nadie puede negar hoy.

2. El imperialismo de los Estados Unidos

Este imperialismo se define por la misma lógica que la del capitalismo. No solamente los Estados Unidos tienen el poder relativo económico mayor: (48% de las empresas transnacionales tienen su sede en los Estados Unidos), sino que el papel especifico de los Estados Unidos es de ejercer la hegemonía política y militar. Por eso, después de la caída de la Unión Soviética se definió un Nuevo Orden Mundial (palabras de George Bush padre), evidentemente dominado por los Estados Unidos. El antiguo canciller Kinsinger decía: "solo una potencia planetaria puede asegurar la paz". Evidentemente se trata de una paz equivalente a los intereses norteamericanos.

La gran ventaja por el imperialismo norteamericano es de ser, en general, no colonial. Desde este punto de vista se puede decir que es el primer imperio realmente capitalista. Lo que lo preocupa es el control de los recursos naturales, en particular enérgicos y la posibilidad de distribuir sus productos y sus servicios, al fin de acelerar la acumulación del capital.

Para ejercer este poder hegemónico, los Estados Unidos actúan políticamente y militarmente. Desde un punto de vista político, se trata de controlar los grandes organismos internacionales, en particular el Banco Mundial y el Fondo Monetario internacional, donde son el único país que posee un derecho de voto. Se trata evidentemente de políticas muy vinculadas con la economía. Utilizan los "aliados", europeos, asiáticos, africanos y latinoamericanos, para realizar una parte de la tarea, pero siempre bajo su propia autoridad. Eso se verifica por ejemplo en las políticas de los órganos internacionales, como la OMC, o también la organización de las Naciones Unidas para la protección del clima. Los Estados Unidos utilizan países amigos para promover sus propias políticas. Las amenazas son también una arma política, tanto como los embargos económicos. El caso de Cuba durante los últimos 45 años es bastante obvio.

Por la misma razón, los Estados Unidos están combatiendo los países emergentes. Por una parte se trata de promover divisiones internas y por otra de entrenarlos en alianzas de sumisión, como fue en el caso del ALCA o de los Tratados de Libre Comercio. A pesar de las apariencias, la oposición al desarrollo económico y político de China es bastante real.

Desde un punto de vista militar, los Estado Unidos quedan la superpotencia única. La bomba atómica de Hiroshima fue el símbolo de esta realidad y jamás el gobierno norte americano aceptaría de no tener el papel clave en el mundo. Ellos utilizan su poder, no solamente para agredir ciertos países, sino en particular para provocar el miedo: importa mostrar que nadie puede realmente afrontar este poder. De hecho, los aliados capitalistas de los Estados Unidos están satisfechos del papel que este país juega al nivel internacional, en la ausencia de otros mecanismos.

Los Estados Unidos poseen más de 700 bases militares de diferentes tipos en el mundo, con más de medio millón de hombres y en presupuesto militar que sobrepasa los 500 billones de dólares. Organizan acuerdos militares, realizan maniobras en varias partes del mundo y poseen la fuerza atómica la más importante. No dudan a instalar misiles en otros países, bajo el pretexto de lucha contra el terrorismo o el narco trafico. Actúan también por organismos o países interpuestos. Es el caso de la OTAN, el Tratado Atlántico, donde los Europeos son utilizados militarmente en Afganistán y en el Kosovo. Fue el caso también de la "Contra" en Nicaragua o de los mercenarios en la guerra de Irak. Guerras reales existen también en lugares estratégicos, como el Medio Oriente para el control de los recursos enérgicos. Se debe recordar que ni Afganistán, ni Irak, constituían amenazas reales para los Estados Unidos ni para el Mundo Occidental.

Sin embargo, el imperialismo americano tiene también sus flojeas. Por una parte desde un punto de vista económico el enorme déficit presupuestario y la deuda externa son factores de inquietud. También la flojea del dólar es un punto débil. Estos factores son compensados en gran parte por los capitales del exterior que se invierten en Estados Unidos o que compran los bonos del tesoro. Se trata en particular de capitales asiáticos, japoneses y chinos. Por otra parte el fracaso de la guerra en Irak y la resistencia creciente en Afganistán, son también expresiones de la dificultad de un control militar, especialmente cuando la doctrina militar de un país como los Estados Unidos se apoya sobre la superioridad técnica, tratando de evadir una presencia física de las tropas. Es evidente que un país, aún tan fuerte como los Estados Unidos, no puede realizar un estado permanente de guerra, aún si eso parece necesario para salvar el sistema económico.

3. Las resistencias

Si existe hoy un imperialismo de tipo capitalista mundial y también un imperialismo de los Estados Unidos, también existen resistencias. Lo vemos en muchos ordenes, tanto políticos que sociales y culturales. El Nuevo Orden Económico esta ahora puesto seriamente en cuestión por las resistencias del continente latino americano, en particular la victoria contra el ALCA y el inicio de las nuevas iniciativas, como el ALBA, el Banco Sur, los acuerdos mutuales, fuera de los grandes canales del mundo capitalista. Por otra parte, la recuperación de la soberanía sobre los recursos naturales es también una forma de resistir y de crear nuevos medios para las políticas internas y externas de algunos estados, como Venezuela, Bolivia, Ecuador.

Desde un punto de vista subjetivo, las resistencias son también muy importantes. Se trata de las manifestaciones de millones de personas contra las políticas económicas y militares mundiales y también de la organización de los Foros sociales, como expresión de los movimientos sociales, de las ONG progresistas y de los intelectuales comprometidos.

Todo eso converge en una oposición siempre más grande al modelo imperialista vigente, que obtuvo ya victorias reales, pero que no puede fortalecer sin movimientos sociales fuertes y organizados. La resistencia al imperialismo no se hace solamente con palabras y con manifestaciones. Se trata primero de deslegitimar el sistema económico capitalista, por razones económicas y morales, lo que exige un trabajo importante de comunicación y de educación. Pero también la organización sistemática de movimientos sociales y políticos para acumular fuerzas que pueden ser obstáculos al cumplimiento de la lógica del capital es necesaria. Finalmente, una organización de redes entre movimientos de las diferentes clases y capas de las sociedades, tanto en el Norte como en el Sur, constituye un peso indispensable.

El Banco del Sur contra el Banco Mundial

26/06/2007
Eric Toussaint y Damien Millet
Le Monde diplomatique
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Acusado de nepotismo, el presidente del Banco Mundial Paul Wolfowitz tuvo que renunciar. Impugnando el dominio de los países del norte, seis Estados latinoamericanos decidieron crear un Banco del Sur, tomando distancia del Banco Mundial, el FMI y la Banca Interamericana de Desarrollo para recuperar el dominio de sus finanzas.

¡Castigado! ¿Cómo podía el todopoderoso Banco Mundial (BM) aceptar, en 2005, que el joven ministro de Economía ecuatoriano Rafael Correa decidiera, con el pretexto de que el país atravesaba una crisis político-social de extrema gravedad, revisar la utilización de los recursos petroleros, reduciendo el pago de la deuda y aumentando los gastos sociales? El BM suspendió inmediatamente un préstamo de 100 millones de dólares prometidos a Ecuador y, con la ayuda de algunos amigos, interfirió en la carrera del ministro en cuestión. “Los dueños del petróleo, Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el BM, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ejercieron presión sobre el presidente (Alfredo Palacio). He perdido su confianza y su apoyo”, relató luego Correa (1). Desautorizado, el joven economista optó entonces por renunciar.

Pero una vez elegido Presidente de la República, el 3 de diciembre de 2006, no olvidó el episodio, ni el ostensible desprecio por la soberanía del país que implicaba. El 20 de abril último, en un gesto espectacular, hizo declarar “persona no grata” a Eduardo Somensatto, representante del BM en el país. Por otra parte, decidió que la proporción del presupuesto dedicada al pago de la deuda pública (10.500 millones de dólares) pasara del 38% en 2006 al 11,8% en 2010. Como la desdicha (o la suerte) nunca viene sola, unos días después Venezuela anunció que se retiraba del FMI y del BM; y Bolivia hizo saber que ya no reconocía la autoridad del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), uno de los instrumentos del BM.

Desde los años ’50, la intervención del BM y del FMI en América Latina estuvo marcada por las prioridades de la política exterior de Washington. Las instituciones de Bretton Woods apoyaron al dictador nicaragüense Anastasio Somoza durante cerca de treinta años, hasta su derrocamiento en 1979 (2). En Guatemala, en 1954, boicotearon al gobierno progresista de Jacobo Arbenz, y luego se apresuraron a apoyar a la Junta Militar que lo derrocó. En Sudamérica, sabotearon a los regímenes democráticos que emprendían reformas tendientes a reducir las desigualdades: en Brasil, se opusieron desde 1958 al presidente Juscelino Kubitschek, que rechazó las condiciones fijadas por el FMI, y luego boicotearon a su sucesor João Goulart cuando anunció una reforma agraria y la nacionalización del petróleo en 1963. En cambio, volvieron al país después de la instalación de la Junta Militar que derrocó a Goulart, en abril de 1964. Lo mismo hicieron en septiembre de 1973 en Chile, después del derrocamiento y muerte de Salvador Allende. En marzo de 1976, esta vez en Argentina, el FMI aportó su apoyo a la dictadura del general Jorge Rafael Videla. En 2002, fue el primero (junto con Estados Unidos y la España de José María Aznar) en ofrecer sus servicios al breve gobierno de facto surgido después del derrocamiento del presidente venezolano Hugo Chávez.

En todas partes, las clases dominantes locales encontraron en las instituciones de Bretton Woods un apoyo para su resistencia a las reformas. Debe agregarse que el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla constituyeron verdaderos laboratorios para las políticas neoliberales que luego, bajo formas adaptadas, se aplicaron en los países más industrializados, comenzando por la Gran Bretaña de Margaret Thatcher, a partir de 1979, y los Estados Unidos de Ronald Reagan, después de 1981.

Viraje a la izquierda
El BM y el FMI empujaron deliberadamente a América Latina a endeudarse: entre 1970 y 1982, la deuda externa pública de la región pasó de 16.000 a 178.000 millones de dólares (3). En 1982, cuando estalló la crisis de la deuda, ambas instituciones utilizaron el arma del sobreendeudamiento para imponer las políticas que más tarde fueron codificadas en el Consenso de Washington: ajustes estructurales, privatizaciones, apertura económica, abandono del control de cambios y de los movimientos de capitales, reducción de los gastos sociales, aumento de las tasas de interés locales, etc. Los capitales que antes afluían a la región bajo la forma de préstamos se orientaron hacia los países industrializados, bajo la forma de pagos de la deuda y de fuga de capitales.

Los gobiernos democráticos que reemplazaron a las juntas militares a partir de la segunda mitad de la década de 1980, aplicaron dócilmente las consignas neoliberales. Los resultados fueron devastadores… Desde la revuelta popular de abril de 1984 en República Dominicana hasta el “argentinazo” de diciembre de 2001 contra el gobierno de Fernando De La Rúa, pasando por el “caracazo” del 27 de febrero de 1989 contra el presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, se multiplicaron los tumultos. El rechazo al Consenso de Washington y sus instrumentos terminó por provocar un viraje hacia la izquierda en 1998, a partir de la elección de Hugo Chávez como Presidente de Venezuela.

Después del derrocamiento del presidente Fernando De La Rúa, en diciembre de 2001, las autoridades argentinas, bajo la presión callejera, desafiaron abiertamente al FMI y al BM suspendiendo, hasta marzo de 2005, el pago de la deuda pública externa con acreedores privados y el Club de París. Aunque los sucesivos gobiernos peronistas de Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner evitaron la ruptura directa con las instituciones de Bretton Woods (que sí cobraron sus haberes), contribuyeron a debilitarlas demostrando que es posible suspender los pagos de la deuda, al mismo tiempo que se reanuda el crecimiento económico y se impone un acuerdo a los acreedores; el 76% de éstos aceptaron una reducción de más de la mitad de las sumas reclamadas.

A partir de 2005, un cambio coyuntural en la situación económica mundial modificó de manera favorable las relaciones de la mayoría de los países en desarrollo con los acreedores de los países más industrializados. Las cotizaciones de las materias primas y de algunos productos agrícolas aumentaron, mientras las primas de riesgo pagadas para tomar capitales en préstamo son históricamente bajas. Se acumularon importantes ingresos en divisas por exportaciones: entre 2002 y 2007, las reservas en divisas de los países de América Latina y el Caribe pasaron de 157.000 a más de 350.000 millones de dólares. Varios gobiernos –Argentina, Brasil, México, Uruguay y Venezuela, y también Tailandia, Indonesia, Corea del Sur, etc.– aprovecharon para saldar sus cuentas con el FMI.

Muchos de los movimientos favorables a la anulación de la deuda les reprochan haberla “legitimado” y despilfarrado capitales que hubieran sido bienvenidos para llevar a cabo políticas sociales. Pero los gobernantes replican que esos pagos les permiten retomar su entera libertad respecto a una institución que impone políticas impopulares.
¿Qué hacen hasta ahora la mayoría de los gobiernos con sus reservas cambiarias? Después de utilizar una parte para pagar a algunos organismos internacionales, colocan el resto en forma de bonos del Tesoro estadounidense o lo depositan en bancos de Estados Unidos (y, marginalmente, de otros países industrializados). Por lo tanto, prestan dinero público del Sur a las potencias del Norte, en particular al principal país que los domina.

Además, la colocación de las reservas en forma de bonos del Tesoro, estadounidense o de otros países, puede estar acompañada de nuevos préstamos en el mercado interno o internacional. En todos los casos, la remuneración de las reservas colocadas en bonos de Tesoros extranjeros o en forma líquida, es inferior al interés pagado por la toma de préstamos. Una pérdida particularmente considerable, porque en los últimos años Estados Unidos paga con un dólar en constante retroceso.

La tenencia de importantes reservas en divisas engendra otro mecanismo perverso: el Banco Central de los países involucrados entrega moneda nacional a los agentes económicos que exportan. Con el fin de evitar un aumento de la inflación debido al exceso de liquidez en circulación, el Banco Central toma préstamos en los bancos privados
locales, lo que representa un gasto suplementario para el Tesoro público (4).

Prescindir del FMI
La relativa abundancia de reservas cambiarias a disposición de los gobiernos de la región, y el callejón sin salida a que conduce este tipo de utilización, llevó agua al molino del presidente venezolano Hugo Chávez, que desde hace algunos años viene proponiendo la creación de un fondo humanitario internacional y, desde 2006, la creación de un Banco del Sur. Argentina y Venezuela dieron el primer paso en febrero de 2007, al anunciar el nacimiento de esta institución, y no tardaron en unirse a ellos Bolivia, Ecuador y Paraguay. Brasil, que dudó durante tres meses, terminó firmando la declaración de Quito del 3 de mayo en ocasión de una cumbre de los ministros de Economía de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Venezuela. A fines de junio deberá celebrarse una cumbre que reunirá a los Presidentes de esos países, para lanzar oficialmente el Banco del Sur.

Hay varias opciones todavía sobre la mesa, pero parecería desprenderse un consenso en varios puntos. Este organismo financiero reunirá por lo menos a esos seis países de América del Sur (la puerta sigue abierta para los demás) y tendrá la función de financiar el desarrollo en la región. También existe la voluntad de crear un fondo monetario de estabilización (5). Ya existe un Fondo Latinoamericano de Reserva (FLAR), del cual forman parte cinco países andinos (Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela) y un país de América Central, Costa Rica. Se lo podría transformar, pero si esa transformación resultara imposible, se crearía un nuevo fondo. Su objetivo sería poder hacer frente a ataques especulativos y a otros impactos externos, poniendo en común una parte de las reservas en divisas de los países miembros.

Se trata entonces de prescindir del FMI, pero con una ambición suplementaria: implementar una unidad de cuenta que en algún momento podría llegar a ser una moneda común. Para decirlo con claridad, sería crear un equivalente del ECU europeo (según su sigla en inglés, por European Currency Unit, en español Unidad Monetaria Europea), el antecedente del euro. Actualmente, los intercambios comerciales entre países de América del Sur se saldan en dólares. Pero Argentina y Brasil acaban de afirmar que tienen la intención de pagar el saldo de sus intercambios (por un valor anual de 15.000 millones de dólares) en pesos argentinos y en reales brasileños.

En oportunidad de la reunión de Quito, la delegación de Ecuador anticipó una concepción revolucionaria del Banco del Sur (y del Fondo). La institución debería funcionar sobre una base democrática, de manera opuesta al BM, el FMI o el BID. Será un instrumento encargado especialmente de aplicar los tratados internacionales referidos a los derechos humanos, sociales y culturales, mientras que el BM no se considera obligado por esos tratados. El Banco del Sur deberá financiar proyectos públicos, mientras que las instituciones existentes privilegian al sector privado.

Por otra parte, si los jefes de Estado se ponen de acuerdo, debería fundarse en el principio “un país, un voto”. Actualmente, en el BM, el FMI y el BID, el derecho de voto de los países depende de su aporte inicial, como en una empresa privada. Estados Unidos posee por sí solo más del 15%, lo que le otorga de hecho un derecho de veto. Además, los dirigentes y empleados del Banco del Sur podrán ser llevados ante la justicia, contrariamente a los del BM, protegidos por una inmunidad total que sólo se levanta si el Banco lo decide. Los archivos pertenecerían al dominio público (la norma contraria rige en el FMI y el BM). Por último, el nuevo establecimiento financiero no se endeudaría en el mercado de capitales. Los países miembros proporcionarían el capital, financiado con un aporte inicial, con préstamos, y también con tasas del tipo Tobin (6).

Es demasiado temprano todavía para conocer la suerte que le tocará a esta propuesta, ya que a los gobiernos brasileño y argentino les tienta tener un banco que pueda reforzar sus grandes empresas privadas o mixtas, en el marco de un bloque económico y político construido sobre el modelo de la Unión Europea, dominada por la lógica capitalista. Pero el debate no está cerrado, y se impone una constatación: en América Latina, el FMI y el BM ya no son la ley. u
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1 Maurice Lemoine, “Ecuador, una victoria por consolidarse”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, enero de 2007.
2 Véase Eric Toussaint, Banco mundial: el Golpe de Estado permanente. La agenda oculta del Consenso de Washington, El Viejo Topo, Barcelona, 2007, 318pp.
3 BM, Global Development Finance, Washington DC, 2006.
4 Ibid.
5 La adhesión de Venezuela a esta propuesta no está garantizada porque, al inicio, Chávez deseaba que el Banco reuniera las funciones de banco de desarrollo y de fondo monetario de estabilización.
6 Esta tasa sería cobrada sobre las transacciones en divisas efectuadas en los seis países.

E.T. y D.M.*Presidentes del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) de Bélgica y Francia respectivamente.

Su “Libertad de Expresión” y la Nuestra

26/06/2007
Ponencia para el Día del Periodista en Venezuela
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Fundación Federico Engels
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“El procedimiento moralizador del filisteo consiste en hacer creer que son idénticos los modos de actuar de la reacción y los de la revolución…El rasgo fundamental de esas asimilaciones e identificaciones lo constituye el ignorar completamente la base material de las diversas tendencias, es decir, su naturaleza de clase, y por eso mismo su papel histórico objetivo”. León Trotsky
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¿Es posible la “Libertad de Expresión” bajo el Capitalismo?

Hacia un diagnóstico:

Mientras los mass media sean “propiedad privada” o entes peleles sometidos a gobiernos de la burguesía no habrá “Libertad de Expresión” democrática… habrá “Libertad de Expresión” burguesa. Ni Televisa, ni RCTV, ni Globovisón, ni El Mundo, ni El País, ni Abc, ni el Clarín, ni la Nación….serán jamás voceros de las luchas democratizadoras verdaderas mientras sean herramientas para negociar y mentir en manos privadas. Es imprescindible tener esto bien claro. El papel de los medios burgueses, repitámoslo mil veces y más, es enmudecer a los pueblos, hacer invisibles sus luchas y sus demandas. Silenciar el clamor popular que exige justicia y que desea terminar con la miseria y la barbarie. Jamás tolerarán dar voz a la clase que odian. A la clase que odian de mil maneras, incluso de manera hipócrita. Esto es una lucha de clases.

Nadie debe esperar “Libertad de Expresión” democrática de un sistema totalitario, de la dictadura del capital, del reino donde campea, impune, el culto a la personalidad de los mediocres, de la publicidad degenerada en exageraciones serviles, de la conspiración sistemática contra la memoria, la dignidad, la cultura, la ciencia y la emancipación de los pueblos: Disney, AOL-Time Warner, Sony, News Corporation, Viacom, Vivendi y Bertelsman... y todos sus lebreles, imitadores, sucedáneos, cómplices y serviles.

Es imprescindible tener conciencia no asustadiza sobre la fortaleza del enemigo. Más imprescindible es tener conciencia revolucionaria sobre nuestras fortalezas. Ellos manejan la agenda temática de la opinión pública, ellos manipulan sus noticias, ellos distorsionan la realidad y ellos mienten con cinismo. Nosotros hemos iniciado la transformación radical y permanente de la vida. Ellos cumplen su tarea de clase explotadora que degenera e intoxica las relaciones sociales para debilitarlas al máximo. Ellos nos inyectan odio burgués camuflado de mil modos, especialmente en forma de miedo que se siembra a diestra y siniestra gracias, entre otros, a sus “profesionales del periodismo”. Ellos miran con desprecio a la clase obrera que les sirve de inspiración para desplegar artimañas alienantes y represivas. Entre ellos y nosotros existe una lucha, una lucha de clases que no admite “reconciliaciones” ni medias tintas.

“Venezuela es el país donde hay más libertad de expresión en el mundo. En ella el sector privado acumula 90 periódicos, 700 radioemisoras comerciales, 78% de las televisoras VHF y 82% de las VHF. Salvo dos diarios que guardan un cierto equilibrio informativo, los medios privados predican el derrocamiento violento del gobierno democrático y divulgan falsedades y puntos de vista contrarios a él sin que éste haya respondido jamás con medidas de censura, cierre, suspensión ni confiscación de ediciones….Venezuela es el país con menos libertad de expresión. Los medios privados suplantan a los partidos políticos, inventan partidos y dirigencias mediáticas, incitan a la discriminación étnica y social, a la guerra civil, al sabotaje de la industria petrolera y al golpe de Estado, colaboran activamente en éste al interferir las emisiones del gobierno democrático y difundir falsa información, pactan con la dictadura mediática, imponen un apagón comunicacional a favor de ella, vetan medio millar de comunicadores y mantienen un interdicto contra toda persona, noticia o institución que no se ajuste a su línea editorial. Decir que en Venezuela la telebasura equivale a libertad de expresión es ser cómplice de agresión contra ésta.”Luis Brito García.

1. De los 6.000 millones de habitantes del planeta, apenas 500 millones viven confortablemente, mientras 5.500 millones siguen en la penuria…mientras que la producción planetaria de los productos alimentarios básicos representa más del 110% de las necesidades mundiales, 30 millones de personas siguen muriendo de hambre cada año, y más de 800 millones se encuentran infra-alimentadas.

2. “La mitad de todos los trabajadores del mundo —cerca de 1,4 mil millones de trabajadores pobres— viven actualmente con menos de 2 dólares al día por persona. En los últimos diez años, el desempleo oficial creció más de 25 por ciento y afecta hoy a cerca de 192 millones de personas en el mundo, o el 6 por ciento de toda la fuerza laboral. A pesar del fuerte crecimiento económico de 4,3 por ciento en 2005, la economía mundial no está dando respuestas adecuadas a la creación de nuevos empleos… Sería necesario crear cerca de 40 millones de trabajos cada año en la próxima década sólo para satisfacer la demanda… ”.

3. Desde el 11 de septiembre el presidente de EE UU ha conseguido que el Congreso y el Senado liberasen 60.000 millones de dólares. Con lo que se está empleando hubiera bastado para erradicar el hambre, la ignorancia, la enfermedad endémica, evitar la explosión demográfica y mantener vivo a un planeta maltratado y enfermo.

4. El 85% del gasto mundial en educación el año pasado fue en países ricos, sólo en educación primaria, los países ricos invirtieron más de 4.000 dólares por estudiante el último año, contra 400 dólares en América Latina y 38 dólares en el sur de Asia. El reporte del organismo señala que “la caída en el gasto público en salud y educación llega en momentos en que el gasto militar mundial está estimado en 2,3% del ingreso global, es decir, más de 800.000 millones de dólares al año.

5. El gasto mundial en publicidad, según las estimaciones más prudentes, asciende ahora a 435 mil millones de dólares. Su crecimiento ha sido particularmente rápido en los países en desarrollo: en la República de Corea casi se triplicó en el período 1986-1996 y en Filipinas aumentó un 39% al año en 1987-1992. En 1986 había sólo tres países en desarrollo entre los veinte que más gastaban en publicidad. Un decenio más tarde eran nueve. Datos y cifras sobre nuestros hábitos televisivos… Cantidad total de dinero invertido en propaganda televisiva en 1999: $40 billones.

6. Según cifras de la UNESCO, más de 140 millones de niños sobreviven en la miseria y el abandono, al menos 250 millones de niños son explotados en el trabajo —muchos de ellos en puestos peligrosos o expuestos a accidentes graves— y miles de niños participan en los conflictos armados, son víctimas de ellos o padecen sus consecuencias. Además, “muchos otros son sometidos a tráficos y abusos sexuales y son explotados en el tráfico de drogas”, indicó la organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

7. Todavía existen más de 113 millones de niños privados de acceso a la enseñanza primaria y 880 millones de adultos son analfabetos de acuerdo a cifras de la UNESCO. América Latina y el Caribe, si bien se ha reducido la proporción de analfabetos absolutos en la población adulta, aún 41 millones de personas no saben leer y aproximadamente 110 millones de jóvenes y adultos no han culminado su educación primaria. Y aunque se produjo un importante avance en el acceso, un 3% de los niños en edad de ir a la escuela, se encuentra fuera de ella.

8. El listado de BUSINESS WEEK sobre las mil empresas más importantes del mundo es encabezado por General Electric, cuyo valor de mercado es 520 mil 250 millones de dólares, una cifra similar al Producto Interno Bruto de México. En segundo sitio está Intel, una firma con valor de 416 mil 710 millones de dólares; la sigue Cisco Systems, con 395 mil 10 millones de dólares; Microsoft, con 322 mil 820 millones de dólares y en quinto sitio Exxon Mobil, cuyo valor es de 289 mil 920 millones de dólares. De las mil empresas, 484 son estadounidenses. En conjunto, estas compañías tienen un valor de 13 billones 112 mil 300 millones de dólares. Otras 149 son japonesas, con un valor de 2 billones 891 mil 700 millones de dólares. Ala lista se agregan 94 firmas británicas, que valen 2 billones 110 mil 900 millones de dólares; 44 francesas, que tienen un valor de un billón 153 mil 900 millones de dólares. News Corporation es dueña de 30 periódicos, entre ellos el Times de Londres, 22 canales de televisión, cadenas como la FOX, la Twentieth Century Fox Corporation. Además es dueña de empresas editoriales, televisión por cable. El dueño es Rupert Murdoch. La fusión de la AOL con Time Warner a principios de 2001, se valuó en 103.000 millones de dólares, eso incluye al mayor proveedor de Internet del planeta; Time Inc; Warner Music Group; Warner Brothers y más de 800 canales de televisión por cable. El dueño es Ted Turner, fundador de CNN.

9. En 1985 había ya en los países en desarrollo 570 millones de personas que poseían un televisor en sus casas. En 1991, esta cifra casi se había duplicado (1.120 millones, es decir, la población total de los países industrializados). Durante esos seis años, el número de televisores aumentó 12% anual —lo que representa 134 millones de nuevos propietarios— seis veces más que el ritmo de crecimiento de la población.

10. La pornografía ingresará este año 57 000 millones de dólares. Según estima, en los últimos cinco años la pornografía digital ha crecido mil 800 por ciento… son 260 millones de páginas porno las que circulan actualmente; en1998, eran 14 millones de sitios5.

La Censura Burguesa de cada día

La censura de la burguesía, que no es otra cosa que la actualización cínica del fascismo, se deja sentir ferozmente contra los trabajadores, los campesinos, los obreros, los estudiantes… que sufren la censura, incluso, como una forma de guerra ideológica. Guerra de conquista, bandidaje y robo de la información. Asesinato de la verdad en público para seguir saqueando al mundo. El “crecimiento” anárquico de las Industrias Informativas burguesas constituye una de las formas de censura más características del capitalismo. La censura les sirve no sólo para manipular conciencias privándolas de su libertad de información, también es resultado de una lucha por los mercados de consumo mass media y de la crisis de sobreproducción de imágenes imperante y avasallante.

Si los medios, modos y relaciones de producción informativa siguen siendo propiedad privada la influencia de los monopolios tenderá a agudizarse y a hacerse cada día más violenta. Cada vez es será más difícil disponer de espacios y herramientas para la producción informativa no alienada, su distribución y exhibición… las herramientas de producción seguirán secuestradas por monopolios “impenetrables” e “intocables”. Seguirá reinando la censura del cinismo comercial. Serán más frecuentes los ataques desde la prensa burguesa, las ridiculizaciones desde sus televisoras y sus radiodifusoras. No podemos dejar de analizar, desenmascarar y combatir los estragos históricos del Imperialismo y la censura que incuba como su expresión fascista más desesperada. La censura, directa o indirecta, expresa o solapada, impuesta o autoimpuesta, ideológica o económica, representa el parasitismo y la descomposición fascista del capitalismo que, apoyado en policías de la conciencia, (además de otras formas de violencia contra los pueblos) pretende mercadear eternamente con la información que ellos fabrican para asesinar a la realidad, para cercenar la libertad e las ideas revolucionarias y la libertad de expresión de los pueblos en lucha.

La censura no es otra cosa que la actualización cínica del fascismo. Una forma más de guerra ideológica que no sólo pretende manipular conciencias privándolas de su Libertad de Expresión, también es resultado de una lucha, no pocas veces mafiosa, para apoderarse de los espacios de distribución y cercenar conciencias. Es decir la censura a la Libertad de Expresión es también una forma de impedir el pensamiento.

No es lo mismo libertad de empresa y libertad de expresión.

“Los moralistas quieren, ante todo, que la historia los deje en paz; con sus libritos, sus revistillas, sus suscriptores, el sentido común y las normas morales. Pero la historia no los deja en paz.”León Trotsky


La Libertad de Expresión revolucionaria no puede existir en estado pasivo, en una meseta neutra, con una objetividad ilusoria y aletargada… debe vivir en lucha dialéctica permanente para abrir espacios, lenguajes… relaciones sociales. Debe florecer en la praxis de una dialéctica de la “libertad” no burguesa. La Libertad de Expresión nuestra, la que lucha contra el capitalismo, la que debe ser ejercida en un escenario transparente para la búsqueda de la verdad construida entre todos. No por los estafadores de conciencias que prostituyen a escritores, a periódicos o mass media enteros. Si no se comprenden las raíces económicas del capitalismo, sin un diagnóstico profundo sobre sus implicaciones políticas y sociales y sin poner a la Libertad de Expresión revolucionaria como una tarea democratizadora central, es imposible dar el menor paso para entender cómo organizarse y luchar para terminar definitivamente con la barbarie de la burguesía.

“Libertad de Expresión” en el diccionario del discurso burgués significa: “Libertad de Mercado” noticioso, incluso, para inventar el mundo que a ellos mejor les acomoda a la hora de explotar y alienar a multitudes de trabajadores. Eso es un delito de alta traición que se aprovecha de la inocencia y la ignorancia de pueblos lacerados por la miseria educativa y cultural. Delito de robo agravado de la verdad con el secuestro en forma de la “propiedad privada” de los medios para la información colectiva. Delito de secuestro que toma por rehén a sociedades que no tienen posibilidad concreta de elegir alternativas ni de luchar, de igual a igual, contra la hegemonía de los monopolios mercantiles de la información. Eso es un delito de usurpación de funciones porque se asumen como voceros de una sociedad que jamás los ha elegido para tales fines. Eso es un delito de suplantación de personalidad jurídica y política al asumirse como "cuarto poder"... poder de facto ante el cual el mínimo control social se sataniza como atentado a la "la libertad de expresión" de las empresas mass media, mientras a cambio ellos si violan, y con cinismo, la libertad de información de los pueblos. Delito, pues, impune y a la vista de todos. Delito impune en la plaza pública.

Todo episodio que intente suprimir la Libertad de Expresión de los pueblos en lucha es una monstruosidad. Impedir la democratización de la Libertad de Expresión tiene ribetes intolerables. La historia de las luchas humanas incluye una lista larga de estrategias y soluciones con que, tarde o temprano, los pueblos han sabido amplificar sus voces y sus ideas. Nadie tiene derecho a cancelar la Libertad de Expresión revolucionaria ni a cancelar las fuentes información y acción verdaderas. Sólo intentarlo es una provocación en escalada represora.

Aun así cada vez son más frecuentes los ataques, las prohibiciones, las excusas insustanciales contra la Libertad de Expresión revolucionaria. No podemos dejar de analizar y desenmascarar los estragos históricos de toda represión patente o latente. La censura, directa o indirecta, expresa o solapada, impuesta o soterrada, ideológica o económica, expresa el parasitismo y descomposición fascista del capitalismo que, apoyado en policías de la conciencia, pretende custodiar la información, la realidad, las ideas… La censura plantea una guerra civil de los significados. La censura es un arma de la alienación.

La mayoría de los mass media burgueses han mostrado su manía por el desfalco de la realidad y la subordinación bajo los intereses de los amos. Se entregan dócilmente a los generales oligarcas y a sus oficiales represores, a los gerentes y a los anunciantes. Producen su “información” o su “comunicación” sólo con el fin de obtener ganancias para beneficio de sus jefes. No importa la verdad, la respetabilidad, la honestidad… importa convertir en creíble cualquier mentira que “venda”. Exigen para eso “libertad” de acción, “libertad” de empresa, “libertad” para sus negocios informativos, “libertad” para la degeneración de las comunicaciones sociales. Asumen como suya, es decir, como su Propiedad Privada la “libertad” para imponer sus principios, su defensa de la “objetividad”, la “veracidad” que conviene a sus negocios y al concepto de “democracia” burguesa que mejor acomode a su fanatismo por monopolizar, rentablemente, el poder. Todos los poderes.

Se desgañitan para demostrar que son los paladines de la “imparcialidad” y de la “libertad de expresión” pero de aquella que le conviene al marcado de intereses capitalistas y hasta han sido capaces de idear “leyes” ambiguas, tendenciosas y clasistas para legalizar lo ilegítimo. Quieren que creamos en su idea “neutralidad” cuando vivimos en sociedades dividas en clases, con intereses en lucha permanente. Pretenden que se vuelvan nuestros y para siempre los intereses, la estética, la moral y la retórica de los empresarios, los represores, los banqueros y la burguesía toda. En eso invierten millonadas porque han sabido convertir la alienación de las clases oprimidas en un negocio de réditos estratosféricos. Ya basta.

Los mass media burgueses son incapaces de defender la Libertad de Expresión de los pueblos porque los consideran sólo carne de cañón para explotarla en sus negocios. Nunca permitirán la Libertad de Expresión de la clase a la que odian. Pero si usan, bañada de trampas, la palabrería legalista que alude a la “Libertad de Expresión” para guarecer sus tácticas hacia el control férreo y estratégico de los mass media. Sus medios de transmisión ideológica.

El sistema capitalista, todo, se sirve -mientras los hace también como negocio- de esos mass media para la obtención de sus mejores ganancias gracias a esclavizar y alienar a los seres humanos no importa que esa explotación alienante se finque en producir aceleradamente hambre, degeneración, enfermedad, muerte, corrupción y esclavitud de conciencias… el capitalismo hace lo inimaginable para perpetuarse en el poder. Se trata de una guerra que usa a los mass media como armas de guerra ideológica. ¿Dónde está la “Libertad de Expresión”? Secuestrada, para que sólo sirva a la “liberación” de lo que la burguesía quiere “expresar”. Más acumulación de bienes, más explotación de los trabajadores, más riqueza para ellos. Sólo para ellos.

En las relaciones sociales fetichizadas y de alienación predominantes bajo el capitalismo es imposible la “Libertad de Expresión” democrática. Tal Libertad sólo podrá ser posible en y por el Socialismo porque bajo los designios del capitalismo la única idea de “libertad” es la “libertad” burguesa. No nos engañemos. El capitalismo que con sus mass media exalta la “igualdad”, como palabrería para quedar bien, sólo persigue la exclusión de toda expresión que no sea la expresión de los intereses burgueses. Esa es la realidad que nos aplasta. Cada vez más personas son silenciadas. El problema de la “Libertad de Expresión” revolucionaria no será resuelto sólo “leyes” ni con acceso a los mass media, el problema es el debate entre el Capital y el Trabajo... es el problema de la lucha de clases.

Nuestro objetivo más importante es transformar la realidad toda para que la Libertad de Expresión sea la expresión libre de la revolución hacia el socialismo. Ello sólo es posible en un proceso que perfeccione y profundice la democratización de nuestro trabajo en Comunicación e Información. No basta con Libertad de Expresión que se contraponga los intereses del capitalismo -con un programa de revolución permanente hacia el socialismo- hay que ir más allá para renovar y potenciar (además de los mass media) el imaginario, la creatividad, el entusiasmo y las certezas revolucionarias de la sociedad toda. Un Nuevo Orden Socialista Mundial de la Información y la Comunicación.

No habrá Libertad de Expresión verdadera si la comunicación sigue secuestrada por el capitalismo.

“La clase dominante impone a la sociedad sus fines y la acostumbra a considerar como inmorales los medios que contradicen esos

Fines”.León Trotsky

Hoy las luchas democratizadoras de la “Libertad de Expresión”, comunicación e información marcan un punto de inflexión en la lucha contra los regímenes oligárquicos en América Latina. Una lucha de las clases sociales dominadas y explotadas ha decidido derrotar el control sobre la interpretación del mundo y su transformación. Lucha contra la Iglesia, las monarquías, los terratenientes, los ejércitos, las burocracias, las burguesías, los imperialismos… lucha contra las clases dominantes y contra su secuestro sistemático de la “Libertad de Expresión”. Lucha contra todo lo que mantiene bajo su control mercantil la realidad, la expresión de clase y el flujo revolucionario de la información. He ahí Venezuela, oronda en su oportunidad democratizadora más clara en años. No debemos permitir, bajo ningún concepto, que esta lucha extraordinaria de la Revolución Venezolana sea agredida, calumniada o interferida por nadie. Manos fuera de Venezuela.

No renovar la concesión a RCTV es la decisión revolucionaria y poética de un pueblo que, esta vez, decide por sí mismo lo que mejor compete al interés social por encima de los intereses privados. Venezuela ha iniciado la liberación de sus medios de comunicación contra el uso mafioso, golpista y alienante acostumbrado a lucrar con cinismo. Basta ya, Venezuela inició su nueva Libertad de Expresión verdadera y socialista. Se lo mire por donde se lo mire. Es una lucha revolucionaria que nos involucra a todos. No hay lugar para la indiferencia.

Véase el tamaño de esta lucha: según datos de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) el 78% de las estaciones de televisión en VHF son privadas, mientras que 22% son del sector público. En la banda UHF, el 82% de las estaciones son privadas, el 11% están asignadas a operadores de servicio comunitario y 7% al sector público. El grupo más grande e importante de la televisión venezolana es Venevisión, cuyo dueño es el magnate Gustavo Cisneros Rendiles, quien también apoyó el golpe de estado del 11 de abril del 2002. El segundo grupo de la industria de la radio y la televisión es el grupo 1BC, encabezado por el millonario Marcel Granier, dueños de RCTV, radio 92.9 FM, Radio Caracas Radio (RCR) y las empresas Recorland y Línea Aérea Aereotuy. El grupo 1BC esta asociado a Coral Sea Inc, con sede en Miami, comercializadora exclusiva de las producciones de 1BC. Estas dos empresas concentran el 85% de la inversión publicitaria, tienen el 66% del poder de transmisión, dominan las redes de transmisión y difusión de la señal; controlan además, 80% de la producción y elaboración de mensajes, informaciones y contenidos que difunden en Venezuela.

Los pasos que emprende Venezuela rumbo a la democratización de su espectro radioeléctrico constituyen un ejemplo y un enamoramiento. Es indispensable la solidaridad y la asunción de responsabilidades activas para contribuir al avance del socialismo ratificado, incluso, con votos el 3 de diciembre de 2006. (7,3 millones de ciudadanos, 63 por ciento de los votos emitidos)

No podemos permitir a la ingerencia de Organización de Estados Americanos (OEA)... ni la injerencia disfrazada de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH). Venezuela no necesita la mano de las mafias burocráticas internacionales. Manos Fuera de Venezuela. Lo que ahí ocurre es ejemplo en materia de comunicación que debe ratificarse en los foros mundiales más importantes y menos complacientes con la barbarie y la miseria producidas por el capitalismo. Esta lucha venezolana es la práctica misma de una Revolución que avanza en la construcción de un Nuevo Orden Socialista y Mundial para los Medios de Comunicación, contra toda forma de alienación y hacia a la Revolución Permanente y creativa de la libertad de expresión. Está a la vista.

Es necesario hacer saber y sentir al pueblo venezolano, que su ejemplo en el frente de los medios de comunicación es absolutamente indispensable para todo el mundo, que sus triunfos contundentes y expansivos, son triunfos que dan el ejemplo a la humanidad que se moviliza a estas horas para activar luchas similares e idénticas en todo el mundo. Suspender la concesión a un canal oligarca y golpista para hacer nacer un canal de servicio público no es sólo un triunfo político venezolano... es triunfo ético, estético y poético de una lucha que adquiere importancia superlativa con alcances extraordinarios en la ruta de ganar la batalla simbólica de los pueblos. Nada menos.

No importan las lágrimas del cocodrilo burgués ni los gritos histéricos de los amigos de los oligarcas que ocupan cargos de nivel nacional o internacional... no importa la palabrería de los "políticos" ni de los "académicos", ni los de los "periodistas" que son, y han sido, serviles a los intereses capitalistas. Lo importante es que el pueblo venezolano triunfe en cada tarea que emprende y que haga suyos todos los medios necesarios para informarse e informar al mundo sus logros magníficos. Fortalecer sus medios y modos para comunicarse al interior y al exterior de Venezuela. Lo importante es la voz de un pueblo que quiere cambiar su historia y hacerse protagonista de su destino y no victima. Ganar la querrá simbólica.

Lo importante, a estas horas, es comunicar la revolución hacia el Socialismo de maneras nuevas con formas de comunicación nuevas, superar los modos y los métodos viejos desvencijados, derrotar y superar las maneras y las manías de los medios de comunicación burgueses. Aprovechar, eso si, aquello que valga la pena, lo mejor y liberarlo de las garras de la "propiedad privada". Lo mejor es comenzar a trabajar hacia una comunicación distinta, fértil, amorosa, con sentido del humor fresco y con una estética que, por fin, nos exprese a todos... que exprese a la revolución socialista de Venezuela y a todas las revoluciones hermanas del mundo. Eso es lo importante.

Repudiamos una y mil veces las cualquier injerencia de la OEA y de todos sus aliados, tengan el título que tengan. Exigimos respeto por la voluntad democrática del pueblo venezolano, su presidente, sus leyes específicas en materia de comunicación y sus decisiones en materia de Libertad de Expresión revolucionaria hacia el socialismo.

Todos debemos luchar hombro a hombro junto a Venezuela contra al Capitalismo y hacia el Socialismo. Los trabajadores en general, los trabajadores de los medios de comunicación en particular, los usuarios de los medios, los movimientos sociales de base, los colectivos de comunicación no alienada y no alienante, los especialistas honestos, los docentes críticos, los estudiantes rebeldes... todos los revolucionarios del mundo sumarse a una lucha que incluya debates abiertos, declaraciones y manifestaciones públicas para que los pueblos sepan que Venezuela no está sola en esta batalla ejemplar, necesaria y embelezante.

Sus fines justifican a sus noticieros. Ética de la canallada.

Una plaga de noticieros burgueses asesina a la verdad en público... de norte a sur, de este a oeste, antes de dormir y al amanecer arrecia la alienación informativa de los noticieros burgueses. ¿Es una casualidad? Dicen ser "periodistas", "comunicólogos" esos lebreles entrenados para recoger la presa "informativa", entrenados para traducirlo todo al lenguaje de sus amos, entrenados incluso en universidades y claustros de alta alienación, para ahogar la verdad en saliva mercenaria que exhibe, con cinismo triunfal, la médula ideológica de un muerto que deambula en las campiñas de la historia: el capitalismo mismo. Eso si, un muerto farandulero adornado con escándalos, corrupción y oscuridad luminosa, como las pantallas de la tele. El escenario de la producción informativa es también un escenario de la lucha de clases, escenario de una lucha semántica, sintáctica y pragmática. No se puede ocultar ese escenario.

Esa farándula de noticieros burgueses financiada por la alienación quiere educarnos para que vivamos asustados y desesperanzados en un mundo, según los intereses de ellos, imposible de transformar. Quieren que nos levantemos temprano (o que vayamos al dormir) infestados de angustia, infelicidad, miedo... quieren que no pase por nuestra cabeza, (y sueños) otra cosa que esa "verdad" de ellos, transmitida en "vivo y en directo" desde "el lugar de los hechos"... quieren que anide en nuestra inteligencia y corazón esa "realidad" que inventan ellos y que tiene por respiro único –entre lo que dicen que es noticia y noticia- el reino feliz de la publicidad. Ese reino terso, jovial y todopoderoso donde vive un “dios” degenerado que devora el producto del trabajo. Todo lo que no pertenece a ese reino, la otra clase social… la clase sometida, es "feo", “peligroso”... y según ellos debemos resignarnos. Dicen que fabrican sus “noticias” para tenernos "actualizados".

Y no faltan los "profes" que en algunas universidades enseñan a sus discípulos la Premisa Mayor de cierto “periodismo”, su piedra filosofal: “no pensar...” (es decir no pensar libremente), le dicen a los alumnos. Hacen saber a los estudiantes que es peligroso pensar libremente, que “queda mal”, que hay que ser "objetivos", (es decir sumisos) que criticar está “pasado de moda”, que es "setentista", que no es visto con “buenos ojos” por los dueños de los mass media , es decir los patrones, (los que pagan), los que pueden impulsarte si te vuelves dócil, servil, funcional, útil, a la causa originaria que consiste en dejarte explotar, hacerte cómplice de tu propia humillación para que ellos cobren más caro... acumulen influencias, poder...ganen más, para siempre.

Muchos estudiantes incluso pagan (colegiaturas, obscenidades, extorsiones y pleitesías nada baratas) para que les eduquen así. “Información exclusiva de última hora”: en los pasillos de ciertas universidades deambulan estudiantes victimados por educadores cuya integridad ética (incluso académica) no aprueba los exámenes más laxos. ¡Alguien haga algo!... ¡no lo celebren!. A diestra y siniestra se embauca a los estudiantes con el sueño peregrino de volverlos "periodistas" o "comunicadores" famosos sólo porque serán sentados ante una cámara a leer "las noticias más importantes hasta el momento". Algunos ensayan en las aulas, y más allá también. Negocio redondo.

Mientras tanto el "mercado" de las noticias compra y vende la nota más "espectacular", lo que reúna al menos tres condiciones del show bussines:

1. que parezca verdad y esconda lo real

2. que demuestre la impotencia de todos aquellos que no sean fuerza viva del stablishment.

3. que genere raiting.

Y, a últimas fechas, será noticia de "primera plana" todo lo que contribuya a criminalizar la Revolución, a criminalizar la lucha obrera, campesina, de movimientos sociales etcétera. Criminalizar todo aquello que ya no soporta la podredumbre cínica que les destroza la vida: el capitalismo minuto a minuto y "en el lugar de los hechos". Será famoso aquel que mejor criminalice al proletariado, su enemigo de clase. Quien más lo ensucie, difame, tergiverse, deforme y diluya. No importa qué bajeza haya que usar: chistes vulgares, testigos falsos, jueces corruptos, políticos prostituidos, clérigos en desgracia... sus "líderes de opinión" bien dispuestos a bajarse los pantalones para cobrar fama y dinero porque sus fines justifican a sus noticieros. Y cobran fortunas por eso. No a todos.

No es “noticia”, en los medios burgueses, la explotación, incluso la de sus "comunicólogos", no es “noticia” el triunfo de las luchas sociales que ocurren incluso en el corazón de muchos monopolios de la información burguesa. No es “noticia” la Revolución, no es “noticia” el avance de la conciencia ni la experiencia organizativa de quienes quieren transformar al mundo... cambiar la vida. Son, eso si, materia para “noticia” evangélica, la represión de obreros y estudiantes, los “éxitos” de los patrones, los huracanes, terremotos, sequías... que suelen ser presentadas como "malignidades" que "castigan" a los pobres y eso en manos de los “informativos” burgueses acaba siendo oportunidad moralizante par advertir apocalípticamente que no se debe ser "pecadores", "desobedientes", “indóciles” o “subversivos”. Esa industria de la alienación basada en producir raiting con noticias faradulizadas, que se apropia la materia prima de los "hechos", pretende consolidarse escuela mundial de lealtades y sumisión con el capitalismo que al mismo tiempo ha sabido convertir, para colmo, en "noticia" la traición, la represión y la brutalidad contra las luchas sociales más avanzadas. Ese acopio de experiencias represivas que ciertos "profesionales de la información" ejecutan también, tan bien, desde las pantallas y las páginas, fue formado progresivamente como industria y máquina de guerra ideológica cuya función es mantener incluso en la familia, las oficinas, las iglesias y las escuelas como "células" de reproducción ideológica del autoritarismo, el capitalismo y el imperialismo.

La industria fabricante de espejismos noticiosos comete un asesinato diario y en público que es un asesinato cultural: la muerte de la verdad. Asesinato de la verdad colectiva ante las miradas atónitas de la población, los niños, los adolescentes, los adultos, hombres y mujeres. Y lo convirtieron en negocio. Lindos muchachos, científicos de la "información" burguesa, "profesionales" de la noticia, "salvaguardas" de los hechos... sepultureros de la verdad. Y rondan impunemente en Venezuela donde quedaron insatisfechos y derrotados los vampiros mediáticos, con una estaca popular en el pecho de sus negocios más oscuros que un día soñaron asesinar un proyecto revolucionari,o letra por letra, y les falló. Rondan en México los buitres que se saborean los festines electoreros, que babean tras los antecedentes de las "celebridades" (porque esconderlos, maquillarlos, también es negocio para "comunicadores”). Rondan los mismos vividores en Argentina, Chile, Perú... incluso, algunos, se hacen presidentes. Rondan y ennegrecen detrás de jugos, caldos, sangre "informativa" para mantener la "atención" de ese público al que imaginan postergado para siempre, idiota crónico o idólatra consuetudinario, derrotado para siempre mientras, claro, compre y compre, diarios, noticieros, informativos con "candente actualidad". Dicen.

La “Ética” burguesa consiste en mentir sobre los hechos, desfalcarlos, someterlos a intereses de facciones mercantiles o políticas (que suelen ser lo mismo) y es un delito contra la humanidad. La Ética y la Moral burguesa para la producción informativa, que manipula a su antojo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es la misma Ética y Moral que se hace llamar “periodística” para esconder sus latrocinios, hurtos, saqueos, crímenes mientras, se llenan la boca, una y otra vez, con la defensa de la "Libertad de Expresión" es decir la de ellos… la que les conviene.

Familia y escuela sumisos, para fabricar individuos sumisos, que ven noticias de manera sumisa. Transmisión de noticias de la clase dominante a sociedades acostumbradas a la explotación... a la esencia ideológica burguesa convertida en "lo más natural"... lo que se transmite ciegamente, a-críticamente, culturalmente... como lo único que hay, como la finalidad de todo humano, de la historia. El fin, pues. Noticieros sacerdote, noticieros maestro, padre, madre... amos que dirigen la adaptación tatuada en el cerebro para vigilar, controlar mientras "la autoridad" informativa de la clase dominante, ejerce sus funciones de gendarme dentro de cada sujeto, reprimiendo o dirigiendo conductas y pensamientos.

Las noticias burguesas producidas industrialmente, contribuyen a la acumulación del capital y al aseguramiento de capital ideológico que se ha inoculado en la clase trabajadora como estrategia alienante para dirigir voluntades a distancia y permanentemente, como garantía de sometimiento espiritual de la clase trabajadores al capitalismo que es también una sistema cultural, político que depreda de mil maneras el trabajo, la riqueza, salud e integridad emocional de los pueblos. Victimado, alienado por la descarga descomunal de “información” burguesa en los “noticieros” de las oligarquías, el trabajador mira “noticias” muchas veces de manera a-crítica y con eso contribuye, sin quererlo, a su alienación. Por eso en necesario ganar la batalla simbólica armados con la crítica seria y proyectos de producción informativa en manos de la Revolución… o no habrá cambio posible.

¿Qué hacer?: Organizarse… movilizarse… elevar la conciencia… ganar la batalla simbólica.

¡Que eunucos despreciables no vengan a sostener que el esclavista, que por medio de la violencia o la astucia encadena a un esclavo, es el igual, ante la moral, del esclavo que por la astucia o la violencia rompe sus cadenas! León Trotsky

Convocamos a impulsar una Corriente Internacional de la Comunicación hacia el Socialismo que haga suya la lucha de Venezuela para liberar los medios de comunicación del control mercenario de las mafias monopolicas trasnacionales; que contribuya a construir una nueva comunicación con “Libertad de Expresión” revolucionaria, desde abajo, en todos nuestros países, bajo control de los trabajadores organizados, solidarios y con un programa revolucionario hacia el socialismo. Convocamos a Repudiar enérgicamente toda intromisión contra Venezuela, contra Bolivia, contra Ecuador… y a impulsar un programa Internacional de la Comunicación hacia el Socialismo.

No repitamos los sermones del “liberalismo” burgués, su “doble moral” ni su hipocresía mercantilista. No dependamos de los criterios burgueses para impulsar formas nuestras de concebir nuestra “Libertad de Expresión” revolucionaria, sus alcances, sus tareas pendientes y sus posibilidades de desarrollo en las manos de los trabajadores. Así la cosa cambia. Un proyecto de “Libertad de Expresión” revolucionaria es en primer lugar un programa revolucionario exigente, un método y un conjunto de tácticas organizativas, dúctiles y dinámicas, para la Comunicación, la puesta en común dialéctica de las ideas revolucionarias de la clase trabajadora. Es vital la Comunicación Revolucionaria y su Libertad de Expresión para toda organización revolucionaria. Es una herramienta imprescindible, un arma poderosa para transformar al mundo… cambiar la vida.

Mientras el Capitalismo ve perecer muchas de sus grandes verdades de clase, (es decir algunos de sus "logros", mayores y no pocos de sus "símbolos" más preciados); ascienden triunfantes los "signos" nuevos de la lucha proletaria que gana batallas y espacios concretos en la realidad y en los imaginarios mundiales. Pero no se trata de triunfos fáciles, la refriega es fenomenal. También la burguesía invierte millonadas en imaginación alienante. Pese a eso, no es milagro ni casualidad la bancarrota galopante de la "confianza" en el capitalismo y en sus emblemas bancarios, "institucionales", "morales" o publicitarios más logrados. No es "arte de magia" el logro proletario que ha desnudado al capitalismo hasta dejar a la vista las entrañas de la bestia destructora más perniciosa en la historia del planeta, bestia criminal productora de miseria y barbarie. Y la “Libertad de Expresión” de la imaginación revolucionaria ha tenido un papel sobresaliente en la lucha simbólica.

De nada sirve sólo el análisis y sólo la denuncia. Hace falta la acción consciente para transformar la realidad.

Presentar batalla ideológica a la burguesía implica no imitar métodos, no competir con los mass media burgueses calcando sus lenguajes y sus tácticas. Es necesario articular medios y modos según el momento de las luchas, enriquecer la difusión de la prensa obrera, ampliar sus círculos, mantener firme la vanguardia en las ideas y las intervenciones, elevar el nivel de la conciencia y defenderse a toda costa de la intoxicación y manipulación del ideario burgués y de su estética narcotizante. Expropiémosle lo mejor y usémoslo contra lo que nos agobia… pero además construyamos la mirada y la voz propias, el arte, el gusto, la cultura dinámica que se libera de la alienación. No sólo hay que defenderse hay que reconstruirse, fortalecerse y ganar la batalla de las ideas y de las formas... la batalla simbólica.

Pensemos que las herramientas pata la Comunicación social expropiadas a la burguesía y refuncionalizadas para la revolución, serán ayudantes del proceso revolucionario. No serán más fuertes, ni más importantes que la Revolución, que su papel es contribuir a impulsar la Revolución en todos los ámbitos desde loe económicos, los tecnológicos y los agrícolas, hasta los éticos los estéticos y los poéticos. Inclusiva. Es decir liberar la expresión humana de todas sus trabas burguesas.

Luchar contra toda táctica y estrategia burguesa que justifique su dominio. Interrogar activamente, (con los ojos de la clase trabajadora y no con la de los patrones), toda información que impida producir opinión libre y crítica.

Detectar y combatir cualquier signo y semiosis del imperialismo, hacerse consciente de la situación de guerra ideológica que se vive, saber de qué lado estamos, evaluar correctamente los alcances del dominio burgués, no dejar invisibles sus crímenes, no aturdirse con la palabrería ni con los “efectos especiales”, mirar claramente las alianzas que establecen entre ellos, entender cómo saquean los recursos naturales y cómo se las ingenian para robarle a los trabajadores el producto de su trabajo… es decir, toda la riqueza verdadera de los países.

Es imprescindible aprender a estar atentos, alertas, a la defensiva contra todas las maneras, por “divertidas” que nos parezcan, que la burguesía ha inventado para tenernos “entretenidos” mientras nos saquean y nos asesinan.

Es necesario “orientarnos”, buscar la información que producen nuestros compañeros, nuestros aliados, directos e indirectos, que luchan hombro a hombro con el proletariado mundial, contra las armas de destrucción mass media del ejército de ideólogos mercantiles especializados en alienación.

Es indispensable que estemos alertas porque la burguesía se dedica a convertir en “víctimas” a los verdugos, se las ingenia para reprimir y criminalizar a quienes luchan por liberarse del yugo capitalista. Son capaces de ahogar en sangre los crímenes más horrendos para hacer invisibles tropelías como la bomba de Hiroshima, la invasión a Irak… y desde luego el robo degenerado que han desatado contra todos los pueblos del mundo. Día a día, hoa tras hora… Es indispensable entender cómo operan porque sólo entonces entenderemos cómo manejan los mass media. Cómo manipulan su “Libertad de Expresión” que nada tiene que ver con la nuestra.

Nosotros necesitamos medios de comunicación democráticos bajo control de los trabajadores. Activistas de una “Libertad de Expresión” que aun no existe plenamente y que debemos construir y renovar permanentemente. Activistas de la “Libertad de Expresión” revolucionaria comprometida con la comunidad internacional de los trabajadores y hacia un Nuevo Orden Socialista y Mundial de la Información y la Comunicación. Esa es la ruta que nos proponemos. Solución final al conflicto del secuestro burgués de la “Libertad de Expresión” para ponerla a salvo en manos de los trabajadores y los usuarios de los mass media liberados también de las garras de la alienación y de la Propiedad Privada.

Uno bien sabe que cualquier restricción a la “Libertad de Expresión” revolucionaria es invariablemente una restricción que recae sobre la clase obrera. La democratización de los mass media será útil para el proletariado sólo en si la ayuda a impulsarse en el desarrollo de la lucha de clases. Por eso es absolutamente necesario que la democratización de la “Libertad de Expresión” sea conducida por la clase trabajadora. Uno sabe bien cuántas estratagemas traidoras anidan en la imaginación burocrática o sectaria de quienes pergeñan arreglos, reconciliaciones, reformas… de toda clase y que terminan siendo medidas restrictivas con facha de “democráticas” contra la clase trabajadora. Es vital estar atentos a este peligro.

La lucha revolucionaria por la Libertad de Expresión debe oponerse a las mordazas sobre la opinión pública, su tarea suprema consiste en liberarla del yugo capitalista. Y esto sólo es posible impulsando a los medios de producción informativa y comunicacional para que emerjan de las manos de toda la sociedad. Se trata de una paso fundamental para la construcción del socialismo en donde incluso, las corrientes de la opinión pública honestas, que no han tomado acciones traidoras contra la Revolución Socialista, deben tener la oportunidad de expresarse libremente, de debatir e interrogar profundamente cada paso que se verifique. El deber del estado obrero es hacer accesible a ellos, en proporción a su número, todos los medios técnicos que requieran, como prensas, papel y transporte.

Es absolutamente absurdo creer que prohibiendo el pensar antagónico a la Revolución de los trabajadores estos se librarán de la influencia de las ideas reaccionarias. Es al contrario… cuanta mayor democratización de la Libertar de Expresión se garantice mejores serán las condiciones para el avance del movimiento revolucionario hacia el socialismo. Mayor flujo y riqueza en los debates. Eso implica enriquecer la lucha de las ideas contra la ideología y la prensa reaccionaria. Porque la lucha consiste también en el debate de las ideas, los principios que , tarde o temprano enriquecerán los talentos organizativos… y eso deben construirlo los trabajadores que no pueden permitir que nadie, ningún burócrata, ningún intermediario burgués sustituya su lucha.

Uno de los modos más efectivos de combatir las ideas, formas, manías y moralejas de los mass media burgueses es hacer crecer, en cantidad y calidad, los medios y los modos de la comunicación revolucionaria de los trabajadores. Llegará el momento en que ninguna basura del aparato mediático capitalista podrá convencer o sensibilizar a la clase trabajadora… serán incapaces de ganarse a los pueblos y nunca más podrán someteros a los designios de la esclavitud. No es difícil advertir qué tan importante es, en la lucha contra los mass media burgueses, denunciar y expulsar a todo agente de reconciliación de clase, negociación “democrática” de superficie… entrenado para degenerar a las organizaciones de la clase trabajadora inoculándole matrices ideológicas burguesas. Pongámonos a salvo de ese peligro tengamos en claro siempre que los trabajadores deben desarrollar un proyecto socialista de comunicación armándose con cuanto medio se ponga a modo para hacerse la “Libertad de Expresión” revolucionaria que exprese sus necesidades, defienda sus intereses, amplíe su horizonte, prepare y fortalezca, -permanentemente- el camino para la Revolución Socialista.

El Estado Socialista y la Comunicación.

Hacia un programa de Revolución Permanente en la Comunicación… incluso.

No basta con tener medios es necesario impulsar una Política de Comunicación Revolucionaria.

La Libertad de Expresión debe ser una conquista revolucionaria permanente, social y dialéctica, irreductible e inalienable. No una dádiva de “buen burgués [1] ”. Hay que ver en Venezuela: “las estadísticas sobre el crecimiento de los medios de comunicación desde el año 2002, las cuales demuestran una contundente democratización de los medios: La radio ha crecido de 368 canales en el 2000 a 617 en el 2006; los productores independientes de TV son hoy 10,778, para un incremento de casi un 80%; la difusión de la música venezolana ha aumentado en un 50%, y el uso del lenguaje de señas para personas con discapacidad auditiva ha aumentado en un 100%, asi como la TV privada sin fines de lucro ha crecido de un 30%, en el 2000 a un 78% en el 2006” .

Por esto es invaluable el trabajo informativo producido por los movimientos sociales de base, algunos colectivos de comunicación comprometidos con la verdad y todos esos periodistas que organizados o independientemente son fuerza, inspiración y base para una disciplina sustancial que consiste en presentar y comunicar (poner en común) los hechos con honradez movilizante para transformación de la realidad. Presentar la verdad de los hechos pero no aquella "verdad" fabricada aisladamente sino la verdad que es producto de una intervención colectiva. He ahí la fuerza de comunicación desde abajo que, por ejemplo, en Venezuela derrotó y derrota los delirios dictatoriales de las oligarquías. He ahí la fuerza movilizante de documentalistas, reporteros, informadores sociales... trabajadores de la Comunicación que, desde frentes diversos, producen herramientas de organización indispensables a la hora de identificar a los sujetos sociales en lucha, sus definiciones, carácter e intereses. Trabajo de comunicación que incluye a artistas, pensadores, inventores no complacientes con lo que se vive y en búsqueda de un mundo mejor... sin capitalismo y de todos. La lista ahora, por suerte, crece permanentemente. Pero falta mucho.

Falta acuerdo y agenda nuestra desde abajo y de organización. Falta capacidad de suma aunque, desde luego, hay voluntades magníficas con experiencias puntales pero falta esa organización que ponga puntos sólidos de coincidencia y avance de inmediato hacia la defensa de los mejores logros en las luchas sociales. Falta organización que ponga en común las tareas de comunicación, sin autoritarismos ni absolutismos, sin aristocracia y sin burocracia. Organización con base social y revolucionaria donde se construyan acuerdos y se sumen las fuerzas, que son muchas, que las hay pero dispersas, que no tienen diferencias sustanciales y pueden tener coincidencias fundamentales. Desde Chiapas hasta Johannesburgo, desde Caracas hasta Pakistán, de un lado a otro están ahí los compañeros que producen páginas de Internet, documentales, intervenciones callejeras, periódicos impresos, programas radiofónicos, televisoras barriales, correos electrónicos... miles y miles de voluntades que ya están en marcha, que saben bien, y bien que saben lo que hay que hacer, debatiéndose, no pocas veces en solitario, sobre cómo sostenerse y como ensanchar y profundizar sus luchas y sueños. Paradójica y acaso patéticamente, muchos piensan, hacen y sueñan cosas muy similares. Incomunicados. Acaso el peor enemigo de esa fuerza sea la atomización ultra que bien puede ser hermana de la intolerancia y el sectarismo. Veneno puro donde florece muy linda la explotación y la impunidad.

¿Qué nos falta para trabar tareas de comunicación creativas y poderosas unidas contra la miseria que nos ahoga? Si los explotados somos mayoría, ¿qué nos falta para caminar juntos aun con nuestros debates, qué nos falta para derrotar al circo de mentiras "informativas", y a sus patrocinadores, que no son otra cosa más que barbarie cultural desatada en la ruta de la destrucción de toda fuerza productiva, fuerza creativa, fuerza comunicativa... la fuerza nuestra que, pese a todo, ignoramos tanto? ¿Qué nos falta, acaso comunicación?

Manos Fuera de Venezuela:

Las oligarquías no se quedarán quietas… ya se organizan para asestar su golpe nuevo: Televisa (México); Globo (Brasil); Cisneros (Venezuela) y Clarín (Argentina)...

¡No nos quedemos dormidos, no nos quedemos mudos, no nos quedemos incomunicados... no podemos ser ingenuos! ¡Profundicemos esta lucha venezolana ahora!

Por un Nuevo Orden Socialista y Mundial de la Información y la Comunicación

Corriente Internacional de la Comunicación Hacia el Socialismo

Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels.
Ensayo copyleft que puede ser reproducido libremente, se agradecerá respetar su integridad, mencionar al autor e informar dónde será utilizado.
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[1] Artículo 19º: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Declaración Universal de Derechos Humanos Adoptada y proclamada por la Asamblea General en su resolución 217 A (III), de 10 de diciembre de 1948.

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