30/8/07

Simón Romero, definitivamente pasó la barrera de la ética y el respeto

Simón Romero, corresponsal del New York Times
Credito: Archivo

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Primera línea
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Lucha contra el latifundio
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Rectora Oblitas
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La volatilidad y la incertidumbre predominan
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Todos a la Campiña el jueves 30 de agosto
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Este lunes
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aporrea.org-Venezuela/30/08/2007

América sin México, un continente incompleto: embajador venezolano

Roy Chaderton fue ratificado este miércoles como nuevo embajador venezolano en México.
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Caracas. El nuevo embajador venezolano en México, Roy Chaderton, dijo que buscará mejorar y afianzar las relaciones de Venezuela con México, después que la Asamblea Nacional (Congreso) lo ratificó oficialmente este miércoles en su cargo diplomático.
"América sin México es un continente incompleto y dentro de una visión integradora que inspira nuestra 'Revolución' bolivariana, vamos a trabajar muy duro por afincarnos en esas relaciones, a fin de estar cada vez más integrados y para que los dos países le saquen más provecho a esta relación bilateral", señaló Chaderton.
Asimismo, resaltó que su misión en territorio mexicano no está dirigida únicamente a normalizar la relación diplomática, sino a mejorar y ampliar las relaciones bilaterales. "Hay una voluntad integradora que trasciende la frontera que nos va integrando en un cuerpo común solidario y en un espacio de amistad, fraternidad y de beneficios, porque la integración nos hace más fuertes", destacó el diplomático.
Chaderton, durante su presentación ante la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, dijo que buscará profundizar los vínculos culturales, económicos, políticos, diplomáticos y sociales de los dos países.
Por su parte, la diputada Iris Varela aseguró que esta designación "demuestra al mundo que las relaciones entre Venezuela y México están normalizadas" y destacó la experiencia del nuevo embajador, quien tiene 38 años de carrera diplomática y se desempeñó como canciller venezolano en el periodo 2002-2004.
"Tuvimos ocasión de compartir con Roy Chaderton Matos, sobre todo, el conocimiento que él tiene y cómo se prepara él para enfrentar esta misión que le está designando el presidente de la República", puntualizó la diputada.
Varela, miembro de la Comisión de Política Exterior del Congreso, indicó que el gobierno venezolano y el Poder Legislativo confían en las labores de Chaderton en México y detalló que espera la aprobación formal del gobierno mexicano sobre la nueva designación.
El nuevo embajador venezolano en México fue escogido el 7 de agosto por el presidente Hugo Chávez, quien en su momento aseguró que deseaba "recomponer" las relaciones entre los dos países, después de que en 2005 fueran retirados los embajadores de ambas partes por un impasse diplomático.
Las relaciones de Venezuela y México estaban a nivel de encargados de negocios después del desacuerdo diplomático de Chávez con el presidente mexicano Vicente Fox, que se agudizó con su sucesor, Felipe Calderón.
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La Jornada-México/30/08/2007

Clase Política

30/08/2007
Opinión
Clase Política
Miguel Angel Rivera
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Apoyo real a campesinos
Para evitar que México dependa del extranjero, el presidente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Cruz López, pidió al Congreso que modifique la Constitución, con el fin de que organizaciones puedan crear empresas dedicadas a la producción de etanol y biocombustibles.
Además, exigió al gobierno federal una política de respaldo real para los campesinos.
Al clausurar el congreso cenecista, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, reiteró que el campo no se verá dañado por la reforma fiscal, e informó que todo el sector primario mantendrá las deducciones fiscales que actualmente tiene.
La cosecha
A pesar de las promesas de respeto y colaboración, prosiguen los enfrentamientos entre funcionarios federales y gobiernos estatales. En Veracruz, con elecciones en puerta, el mandatario priísta Fidel Herrera protestó porque la titular de la Sedeso, Beatriz Zavala, entregó apoyos sin tomar en cuenta a las autoridades locales...
Literalmente al cuarto para las 12, el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez, y su paisano, antecesor en el gobierno de Jalisco y ahora titular de Agricultura, Alberto Cárdenas, avisaron a la mandataria priísta Ivonne Ortega que irán a supervisar la zona afectada por el huracán. La gobernadora, quien había solicitado apoyo federal desde la semana anterior, no los pudo acompañar, pues realizaba trámites en otras dependencias federales en la ciudad de México…
Salvo cambios de última hora, no será un diputado de oposición quien presidirá el Congreso el primero de septiembre, sino una panista de tradición: María Elena Alvarez. Quien empezó a aclarar el panorama fue el diputado del PRD Antonio Ortega, al señalar que el cambio de directiva de la Cámara se realizará el día 5…
En la Asamblea Legislativa del DF, los panistas quieren ser los encargados de responder el informe del jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard…
Los representantes legales de Grupo México dejaron plantados a los representantes del sindicato minero, al no asistir a una junta de conciliación en la Secretaría del Trabajo, con lo cual sigue la huelga, que ya se prolonga por 29 días…
Son privadas nueve de 10 primarias y 10 de 10 secundarias que ocuparon los primeros sitios en la pueba Enlace, aplicada por la SEP. La secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, dijo que no se puede validar una clasificación a partir de un examen parcial. Por otra parte, no se pueden olvidar los intentos de algunas corrientes en medios gubernamentales por convencer de las bondades de la privatización de la enseñanza…
El presidente de la Comisión Ejecutiva de Negociación y Construcción de Acuerdos del Congreso de la Unión, el senador del PRI Manlio Fabio Beltrones, rendirá hoy su informe en torno a los avances para la reforma del Estado…

México: Niegan existencia de informe sobre senador y guerrilla

MEXICO - La Secretaría de la Defensa Nacional de México negó la existencia de un informe de inteligencia según el cual un senador mexicano tiene relaciones con un grupo guerrillero que atacó ductos de petróleo y gas natural de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) el mes pasado.
En un artículo publicado el viernes, la revista por internet Reporte Indigo alega que el senador René Arce Islas es un dirigente del Ejército Popular Revolucionario (EPR) y que oculta su verdadera identidad.
El EPR, un pequeño grupo guerrillero izquierdista, se responsabilizó de las explosiones de julio de una tubería que corre entre la Ciudad de México y Guadalajara y pasa por cuatro estados industriales en el occidente de México.
Anabel Hernández, autora del artículo, cita információn confidencial de inteligencia militar al que presuntamente tuvo acceso.
Sin embargo, un vocero de la Secretaría de la Defensa, que solicitó permanecer anónimo porque no está autorizado a hablar con los medios de prensa sobre el caso, indicó que el informe "no existe".
Hernández reiteró el miércoles que ella había confirmado los detalles del artículo el martes con funcionarios militares de alto nivel y reiteró que el informe de inteligencia era auténtico.
Arce Islas no contestó el miércoles a las continuas llamadas que se le hicieron para pedir sus declaraciones.
En una entrevista celebrada el lunes con la cadena privada W Radio, el senador indicó que el informe probablemente fue filtrado a Reporte Indigo por elementos militares que buscan obstaculizar su carrera política debido a las iniciativas legislativas que ha promovido que permitiría que los elementos del ejército puedan ser juzgados en cortes civiles.
Arce reconoció asimismo que fue miembro de grupos guerrilleros violentos en la década de los setenta, aunque no aclaró si el nombre que ostenta es el auténtico o si se trata de un pseudónimo.
Hernández asegura que el verdadero nombre del senador Arce Islas es el de Oscar Nahum Círigo Vázquez.
Arce Islas, un elemento influyente dentro del Partido de la Revolución Democrática (PRD), preside la Comisión Senatorial para la Reforma del Estado y es secretario de la Comisión de Seguridad Pública.
Además, es miembro de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional.
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Univisión - USA/30/08/2007

Etiopía: los límites del desarrollo económico

Los progresos económicos de los últimos tres años han permitido que el país registre altas tasas de crecimiento y obtener las felicitaciones y un flujo constante de ayudas por parte de las instituciones financieras internacionales. El gobierno de Zenawi ha sido acusado de haber malogrado los avances que se habían conseguido, mediante acciones políticas que violan los derechos humanos y que amenazan con compremeter definitivamente el precario equilibrio del Cuerno de África, con consecuencias desastrosas para la población. La antigua disputa con Eritrea por las fronteras, la intervención armada en Somalia y los abusos a los civiles en el Ogaden son temas que hacen que el gobierno de Addis Abeba se encuentre en la mira de la comunidad internacional, que teme por el empeoramiento de una situación que ya de por sí es crítica.
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Alberto Grossetti
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El retraso del sector agrícola

La economía etíope está basada en la agricultura, que contribuye a casi de la mitad del PIB nacional, supone el 60% de las exportaciones y proporciona empleo al 80% de la población activa. El principal bien de exportación lo constituye el café, que no obstante encuentra dificultades para obtener cuotas de mercado significativas, debido al alto régimen de tarifas vigente en el mercado mundial. El sector emplea tecnologías y prácticas de cultivo atrasadas, y el sistema de distribución de la tierra no es el adecuado. El gobierno es el propietario de todo el territorio cultivable y lo alquila a cultivadores mediante un contrato (con un canon a menudo elevado) de medio o largo plazo, constituyendo así un freno estructural al crecimiento del país. Los empresarios tienen dificultades para poner en marcha o reforzar sus actividades, porque el acceso al crédito muchas veces les está vetado, al no poder usar la tierra como garantía. Se ha pedido una revisión del sistema de concesiones agrarias, que recuerda al vigente durante el colonialismo italiano, para incentivar el sector privado y dar un respiro a una población reducida al hambre, cuya fuente principal de sustento es la agricultura. Hasta ahora el gobierno, aparte de las declaraciones de intenciones, no ha llevado a cabo pasos significativos, a pesar de haber sido instado por el FMI y el Banco Mundial, quienes le proporcionan financiación y asistencia técnica.

El sector agrícola está también fuertemente condicionado por un clima desfavorable, caracterizado por las frecuentes sequías. La que azotó al país a finales de 2003 fue talmente crítica que provocó un descenso del 3,3% en el PIB de aquél año. Después se asistió a una recuperación que llevó a registrar elevadas tasas de crecimiento anuales: en el 2004/2005 y en el 2005/2006 el PIB alcanzó un crecimiento medio del 10,7%, notablemente superior al 5,8% obtenido por los otros países subsaharianos. El aumento de la productividad agrícola ha resultado determinante para el reciente crecimiento y para el incremento del 7% del PIB per capita (el más consistente en la historia etíope reciente), pero insuficiente para asegurar una mejoría sensible en la vida de la población.

Es improbable que a corto plazo se reduzcan las barreras tarifarias relacionadas con los bienes agrícolas (EEUU y UE parecen reticentes a disminuir los aranceles y los subsidios a las exportaciones), obligando a Etiopía, como a muchos otros países en vías de desarrollo, a combinar una calidad de los productos alta y bajos costes de producción para poder competir a nivel internacional. En esta dirección va el proyecto de la Ethiopian Horticultural Produce Exporters Association (EHPEA), gracias a los fondos de la Cámara de Comercio Sueca y a la embajada holandesa. Su finalidad es ampliar los conocimientos y las capacidades de los agricultores para poder alcanzar los altos estándares cualitativos requeridos por el mercado mundial. Para ello resulta necesario un compromiso más consistente por parte del gobierno para alentar al sector privado mediante la mencionada revisión del sistema de las propiedades estatales de la tierra y facilitar el acceso a los créditos e inversiones para mejorar el deficiente sistema de infraestructuras y transportes.

Otros problemas proceden de una situación macroeconómica deficitaria y de una balanza comercial constantemente negativa. El sistema productivo no puede satisfacer las exigencias de una demanda interna dirigida al consumo tanto de bienes agrícolas como de bienes manufacturados, llevando así a un aumento constante de las importaciones. Etiopía no dispone de recursos energéticos significativos, y la dependencia del petróleo hace que la economía del país esté sujeta al curso del precio del crudo. Recientemente los analistas del FMI han mostrado preocupación por los escasos recursos financieros del país, que reducen las posibilidades de inversión para el gobierno, por una inflación galopante que llega al 19%, en detrimento principalmente de la población urbana. La estabilidad macroeconómica está considerada como una prioridad y como condición necesaria para poder financiar proyectos para la reducción de la pobreza o para la mejora de la situación sanitaria. La reciente reducción de las ayudas internacionales, considerada por la comunidad internacional (exceptuando a EEUU) un medio para mover al gobierno etíope hacia un mayor respeto de los principios democráticos, incide negativamente en la actitud del primer ministro Zenawi, a menudo acusado de autoritarismo.
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Los conflictos territoriales
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Etiopía es el país más importante a nivel estratégico del Cuerno de África, en tanto que socio fundamental en la lucha contra el terrorismo de la administración Bush. La amistad con EEUU, que se ha traducido en apoyo económico y militar utilizado en la lucha contra las Cortes Islámicas de Somalia, ha permitido al gobierno de Zenawi acceder a las ayudas del FMI y mantener el poder a pesar de las presiones de la sociedad civil y una conducta represiva con la consiguiente condena del resto de la comunidad internacional. El primer ministro ha anulado toda forma de oposición, y la victoria en las elecciones del 2005 obtenida mediante engaños y el uso de la violencia es un ejemplo de la doctrina autoritaria del régimen, que en los últimos quince años ha encarcelado sin proceso a unas 40.000 personas por motivos políticos. Zenawi ha sido acusado además de instrumentalizar la lucha contra el terrorismo islámico para justificar la represión violenta de los movimientos de oposición interna, como el Frente de Liberación Oromo (OLF), que exige la formación de un gobierno que incluya a las varias etnias del país.

La política adoptada por Zenawi para reafirmar la seguridad en el país se desarrolla a lo largo del antiguo conflicto con Eritrea para la estabilización de los confines, la lucha contra las Cortes Islámicas en Somalia y ahora más que nunca en Ogaden, donde el Ogaden National Liberation Front (ONLF) se bate por la secesión. El gobierno etíope considera que su derecho es erradicar al movimiento que discute su soberanía y amenaza a la seguridad nacional, en tanto que recibe el apoyo de Eritrea y de las Cortes Islámicas Somalíes.En el centro de la disputa está el control de las riquezas energéticas de la región, de gran importancia debido a la dependencia del país de la energía importada. El ONLF no acepta la presencia de compañías petrolíferas extranjeras en la zona, y se sirve de la violencia y la intimidación para limitar o bloquear su actividad. La respuesta del gobierno se concretó en junio, mediante una vasta operación militar que está generando una catástrofe. Como relata Human Right Watch, para reprimir el movimiento, los militares han protagonizado actos violentos, homicidios y torturas indiscriminadas contra la población civil, acusada de apoyar al movimiento. El gobierno etíope ha expulsado también al comité local de la Cruz Roja y ha impuesto un bloqueo comercial que ha impedido la llegada de las ayudas alimentarias con graves consecuencias para la población. Los rebeldes del ONLF han denunciado el silencio de la comunidad internacional y han reclamado la intervención de la ONU para poner fin a la represión y a los abusos cometidos por el ejército etíope. La política de Addis Abeba parece sensible sólo a las peticiones de Washington y por esto el senador estadounidense Russ Feningold, jefe del Senate Subcommittee on African Affairs, ha enviado recientemente una carta a la secretaria de estado Condoleezza Rice pidiendo intensificar las presiones sobre el gobierno etíope para poner fin a los abusos en el Ogaden.
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Conclusiones
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Una peligrosa involución política amenaza los progresos de los últimos años alcanzados por el país en el campo económico. La alianza con EEUU le ha permitido al gobierno Zenawi usar la excusa del islamismo para acabar con la oposición interna de modo violento. Los conflictos con Eritrea, las Cortes Islámicas somalíes y los rebeldes del ONFL están creando las condiciones para que se produzca una catástrofe humanitaria, poniendo en peligro el futuro económico del país. Zenawi ha declarado estar dispuesto a comprometerse para alcanzar las Human Development Goals, pero sin cambios sensibles en la actitud represiva del gobierno de Addis Abeba el flujo vital de ayudas internacionales se reducirá notablemente, haciendo aún más críticas las condiciones de vida de la población.

Las peticiones de seguridad estadounidenses hacen que mientras el peligro islamista esté presente en el Cuerno de África su apoyo a Zenawi se mantenga firme, llevando a la administración Bush a una posición indulgente respecto a las acusaciones de abusos perpetrados por el régimen de Zenawi procedentes de la sociedad civil etíope y de la comunidad internacional.
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Equilibri.net - Italy/30/08/2007

¿Qué puede aportar África a las sociedades occidentales?

30/08/2007
Pablo Martín Carvajal*
Rebelión
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"Debemos vivir como africanos, es la única manera de vivir libres y de vivir con dignidad"
Thomas Sankara
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¿Y si África rechazara el desarrollo?, es el título de uno de los libros a los que constantemente acude Anne Cécile Robert en los pie de página de su ensayo “África en auxilio de occidente” (¿Y si África rechazara el desarrollo?, Et si l’Afrique refusait le développement –desgraciadamente no traducido al castellano como casi todo lo de África-) ¿Alguna vez nos hemos hecho esa pregunta, que África rechazara el desarrollo, que África no quisiera desarrollarse?, pocas veces ¿verdad?, probablemente ninguna, y tampoco creo que Axelle Kabou (el autor de ese libro) o Anne Cécile Robert (la autora de éste que comento hoy) realmente se lo pregunten. Quizás la pregunta sea otra, parecida en las palabras, pero muy distinta en el significado, ¿Y si África rechazara el desarrollo que le es impuesto?, más bien creo que esa es la pregunta que se plantean estos dos autores y uno de los argumentos principales de este interesantísimo libro de Anne Cécile Robert: “África en auxilio de occidente” (en editorial Icaria Antrazyt).
Anne Cécile Robert parte de la base de que la globalización liberal de nuestra época no es sino otra forma de colonialismo , de imposición , y para ello esgrime todos los habituales argumentos antiglobalizadores: los criterios del Banco Mundial, del FMI o la OMC, los programas de ajuste estructural, la política agraria del norte, unas normas de liberalización comercial que no respeta las reglas del judo, es decir, que permite participar en un mismo combate pesos pesados contra pesos pluma (Nikonoff), el problema de la deuda, unas inversiones extranjeras de multinacionales que exportan las materias primas dejando apenas las migas en la economía local, etc., etc. En definitiva, según la autora, se trata de una imposición del sistema occidental sobre unas sociedades africanas a las que nunca se las ha tratado de tú a tú , sino a las que se le obliga, bajo la contraprestación de una ayuda económica o humanitaria, a acometer lo que Occidente considera que es provechoso para África (y por tanto, también provechoso para Occidente mismo).
¿Pero es que acaso, entre adultos autónomos y soberanos, funcionan las cosas así?, ¿que uno se imponga a otro?, ¿o no es más lógico que entre los dos exista un diálogo basado en la igualdad y el respeto mutuo? No rechaza la autora la necesidad de una ayuda Norte-Sur (sí a la manera de la globalización neoliberal lógicamente), no se plantea siquiera si fue positiva o negativa la época de las colonizaciones, reniega incluso de las reparaciones solicitadas por los africanos a Occidente como forma de compensar las barbaries de la esclavitud; simplemente (y no tan simplemente, el libro desarrolla muchísimos interesantes argumentos que no voy a comentar en este artículo porque se haría demasiado largo) Cécile Robert habla de superar el pasado ; y también, de un encuentro de culturas (con sus aspectos positivos y negativos) y que en ese encuentro las culturas africanas (al igual que las occidentales), tienen mucho que decir, sobre todo en las formas de desarrollar África teniendo en cuenta sus propias especificidades, es decir, teniendo en cuenta su propia cultura.
Profundizando en esta cuestión, la autora realiza también una reflexión sobre las aportaciones que África podría aportar a las sociedades occidentales , y precisamente es eso lo que me interesaba contar hoy, ahí van a grandes rasgos (aunque aconsejo leer el libro en donde cada argumento aparece perfectamente razonado):
Las relaciones sociales : cada vez que vamos a África nos tiramos de los pelos por la extrema lentitud de los africanos en cualquier cosa, sobre todo en el trabajo, pero el trabajo en África no está separado de su función social y de una visión de la sociedad que no está exclusivamente basada en la acumulación de bienes. En África, el éxito individual o el resultado de una acción, está subordinado a sus contenidos en términos de relaciones sociales, lo que prima es la calidad de los intercambios interpersonales y por eso en todas sus actividades se toman el tiempo para conversar e intercambiar. El valor de un acto económico se mide por el refuerzo de los lazos que produce en el seno del grupo.
La colectividad como base social: en relación con lo anterior la base social en África es el grupo, frente al individuo en Occidente. Es el grupo lo que importa, la familia en general, los vecinos, el clan. Todos se afanan en dar seguridad al grupo, y las personas que más tienen comparten con los otros de su grupo por encima de su beneficio individual: la vida en grupo constituye unas obligaciones permanentes que se deben asumir.
El sentido de hospitalidad es un valor fundamental en las sociedades africanas, el extranjero es visto como un aporte y no como una carga.
Armonía con la naturaleza: la búsqueda de la armonía con los demás, con la naturaleza, con los animales, constituye una preocupación esencial que cuenta numerosas prácticas sociales en África. Las civilizaciones africanas incitan al hombre a reflexionar antes que a alterar el orden de las cosas, antes de modificar y de tratar de controlar la naturaleza con los resultados a veces desastrosos que conocemos.
La falsa pobreza: en África es pobre quien está aislado, quien no tiene parientes ni amigos, aquel que no está insertado en una comunidad humana, que no puede contar con ningún apoyo social. La riqueza corresponde más a un concepto de acumulación de lazos sociales que de acumulación económica.
La palabra: la palabra representa un papel esencial en la sociabilidad africana, la mayoría de las sociedades tradicionales no conocían la escritura y el verbo tenía la función de transmisor y de vehículo principal del lazo social. La palabra se basa en el respeto al otro, la función del oyente es tan valorada como la del que habla, el diálogo cumple una función cardinal de lazo social que asegura el consenso y la homogeneidad del grupo. Los viejos son considerados depositarios de sabiduría y son puntos de referencia respetados. Muchos investigadores piensan que aún no se ha explotado la importancia de la palabra en África en la organización y la conducción de las instituciones del Estado.
Y hay otros argumentos que esgrime este libro (que se me hace difícil resumir en un breve párrafo), relacionados con la creatividad social que se desprenden del apaño, de la economía informal y de la capacidad para reciclar lo exterior sin desconectarse de sus propias tradiciones, o una espiritualidad africana por la cual se afrontan emociones y sentimientos de una forma más serena que las sociedades occidentales .
¿No son acaso estas cuestiones aportaciones interesantes (y porqué no vitales, algunas contrapuestas) de las sociedades africanas en su encuentro cultural con Occidente?
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*Pablo Martín Carvajal es director General para África del Gobierno de Canarias

Alerta Cuba: EE.UU. puede cambiar su táctica política, no sus fines estratégicos

A propósito del debate electoral entre Barak Obamae Hillary Clinton sobre la política de EE.UU. hacia Cuba. El levantamiento del bloqueo luego de la desaparición física de Fidelsin haber rebasado el socialismo de Estado supondrá condiciones propicias para la restauración capitalista. El enfrentamiento a la eventual nueva política pasa porel nuevo Socialismo o Socialismodel Siglo XXI.
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Pedro Campos
perucho1949@yahoo.es
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En su comentario periodístico "La llama eterna" del 31 de julio pasado, a un año de su proclama a raíz de su enfermedad, el Comandante en Jefe Fidel Castro dejó esta frase para la historia: "Nadie se haga la menor ilusión de que el imperio, que lleva en sí los genes de su propia destrucción, negociará con Cuba" y el Guerrillero Heroico, hace más de 40 años dijo en Punta del Este: "En el imperialismo no se puede confiar ni tantico así, nada".

Ahora, disputándose los votos de la mayoría cubana en la Florida asqueada ya de 48 años de agresiones norteamericanas contra todo el pueblo cubano, los contendientes por la nominación demócrata a las elecciones del 2008 "discuten" sobre la continuidad o no de la política agresiva de bloqueo en su eventual gobierno, como si esto dependiera de la voluntad de algunos de ellos.

La estrategia imperialista, demócrata o republicana, liberal o conservadora, tuvo, tiene y tendrá como propósitos destruir la Revolución Cubana, demostrar la inviabilidad del socialismo y evitar la repetición de su experiencia en el resto de América Latina. En la forma de lograr esos fines, en la táctica política, es en lo que ha habido diferencias entre tales sectores del Imperio.

En su histórico afán por destruir la Revolución Socialista en Cuba y ante el fracaso de su política de agresión y bloqueo, en el seno del Imperialismo Norteamericano hace tiempo viene creciendo la ilusión de poder reeditar aquí sus experiencias diversionistas usadas contra China y la URSS, basadas en el acercamiento y la penetración, lo que fue la política de la "convergencia". No es nada nuevo lo que propone Obama, cuyas intenciones quedaron muy claras cuando expresó: "El principal medio de que disponemos para fomentar un cambio positivo en Cuba es ayudar al pueblo cubano a ser menos dependiente del régimen de Castro" y ya sabemos lo que son cambios positivos en Cuba para los capitalistas norteamericanos.

El eventual cambio de política al que se refiere el candidato demócrata, viene claramente tomando fuerza incluso en el seno de la actual Administración desde que vislumbraron la posibilidad de que el Comandante en Jefe pudiera ausentarse de la dirección paulatina o definitivamente, por razones de salud.

Cuando en octubre del 2004, Fidel tuviera una repentina fatiga, los estudios de las instituciones de inteligencia y académicos norteamericanos se centraron en tratar de definir el curso posible de la Revolución post-Fidel e incrementaron sus investigaciones –que siempre hacen- sobre el papel de las principales figuras, así como las eventuales diferencias entre personalidades, grupos de poder y enfoques.

El discurso de Fidel en la Universidad en noviembre del 2005 aceleró las investigaciones biográficas y los análisis de perspectivas en las oficinas de la mancomunidad de Inteligencia y sus afluentes, los tanques pensantes. En este contexto se realizaron importantes declaraciones de especialistas en la situación cubana como Brian Lattell ex analista CIA sobre Cuba y el ex jefe del comando Sur General Bantz J. Craddock y otros, sobre la necesidad de prepararse para la salida de Fidel de la escena política y la "llegada de un liderazgo más pragmático".

La segunda versión del Plan Bush, presentada días antes de la Proclama de Fidel de julio 31, contiene un capítulo Secreto sobre el cual no se ha dado a conocer ninguna información pública, pero en el texto del Plan se escapa: "Fidel Castro y su círculo estrecho han comenzado un gradual proceso de sucesión. Incuestionablemente el régimen está tratando de preservarse a sí mismo de las consecuencias de la muerte, incapacidad o inhabilitación de Fidel Castro". Sin embargo, los grandes previsores que confeccionaron el "plan de transición" y se dan cuenta de "esta maniobra fidelista en previsión de su muerte" no exponen en la parte abierta del documento ningún paso ni acción específica para el momento que tanto esperan y desean: la desaparición física del Jefe de la Revolución. ¿En tal eventualidad, no previeron qué hacer? Podrán creerlo los ingenuos o los que por conveniencia u otras razones prefieran no pensar en esa posibilidad.

El Plan fue confeccionado, bajo la dirección de la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien fuera especialista encargada de asuntos soviéticos en el Consejo de Seguridad Nacional en el gobierno de Bush padre, una de los artífices de la política dirigida a socavar el sistema soviético y el acercamiento norteamericano a China. La señorita Rize dijo a la VOA-Martí el 13 de agosto de 2006: "En EEUU estamos siguiendo muy de cerca los acontecimientos en Cuba", donde "están cambiando muchas cosas", e instó a los cubanos a que se queden en la isla para trabajar "desde casa por un cambio positivo".

Todos estos elementos sugieren la posibilidad de que el "capitulo secreto", pudiera estar relacionado con los preparativos que Estados Unidos ha venido realizando para enfrentar su política hacia Cuba una vez desaparecido físicamente el Comandante, lo cual puede incluir o no planes militares y para-militares de contingencia, así como un programa de la guardia costera para evitar un eventual éxodo masivo que siempre tienen actualizados, pero sobre todo, el conjunto de medidas políticas, mediáticas y económicas para tratar de promover sus propósitos estratégicos.

La eventual ausencia definitiva del Comandante en Jefe de la dirección del país, por enfermedad o muerte, podría ser un catalizador y la justificante esperada para acelerar tal cambio de política.
Fundamentos y objetivos históricos de la nueva Política de acercamiento y penetración.

Independientemente de que existen muchos norteamericanos solidarios con nuestro país y muchos congresistas y comerciantes norteamericanos sinceramente interesados en el intercambio comercial bilateral con Cuba y en levantar las restricciones del bloqueo porque las consideran lesivas para el pueblo cubano, para los cubanos residentes en Estados Unidos y para los propios ciudadanos norteamericanos, los fines de esta nueva política del Imperio, seguirán siendo los mismos de siempre, sólo que ahora por otras vías.

Los objetivos históricos del imperialismo norteamericano en Cuba han sido tener la isla como aliado estratégico seguro, solo posible con la anexión real o virtual. Cuba fue el primer gran mercado del naciente capitalismo norteamericano en el Siglo XIX y por tanto su primer objetivo imperialista. La intervención norteamericana en la guerra de independencia -según Lenin la primera guerra imperialista- buscaba anexarse al territorio cubano, como hicieron con Puerto Rico y las Filipinas. No lograron la anexión real gracias a la actitud de muchos patriotas, pero hicieron todo lo posible por ello, y al final con la Enmienda Platt y el tratado de Reciprocidad Comercial de 1903, el primer TLC, convirtieron a Cuba en una neo colonia mono productora, virtualmente anexada.

La posición geográfica, su cobertura de todo el flanco marítimo del sur de Estados Unidos, sus puertos de mar, sus corredores aéreos, sus recursos naturales, sus playas y bellezas caribeñas, su clima, las características productivas de su suelo, la inteligencia y el carácter de su pueblo, han hecho de Cuba siempre una isla envidiada por el Imperio. Desde el Arancel McKinley de 1890, que favorecía la entrada a EE.UU. de azúcar crudo cubano para beneficiar al primer truts norteamericano destinado a la refinación de azúcar, que aspiraba a controlar el mercado mundial del producto, los inversionistas estadounidenses pusieron sus ojos en Cuba, para no quitarlos nunca más.

El interventor norteamericano, General Leonard Word, a propósito de la enmienda Platt, expresó: "…Por supuesto que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la enmienda Platt…y lo único indicado ahora es buscar la anexión…La isla se norteamericanizará gradualmente y a su debido tiempo contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo..." En esto llevan parte del Siglo XIX, todo el XX y lo que va del XXI.

No fue sino hasta 1934 que fue derogada la Enmienda Platt, lo que junto a la Constitución de 1940, fueron los principales logros de la Revolución del 30. Todavía hoy ocupan, contra la voluntad del pueblo de Cuba un pedazo importante de nuestro territorio que usan de forma tan arbitraria como cárcel internacional y base aérea y naval.

Los posteriores fueron años de gobiernos siempre tutelados por el imperialismo, entreguitas y que para todo contaban con la aprobación yanqui, hasta desembocar en la tiranía abiertamente pro-imperialista de Batista, cuya dictadura no duró menos por el apoyo militar y económico, diplomático y político de Estados Unidos.

Después del triunfo de la Revolución, y cuando Washington se dio cuenta de que no iba a poder controlar los acontecimientos en Cuba, comenzaron las conspiraciones contra el gobierno revolucionario, las agresiones de todo tipo, la invasión de Girón y el plan Magosta. Desde entonces, toda la acción de Estados Unidos ha estado encaminada a derrocar la Revolución y restaurar el capitalismo. La crisis de Octubre, reforzó el criterio bicentenario del Imperio sobre la "necesidad estratégica" de controlar la "Llave del Golfo".

Luego de la desaparición de la URSS, pensaron que lograr sus propósitos solo era cuestión de semanas, esperando han pasado 15 años. Ya ha empezado a predominar la idea de que es necesario un cambio de política. Solo que ahora esperan que puedan hacerlo sin reconocer su derrota, y presentarlo como resultado de un cambio no en la política, sino en las condiciones: la ausencia de Fidel.

En todos estos años, han existido siempre en el seno del Imperio, personas más sensatas, pero no menos imperialistas, que han creído que pueden conseguir los mismo fines pero a través de medios políticos y la negociación, el relajamiento de las tensiones, el levantamiento paulatino del bloqueo y por esa vía conseguir el reblandecimiento de la Revolución, ingresar aquí sus capitales por la puerta abierta y desde dentro trabajar por cambiar el sistema político y restaurar el capitalismo: El Anexionismo del Siglo XXI.

Esas fuerzas, que nunca llegaron a tener preponderancia en Estados Unidos, mostraron alguna incidencia en los gobiernos demócratas de Carter y Clinton, y en menor medida anteriormente en el gobierno Republicano de Ford y hasta en el de Nixon, luego de la derrota en Viet Nam, pero por situaciones coyunturales, el cambio de política solo avanzaba limitadamente, para terminar volviendo al recrudecimiento del bloqueo y las sanciones.

Las rupturas siempre estuvieron relacionadas con las posiciones independientes del gobierno de Cuba tanto en la arena nacional como la internacional. Así, para recordar solo los momentos más importantes, la ayuda cubana al MPLA (Movimiento Popular para la Liberación de Angola) para lograr el control de Luanda en 1975, condujo a la congelación del proceso de normalización de relaciones. En 1980 se paralizó otro intento de acercamiento, cuando la ayuda masiva internacionalista de Cuba a Angola frente a la agresión Sud Africana. Posteriormente Clinton frenó su aproximación luego del derribo, tras muchas advertencias de todo tipo, de las dos avionetas contrarrevolucionarias que querían sistematizar "su dominio sobre el espacio aéreo habanero" para repartir propaganda subversiva, y el día menos pensado, cambiar los papelito por bombas.

Los objetivos abiertamente declarados en la Ley Torricelli, la ley Helms Burton y los dos planes Bush, son establecer en Cuba la economía de mercado y la democracia representativa. Lo siguen diciendo en las últimas declaraciones los propios candidatos demócratas. La traducción: el capitalismo y la democracia burguesa, las precondiciones de la anexión, solo posibles con la derrota de la Revolución.

La nueva política no la van a determinar los muchos miles de norteamericanos amigos de Cuba, los que solidarizan con nuestro pueblo agredido, los que luchan porque nos lleguen medicamentos y computadoras a pesar del bloqueo. El Nuevo anexionismo lo determinan los intereses imperialistas, convencidos de la ineficacia de la táctica de agresión y bloqueo y deseosos de sacar ganancias y obtener beneficios del mercado cubano. Con la desaparición física de Fidel, tales intereses propenderían a pasar de la presión a la negociación, pero sin olvidar los objetivos estratégicos de destruir la Revolución, restaurar el capitalismo y establecer el dominio de la burguesía ahijada del imperialismo, para convertir a Cuba en un aliado fiel y seguro, anexado real o virtualmente.

Las leyes Torricelli, Helms Burton y los planes Bush para "la transición" parten de varios presupuestos reales existentes en la economía y la sociedad cubanas, los cuales constituyen problemas objetivos que golpean a los ciudadanos, muchos de los cuales han sido el resultado de las políticas excesivamente centristas y estatales del tipo de socialismo que se ha estado aplicado hasta ahora.

"La transición democrática" no es más que la alternativa capitalista restauradora que ellos proponen para la salida de la crisis cubana que, saben ellos y una mayoría de cubanos también, no podrá solventar la concepción actual de socialismo de Estado, demostradamente inviable económicamente. El aumento de la producción y la productividad que están en el eje de la solución de los problemas, está relacionado con la vinculación de los salarios a los resultados del trabajo. El socialismo de Estado aunque se proponga teóricamente esta vinculación, no puede lograrla por la contradicción flagrante entre sus fines igualitarios y sus medios capitalistas (el trabajo asalariado y la producción mercantil). (1)

Para decirlo con todas sus letras: El levantamiento del bloqueo y la virtual avalancha de turistas, inversiones y pacotilla que nos vendría encima, luego de la desaparición física de Fidel sin haber rebasado el socialismo de Estado ni habernos adentrado en el nuevo socialismo participativo, democrático y autogestionario, supondrán condiciones propicias para la restauración capitalista. Si hasta ahora no lo han hecho, ha sido por el odio que le tiene a Fidel y la creencia de los sectores extremistas de que el levantamiento del bloque sería concederle un triunfo personal a Fidel sobre Estados Unidos.

Plataformas fundamentales de la nueva política anexionista

La nueva política que hace rato se viene preparando, ala espera de la ausencia física de Fidel para empezar a concretarse y que ya trasluce Obama, por su esencia, se basará en algunos aspectos del carril 2 de la Ley Helms Burton -donde están los pasos para el levantamiento paulatino del bloqueo- y bien pudiera llamarse el "abordaje amistosos o el abrazo de la muerte", está basada en sus experiencias contra el socialismo en Europa y Asia, donde sus acciones favorables a la cooperación y las inversiones ayudaron a revertir a aquellos procesos y a hacerlos avanzar hacia el capitalismo, pero adaptándolas a las condiciones especificas de Cuba. Ocurre que ellos ya las aplicaron, pero acá se las hemos estado estudiando.

Así querrán presentarnos a Estados Unidos como "país amistoso dispuesto a ayudar a enfrentar las dificultades económicas y sociales y respetuoso de la soberanía nacional", confiando en que la penetración económica, social y cultural creará en poco tiempo las bases para la instalación de una economía de mercado (léase restauración del capitalismo) y un sistema democrático (léase democrático-burgués) y la real o virtual anexión por resultado más deseado.

Descansan, para ello, en contraponer las diferencias entre los niveles de desarrollo económico y de vida entre Miami y Cuba y observan como ventajas, que no van a tener en Cuba los obstáculos derivados de la magnitud de la URSS y China, la lejanía, el idioma y la idiosincrasia. Calculan que todo les será más fácil, por aquello de "león contra mono y mono amarrado". Pero el león puede "ser de papel", el mono no ser tan mono y tampoco estar amarrado.

La República Democrática Alemana era la vitrina del Socialismo de Estado en Europa, donde el nivel de vida era el más elevado de todo aquel campo socialista, pero toda la cristalería se vino abajo evidenciando que el problema no estaba solo en mejorar la vida material, sino también en gozar de las "libertades democráticas que ofrecía Occidente" factor básico que explotó la subversión y el diversionismo, dado el carácter cerrado y antidemocrático de aquel sistema dictatorial que se ejercía sobre la propia clase trabajadora, basado en que la propiedad era esencialmente del Estado.

El "perro además de comer necesita ladrar" valoran los estrategas del imperio y por ello, creen que la propaganda directa de su sistema político, elecciones, libertad de prensa, reunión, etc., que harán los turistas norteamericanos, los cubano-americanos y los muchos ciudadanos estadounidenses que esperan precipitar como avalancha en todos los tipos de intercambios, "estimularán las ansias democráticas del pueblo cubano".

Es por eso es que tanto temen a que los revolucionarios cubanos discutamos abiertamente nuestros problemas y procuremos buscar soluciones a lo interno de la Revolución y el socialismo, pues la participación popular en las discusiones y decisiones invalida parte de la estrategia basada en la ausencia de democracia. Eso explica el silencio mediático de la burguesía internacional sobre las propuestas y debates revolucionarios internos, desgraciadamente secundado por sectores inmovilistas de nuestra burocracia.

De acuerdo con la experiencia en China y Europa ex socialista, y las propias declaraciones de algunos de sus voceros, los estrategas estudiosos de la situación cubana en Estados Unidos basan las posibilidades de éxito de su nueva táctica en la apertura al capital norteamericano que esperan facilitará un nuevo gobierno "prágmático pro vía china" que buscaría en sus inversiones la salida a los problemas derivados del periodo especial. La entrada del capital, turistas y todo el barraje propagandístico que les seguiría, le permitiría a sus aliados internos capitalizar las ganancias políticas que se deriven de una mejora económica consecuencia del intercambio que esperan con Estados Unidos.

Estiman que "la falta de libertades en Cuba" se hará sentir más con toda esa presencia que esperan que nosotros aceptemos, pues no tendría sentido luchar 40 años contra el bloqueo, para que una vez levantado exista alguna resistencia a los ofrecimientos de todo tipo de Imperialismo. A corto plazo, creen, "el crecimiento de la independencia económica ciudadana del Estado y la influencia libertaria norteamericana" llevará a los cubanos a incrementar su "oposición política a un régimen que sigue cerrado a la participación democrática".

Ellos querrán hacernos ver que los problemas reales que confronta nuestra economía y nuestro sistema participativo y democrático, podrán ser resueltos con más capitalismo y democracia burguesa, con inversiones, créditos, turismo y remesas provenientes del "Norte revuelto y brutal"; pero muchos aquí estamos convencidos de que la solución a nuestras dificultades no está allí, si no en más socialismo, y en más democracia y control proletarios, nada que ver son sus ofrecimientos económicos y políticos.

Los que en el patio, confíen en resolver los problemas del socialismo en Cuba con los beneficios que se deriven del levantamiento del bloqueo y la penetración del capital norteamericano y de origen cubano-americano (como las inversiones chinas de ultramar) para potenciar la economía estatal, estarán haciendo el juego a los planes del nuevo anexionismo norteamericano. Equivocados están, los que crean que el imperialismo haría algo que pudiera salvar el socialismo en Cuba. Lo que hagan, será para acabar con nosotros.

Conocemos la experiencia rusa sobre la alianza de clases poseedoras que rápidamente fraguaron algunos grupos burocráticos del Estado neocapitalista con el capital extranjero. Creen que podrán repetir tal ejercicio en Cuba, ya sin Fidel.

Los estrategas norteamericanos, que exitosamente contribuyeron a restaurar y extender el capitalismo en la URSS y China, saben que mientras la propiedad no sea plenamente socializada, a través de las formas propias de la autogestión social socialista, siga concentrada en manos del Estado y continúe predominando el trabajo asalariado como forma de organización de la producción, existen posibilidades de revertir la Revolución y restaurar plenamente el capitalismo. Lo sabían teóricamente y lo comprobaron después en la práctica.

La línea que desarrollaron en la URSS, en los otros países socialistas y en China, fue contribuir al fomento de la privatización de las empresas estatales, por medio de la inversión directa extranjera y compartida (mixta), de manera que las empresas con más financiamiento y métodos capitalistas, fueran ofreciendo mejores condiciones a la fuerza de trabajo y por esa vía fomentaron los valores de la moral burguesa, en contraposición al viejo sistema que pagaba bajos salarios.

Para lograrlo, se valieron de la existencia en aquellos países ex socialistas de un aparato burocrático lleno de confundidos y corruptos, quienes vieron en las inversiones extranjeras y la privatización las fuentes de solución al desarrollismo que sus incongruentes sistemas neocapitalistas estatales no encontraban y a sus personales posibilidades de enriquecimiento.

Teniendo en cuenta todo lo que desarrollaron en el siglo pasado en Europa y Asia con la "convergencia" y el "tendido de puentes" y el estudio de los presupuestos y acápites de las leyes Torricelli, Helm-Burton y Bush, la nueva estrategia imperialista anexionista podría orientarse hacia 4 grandes líneas principales, que tratarían de imponer en la medidas de sus posibilidades: 1) Inversiones, 2) Préstamos, 3) Liberación de las trabas al ingreso de divisas a Cuba y 4) Intercambios estatales, sociales, culturales y de todo tipo.

1) Inversiones.

La Economía cubana está formada por 4 sectores básicamente: 1) el sector estatal que controla la mayor parte de la industria, los servicios y las empresas agropecuarias presupuestadas, 2) el sector de economía mixta (capitalista-estatal) en parte de la industria y los servicios, 3) el sector propiamente socialista de la economía compuesto por las cooperativas y las UBPC que funcionan bajo cierta forma de control estatal y 4) el sector mercantil simple que componen campesinos, comerciantes, transportistas y una multitud de trabajadores por cuenta propia y que algunos confundido consideran capitalista.

De acuerdo con los patrones aplicados ya en Europa y Asia, la estrategia imperialista deberá estar encaminada a desarrollar el sector 2 (empresas mixtas), a costa de los sectores 1 (empresas estatales) y el sector 3 ( propiamente socialista), a fin de garantizar la imbricación del capital norteamericano con el del Estado en las industrias y servicios importantes, en la cuantía en que se le permitan las autoridades cubanas, cuya ley actual de inversiones permite amplias ganancias al capital extranjero.

El objetivo de esta línea de actuación, además de explotar a nuestros trabajadores y explotar nuestros recursos naturales será fortalecer los lazos de la economía estatal con el capital extranjero, mostrar las ventajas de trabajar para las empresas mixtas (ya los cubanos lo saben), imponernos una economía auxiliar de servicios, cada vez más dependiente y consolidar las relaciones de producción basadas en el trabajo asalariado en que descansan tanto la producción estatal como la capitalista.

Con esa política lograron en China que solo el 20 % de la economía quedara en manos del Estado. Ese 20 % que controla la energía, las comunicaciones, la minería y otras ramas estratégicas, es la que garantiza que funcione el restante 80 % en manos del capital extranjero y emigrado.

Un estudio publicado por The Economist, una revista inglesa pero representante del pensamiento imperialista, en marzo del 2006 señala que Cuba es el país con peor 'clima empresarial' de Latinoamérica, pero asegura que "en el futuro, sin Castro, Cuba será el país de mejor clima empresarial". Es claro que el capitalismo internacional espera que luego de Fidel, Cuba se abra a la inversión extranjera., como ya hicieron algunos.

2) Créditos

Otra línea será la concesión de créditos para la compra rápida y fácil de alimentos, vestido, calzado, transporte y demás renglones deficitarios de la economía cubana, a fin de aparecer ante el pueblo, como los responsables de la solución de sus problemas más perentorios. Igualmente es de esperar una avalancha de oferta de productos norteamericanos gratis o baratos para esos fines, con banderitas norteamericanas.

Los créditos blandos al comercio, que ahora niegan, facilitarían la compra de mercancías a bajos precios que podrían -como hoy ocurre con los productos agropecuarios que se importan de Estados Unidos- competir en casi todos los renglones con la insatisfactoria calidad y productividad de la agricultura y la industria cubanas actuales (un TLC sui géneris). Con estas acciones buscarían endeudar el país, apabullar a la industria y la agricultura nacionales y hacernos dependientes de las mercaderías gringas.

Con su política crediticia y de inversiones conjuntas, coparon el mercado de capitales chino y endeudaron las empresas autogestionarias yugoslavas independientes que no fueron capaces de organizarse en función de toda la sociedad, llenaron los mercados de esos países de productos patentados en EUA con banderitas norteamericanas y soliviantaron todo el sistema yugoslavo que nunca se integró en un proceso de autogestión social socialista. La nueva pacotilla barata, y sus mac donals crearon muchas ilusiones en Rusia y en todo el ex campo socialista.

Informaciones extraoficiales indican que existen ya almacenados en Miami, grandes cantidades de camisetas, pitusas y distintos tipos de souvenir con alusiones agraviantes a la figura del Comandante en Jefe, para vender al momento de su esperada muerte y enviar gratuitamente a Cuba.

Nada importante harán desde el punto de vista económico para el desarrollo independiente del sector socialista de las cooperativas, las UBPC o el trabajo por cuenta propia, a los que sin embargo alabarán hipócrita y diversionistamente como otras tantas formas de iniciativa privada y privatización, sabiendo que no lo son, las cuales siempre ha tratado de asimilar el gran capital.

3) Liberación de las trabas al ingreso de divisas a Cuba

Entre las orientaciones que contemplaría una tal política de abordaje masivo, estarían eliminar todas las restricciones al turismo norteamericano, a los viajes de la comunidad cubano americana, a los gastos de dólares en que incurran los intercambios culturales y deportivos, al envío de las remesas, a la entrada de productos cubanos al mercado norteamericano que no afecten la competencia, a las cuentas bancarias cubanas congeladas, y otras por el estilo.

El objetivo: ingreso masivo de dólares norteamericanos al país por todas las vías posibles. Esto implicaría una mejoría clara en las condiciones de vida de muchos cubanos que por distintas razones, entrarían en contacto con más divisa, desde los funcionarios cubanos que viajarían para los intercambios, los que tienen acceso a las remesas, los visitados por los familiares, los que podrían viajar a Estados Unidos más fácilmente, los trabajadores del turismo, los trabajadores de las tiendas por divisas, los arrendadores de vivienda y muchos otros.

Una mayor solvencia del país y la población, podría resultar momentáneamente de esta avalancha monetaria.

No será entonces muy difícil demostrar las "ventajas" de unas buenas relaciones "normales" con Estados Unidos. También estaría muy claro que los partidarios del capitalismo en el interior de la sociedad cubana, serían los que capitalizarían políticamente este "resultados", pero nada de esto se hará para beneficio y desarrollo de las relaciones socialistas de producción, sino para consolidar transitoriamente los negocios neo-capitalistas que ya existen desde el Estado, contentura que podría durar si acaso unos meses.

4) Intercambios estatales, sociales, culturales y de todo tipo.

Igualmente la colaboración a ofrecer, incluiría la más amplia y estrecha coordinación en temas de emigración, lucha contra el narcotráfico, el terrorismo internacional, intercambios en temas militares y de seguridad; los asuntos meteorológicos; las investigaciones biotecnológicas; y muchos otros etc.

El esfuerzo estaría encaminado a instalar cuantos consulados, oficinas comerciales, firmas, negocios y toda forma de presencia norteamericana en Cuba, para mostrar la "cara buena" del sistema capitalista, el "american way of life" y las ventajas "del libre comercio, la libre empresa y los negocios" y sobre todo, la conveniencia "material" de unas buenas relaciones de todo tipo con Estados Unidos.

La entrada de divisas por todas estas vías, posibilitaría al Estado ofrecer mejoras en las condiciones de vida del pueblo, que serían presentadas y percibidas como resultado de esa colaboración con el capitalismo norteamericano y no como consecuencia del esfuerzo de los trabajadores.

Eventuales consecuencias y objetivos

Ellos esperan que esos eventuales resultados del proceso de privatización (entrega al capital extranjero), inversiones y comercio, realizado con capital proveniente de EU, llevarían a la propia estructura burocrática y a la población a recrear las formas capitalistas de producción y su mentalidad consumista y a desdeñar paulatinamente los viejos esquemas del socialismo de Estado improductivo, que generaba también burocracia y corrupción y, por esa vía, ganarse adeptos para promover la necesidad de cambios en el sistema económico hacia más privatización y en el político a "elecciones democráticas", funcionamiento de varios partidos, "sindicatos libre", "prensa libre", y otros en el sentido democrático-burgués.

La ofensiva no será con tanques, aviones ni helicópteros. No habrá bombardeos masivos sorpresivos o dirigidos. No se utilizarán bayonetas, armas de fuego, cohetes inteligentes, ni nucleares. No habrá desembarco de tropas. Los cañonazos van a ser de millones de dólares. No será una guerra en el plano militar, será una guerra de capacidades en lo ideológico, político, económico, social y cultural.

El enfrentamiento a esta nueva política igualmente anexionista pasa por el nuevo Socialismo o Socialismo del Siglo XXI

Pero que todo ese nuevo proyecto imperial camine en territorio de los mambises cubanos del Siglo XXI, se trunque, o no produzca los resultados que los "sabios" de Harvard, Yale y la Jonh Hopkins esperan, no depende solo de sus deseos. Es probable que al inicio de esta nueva política -de aplicarse- no estén dispuestos a levantar todas sus restricciones de forma incondicional, y quieran ir obteniendo "ganancias a cambio", liberación de presos, reconocimiento de los grupos disidentes internos y su prensa, cambios en nuestro sistema político, y cosas por el estilo. Ya el representante europeo del Imperialismo yanqui, el ex Presidente español Aznar dibujó el plan, según Rebelión, del 17 de diciembre pasado: Lograr reformas tales como la "creación de partidos políticos, un nuevo modelo sindical y la creación de medios de comunicación privados".

Esta claro que un toma y daca no funcionará, pues Cuba no aceptará algo que afecte su soberanía. Parece que ese fue el mensaje que recibió la última delegación de congresistas que visitó Cuba. Si plantean las negociaciones en esos términos, solo será una prueba para medir la disposición cubana, luego de la cual, no tendrán más opción que caminar incondicionalmente hacia el levantamiento de las sanciones del bloqueo, confiando su estrategia a lo que puedan lograr ya una vez dentro. Debemos estar preparados para esto, toda vez que se hace insostenible la vieja política de condicionar el levantamiento del bloqueo a concesiones en la soberanía.

No es ocioso recordar que Estados Unidos fue quien rompió sus relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba, quien impuso un bloqueo económico criminal que nos ha costado más de 86 mil millones de dólares, quien impide el turismo, el comercio bilateral y obstaculiza la reunificación, la comunicación y la ayuda familiar; quien congela e incauta nuestras cuentas bancarias, quien fomentó todo tipo de agresiones contra nuestro país, nuestro pueblo, nuestros dirigentes, nuestras instalaciones, quien causó con su política muchos muertos, heridos, sufrimiento y perdidas materiales que nunca podrán ser compensadas, quien estimula con su asesina ley de ajuste la emigración ilegal y las muertes en el mar y quien ocupa un pedazo de nuestro territorio en contra de nuestra voluntad soberana. Nada parecido hizo jamás esta Revolución contra Estados Unidos.

Las ofertas de más capitalismo que vendrán, no son las que van a resolver los problemas del socialismo. Ya tuvimos las experiencias de las medidas proto-capitalistas que se tomaron en el periodo especial, las que provocaron una descompensación social peligrosa; perjudicaron la existente y naciente área socialista de la economía presente solo en la agricultura (cooperativas y UBPC); afectaron el avance del Perfeccionamiento Empresarial, que sin llegar al paradigma cogestionario estaba encaminado a una mayor participación de los trabajadores en el proceso de producción y en el acceso a las ganancias; fomentaron la organización capitalista de la producción en el área estatal; perjudicaron viejas ganancias sindicales e introdujeron y aumentaron vicios y desviaciones que persisten, propios del capitalismo.

Más inversiones directas extranjeras, más firmas capitalistas, más dólares fáciles corriendo por las calles, más compra de productos agropecuarios en el exterior, más hoteles y espectáculos comerciales para extranjeros, solo traerían más de lo mismo. El Alba que viene del Sur, debe ser nuestro Norte y nuestra principal fuente de crédito, inversiones y comercio exterior.

Si Estados Unidos sacó muy buenas experiencias de su accionar diversionista económico-político e ideológico en Rusia y China, nosotros también las hemos estudiado y hemos aprendido a dónde conducen los cantos de sirena imperialistas y sus empresas capitalitas asentadas en suelo que pretende ser socialista. Muchos en Cuba estamos concientes de eso. Nuestro pueblo no es partidario de la presencia de más empresas o firmas extranjeras que sigan explotando nuestros recursos y posibilidades y lo que quiere y necesita es más autocontrol de los cubanos sobre sus condiciones de producción y existencia, como está ocurriendo en la práctica, más socialismo, que es decir más cooperativismo, y más autogestión empresarial y social.

Muy probablemente, el ALBA permitirá al Estado cubano prescindir del grueso de las ofertas de inversiones norteamericanas, lo que llevaría a Washington a confiar su influencia diversionista al turismo masivo de norteamericanos y comunitarios, la liberación de las remesas y al intercambio comercial y de todo tipo que ofrecerían.

Nuestras graves insuficiencias económicas internas, los problemas de participación activa y democrática de los trabajadores y de la población, las trabas al desarrollo de las relaciones socialistas de producción que posibiliten esa verdadera democracia participativa que enunciamos, no se van a resolver con más presencia de capitales extranjeros, turistas, divisas y pacotilla norteamericanos, más bien todo lo contrario, sino con un avance a las formas socialistas, cooperativas, autogestionarias y cogestionadas (obrero-estatal) que garanticen un socialismo verdaderamente participativo, inclusivo y autogestionario empresarial y socialmente. Esto compete resolverlos a nuestro pueblo y a nuestras instituciones políticas y de gobierno.

Nuestros enemigos esperan que pasemos del viejo estatismo a la restauración capitalista. Nuestro pueblo, la izquierda internacional y la izquierda latinoamericana en particular, confía en que nuestra Revolución sabrá encontrar el camino para avanzar del socialismo estatizado, a otro nuevo, que necesariamente triunfará en el Siglo XXI, de ahí el nombre.

Es verdad que todavía se discute y se tendrá que seguir discutiendo sobre el nuevo Socialismo llamado del Siglo XXI, pero hay cosas que están muy claras: El del XX no resuelve los problemas actuales, los complica. Si aquel fue dogmático, centrista, antidemocrático, excluyente y se basaba en el trabajo asalariado, el Nuevo debe ser dialéctico, participativo, democrático, inclusivo y basarse en la autogestión obrera empresarial y social, precisamente las características principales violadas por el viejo socialismo y que quedaron muy claras en las obras de Marx, Engels, Lenin y de muchos otros revolucionarios.

Cuba ya sabe por donde pueden venir ahora nuestros enemigos. No podemos enfrentar un cambio de política de tal magnitud, con los mismos viejos métodos con los que confrontábamos el bloqueo y la agresión. En parte, una de las causas de la caída del socialismo europeo, fue su incapacidad de prepararse internamente para el giro que dio Occidente de la guerra fría a la convergencia.

Con la nueva política nos querrán comprar. Pero nuestra soberanía, nuestras fábricas e industrias, nuestra tierra y nuestros recursos naturales no están en venta. Tampoco necesitamos de sus dádivas, tan solo de relaciones basadas en "la igualdad, reciprocidad, no ingerencia y respeto mutuo". Estados Unidos debe entender que no hay condicionamientos posibles a Cuba y deben olvidarse de la restauración capitalista aquí, no solo porque rechazamos el sistema capitalista, sino porque, para Cuba capitalismo y anexionismo son una y la misma cosa y de la anexión no hay nada que hablar.

Si alguien tiene todavía alguna duda sobre todo esto, basta con esta cita de las últimas reflexiones del Comandante en Jefe, este 28 de agosto: "Hoy se habla de que un ticket al parecer invencible podría crearse con el binomio Hillary presidente y Obama vice. Ambos se sienten en el deber sagrado de exigir "un gobierno democrático en Cuba". Nuestra democracia puede y deberá cambiar, sí, pero solamente para ser más socialista.

Para vencer en la batalla entre el Imperialismo y la Revolución Cubana, tenemos que demostrar que el nuevo sistema económico social, basado en relaciones socialistas de producción, que no explotan trabajo ajeno, ni parte del consumismo aberrante, despilfarrador, negligente y suicida del mercantilismo capitalista, es capaz de satisfacer mejor las necesidades materiales racionales y espirituales de todos los seres humanos y no sólo de una parte de ellos.

Ante la situación actual que atraviesa el pueblo de Cuba y dadas las posibilidades reales de un levantamiento incondicional -más/menos paulatino- del bloqueo norteamericano una vez desaparecido el líder y con más posibilidades luego de las elecciones del 2008, que ofertará mejoras económicas a cambio de la influencia yanqui destinada a la Anexión, nuestra única opción es resolver los problemas de nuestro sistema económico y político, para consolidar su apoyo en el pueblo trabajador, con más socialismo, que no puede ser otro que el nuevo, el que necesariamente debe y tiene que triunfar en este Siglo. Nos queda poco tiempo.

Desde que Fidel reconoció en noviembre del 2005 la posibilidad de que la Revolución pudiera ser reversible, está planteada la gran batalla que algunos pueden no entender y no asumir: Estados Unidos y sus aliados internos por el Anexionismo en el Siglo XXI, Cuba por el nuevo Socialismo del Siglo XXI.

Celia Hart escribió una frase para estos tiempos: Cuba es socialista o no es.
1-Esta contradicción flagrante queda bien explicada en el ensayo ¿Qué es socialismo?, donde se explica la inviabilidad económica de esta concepción.

http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=24223

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kaosenlared.net-España/30/08/2007

China realiza gran emisión de bonos para financiar nueva agencia

Por Andrew Torchia
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SHANGHAI - China emitió el miércoles 600.000 millones de yuanes (79.000 millones de dólares) en bonos especiales, en la mayor venta de papeles públicos en la historia del país, con el objetivo de financiar una nueva agencia que invertirá en el exterior parte de la riqueza de la nación.
Los detalles de la operación no fueron revelados, lo que dejó al mercado tratando de adivinar la forma en que las autoridades utilizarán la emisión para ajustar la política monetaria, en momentos en que el país lucha por controlar la inflación y el rápido crecimiento del crédito.
El Ministerio de Finanzas dijo que vendió el miércoles 600.000 millones de yuanes en bonos a 10 años con un rendimiento de 4,30 por ciento, levemente por encima del rendimiento de 4,2509 por ciento de los bonos gubernamentales del mercado secundario .
En un breve comunicado, el ministerio no mencionó a los compradores de los bonos especiales, y se limitó a decir que fueron vendidos "a bancos comerciales locales."
Fuentes del mercado dijeron que la mayoría o todos los bonos fueron vendidos aparentemente al Banco de Agricultura de China, que los vendió rápidamente al banco central en un complejo esquema diseñado para evitar una prohibición legal que impide al banco central prestar al ministerio.
El Ministerio de Finanzas dijo que utilizaría los yuanes provenientes de la venta de bonos para comprar parte de las reservas internacionales del banco central, con el fin de usarlas en la nueva agencia de inversión.
Las reservas en moneda extranjera de China ascienden a 1,33 billones de dólares.
El Parlamento aprobó en junio la emisión de un total de 1,55 billones de yuanes (205.000 millones de dólares) en bonos especiales para financiar la agencia, que tendrá como tarea generar mayores retornos en las reservas en moneda extranjera a través del manejo de una parte de ellas de una forma más activa.
La nueva agencia ya gastó 3.000 millones de dólares en la compra de un 10 por ciento del grupo estadounidense Blackstone .
Los comentarios realizados por funcionarios del Gobierno sugieren que las futuras inversiones de la agencia incluirán participación en empresas que coticen en bolsa y en propiedades, aunque se espera que China actúe de forma cautelosa para evitar una subida de los precios de los activos extranjeros.
Todavía sigue poco claro si el total de los 1,55 billones de yuanes serán invertidos en el exterior. Algunos analistas consideran que 70.000 millones de dólares terminarán recapitalizando el Banco de Agricultura de China y el Banco de Desarrollo de China, dos instituciones estatales.
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Reuters América Latina - UK/30/08/2007

Congreso de Partido Comunista de China constituirá nuevo punto de partida

El próximo XVII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh) constituirá un nuevo punto de partida histórico para el partido y para el mayor avance del país, dice el Diario del Pueblo en un editorial que será publicado el jueves. El congreso, propuesto por el Buró Político del Comité Central del PCCh, va a ser inaugurado en Beijing el 15 de octubre. Será una reunión muy importante que se va a sostener en un momento en que China ha entrado en una etapa clave de reforma y desarrollo, dice el diario, que es el órgano de difusión del PCCh. El congreso movilizará al partido entero y a la gente de todos los grupos étnicos para que acaten en mayor medida la Teoría de Deng Xiaoping y el importante pensamiento de la "Triple Representatividad" y para que lleven a cabo completamente el concepto científico de desarrollo, dice el diario. El congreso les pedirá que emancipen más la mente, continúen la campaña de reforma y apertura, hagan avanzar el desarrollo científico, promuevan la armonia social y realicen esfuerzos en conjunto para construir una sociedad modestamente acomodada en una forma generalizada, agrega el diario. El congreso resumirá los grandes logros y la experiencia valiosa que el partido ha obtenido en la construcción del socialismo con características chinas. También se espera que durante el congreso se planee el desarrollo económico, político, cultural y social de China, así como la construcción del partido, dice el diario. En el congreso "se elaborarán nuevas políticas y principios directrices y programas de acción adoptados a la época y a la voluntad popular; el congreso desempeñará el papel sumamente importante de dirigir a la población hacia la construcción de una sociedad modestamente acomodada y de acelerar la modernización socialista", agrega el editorial. El congreso también ayudará a unificar las ideas y a reunir la sabiduría dentro del partido y a congregar la fuerza de la gente de todos los grupos étnicos en la vía del socialismo con características chinas. El importante discurso pronunciado el 25 de junio por el presidente chino, Hu Jintao, quien también es secretario general del Comité Central del PCCh, sentó una importante base política y teórica para el próximo congreso del partido, indica el editorial. El partido entero ha estudiado a profundidad el discurso durante más de dos meses, lo que ha propiciado que sus miembros trabajen con un estilo más práctico y con una actitud más activa. El editorial urge a todos los miembros del partido a que trabajen con mayor entusiasmo y firmeza para adoptar al congreso con un mejor desempeño. (Xinhua-CRI)
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Diario del Pueblo - China/30/08/2007

La izquierda y la promoción de la democracia*

David Mathieson y Richard Youngs
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(...) Al analizar los distintos aspectos de las opiniones de la izquierda sobre la promoción de la democracia se deja entrever la complejidad y variedad del tema. Se apunta, asimismo, a determinados temas que siguen planteando dudas con respecto al punto de vista "europeo" sobre la promoción de la democracia, y a otros argumentos propios de las críticas de la izquierda. El ejercicio también ayuda a discernir sobre qué puntos es importante y necesario hablar.
Para comenzar a delinear un entendimiento progresivo y un enfoque hacia la promoción de la democracia, la izquierda europea haría bien en superar las incertidumbres asociadas con cada uno de los cuatro ejes delineados anteriormente. En primer lugar, con respecto a la intervención militar. La invasión de Irak ha tenido un efecto profundo y generalmente negativo en la actitud de la izquierda europea hacia la promoción de la democracia. A finales de los años 90 hasta la invasión de Afganistán, los gobiernos y los partidos de izquierda comenzaron a demostrar un compromiso cada vez mayor con la intervención con fines humanitarios. Al mismo tiempo, esto ponía en tela de juicio el concepto tradicional westfaliano de soberanía y la consideración de la incipiente noción de "una responsabilidad para proteger". La oposición a la intervención en Irak puso freno a todo ello y ha tenido varias consecuencias desafortunadas.
Una de ellas, dentro de la izquierda, ha sido la de reducir frecuentemente el debate acerca de la promoción de la democracia a una discusión sobre el uso de la intervención militar. Independientemente de lo convincente que resulte la afirmación de la izquierda de que Irak ha sido un fracaso considerable en términos de política exterior, la agenda para la promoción de la democracia abarca mucho más que este caso en concreto. La izquierda se arriesga, así, a rechazar la totalidad de la agenda política en base a un único episodio.
La izquierda ha de ir más allá de la creencia de que "Estados Unidos está imponiendo la democracia por la fuerza, de manera que hemos de retirarnos de la promoción de la democracia". Se le pueden criticar muchas cosas al presidente Bush, pero una de ellas no es (aún) la de "imponer la democracia usando la fuerza militar". Si bien a Estados Unidos se le reprocha que intente "imponer" la democracia indiscriminadamente en todo el mundo, en realidad, se ha producido un cambio notable, por el que se están protegiendo las alianzas con Estados no democráticos, tales como Pakistán, Arabia Saudí y China. La administración Bush ha lanzado dos invasiones militares y ninguna de ellas contaba con la promoción de la democracia entre sus principales objetivos, sino, más bien, como efecto secundario. Aparte de Afganistán e Irak, Freedom House enumera a 49 países del mundo que siguen careciendo de los derechos democráticos básicos, países con respecto a los cuales (en el momento de publicación de este trabajo) no puede demostrarse que Estados Unidos planee llevar a cabo una invasión en nombre de la democracia.
De igual importancia es el hecho de que los analistas y políticos de izquierda al otro lado del debate (a favor de la invasión de Irak) también han de desvincular sus opiniones sobre Irak de la agenda, mucho más amplia, de la democracia. Una fijación en justificar la invasión de Irak desde un punto de vista progresista también puede llegar a oscurecer una visión más clara sobre una promoción de la democracia más proactiva.
Este debate sobre la "democracia por la fuerza" es una distracción. Un analista apunta a que este debate ha arrastrado a la izquierda europea a aferrarse con fuerza al "imperialismo" que se cree subyace detrás de un pequeño número de intervenciones, y a ignorar los casos en todo el mundo, mucho más numerosos, en los que Occidente ha sido cómplice de la autocracia a causa de su falta de actuación y su silencio. No hay perspectivas de una "doctrina de intervención democrática" de gran alcance. Los debates a nivel multilateral han llegado a la conclusión, desde hace tiempo, de que una ausencia de democracia no puede justificar, en sí misma, una intervención militar en un país en concreto. Al menos por el momento, no parece posible que ningún Estado rebata este hecho.
No cabe duda de que la moralidad de la intervención militar es un tema crucial en la ética internacional, pero la clave de la promoción de la democracia está, esencialmente, en las estrategias civiles. Es aquí donde la izquierda ha de comprometerse y tener un espíritu más creativo y productivo.
Irak ha dividido a la izquierda europea más que cualquier otro tema en la política exterior moderna. Se han puesto, así, de manifiesto algunos puntos importantes, por no mencionar aquellos relativos a la validez del derecho internacional y la eficacia del uso de un ejército para cambiar un régimen.Pero el debate también ha sido perjudicial y confuso. Cuando no estaban en desacuerdo activamente entre sí, parecía que algunos no hacían más que mantener diálogos de besugos. Abundan los discursos de Tony Blair con referencias que vinculan la democracia a la firmeza, mientras que Zapatero hace hincapié constantemente en la necesidad de una democracia por medio de un diálogo no prescriptivo.
La izquierda europea se arriesga a volver atrás, a una distinción binaria no satisfactoria entre "intervención" y "no hacer nada" en los países no democráticos. Irónicamente, si bien la izquierda arremete contra el poder militar de Estados Unidos, parece que ésta ha vuelto a retomar una visión westfaliana de las relaciones internacionales, dándole la vuelta a la evolución en sus propios debates internos durante los años 90. Si la izquierda europea tiene razones para señalar los límites del "poder duro" de Estados Unidos a la hora de promover la democracia, ¿dónde están, entonces, los intentos continuos de la izquierda para desarrollar "instrumentos de poder blando" más eficaces?
La izquierda no puede tener credibilidad moral para amonestar el uso de este poder por parte de los estadounidenses, cuando ha sido reticente a la hora de abogar (o incluso de interesarse) por incrementar las ayudas para la democracia, el empleo más firme de la presión diplomática, un mejor apoyo a las víctimas reprimidas de la autocracia o la voluntad de dejar de recompensar con ayudas y acuerdos comerciales a los regímenes que abusan, de forma flagrante, de las normas democráticas. En este sentido, el debate podría centrarse en la posibilidad de un uso gradual y sensible de la condicionalidad como modelo propio de Europa para su participación en los procesos de cambio político de terceros países.
Muchos han apuntado (con acierto) que no es probable que tales instrumentos políticos vayan a tener una influencia considerable en la dinámica de Oriente Medio, Rusia o China. Pero esto no hace menos deseable, en modo alguno, que los países europeos traten de desempeñar una función positiva, si bien modesta, en los cambios democráticos por medio de estrategias más coherentes y eficaces.
En segundo lugar, en relación con el unilateralismo de Estados Unidos: la izquierda europea ha de sopesar las virtudes de la democracia internacional, independientemente de si las políticas norteamericanas de la administración actual son una mera excusa para sus propios intereses. De hecho, si esto fuera cierto, sería más importante, si cabe, que la izquierda europea participara en la difusión de la democracia activamente, desligando el valor normativo de la democracia de sus connotaciones de seguridad en Occidente.
Es cierto que el hecho de que la administración Bush, en principio, presente con orgullo la promoción de la democracia como una "empresa propiamente norteamericana" no facilita las cosas. Pero volvemos a insistir en que, de ser así, tanto mayor sería la necesidad de combatir semejante actitud. Y aún mayor es la necesidad de comprender y tratar los orígenes del unilateralismo estadounidense, cuyas raíces se encuentran en la insatisfacción con la ineficacia de un multilateralismo que veta a Estados activamente comprometidos y obstaculiza la difusión de la democracia.
La izquierda europea ha de definir qué objetivos considera progresistas y no trabajar desde una actitud predeterminada hacia una administración norteamericana en concreto. Esta lógica empuja a la izquierda hacia un cierto "euronacionalismo", un credo que no es menos antiprogresista que sus equivalentes a nivel nacional y que, de hecho, no es más que un reflejo de un "eurogaullismo" de derechas. Resulta alentador que los demócratas escandinavos, así como el nuevo Gobierno italiano de izquierdas elegido en mayo de 2006, hayan expresado su intención de comprometerse (al menos, desde la retórica) con la promoción de la democracia. Se ha comentado mucho el peligro que supondría un aislamiento por parte de Estados Unidos. Pero existe también otro riesgo, y es que sea la propia izquierda moderna europea la que se aísle. Si esto ocurriera, sería, a la vez, irónico y desafortunado. Irónico, porque desde la creación de la democracia moderna, la izquierda ha estado al frente de todos aquellos que han apoyado la causa. Y desafortunado, porque la izquierda es la que tendría ahora credibilidad para marcar la diferencia en aquellas partes del mundo donde resulta esencial un cambio democrático.
Una vez más, ha sido el tema de Irak el que ha abierto un debate en el que han surgido falsas dicotomías: entre aceptar una agenda establecida por Washington, o decantarse por el aislamiento, entre la intervención militar o no hacer nada. Hemos expuesto en este trabajo el reducido número de argumentos fundamentados para la promoción de la democracia sobre sus propios méritos, por no hablar del tipo de estrategias detalladas que podrían poner en marcha, de forma eficaz, los compromisos en favor de la democracia. La izquierda europea debería reflexionar sobre ello. Ésta es culpable, en este sentido, de un "narcisismo de pequeñas diferencias", de ser "criminalmente autoindulgente", cuando las diferencias con Estados Unidos palidecen al lado de la magnitud de los desafíos globales a los que se enfrentan tanto Europa como EEUU, el "retroceso" frente a la promoción de la democracia por parte de los regímenes autoritarios y la forma en la que las política exteriores china y rusa amenazan con debilitar el alcance de las actuaciones occidentales en base a sus principios.
En tercer lugar, en relación con el tema de los valores universales. Los argumentos de la izquierda han de reflejar que no existe contradicción alguna entre una fuerte promoción de la democracia y "permitir que los pueblos elijan su propio destino". De hecho, este último pensamiento progresista puede incluirse en la agenda para la promoción de la democracia. ¿Cómo van a poder elegir su propio futuro las poblaciones locales si no es a través de medios democráticos? No hay duda de que la izquierda se equivoca cuando tiende a afirmar que dicha autodeterminación es mutuamente exclusiva para una firme promoción de la democracia.
Las advertencias de la izquierda contra una fuerte promoción de la democracia alegando que los Estados han de ser "libres para evolucionar como quieran" equivalen a decir, en los lugares donde la democracia está ausente, que "los regímenes represivos han de ser libres para decidir el ritmo y el alcance del cambio".Y ésta no es una afirmación progresista de la que estar orgullosos. Lord Dahrendorf ha señalado que tales principios westfalianos sin restricciones son contrarios a la difusión del liberalismo.
Hemos observado que una línea común de pensamiento entre la izquierda europea es que "la democracia no es un fin en sí mismo, sino un medio para el desarrollo". Pero, posiblemente, el razonamiento a la inversa también valdría. Si bien la utilidad de la democracia como medio para el desarrollo es realmente algo compleja y es refutada, para muchas de las personas que viven bajo el yugo de la represión política, la reticencia de la izquierda a definir la democracia como un fin en sí mismo puede resultar muy desconcertante.
Si el propio lenguaje de la "promoción de la democracia" ha llegado a resultar incómodo para la izquierda, podría servir de ayuda definir mejor la agenda y formular objetivos relacionados con los componentes de la democracia, como son el estado de derecho, la libertad de los medios, la responsabilidad, el control de la sociedad sobre el ejército, entre otros. Al mismo tiempo, las dudas con respecto a los medios correctos no deberían crear incertidumbre con respecto al fin correcto, en otras palabras, el de aspirar a contar con gobiernos más justos y menos represivos universalmente.
El compromiso con la promoción de la democracia es acorde a lo que la mayoría de las personas de la mayoría de los lugares del mundo parece desear. El relativismo de muchas secciones de la izquierda europea no está en sintonía con las numerosas encuestas que registran una cada vez mayor creencia en la democracia entre los pueblos de Oriente Medio que en Latinoamérica o, incluso, en algunos países europeos. El número de democracias en el mundo ha aumentado drásticamente en los últimos veinte años porque eso es lo que la gente ha elegido cuando se le ha dado la oportunidad de expresar sus deseos. La izquierda no ha de avergonzarse a la hora de reconocer este hecho, sino que al hacerlo, podría volver a sus raíces históricas relativas al pensamiento progresista, tal como hemos descrito en el apartado introductorio. Asimismo, sería más acorde con las encuestas que revelan que los ciudadanos europeos apoyan más la promoción de la democracia que los norteamericanos.
Las críticas de la izquierda al compromiso con las fuerzas políticas moderadas islamistas están profundamente equivocadas. Que los gobiernos traten de hablar con organizaciones como la Hermandad Musulmana egipcia no representa un favoritismo siniestro hacia estos grupos. La sugerencia, por ejemplo, de que el Gobierno británico "favoreció" a la Hermandad simplemente al explorar posibles contactos es una malicia periodística que poco ayuda. No es acertado describir a tales grupos como irremediable y uniformemente "reaccionarios". A pesar de todas sus críticas contra Estados Unidos, esta actitud acerca más a la izquierda a la administración Bush en sus esfuerzos por evitar todo contacto con la Hermandad Musulmana, una de las decisiones que más contradicen la retórica norteamericana para la promoción de la democracia (aunque, aparentemente, se están produciendo cambios en este sentido, pues hay rumores de que los dirigentes estadounidenses han entrado en contacto con la Hermandad Musulmana).
El tema no es que las políticas en favor de la democracia hayan de fomentar el apoyo a los islamistas, sino que la democracia en sí misma entraña, de forma natural, un compromiso con ellos, al igual que con otros tantos. Se dice que los cambios políticos han de realizarse alrededor de vehículos de legitimidad política existentes y que la "democracia formal" puede ayudar a la "democratización" de estas estructuras sociales.
Este punto de vista sobre la promoción de la democracia parece ofrecer una cierta compatibilidad con la preocupación de la izquierda por los valores de las comunidades y dar un vuelco convincente al argumento ya común de que el apoyo a dichos valores locales es lo que va en contra del foco de los progresistas hacia la promoción de la democracia.
En cuarto lugar, en relación con el desarrollo económico: la izquierda tiene razón a la hora de centrar su atención en la reducción de la pobreza, pero no la tiene al considerar que esto es, de alguna forma, una alternativa deseable a la inversión de mayores recursos en las actividades directas para la promoción de la democracia. De hecho, esto refleja la antigua tendencia por la que se pensaba que había que escoger entre fomentar la libertad económica o la libertad política.
Muchos analistas han demostrado que la democracia y el desarrollo son mutua e invariablemente determinantes y que cada uno de ellos depende del progreso en paralelo del otro. Un elemento clave de esta relación es la creación de instituciones estatales más eficaces y democráticas, que puedan garantizar un desarrollo económico eficaz, precisamente aumentando la participación y la responsabilidad civiles. Puede parecer que esta idea es propia de la filosofía política socialdemócrata. Un énfasis en el Estado ayudaría a entablar un vínculo, a la vez necesario y deseable, entre las agendas para el desarrollo y la democracia. Esto se asentaría en la teoría de que el potencial más progresista de la UE se ha desarrollado como consecuencia de sus intentos por reforzar el nexo entre el desarrollo, los derechos humanos y una "nueva agenda de comercio".
Los actores políticos progresistas de la Europa continental podrían verse reafirmados en su oposición a la invasión y la ocupación de Irak, y sostener que ha quedado demostrado que la intervención en el nombre de la democracia ha sido contraproducente. Pero, ¿es éste realmente el final de la historia? ¿Podría volver a retomarse con éxito el debate que quedó sumergido en las arenas del Hejaz, del que no salió nada constructivo? Conservar la democracia ha sido parte de la misión histórica de la izquierda. Se necesitan cambios significativos en los debates actuales si ha de convertirse en uno de los puntos clave del papel global de la izquierda en el siglo XXI.
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(*) Fragmento del informe La promoción de la democracia y la izquierda europea. ¿Una confusa ambivalencia?, de David Mathieson y Richard Youngs.
Publicado por la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), en diciembre del año 2006.
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La Insignia - España/30/08/2007

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