12/7/07

Ataques en Yemen y Líbano: ¿están los intereses españoles en el punto de mira?

Enrique Montánchez
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Ningún país occidental ostenta el triste récord sufrido por España de dos atentados terroristas en Oriente Medio en los que, separados por apenas nueve días, han muerto seis militares y siete civiles. Se trata de algo más que una coincidencia, que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) trata de desentrañar.
No le basta con atribuir ambos hechos al terrorismo islamista o colocarles la socorrida etiqueta de Al Qaeda, según apuntan medios cercanos al servicio secreto español.
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Un gran reto
El CNI afronta el mayor reto de su corta historia: garantizar la seguridad de los intereses españoles en el mundo y, específicamente, los económicos, que convierten a España en la octava potencia. De no estar a la altura de la confianza depositada por las instituciones y de los enormes medios humanos y materiales puestos a su servicio, habría que plantearse si la reconversión del Cesid en el CNI ha sido baldía.
Desde estas páginas se informó de que la emboscada del 24 de junio contra un convoy militar español en el Líbano reunía evidencias suficientes para pensar en una operación inspirada por servicios secretos. Coche bomba accionado por mando remoto, lo que ponía de manifiesto que los autores sabían que los BMR españoles no disponían de inhibidores de frecuencia; matrícula falsa; número de bastidor trucado; explosivo C-4 de tipo militar, y plan de escape estudiado al detalle. En suma, una operación profesional.
Las declaraciones del ministro de Defensa, José Antonio Alonso, han sido bastante elocuentes. Por dos veces, una en Beirut y otra ante la Comisión de Defensa del Parlamento, afirmó que el coche fue preparado fuera del Líbano. Pero, sin pruebas, se cuidó de señalar a un país concreto para evitar un conflicto diplomático.
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Siria, bajo sospecha
En medios cercanos al CNI no se descartó la larga mano de los servicios secretos sirios. Está pendiente que el Gobierno informe si los 50 kilos de C-4 empleados contra los militares españoles responden al tipo utilizado en atentados con coches bomba contra políticos libaneses que, según el Gobierno del país de los cedros, llevaban el sello de los servicios especiales de Damasco. Aun en el caso de que el explosivo no condujera a pista alguna, el CNI sigue investigando una posible "conexión siria".
No ha pasado desapercibido para los analistas que las buenas relaciones hispano-sirias se han enfriado súbitamente a raíz de que la Policía española detuviese en Barajas, a petición de EEUU, al sirio y presunto traficante de armas Monzer Al Kassar, residente en Marbella, foco de operaciones de blanqueo de capitales. Washington ha solicitado su extradición y, si se le concede, le esperan largos años en cárceles estadounidenses. En la movida biografía de Al Kassar figura haber colaborado con servicios secretos de medio mundo, entre ellos el antiguo Cesid.
No hay antecedentes
En el caso del atentado de Yemen confluyen elementos, cuanto menos, singulares, a juicio de las citadas fuentes. No hay antecedentes en ese país de una operación de estas características por parte de organizaciones yihadistas. Las primeras investigaciones del CNI se centran en determinar si se trata de un ataque contra turistas en general, preludio de otros más, o han elegido específicamente al grupo español.
En este caso, la situación sería preocupante y afectaría de lleno a los intereses empresariales de nuestro país en el Golfo Pérsico. Así, el atentado en el que han sido asesinados siete españoles habría sido ordenado directamente por el "directorio" de Al Qaeda -la cúpula ejecutiva que se estructura en divisiones: económica, militar, religiosa, propaganda- no sería producto de una acción individual de cualquier grupo franquiciado por la organización.
La orden habría partido del grupo saudí del "directorio", vinculado a la gestión de los recursos económicos y empresariales. Recuérdese que Osama Bin Laden es saudí y su grupo de empresas -entre ellas Bin Laden Group- se ramifica por todo Oriente Medio, Europa y Asia.
La pregunta es: ¿qué intereses económicos españoles han entrado en colisión con la red económica de Bin Laden para merecer una respuesta tan sanguinaria, materializada en asesinar a ciudadanos indefensos? Analistas expertos en Inteligencia Económica indican que determinadas inversiones españolas en los países ribereños de la península Arábiga no han entrado en los canales controlados por familias saudíes radicales.
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elEconomista.es-Madrid-Spain/Portada/12/07/2007

Terrorismo y energía: ataques cercanos y a distancia

Donald Hamilton*
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En febrero Sawat al-Jihad (La Voz de la Guerra Santa), la revista electrónica de Al-Qaeda en la península arábiga, anunció: “Es necesario atacar intereses petroleros en todas las regiones que sirven a EU, no sólo en Medio Oriente. El objetivo es recortar sus suministros por cualquier medio”. Se hacía mención específica de México, Venezuela y Canadá como países en los que sería apropiado atacar “pozos de producción, oleoductos para exportación, terminales, transportes y todo lo que pueda reducir el inventario petrolero de EU, confundir y ahorcar su economía”.
Es fácil desdeñar los amagos de Al-Qaeda como declaraciones vacías. Pero es insensato hacer caso omiso de ellas. Cuando una organización tiene un historial de amenazas pronunciadas seguidas por ataques armados, se debe responder con seriedad. Aun si los petroguardianes mantienen fuerte vigilancia contra Al-Qaeda, existen otras abundantes amenazas a la energía en América.
Porque si bien hay razón para preocuparse por el terrorismo y el sabotaje del otro lado del mundo, muchas amenazas al petróleo se hallan dentro de la región. Esto se verifica si expandimos la lista de objetivos, más allá del petróleo, a los energéticos en general.
Levantamientos indígenas, con mínima influencia del exterior de América, han atacado durante décadas los sistemas de energía. Las FARC y el ELN comenzaron a atacar los oleoductos colombianos hace una generación. Sendero Luminoso atentaba de rutina contra las redes de energía eléctrica de Perú, a finales de las décadas de 1980 y 1990. Durante la mayor parte de la década de 1990, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional fue implacable en sus atentados contra la red eléctrica de El Salvador. Ataques como ésos sirven a múltiples propósitos de un levantamiento insurrecto. Las interrupciones continuas de energía eléctrica ponen en vergüenza al gobierno; cada apagón recuerda que las autoridades son incapaces de asegurar la prestación de servicios básicos.
El perjuicio económico de la interrupción eléctrica se extiende mucho más allá de los efectos obvios inmediatos. Aun si el petróleo, el combustible y la electricidad fluyen, el encarecimiento de precios resulta devastador para los países pobres que importan energéticos. Las industrias que dependen de la energía sufren en grande.
Desde luego, exportadores e importadores de petróleo tienen ya experiencia de precios altos y bajos de los energéticos, y de las miserias que engendran. Pero el hemisferio nunca ha experimentado un sabotaje en masa de recursos nacionales ni ha visto una insurgencia enfrascada en un ataque interminable a toda la infraestructura energética de una nación.
¿Qué ocurriría a Panamá si se hiciera pasar un barco saboteado por alguna de sus esclusas? ¿Qué le causaría a Venezuela, que embarca casi la mitad de sus exportaciones a Asia a través de ese canal? ¿Y si las propias instalaciones refinadoras o exportadoras de Venezuela fueran destruidas? Esto podría ocurrir, pero tal vez no pase.
Sin embargo, sí habrá otra guerra de guerrillas; otro grupo insurgente que atacará, con justicia o sin ella, a otro gobierno en el continente. Las desigualdades de muchas sociedades latinoamericanas y la simpatía idílica hacia el “noble revolucionario” la hacen inevitable.
Todos los grupos guerrilleros entienden que no pueden enfrentar a las fuerzas armadas en combate formal. Saben que deben recurrir a tácticas irregulares, explotar las debilidades de sus contrarios. Es cuestión de tiempo para que alguna insurgencia reconozca que la mayoría de las ventajas de los ejércitos modernos sobre los rebeldes depende de los energéticos. Una razón es la dependencia de la mayoría de los sistemas militares en los suministros energéticos.
Las reservas de combustible son blancos grandes, gordos y blandos para las guerrillas. Las refinerías son enormes y, si bien puede que estén bien defendidas, son vulnerables, al igual que las líneas eléctricas que llegan a ellas. Si el ataque directo resulta muy complicado, las granadas lanzadas con cohetes pueden alcanzar los tanques de almacenamiento de combustible desde fuera de la mayoría de los perímetros defensivos.
Y aun si las refinerías siguen produciendo, la distribución final del combustible para motores se realiza casi por completo en camiones-cisterna, indefendibles frente al explosivo improvisado. Son sumamente inflamables y deben visitar todas las gasolineras del país, siguiendo una ruta conocida. Detonar a distancia una carga explosiva oculta está dentro de las capacidades de la mayoría de las organizaciones guerrilleras… sobre todo si pueden recibir algunas lecciones de grupos más establecidos. La lógica de todo esto es acumulable.
La mayoría de los expertos cree que los días en que se podían encontrar con facilidad enormes yacimientos de petróleo, y extraerlo sin dificultades han pasado a la historia. Al aumentar la conciencia de este cambio, las personas que se ocupan de buscar el talón de Aquiles de los gobiernos van a reconocer que la forma menos sangrienta de poner de rodillas a un gobierno débil en un país pobre es paralizar aviones y camiones, y apagar las luces. Y por eso los ataques a los sistemas de energía son algo que vamos a ver mucho más.
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*Donald Hamilton es director del Instituto Conmemorativo para la Prevención del Terrorismo. Texto publicado en Foreign Affairs en español, volumen 7, número 3, “Energía: el reto”, que se distribuirá a partir del jueves 12 de julio.
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El Universal-Distrito Federal-Mexico/Mundo/12/07/2007

Empresas que invierten en el Sur, ¡hagan público lo que pagan!

12/07/2007
Canal Solidario
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Multinacionales petroleras, mineras y de gas enseñan sus cuentas cuando actúan en países enriquecidos pero nadie conoce sus números sobre el Sur. 300 ONG internacionales impulsan una campaña que pide transparencia a empresas y gobiernos
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Hagan público lo que pagan.’ Esta es la petición y el lema de una campaña internacional impulsada por entidades como Oxfam, Save the Children y Transparencia Internacional y a la que ya se han sumado más de 300 organizaciones para exigir a las empresas extractivas multinacionales y nacionales que operan en países del Sur que sean más transparentes.En la actualidad, la inversión extranjera en petróleo, gas y minería significa una fuente importante de ingresos para los gobiernos de más de 50 países en vías de desarrollo. Estos países acogen más de 3.500 millones de personas, la mayoría en situación de pobreza a pesar de ser muy ricos en recursos naturales, aunque “la dependencia de los recursos extractivos parece que genere instituciones nacionales poco responsables”, advierte la campaña.La coalición “pretende únicamente que estas compañías publiquen lo que pagan a los gobiernos, al igual que lo hacen en los países desarrollado, lo que asegurará que sus inversiones en países en vías de desarrollo contribuyan al desarrollo económico y la reducción de la pobreza”, añaden las ONG impulsoras de la iniciativa.En concreto, la campaña pide más transparencia a las empresas petroleras, mineras y del gas -extranjeras y nacionales- que trabajan en el Sur, pero también a los gobiernos de estos países, y hace un llamamiento a otras instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, entidades bancarias y la Bolsa.Si las empresas no publican su actividad económica en los países empobrecidos es, según las ONG de la campaña, porque tienen “miedo a perder la ventaja competitiva” y porque a veces no pueden publicar la información por la existencia de contratos con los gobiernos del Sur. “Cuando BP en 2001 anunció que iba a publicar lo que pagaban, Sonangol, la empresa estatal petrolera de Angola, amenazó con dar por finalizadas sus relaciones comerciales”, explica la campaña a modo de ejemplo.La situación mejoraría, añaden desde ‘Hagan público lo que pagan’, si en cada país se creara un “equipo de supervisión independiente” formado por miembros del Gobierno, la industria, la sociedad civil y las entidades financieras internacionales. El caso de Chad y Camerún, que comparten un comité para supervisar los ingresos que les reporta el petróleo, es una muestra de la utilidad de este modelo, apuntan desde la campaña.
Más implicación del BM, el FMI y la Bolsa
Para avanzar hacia la transparencia, Oxfam, Save the Children y el resto de entidades instan a hacer cambios a las multinacionales y a los Gobiernos del Sur pero también piden la colaboración de las instituciones financieras internacionales como el FMI y el Banco Mundial. Estas dos organizaciones, dice la campaña, tienen “un gran poder de presión sobre los gobiernos de los países ricos en recursos y sobre muchas de las inversiones privadas de la industria extractiva operadas desde el sector privado”.Según la campaña ‘Hagan público lo que pagan’, los créditos de ajuste estructural que otorgan estas instituciones a los sectores minero, petrolero y del gas deberían poner como condición básica la transparencia.En el caso de los bancos, la iniciativa les pide que exijan transparencia “en los ingresos derivados de las industrias extractivas como una condición obligatoria para los créditos avalados por recursos naturales a los países en desarrollo, es decir, préstamos que hipotecan el valor a futuro de los ingresos esperados de la explotación de esos recursos”. En este contexto, desde la campaña también recuerdan que las empresas que quieran hacer cotizar sus acciones en la Bolsa deberían publicar información de manera transparente sobre sus actividades, ya que en estos momentos “las empresas de los países desarrollados no están obligadas a ofrecer un informe detallado país por país”, advierten las ONG.A estos esfuerzos deberían sumarse los gobiernos de los países productores en el Sur, aboliendo posibles obstáculos legales para que las empresas puedan publicar libremente sus inversiones en el país, realizando auditoras independientes e identificando los ingresos derivados de los recursos naturales en los presupuestos del Estado. Los gobiernos del norte, por su parte, también deberían “imponer condiciones a la ayuda no humanitaria al desarrollo” a los países del Sur ricos en recursos naturales, así como incidir en la gestión transparente.Estos países también deberían, “a través de la ayuda al desarrollo, dar apoyo y mejorar las capacidades tanto de los gobiernos para manejar los ingresos de los recursos naturales, como de las organizaciones de la sociedad civil para supervisar y pedir cuentas a sus gobiernos”.
ONG en red por la transparencia
A través de todas estas medidas se ganaría en transparencia y se daría “un primer paso crucial en la reducción de la extrema pobreza” de los países del Sur ricos en recursos naturales, explican las ONG de la campaña. También haciendo público lo que pagan, las empresas “saldrían beneficiadas”, dicen.En este contexto, desde la campaña animan a las entidades sociales a seguir sumándose al proyecto ya que pedir transparencia en este ámbito “es consecuente con otros esfuerzos internacionales y locales para reducir la pobreza, combatir la corrupción, mejorar la contabilidad corporativa, proteger los derechos humanos y afianzar los buenos gobiernos”.
¿Qué puedo hacer yo?Las entidades que lo deseen pueden adherirse a la campaña ‘Hagan público lo que pagan’. ¡Infórmate en la ‘página web de la iniciativa!
Más información:

RCTV, pretexto para desestabilizar a Chávez

12/07/2007
Entrevista al periodista chileno Ernesto Carmona
Wilfred Gadêlha
Jornal do Commercio
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Una confabulación comandada por los Estados Unidos para derribar a Hugo Chávez. Es la manera en que el periodista chileno Ernesto Carmona ve las críticas al venezolano por la no renovación de la licencia de funcionamiento de Radio Caracas Televisión (RCTV), en mayo. El Secretario Ejecutivo de la Comisión de Investigaciones de Atentados a Periodistas (CIAP) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), Carmona, dijo en entrevista por e-mail que Brasil debería acordarse del golpe de 1964: 'Los golpes siempre van acompañados de campañas de propaganda. Ayer, contra 'el comunismo', hoy por 'la libertad de expresión'.

1. La decisión de Hugo Chávez de no renovar la licencia de funcionamiento de RCTV ha repercutido en el mundo. ¿Cómo analizas tú este episodio?

Esta historia es como la 'crónica de una muerte anunciada' porque Chávez advirtió hace varios meses que su gobierno no renovaría la licencia de Radio Caracas Televisión (RCTV), expirada en mayo y concesionada al grupo 1BC (1 Broadcasting Caracas), cuyos principales propietarios son las familias Phelps y Granier. Si la decisión ha 'repercutido en todo el mundo' se debe a que EEUU y muchos dueños de medios como los Phelps y los Granier de Venezuela, incluida la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), han servido de caja de resonancia para hacer 'repercutir' un simple acto administrativo de un estado soberano en 'otra violación a la libertad de expresión de la dictadura de Chávez'.

Al fin de cuentas, todos los dueños de grandes medios de América Latina y del mundo, desde Silvio Berlusconi en Italia a Granier en Venezuela, son personas como Marcel Granier, que comparten su ansiedad por convertir el poder mediático en poder político, émulos del legendario Ciudadano Kane, del film de Orson Welles. Para esos dueños de grandes medios, la libertad de información es sólo el privilegio que les otorgan el dinero y la libertad de empresa para mantener sus imperios periodísticos sin que nadie los haya elegido para esa importante tarea social. Por otra parte, desde que asumió Chávez, en 1998, en Venezuela hubo unas diez elecciones que lo han legitimado y ratificado, pero también ocurrió un golpe de estado orquestado por EEUU en 2001, en el que jugaron un importante rol las televisoras RCTV y Venevisión, de Gustavo Cisneros, e incluso participaron en el breve gobierno del dictador Pedro Carmona. Desde entonces, en Venezuela hubo diferentes campañas para desestabilizar al gobierno, desde la huelga petrolera de 2002, a la llamada 'guarimba' (desórdenes públicos reiterados) de 2004, la introducción de más de 100 paramilitares colombianos (capturados) para asesinar a Chávez en 2004, los sabotajes petroleros de 2005, etcétera, y ahora llegó el turno de convertir la no renovación de la licencia RCTV en un conflicto mundial de 'la libertad de expresión'. Ese es el discurso de EEUU y eso es lo que dijo Condollezza Rice en la Organización de Estados Americanos (OEA). Es algo más que la solidaridad entre grandes propietarios de grandes medios: es una confabulación mediática y política de gran envergadura para desestabilizar a un gobierno democráticamente elegido, como sólo sabe hacerlo EEUU en la región, algo que en Brasil deberían recordar muy bien por la caída de Joao Goulart en 1974. Los golpes de estado siempre van acompañados de campañas de propaganda, ayer contra 'el comunismo', hoy por la 'libertad de empresa', 'la libertad de expresión', 'la libertad de mercado', mientras la propiedad de los medios de comunicación está cada vez más concentrada, en muy reducidas personas.

2. En un artículo, tu relacionas una serie de “cancelamentos de concesiones” en el mundo entero. ¿En que se parece el caso venezolano con estas medidas en otros países? ¿Los motivos son distintos dos venezolanos?

En Venezuela no hubo 'cancelamentos de concesiones', no se canceló ninguna concesión. Y ciertas personalidades, a quienes no les agrada que desaparezca RCTV –al igual que a EEUU–, han reconocido que la decisión [de no renovar la concesión] es democrática y ajustada al derecho soberano del sistema jurídico de Venezuela. Entre esas personalidades están el presidente Inazio Lula Da Silva, de Brasil, y el Secretario General de la OEA, el chileno José Miguel Insulza. Cada Estado, desde Venezuela a EEUU, tiene su legislación soberana para regular sus comunicaciones internas y reglamentar las concesiones del espectro radioeléctrico, que en todos los países es un bien público nacional.

En Venezuela simplemente no se renovó una concesión que expiró el último domingo de mayo pasado. En el otorgamiento y la renovación de cualquier concesión, sea de televisión o de explotación de petróleo, extracción minera, gas natural, etc., intervienen factores políticos. Prácticamente en todos los países –excepto Venezuela– las autoridades radioeléctricas y los empresarios del sector persiguen a las estaciones de radio y televisión comunitaria. A ningún ciudadano pobre le darían una concesión de frecuencia nacional para transmitir televisión en Chile o en Brasil, donde sí han podido obtenerlas, arrendarlas o “comprarlas” personas como el candidato presidencial permanente Sebastián Piñera, multimillonario chileno –dueño de LAN Chile– que emula al italiano Berlusconi, o el fallecido magnate brasileño Roberto Marinho, fundador de O'Globo; y los venezolanos Cisneros, Phelps, Granier y otros. Ojalá todos los países pudieran entregar esas concesiones, que son bienes públicos, de una forma más democrática, con participación del electorado y de manera verdaderamente representativa, por lo menos proporcional a las fuerzas políticas y corrientes de opiniçon que existan en cada país, tengan o no representación parlamentaria. Existen cientos de ejemplos de concesiones que no fueron renovadas en todo el mundo sin que haya existido 'repercusión'. Sólo en EEUU, desde que se fundara la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), en 1934, se han producido unas 150 no renovaciones y caducaciones de concesión, unas más memorables que otras, como la que afectó a una filial de la cadena Fox en 1968 que mandaba los video tape con un ciclista desde Tijuana, México, a San Diego, EEUU, para eludir –por la vía de un viaje diario en bicicleta de los video-tapes– la legislación sobre emisiones de TV desde el extranjero, que siempre resultan más baratas que desde el territorio propio. Existe un trabajo muy documentado del abogado estadounidense J.David Carracedo sobre Radio y TV en 21 países, incluidos EEUU y los miembros de la Unión Europea (www.diagonalperiodico.net), quien expuso el caso Fox-Tijuana-San Diego en el V Encuentro de Artistas e Intelectuales en Defensa de la Humanidad, Cochabamba, Bolivia, Mayo 2007.

3. Hay muchas críticas a la manera como Chávez relaciona-se con los medios de comunicación. En tu opinión, ¿como podrían ser estas relaciones?

Pienso que los medios de comunicación de Venezuela deberían retirarse definitivamente de la política, abandonar su permanente guerrilla de factura político-mediática, y simplemente dedicarse de nuevo a ofrecer noticias veraces y oportunas y al entretenimiento sano, como en sus orígenes, informando con seriedad, imparcialidad, ecuanimidad, objetividad y responsabilidad social, tal como hoy lo hacen solamente dos periódicos, Ultimas Noticias, de la Cadena Capriles, y Panorama, de Maracaibo. Por cumplir esa norma elemental del periodismo, esos dos diarios gozan de la mayor circulación.

Las estaciones de televisión de la familia Phelps-Granier y Gustavo Cisneros, y los diarios de los Otero (El Nacional) y Núñez (El Universal), entre muchos otros, coadyuvaron a destruir el antiguo sistema político venezolano de corrupción desenfrenada, aquello que hoy los nostálgicos deben recordar como “nuestro sistema democrático perdido”, pero en esta tarea también destruyeron sistemáticamente a los partidos políticos tradicionales –y todo esto ocurrió a fines de los ’80, mucho antes de que Chávez apareciera en la escena política venezolana– y trataron de usurpar y desempeñar ellos mismos –los diarios y las estaciones de televisión– el rol que cualquier sociedad le asigna a los partidos políticos. Pareciera que con los años, a esos dueños de medios se les pegó el gusto por el poder y la política, que no quieren abandonar, pero la verdad es que tuvieron su oportunidad y fracasaron. Más bien ellos son los responsables del principio del fin de los dos grandes partidos tradicionales de Venezuela (el partido social demócrata Acción Democrática y el partido Social Cristiano Copei). En última instancia, la politización de esos medios coadyuvó a crear la situación de crisis que alumbró la insurgencia del fenómeno Chávez en la historia política de Venezuela.

4. Tú dices en un artículo que la campaña contra Chávez es patrocinada por agencias americanas, como la CIA. ¿Esto es golpismo?

Bueno, desde luego. Ya estados Unidos y la CIA fracasaron –el 11 de abril de 2002– en la articulación de un golpe de estado que instaló en Venezuela a un gobierno que apenas duró unas 30 horas. Ese fue un tremendo fracaso y un gran ridículo para el mismo país que derribó a Jacobo Arbenz, en la Guatemala de 1952; a Joao Goulart, en el Brasil de 1964; o a Salvador Allende, en el Chile de 1973, sólo para nombrar a unos pocos gobiernos legítimos derrocados por golpes promovidos, financiados y organizados por la Casa Blanca.

5. La TV pública ¿es la salida para la democratización de los medios de comunicación o una tentación para los políticos con tendencias totalitarias?

Hay países civilizados donde la TV pública es plural, creíble y de excelente calidad. Por ejemplo Suecia e incluso la BBC del Reino Unido. Así como cualquier país tiene soberanía para otorgarse un sistema político, con una Constitución, Parlamento, etcétera, debiera debatirse democráticamente el modelo que televisión que desean los ciudadanos –“la televisión que queremos”– en vez de la esclavitud permanente —y sin esperanzas– al “lavado de cerebro totalitario” impuesto por unos 10 mega grupos mediáticos que dominan en EEUU, y su “área de influencia” latinoamericana, y otros tantos que controlan el resto del mundo. No es el poder del dinero, sino los ciudadanos quienes deberían definir y elegir su televisión pública e incluso privada, que debe estar regulada. Es inaceptable que un individuo como el mexicano estadounidense Angel González se haya apropiado de todos los canales de televisión abierta de Guatemala –cuatro estaciones– y tenga dos estaciones de televisión abierta de alcance nacional en el Chile de Michele Bachelet –Canal 2, ex “Rock and Pop” y Canal 4, La Red–. Pero nadie dice nada y el Consejo Nacional de Televisión, que debe hacer cumplir la ley, hace la vista gorda. La ley chilena dice que un extranjero puede tener un solo canal de televisión, no dos.

Teóricamente, el espectro por donde circulan las señales inalámbricas de los medios electrónicos –radio y televisión– es un bien público, sometido a regulaciones internacionales y locales. Pero en escasos países existe preocupación y legislación que proteja de los abusos de la televisión. En nuestros países la TV está dominada por la ignorancia y la pobreza de lenguaje, asociadas a la chabacanería, lo peor de la farándula y el mal gusto, junto con el culto al dinero fácil, el fomento de las drogas, la propaganda directa de la prostitución –como lo hacía RCTV en horario nocturno– y el culto permanente de la “viveza” y la violencia. ¿En qué países hay leyes que defiendan a los jóvenes y a los niños de la televisión? ¿Con qué derecho esas estaciones convierten en valores los contra valores que existen en las cabezas ramplonas de sus dueños y productores para inocularlos impunemente en las mentes de televidentes indefensos? ¿Quién los eligió para eso?

En Venezuela más bien se ha puesto en marcha una saludable democratización del espectro radioeléctrico, al reasignar la frecuencia que por más de 50 años explotó la familia Phelps-Granier a una estación de servicio público, la Televisora Venezolana Social (TVes), con la promesa de una programación diversa, y una publicidad más ética y menos comprometida con el consumismo. La televisión de servicio público está propuesta en la Constitución Nacional.

Ahora que en América Latina se está definiendo cómo se normará el nuevo negocio de la tecnología digital aplicada a la televisión, en cualquier país como Chile se presenta la oportunidad de refundar y democratizar la televisión abierta como un bien público de todos los ciudadanos, donde el medio no sea un privilegio exclusivo de los grupos económicos nacionales y extranjeros que actualmente detentan el control de la televisión. Una discusión democrática sobre el futuro de la televisión abierta bajo la tecnología digital es mucho más relevante que la elección del estándar europeo, japonés o estadounidense, y que la decisión soberana de un gobierno de no renovar la concesión a un grupo local que ya usufructuó del negocio por más de medio siglo.

Por ejemplo, los dueños chilenos de la televisión ya eligieron el estándar norteamericano de alta definición y 1050 líneas con el pretexto de preservar la calidad de la imagen, pero en realidad no quieren que otros protagonistas ingresen a este negocio que factura 500 millones de dólares anuales en publicidad, debido a que la nueva tecnología permite hasta cinco estaciones de 525 líneas cada una, tal como son las actuales, por cada espacio de banda ocupado por Canal 12, Canal 2, Canal 4, etcétera. Es decir, en vez de un solo canal, los dueños de la televisión chilena aspiran a quedarse con cinco o a quedarse con todo. Y ése es más o menos el cuadro en el resto de los países. Los ciudadanos tienen que impedir que el cambio tecnológico se haga entre gallos y medianoche. Debe haber un debate democrático. Es una oportunidad para democratizar e incluso refundar la televisión y dar cabida a todos los sectores de la sociedad, incluida la televisión comunitaria.

6. En tu opinión, ¿adonde quiere llegar Chávez?

Con la legitimidad que le han dado las urnas, pienso que Chávez se propone construir una ciudad más justa, mejorando la distribución interna del ingreso y elevando la calidad de vida de su pueblo a través de extraordinarios aumentos del gasto público en salud, educación, vivienda, infraestructura, etcétera, que se viene registrando en ese país, en virtud de una adecuada reorientación del ingreso, que básicamente se debe al petróleo. Es decir, hoy se gastan de manera diferente los mismos dineros provenientes de los hidrocarburos que antes beneficiaron exclusivamente a las transnacionales petroleras y a dos estamentos corruptos de la cúpula social –la clase política y la clase empresarial– que se asociaron estrechamente para robarse la renta petrolera durante más de 40 años, hasta que hundieron a ese gran país en la hecatombe de su pueblo, con grandes sacrificios colectivos de vidas humanas de manera frontal y directa, como las matanzas urbanas de febrero de 1989, y de manera encubierta y también sistemática, con la agudización de la pobreza, el “despelote” general, la ineficiencia del Estado y la corrupción sin freno. Todo eso creó las condiciones que hicieron emerger a Chávez. Ahora esos enormes recursos financieros provenientes del petróleo se gastan en beneficio de un pueblo. Así de simple.

Santiago Alba Rico. En defensa de Plinio

12/07/2007
Entrevista con el filósofo, escritor y guionista Santiago Alba Rico
Darwin Palermo
Diagonal
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El ninguneo al que tanto los medios de comunicación como la academia someten a Santiago Alba Rico, uno de los filósofos españoles más valiosos en muchos años, no está exento de aspectos positivos. El apacible silencio mediático que ha rodeado la publicación de su último libro, Leer con niños (Caballo de Troya, 2007), ha permitido apreciar con mayor claridad hasta qué punto se trata de un hito en la ensayística española reciente, una auténtica excepción al proceso de metástasis cultural que nos rodea.
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Para toda una generación de telespectadores que hoy ronda la treintena, Santiago Alba Rico es el guionista de La bola de cristal, un legendario programa que aún hoy cosecha homenajes y cuyo rastro se puede seguir en ¡Viva el mal! ¡Viva el capital! (Virus, 1992) y ¡Viva la CIA! ¡Viva la Economía! (Virus, 2001). Para toda una generación de estudiantes de filosofía que hoy ronda la treintena, Santiago Alba Rico es el coautor, con Carlos Fernández Liria, de Volver a pensar (Akal, 1989), una obra que dio un nuevo sentido a la expresión “hacer filosofía a martillazos”. Desde su portada –una virgen María que sostiene en brazos a Fernando Savater y empuña una rosa–, Volver a pensar es una obra genial y descacharrante que en plena bajamar postmoderna se atrevió a dar una respuesta a la pregunta por la naturaleza de la filosofía: Alba Rico y Fernández Liria proponían una recuperación de la herencia socrática como clave para afrontar los sobreentendidos ideológicos del capitalismo avanzado. Ya en este libro de batalla se percibía la voz de un autor complejo, erudito e intelectualmente ambicioso, un Adorno encerrado en la conciencia de Brecht. “Si no tuviese otros mil, aún tendría un motivo para luchar contra el capitalismo y sus lacayos: NO ME DEJAN LEER A PLINIO”, escribía Alba Rico. Tal vez toda su trayectoria posterior pueda entenderse como un esfuerzo por evitar que la realidad nos obligue a olvidar al pobre Plinio. Un proyecto que en Leer con niños alcanza una madurez radiante. “Los libros son una pasión culpable”, me dice Santiago Alba Rico cuando nos encontramos en la Feria del Libro de Madrid. “Con la literatura y el amor pasa lo mismo. Hay personas y libros que te hacen olvidar los periódicos. Cuando estás completamente enamorado de pronto te parece insignificante lo que está pasando en Irak, pasas por los kioscos y ni te fijas en los titulares. Creo que es una experiencia a la que todo el mundo tiene derecho, pero que también me hace sentir como si estuviera cometiendo un adulterio respecto a mis compromisos políticos. Estamos permanentemente interpelados por una realidad política muy sucia a un ritmo cada vez más acelerado. Te acuestas siempre con la sensación de no haber hecho lo suficiente para introducir un efecto correctivo en el mundo. La desproporción que ha generado la informática entre la capacidad potencialmente infinita de relacionarte con millones de personas y la capacidad finita de tu cerebro, hace que uno vaya siempre como jadeante tras la realidad con un acusado sentimiento de culpabilidad. Así que tengo la sensación de que este libro es una forma de justificar por qué he seguido leyendo a Dickens o a Carson McCullers. De algún modo, he utilizado vilmente a mis hijos para volver a leer grandes obras de la literatura”.

Leer con niños no es una obra de pedagogía ni tampoco una apología de la lectura, no define un canon de literatura infantil ni es un ensayo filosófico con un desarrollo convencional. Su centro de gravedad es la experiencia de Alba Rico como padre que durante años ha leído en voz alta a sus hijos toda clase de textos más o menos improbables, de Heródoto a Dostoievski pasando por Dante. Pero Leer con niños se expande arbóreamente por frondosos derroteros antropológicos, políticos, biográficos y, toda una sorpresa, narrativos: “Yo siempre he sido un escritor clandestino”, aclara Alba Rico. “He escrito muchísima ficción, lo que pasa es que me parece infinitamente más comprometida personal, intelectual y estéticamente que el ensayo. He sido un literato fallido y por eso he acabado buscando géneros mixtos, fórmulas que satisfacen la necesidad literaria que siempre he sentido y al mismo tiempo responden a interpelaciones muy inmediatas. En Leer con niños la autobiografía me ha servido para encontrar una confluencia entre lo ensayístico y lo literario. De todos modos, he intentado que siempre hubiera un cierto distanciamiento, que no se convirtiera en un libro obsceno. No quería escribir un relato de mi vivencia personal expuesta de una manera exhibicionista y arrogante como una experiencia ejemplarizante, cuando las condiciones que me han permitido hacer esto están tan mal repartidas en el mundo. La verdad es que este libro ha sido importante para mí. Fue un encargo del editor –parece que no sé escribir si no me lo piden– que me ha permitido hacer algo que de otra manera no hubiera hecho y que me apetecía muchísimo”.

Leer con niños es la obra de Santiago Alba más cuidada formalmente, donde mejor se percibe su gusto por el ensayo como género literario con una dimensión estética propia. Pero, curiosamente, esta obra híbrida y nada académica es también la que mejor condensa su pensamiento filosófico, la conclusión provisional de un trayecto que se inicia en 1995 con Las reglas del caos, un libro imposible que, sin embargo, era importante que alguien tratara de escribir. En Las reglas del caos, Santiago Alba se embarcó en una especie de etnología filosófica del capitalismo, ampliamente influenciada por Hannah Arendt y que buceaba en la noción marxista del fetichismo de la mercancía. El resultado fue un texto muy sugerente pero algo oscuro y excesivamente ambicioso. A lo largo de los años Alba Rico ha ido depurando algunas de las tesis que allí se presentaban –algo particularmente claro en La ciudad intangible, una obra de transición– hasta completar un muestrario filosófico más modesto y vigoroso. “Ha sido un proceso de desprendimiento de lastre que retrospectivamente considero acertado. Hoy Las reglas del caos me parece un libro pedante donde yo no tengo muy claro lo que quiero decir. En principio, Leer con niños parecía mucho menos exigente intelectual y políticamente, y esto me ha permitido contar con claridad algunas cosas que quería contar e insistir en otras que ya he contado en otras ocasiones. Y la verdad es que el resultado me gusta. Creo que marca un punto de inflexión respecto a todo lo que he venido haciendo hasta ahora y un itinerario hacia una cierta modestia que creo que puede resultar fecunda”.

"La crisis en EEUU está llegando ahora a su punto más alto: o Irak o el imperio"

12/07/2007
Entrevista al sociólogo norteamericano James Petras
Efraín Chury Iribarne
Radio Centenario
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Chury: Bien oyentes, 11 horas 34 minutos en una mañana muy fría que tenemos aquí en Montevideo hoy. Estamos en lunes y en unos minutos vamos a estar conectándonos con James Petras en Estados Unidos para conocer de primera mano algunos análisis y respuestas a inquietudes que por aquí tenemos y para conocer un poco qué visión se tiene allá en el norte de los países que aquí en el sur trabajan para las potencias del norte.
Le damos los buenos días James Petras ¿cómo estás, bien?
Petras: Muy bien, aquí estamos en pleno verano, 34 grados, un día de sol y un poco de calor pero contentos..
Chury: Bueno, por aquí estamos contentos pero con un frío que mete miedo realmente. Mucho frío por aquí pero seguramente en marzo cuando tú estés pescando en la Isla de las Gaviotas o de los Albardones ahí en la Tuna con nosotros y salgan buenas corvinas, vamos a estar mucho mejor.
Petras: Me imagino que sí. La cita está fijada.
Chury: Petras, con este gobierno del frente Amplio que hay en el Uruguay, nosotros recibimos muy seguido visitas desde los Estados Unidos. De alguna manera, las últimas tienen que ver con el Departamento del Tesoro, Shanon entre otros. ¿Qué significa una secuencia cada vez más rítmica de las visitas de los representantes del poder central?
Petras: Significa varias cosas que según los criterios de la Casa Blanca, el Consejo Nacional de Seguridad ha descubierto una gran oportunidad de un gobierno muy favorable a los proyectos imperialistas y un interlocutor muy dispuesto a llevar la política norteamericana al éxito en una región donde Washington en los últimos seis años ha encontrado grandes dificultades. Es decir, Uruguay está visto ahora como el lazo débil en la cadena de oposición que surgió a partir del año 2001 en el Cono Sur con Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela. Ahora encuentra un gobierno que está dispuesto a seguir la línea de Washington en relación primero en la colaboración militar; segundo a favor de los planes de libre comercio y tercero un gobierno dispuesto a hacer todo lo posible para profundizar relaciones bilaterales en vez de políticas latinoamericanistas. Y todo eso con un Ministro de Economía muy amable según ellos y según nosotros muy servil, que está dispuesto a superar todas las dificultades internas y a abandonar completamente lo que era un programa de socializar la economía, entonces esto es oportuno, favorable, incluso no anticipado por la Casa Blanca. No digo que no entendían que Tabaré Vázquez y Astori eran personajes de los que ellos llamaban moderados, pero nunca esperaban que iban a ser tan reaccionarios o tan favorables según sus criterios. Por eso ahora van para consolidar nuevas relaciones, para profundizar los lazos y usar a Uruguay como un ejemplo en la parte del Atlántico, de otro Chile. Como Chile sirve como plataforma para exportar el neoliberalismo en la parte del Pacífico, ahora utilizan a Uruguay como cabeza de playa para lanzarse en relación con los países de su lado.
Chury: Estados Unidos tiene aliados fuertes aquí en el sur. Empezando por Uruguay tiene a Brasil, a Chile y a Perú ¿es así?
Petras: Sí. Pero el problema por lo menos en relación con Brasil, es que en Brasil todavía existe una oposición social muy fuerte entre sectores sindicales, de los sin tierra, en sectores de empleados públicos y ambientalistas, existe todavía mucha oposición y muchas divisiones en el mismo gobierno por la corrupción que ha explotado en el último tiempo. Obviamente Lula es el aliado estratégico de Bush en América Latina, pero tiene problemas porque en Brasil la burguesía industrial todavía impone algunas condiciones sobre el libre comercio, mientras en Uruguay eso no existe. Con Alan García pasa algo similar: no hay duda que Alan García en Perú es un terrible sirviente de Washington pero también han tenido grandes huelgas en Perú; pueblos y estados enteros en huelga denunciando al gobierno; marchas campesinas y conflictos cívicos entonces hay otros problemas allá con el señor García. Pero en Uruguay sienten que el gobierno está en control de los sindicatos y del gobierno y son relativamente menos corruptos que los partidos alternativos, entonces es ideal un gobierno con respaldo político, sin mucha oposición y dispuesto a hacer cualquier cosa para mejorar las relaciones con Estados Unidos. Por eso digo que Uruguay y Chile sirven como plataforma, como megáfonos para publicitar la compatibilidad de Estados Unidos y el imperialismo con gobiernos elegidos en América Latina. Por esa razón creo que a pesar de que hay mucho más económicamente en juego en Brasil y mucho más posibilidades económicas en Perú, Uruguay se destaca como un objetivo clave en el momento actual de Estados Unidos.
Chury: De lo que tú dices uno saca la conclusión de que hay una especie de eje Santiago-Montevideo que sería una situación muy similar en muchos aspectos y es que por ejemplo en Uruguay el gobierno y la central sindical son más o menos una misma cosa, es decir que no hay fisuras en cuanto a la respuesta que se da a los intereses de Estados Unidos.
Petras: Sí, yo digo que el sindicalismo está siguiendo el mando del gobierno y los partidos políticos que están en los Ministerios. Yo creo que el liderazgo del sindicalismo ya no está en los sindicatos sino que está en los Ministerios y las cúpulas sindicales consultan y están subordinadas a las cúpulas gubernamentales en ese sentido. Y por esa razón, a pesar de que hay descontento particularmente con los grandes excedentes que están acumulando los capitalistas y el gobierno y hay un reconocimiento de muchos sindicalistas que hay una gran discrepancia entre lo que están recibiendo como salario y lo que está ganando el tesoro de las empresas y el gobierno, es en función de eso que el descontento está aumentando en Uruguay y que ellos están exigiendo que se repartan mejor los beneficios excesivos hasta ahora, entre quienes están produciendo toda esta nueva riqueza.
Creo que en este sentido hay fisuras en el sindicalismo entre las bases reivindicativas de los sindicatos y la colaboración de la cúpula sindical con el gobierno. No digo que las bases están exigiendo una reorientación en la política global pero sí que están viendo que esta política económica está muy desequilibrada, muy favorable al capital financiero extranjero y que el gobierno debe cambiar el rumbo. Pero a partir de este descontento, yo creo que podría surgir un conocimiento más general sobre el modelo y el servilismo en su conjunto, pero ese es un camino todavía para ver.
Chury: Petras, hablando de esa sigla Brasil, India, Rusia y China, el comercio exterior de América Latina con respecto a Rusia o con respecto a otros centros de poder de Oriente ¿está todavía controlado por los Estados Unidos?
Petras: Eso no se puede decir categóricamente. Hay mucho aumento del comercio de Brasil con China por ejemplo con el hierro. No hay que olvidar que ahora China es el gran consumidor de todos los metales para sus grandes industrias y fábricas entonces Brasil está diversificando su comercio hacia Asia. Pero la relación es muy desigual porque mientras están prosperando los agro minerales en Brasil, China está generando una enorme diversificación de industrias y exportaciones de productos manufactureros y perjudicando por ejemplo a las industrias del calzado y textil en Brasil y a otras líneas de producción también entonces es un modelo colonial donde Brasil exporta, China fabrica y exporta productos finales con valor adicional.
En relación con la India tenemos otro fenómeno donde hay más de 130 multimillonarios y hay 700 millones de pobres entonces mientras la economía crece, las desigualdades se profundizan en India. No hay duda que el crecimiento de 8 por ciento del país es impresionante pero los observadores muestran que estos beneficios sólo están concentrados en grupos muy reducidos. En este sentido formar un bloque China-Brasil-India y África del sur, lo notable de estos países es el crecimiento de enormes discrepancias y desigualdades entre los pueblos y los súper ricos que están subiendo.
En África del sur más de la mitad de todas las tierras compradas en el último tiempo están concentradas en la nueva burguesía negra que en vez de redistribuir las tierras urbanas y rurales a los pobres, está cambiando la vieja burguesía blanca por los nuevos ricos multimillonarios negros que están copando todo lo que se está transando.
Ese es el caso de estos países, por eso las páginas financieras aquí en Estados Unidos y en Londres están hablando de los países de mercados emergentes. Para ellos sólo importan los mercados. ¿Qué significa mercados?: oportunidades para acumular enormes riquezas en colaboración con la nueva burguesía multimillonaria en China, en Brasil, en India y en África del sur. Ese es el vínculo que debemos estudiar ahora.
Chury: ¿Y con Rusia qué pasa?
Petras: Con Rusia hemos pasado de un gobierno cleptocrático totalmente subordinado a los Estados Unidos y el capital extranjero a un gobierno que trata de normalizar el capitalismo, de fortalecer el estado y ser una asociación entre capital estatal, capital oligárquico y capital extranjero. Y esta política de Puttin ha mejorado la producción, ha aumentado el estándar de vida de cero a 50 pero todavía hay grandes desigualdades, hay todavía una economía petro dependiente y también hay un desarrollo muy desigual entre los multimillonarios y los trabajadores y pensionistas. Pero en relación con lo que existía en el período de transición del capitalismo con Yeltsin han mejorado las cosas aunque todavía no han recuperado el estándar de vida y las condiciones sociales que tenía en el período de comunismo.
Chury: Justamente, ¿fue importante esta reunión de menos de 24 horas entre Puttin y Bush?
Petras: Sí, fueron a pescar aunque no sé con que resultado. Pero imagino que la pesca fue mejor que la reunión porque como decíamos antes, no tenían ningún acuerdo sobre ningún tema pendiente. Sólo eran algunas conversaciones totalmente inconsecuentes. Washington va a seguir haciendo los misiles ofensivos, va a seguir con las bases militares a dos minutos de Rusia, no pudieron acordar sobre Kosovo ni mucho menos aumentar las agresiones contra Irak entonces como decíamos la semana anterior, nada pasa más allá de decir que nos entendemos mejor.
Chury: Petras, por último, se ha hablado las últimas horas de una reunión en la Casa Blanca con representantes de la ONG y de organizaciones de América Latina donde se manifiesta por parte del gobierno norteamericano la necesidad de la fe y una cantidad de cosas. Nosotros tenemos representantes de dos organizaciones de aquí en esa reunión.¿Ahí ha sido publicitado eso, se conoce algo de esa reunión?
Petras: Muy poco, no fue algo tomado muy en serio porque se sabe que las ONG ni tienen respaldo popular ni tienen poder económico. Fue una simple visita simbólica para que Bush la pueda utilizar en algún momento como propaganda de que ya tenía conversaciones y diálogos con las bases porque llaman estas ONG como que representan algo en las bases populares pero no consiguieron ninguna concesión de Washington ni para reorientar su agresión contra Venezuela ni para abrir mercados para las exportaciones de etanol para Brasil ni nada. Era un evento propagandístico de la Casa Blanca también para que los pomposos dirigentes de ONG vuelvan y digan "miren cómo somos de importantes que nos invitaron a la Casa Blanca a discutir cosas de gran importancia. Pero todo es un poco una ceremonia sin consecuencias. Lo que sí es importante aquí son las fisuras en la cúpula de la clase dominante en relación con Irak.
Ayer el New York Times por primera vez hizo un giro de 180 grados y criticó la guerra y llamó a retirar las tropas de Irak. Eso es un reflejo de las profundas divisiones entre sectores militares y políticos en el gobierno norteamericano que está exigiendo ya la salida.
Y quiero enfatizar que los generales tanto en actividad como en retiro, han declarado que está perjudicando la capacidad imperial de Estados Unidos con esta guerra.
La editorial de New York Times -muy influyente- decía que mantener las tropas en Irak perjudica la capacidad de Estados Unidos de defender sus intereses imperiales en todos los demás países; está desprestigiando y desmoralizando al ejéahora a su punto más alto: o Irak o el imperio es lo que está diciendo el New York Times.
Chury: Petras, como siempre muchas gracias por todo este aporte.
Un abrazo y nos reencontramos el próximo lunes.
Petras: Saludos para todos allí.

¿Una Oportunidad Perdida?

12/07/2007
La Izquierda Palestina
Ramzy Baroud
CounterPunch
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Traducido del inglés por Sinfo Fernández
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Cuando los miembros de Hamas salieron elegidos como bloque mayoritario del Consejo Legislativo Palestino, y apareció de forma clara en el horizonte que el precio inmediato a pagar por esa victoria sería un embargo internacional dirigido por EEUU, contacté con muchos intelectuales y escritores en Palestina, la mayoría de los cuales se posicionaban a menudo como parte integrante de la Izquierda Palestina. Les pedí que se solidificaran en pos de la opción colectiva del pueblo palestino y que protegieran, a cualquier coste, la democracia palestina.
Un párrafo exacto de mi llamamiento fue el siguiente: “Esta es la primera vez en nuestra historia que, para seguir adelante, hemos elegido nosotros mismos a nuestros dirigentes, que éstos han sido elegidos por nuestros oprimidos, pobres y desposeídos. No me hago ilusiones de que el Parlamento actual sea expresión de una auténtica experiencia democrática, porque ninguna democracia real puede echar raíces bajo una ocupación, y tengo también igualmente claro el hecho de que el Consejo no representa más a una minoría de nuestro pueblo, pero no hay ninguna duda de que supone una gran esperanza ver a los refugiados, a los miembros de familias humildes, a los profesores de las escuelas primarias y a la clase trabajadora reivindicando sus justos derechos como líderes comunitarios. A pesar de cómo quiera EEUU interpretar este acto colectivo, es muy importante que defendamos y articulemos tal y como son las realidades en Palestina, y no como los medios dominantes quieren que aparezcan: siempre distorsionadas”.
Esto fue como respuesta a mi lectura inicial de que el gobierno de Hamas estaba perdiendo la batalla en el frente de los medios. La razón era sencilla: no poseían ni experiencia ni la plataforma adecuada para lograr que los medios internacionales articularan y recogieran su posición de forma o modo convincente. Conociendo esto y siendo también consciente de la polarización política en Palestina, temí que la batalla de la articulación se formularía alrededor del tema de Hamas vs. Fatah, o gobierno islámico vs. secularismo, como efectivamente se hizo.
Como alguien que se define a sí mismo como un humanista laico, no interpreté de esa forma el debate en Palestina, y creo que gran parte de los intelectuales palestinos en la Diáspora –algo de lo que estoy muy orgulloso- utilizaron también una línea de lógica parecida: para mí, el debate era el de la genuina democracia enfrentándose con un aborto precoz como consecuencia de la unión más siniestra, que logró congregar a muchos gobiernos del mundo, a Israel y a los palestinos corruptos. Sin embargo, la airada respuesta fue comprensible. El voto palestino era un acto colectivo de proporciones épicas que erradicaba, casi instantáneamente, la charada de la administración Bush del Proyecto de Democracia para un Gran Oriente Medio, que no era sino una prolongación del viejo Proyecto para un Nuevo Oriente Medio de los últimos años de la década de 1990. El gobierno estadounidense confeccionó un proyecto específico, que incluía una ficción de democracia que no hacía más que servir a sus intereses a largo plazo en la región y que le permitía posicionarse, en un momento en el que se habían venido completamente abajo sus proclamados objetivos para Iraq, como el protector de la voluntad de los pueblos para los años venideros.
A nivel interno, las elecciones significaron también que los palestinos –aterrorizados durante seis décadas por el ejército israelí y, en los últimos tiempos, por las ramas encargadas de la ‘seguridad’ palestinas y por sus jefes tipo señores de la guerra apoyados por Israel- poseían aún la fortaleza necesaria para contraatacar e insistir en su derecho a desafiar el statu quo. Fue una de las más potentes victorias no violentas conseguidas por el pueblo palestino, comparable sólo con su Primera Intifada de 1987.
Tras las elecciones, el liderazgo del movimiento insistió en gobernar de acuerdo con las normas de la democracia y de la sociedad civil, y se hizo rápidamente un llamamiento a todos los grupos palestinos para que se unieran formando un gobierno de unidad nacional.
Fatah lo rechazó, lo cual no supuso sorpresa alguna. Pero, ¿por qué la denominada Izquierda Palestina rechazó tomar parte en el gobierno –a pesar de su insignificante popularidad entre los palestinos-, un acto que hubiera servido para apoyar de mil maneras a la democracia palestina?
En las primeras semanas y meses, tras el ascenso en solitario de Hamas al poder en marzo de 2006, empezamos a ser testigos de cómo respetados intelectuales palestinos hacían ciertas controvertidas declaraciones en los medios atacando a Hamas como si fuera una entidad alienígena, fletada desde Teherán, legitimando así, de hecho, el embargo internacional. En algunas ocasiones, había compartido orgullosamente escenario con muchas de esas personas en foros internacionales; algunos incluso se hacían pasar por socialistas y habían hablado fervientemente de la lucha colectiva contra el imperialismo internacional y de la necesidad de activar a la sociedad civil en la lucha contra la injusticia, etc… La victoria de Hamas había puesto de manifiesto el abismo entre palabras y acciones, entre prioridades nacionales e inflexibilidades y limitaciones ideológicas e incluso individuales. Cuando Hamas empezó las rondas de conversaciones con grupos ‘socialistas’ palestinos, estaba casi seguro de que éstos apreciarían la intensidad del desafío y tomarían parte en un gobierno de unidad, aunque la unión con una organización religiosa estuviera en desacuerdo con sus principios globales. Pensé que la situación era demasiado grave como para permitir que programas de partido y manifiestos superficiales obstaculizaran el camino. Me equivoqué.
Tras la resistencia armada de la década de 1970 en Gaza, dirigida parcialmente por varios grupos socialistas, realmente no hubo una izquierda popular que atrajera a un gran segmento de la imaginación popular palestina. Aunque algunos de esos grupos, por ejemplo, mantuvieron verdaderamente posiciones opuestas a Oslo, permaneciendo confinados en gran medida en los campus universitarios, se les veía en los centros urbanos como artistas, académicos e intelectuales de clase media y, en ocasiones, de clase alta.
Lo extraño es que Hamas, por definición práctica, estuviera mucho más cercano de los principios socialistas que esos intelectuales ‘socialistas’ urbanos.
Al defender a Hamas y la voluntad democrática de los palestinos, he tenido la sensación de que apenas me desviaba de mis propios principios. Mi carta a la Izquierda Palestina casi no produjo respuesta alguna, mis comunicaciones con los progresistas en Occidente generaron un entusiasmo mucho mayor. Ahora que la escisión entre Fatah y Hamas se ha convertido casi en escisión geográfica también –una ruptura completa con los objetivos nacionales palestinos-, muchos en la Izquierda siguen aún repitiendo los viejos mantras, luchando todavía por conseguir apariciones irrelevantes en la BBC, presentando exigencias ante Hamas y utilizando términos tales como ‘golpe contra la democracia palestina’.
Para empezar, apenas existía una Izquierda Palestina; perdieron la única oportunidad que hubiera podido darles presencia y, en estos momentos, continúan ajenos al statu quo, intentando hacerse pasar aún por los sabios en medio de un océano de multitudes lerdas: la definición exacta del elitismo intelectual.
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Ramzy Baroud enseña comunicación de masas en la Universidad Curtin de Tecnología y es autor de “The Second Palestinian Intifada: A Chronicle of a People’s Struggle”. Es también editor jefe de: palestine.chronicle.com
Se puede contactar con él en: editor@palestinechronicle.com
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Sinfo Fernández forma parte del colectivo de Rebelión y Cubadebate.

Matar 10.000 iraquíes al mes

12/07/2007
El silencio de los medios de comunicación sobre la carnicería en Iraq
Michael Schwartz
Counterpunch
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Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos
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Un novedoso estudio publicado el 12 de octubre de 2006 por la revista The Lancet (la más prestigiosa revista médica británica) concluía que – hace ya casi un año – habían muerto de forma violenta 600.000 iraquíes debido a la guerra de Iraq. Esto es, en los primeros 39 meses de guerra el índice de mortalidad fue de unos 15.000 muertos al mes.
Este dato no era el peor puesto que el índice de mortalidad fue aumentando vertiginosamente de modo que durante la primera mitad de 2006 el índice mensual llegó a unos 30.000 muertos, un índice que sin duda alguna ha aumentado todavía más durante las violenta luchas asociadas al actual incremento de la campaña militar estadounidense.
Los gobiernos estadounidense y británico rápidamente desestimaron estos resultados por considerarlos “imperfectos metodológicamente”, a pesar de que los investigadores utilizaron procedimientos estándar para cuantificar la mortalidad en zonas de guerra y de catástrofes. (Visitaron un grupo aleatorio de hogares y preguntaron a sus residentes si había muerto algún miembro de la familia en los últimos días, registraron los detalles e inspeccionaron los certificados de defunción en la vasta mayoría de los casos). Estos dos gobiernos implicados en la guerra no ofrecieron razonas concretas para rechazar los resultados del estudio e ignoraron el hecho de que ellos mismos habían patrocinado estudios idénticos (llevados a cabo por los mismos investigadores) en otras zonas de catástrofes, incluyendo Darfur y Kosovo. Sin embargo, la razón de su rechazo era muy clara: los resultados eran simplemente demasiado devastadores como para que los gobiernos culpables los reconocieran. (Posteriormente el gobierno británico reconoció que era “un método probado y comprobado para cuantificar la mortalidad en zonas de conflicto”; pero su validez nunca fue admitida públicamente).
Reconocidos investigadores ha aceptado como válidos los resultados del estudio de The Lancet sin prácticamente discrepar. Juan Cole, el más destacado erudito estadounidense sobre Oriente Próximo, lo resumió en un comentario especialmente gráfico: “la desventura estadounidense en Iraq es responsable [en un poco más de tres años] de ocasionar la muerte del doble de civiles de los que Sadam se las arregló para liquidar en 25 años”.
A pesar del consenso académico, el rechazo de los gobiernos ha sido bastante efectivo desde un punto de vista de la formación pública y los pocos lugares en los que se cita el estudio lo hacen junto a la refutación oficial. Por ejemplo, un reportaje de la BBC mencionó las cifras en un artículo titulado “Gran aumento del número de muertos iraquíes” y citaba extensamente la refutación pública del presidente Bush en la que afirmaba que la metodología utilizada estaba “bastante desacreditada”, y añadía “seiscientos mil muertos, o lo que ellos conjeturen como justo,...no es creíble”. Como consecuencia de este tipo de cobertura la mayoría de los estadounidenses probablemente creen la cifra dada por Bush en diciembre de 2005 de 30.000 civiles iraquíes muertos (menos del 10% del total actual) es hasta aquel momento el mejor cálculo de los muertos iraquíes.
Contabilizar cuántos iraquíes ha matado la ocupación
Estas terribles estadísticas se hacen aún más horribles cuando nos damos cuenta de que entre las aproximadamente 600.000 víctimas de la violencia de la guerra iraquí, la mayor parte de ellas han sido matadas por los soldados estadounidenses y no por coches bomba o escuadrones de la muerte, o por criminales violentos – ni siquiera por la combinación de todos estos grupos.
Los encuestadores de The Lancet preguntaron a los iraquíes cómo habían muerto sus seres queridos y quién había sido responsable. Las familias solían sabían muy bien las causas de las muertes y respondieron a los investigadores que más de la mitad (56%) se debieron a disparos, y una octava parte a coches bomba (13%), ataques aéreos (13%) y a otras causas (14%). Sólo el 4% se debió a causas desconocidas.
En ocasiones las familias no eran tan capaces de identificar quién había sido responsable. Aunque, por ejemplo, sabían que las víctimas de los ataques aéreos habían sido matadas por la ocupación y las de los coches bomba por la resistencia, los disparos y víctimas mortales a menudo se producían en tiroteos o en circunstancias en las que no había testigos. Sin embargo, muchas veces no podía decir con seguridad quién era responsable. Los entrevistadores no recogían la parte responsable si “las familias tenían alguna duda” respecto a quién había disparado el tiro mortal.
Con todo, los resultados eran sorprendentes para aquellos de nosotros que leíamos la prensa estadounidense: respecto a las muertes cuyas familias estaban seguras de quién había sido el causante de dicha muerte, el ejército estadounidenses (o sus aliados de la Coalición) era responsable del 56% de ellas. Esto es, podemos estar muy seguros de que para mediados de 2006, la Coalición ha matado al menos a 180.000 iraquíes. Es más, tenemos muchas razones para creer que Estados Unidos es responsable de su parte proporcional (o más) de las muertes sin atribuir. Esto significa que para mediados de 2006 los estadounidenses y sus aliados posiblemente hayan matado a más de 330.000 iraquíes. El resto se puede atribuir a resistentes, criminales y al ejército iraquí. Y seamos muy claros a esta respecto: los coches bomba, la fuente que para las familias de las víctimas era más fácil de identificar, fue responsable del 13% de las muertes, esto es, unas 80.000 personas o unas 2.000 al mes. Es un cifra espantosa, pero es mucho menos que la mitad del total muertos causados por los estadounidenses confirmados y menos de una cuarta parte del probable total estadounidense.
Incluso si trabajamos con la cifra más baja, confirmada, de 180.000 muertos iraquíes causados por fuego de la ocupación, ésta deja una media de algo más de 5.000 iraquíes muertos al mes por el ejército estadounidense o los ejércitos de nuestros aliados desde el inicio de la guerra. Y tenemos que recordar que el índice de víctimas mortales era dos veces tan alto en 2006 como la media total, lo que significa que la media de muertes causadas por los estadounidenses en 2006 era muy superior a 10.000 muertos al mes o aproximadamente 300 muertos iraquíes al día, incluyendo los domingos. Con la campaña [estadounidense] iniciada en 2007 es probable que la cifra actual sea aún mayor.
¿Cómo llegó a suceder que no lo supiéramos?
A la mayoría de los estadounidenses estas cifras les parecen imposibles. Desde luego, el hecho de que los estadounidenses mataran al día a 300 iraquíes debería ser un titular, una y otra vez. Y, sin embargo, los medios electrónicos e impresos simplemente no nos dicen que Estados Unidos está matando a estas personas. Oímos mucho acerca de coches bomba y de escuadrones de la muerte, pero poco acerca de estadounidenses que matan iraquíes, excepto la ocasional noticia terrorista y aún más ocasional noticia de una atrocidad.
Entonces, ¿cómo está llevando a cabo Estados Unidos esta carnicería y por qué no es digna de aparecer en los medios de comunicación? La respuesta descansa en otra sorprendente estadística, ésta hecha pública por el ejército estadounidense y realizada por el muy respetable Brookings Institution : en los últimos cuatro años el ejército estadounidense envió más de mil patrullas al día a barrios hostiles para capturar o matar a resistentes y terroristas. (Desde febrero la cifra ha aumentado hasta cerca de 5.000 patrullas al día, si incluimos a los soldados iraquíes que participan en la campaña estadounidense). Estos miles de patrullas significan regularmente miles de muertos iraquíes puesto que no son los “paseitos al sol” que creemos que son. En realidad, como el periodista independiente Nir Rosen describió gráfica y terriblemente en su indispensable libro, In the Belly of the Green Bird, estas patrullas implican un tipo de inmensa brutalidad de la que sólo muy ocasionalmente informa el periodista “empotrado” estadounidense de la línea dominante.
Esta brutalidad es muy lógica una vez que entendemos la finalidad de estas patrullas. Los soldados y marines estadounidenses son enviados a comunidades hostiles donde prácticamente toda la población apoya a la resistencia. A menudo tienen listas de direcciones de sospechosos y su trabajo consiste en interrogar, arrestar o matar a los sospechosos. Y registran las casas en busca de pruebas inculpatorias, en especial armas y munición, pero también propaganda escrita, equipos de vídeo y otros artículos que necesita la resistencia para sus actividades políticas y militares. Cuando no tiene listas de sospechosos realizan registros “casa por casa” en busca de comportamientos, individuos o pruebas sospechosos.
En este contexto, todo hombre en edad de combatir no es sólo un sospechoso, sino un enemigo potencialmente letal. A nuestros soldados se les dice que corran riesgos: en muchos casos llamar a la puerta, por ejemplo, puede invitar a que se dispare desde el interior de la casa. Por consiguiente, sus instrucciones son utilizar el elemento sorpresa siempre que la situación parezca peligrosa: tirar abajo las puertas, disparar contra cualquiera que sea sospechoso y lanzar granadas dentro de las habitaciones o de las casas cuando existe alguna posibilidad de resistencia. Si encuentran resistencia tangible, pueden llamar a la artillería y/o a la fuerza aérea en vez de intentar invadir en el edificio.
He aquí cómo dos civiles iraquíes describieron estas patrullas al periodista de Asia Times, Pepe Escobar: “Hussein y Hasan confirman que los estadounidenses generalmente llegan de noche, a veces de día, siempre protegido por helicópteros . A veces bombardean las casas, a veces detienen a gente, a veces arrojan misiles”.
Si no encuentran resistencia, en un día de trabajo estas patrullas pueden localizar a unos treinta sospechosos o inspeccionar varias docenas de casas. Esto es, nuestras mil patrullas pueden invadir 30.000 casas en un solo día. Pero si explota algún artefacto bajo su [vehículo blindado] Humvee o un francotirador dispara contra ellos desde los alrededores, entonces su trabajo se convierte en encontrar, capturar o matar a quien ha perpetrado el ataque. Los resistentes iraquíes a menudo estallan estos artefactos o provocan estos tiroteos para entretener a las patrullas e impedir que los soldados entren por la fuerza en unas treinta casas, aborden violentamente a sus residentes y quizá golpeen, arresten o simplemente humillen a quienes residen en ellas.
En las batallas provocadas por ataques con artefactos y de francotiradores casi siempre se ven implicados los edificios de los alrededores del lugar donde se ha producido el incidente, porque ahí es donde se refugian los resistentes para evitar un contraataque estadounidense. Por consiguiente, los estadounidenses normalmente disparan dentro de los edificios donde sospechan que se esconden los autores, con todo el peligro que esto conlleva de matar a otras personas. Las normas de combate de los soldados estadounidenses incluyen intentar evitar matar civiles y existen muchos casos de restricciones porque visiblemente hay civiles en la línea de fuego. Pero si [los soldados] se encuentran en plena persecución de un autor de ataques, las normas de combate dejan claro que capturar o matar a los resistentes tiene prioridad sobre la seguridad de los civiles.
Esto parece bastante neutro e incapaz de generar las estadísticas que documenta el estudio de The Lancet. Pero la mera cantidad de “mil patrullas estadounidenses al día” y la mera cantidad de los enfrentamientos dentro de las casas, las respuestas a los ataques de los francotiradores y de los artefactos y los tiroteos con toda seguridad suponen en conjunto una matanza masiva.
Una muestra de la brutalidad acumulativa de estas miles de patrullas podría ser una reciente investigación sobre los supuestos crímenes cometidos en la ciudad de Haditha el 19 de noviembre de 2005. La investigación tiene el objetivo de determinar si los marines estadounidenses asesinaron deliberadamente a 24 civiles, incluyendo la ejecución con disparos a quemarropa en la cabeza de 19 mujeres, niños y ancianos en una sola habitación, aparentemente en represalia por la muerte de un de los suyos a primera hora de ese día. Estas horribles acusaciones hicieron que el incidente fuera digno de ser recogido por los medios y impulsaron la investigación.
Pero la versión de la historia que hace la defensa es lo que hace que los hechos de Haditha sean útiles para comprender la traducción de patrullas estadounidenses en cientos de miles de muertos iraquíes. El teniente capitán William T. Kallop, el oficial de mayor rango aquel día en Haditha, declaró en la sesión militar que había ordenado a una patrulla “limpiar” una casa iraquí en Haditha después de que una bomba a la orilla de la carretera matara a un marine a primera hora de aquella mañana. Después, tras el tiroteo que generó esta acción, acudió a inspeccionar la casa y quedó impresionado al descubrir que las víctimas eran únicamente civiles: Inspeccionó una de las casas con el caporal de marines, Hector Salinas, y encontró mujeres, niños y ancianos que murieron cuando los marines arrojaron una granada en el interior de la casa”. “¿Qué diantres ha ocurrido, por qué no hay resistentes aquí?”, testificó el teniente Kallop que había preguntado. “Miré al caporal Salinas y parecía igual de impresionado que yo”.
Es importante tener presente que el teniente Kallop no hubiera estado impresionado si entre los muertos hubiera uno o más resistentes. Lo que hacía que la situación fuera problemática era que todas las víctimas eran claramente civiles y ello llevaba a la posibilidad de que [los soldados estadounidenses] no hubieran tenido que hacer una feroz persecución de ningún enemigo combatiente.
Sin embargo, más tarde el teniente Kallop decidió que ni siquiera esta situación implicaba un comportamiento erróneo por parte de sus solados después de interrogar al sargento de personal Frank D. Wuterich, que había dirigido la patrulla y había estado al mando de la acción militar: “El sargento Wuterich le había dicho que habían matado a la gente [que había en la casa] después de haberse acercado a a la puerta y haber oído el inconfundible sonido metálico de un AK-47 que está siendo preparado para disparar”. “Pensé que era acorde con las normas de combate porque el jefe de la escuadra pensó que estaba a punto de tirar abajo la puerta de una patada y encontrarse de bruces con un arma”, dijo el teniente Kallop. Según éste, los soldados estaba actuando de acuerdo con las normas de combate porque si el jefe de la escuadra “pensó” que iba a ser atacado (basándose en reconocer un ruido que había oído a través de una puerta cerrada), estaba autorizado, y era justificado, utilizar toda la fuerza letal de la patrulla (en este caso, una granada de mano), suficiente para matar a todas las personas que se hacinaban en el interior.
La diferencia crítica tiene que ver con la intencionalidad. El teniente capitán D. Frank, enviado poco después a investigar el incidente, explicó esta lógica: “Lo que ocurrió fue mala suerte, señor”, dijo el teniente Frank al fiscal de marines, teniente coronel Sean Sullivan, "pero yo no tenía ninguna razón para creer que lo que hicieron fuera intencionado".
Esto, traducido, significa que mientras los soldados crean sinceramente que su ataque podría capturar o matar a resistentes armados que, a su vez, podrían atacarlos a ellos, las normas de combate justifican su acción y, por consiguiente, no fueron culpables de ningún crimen. Noten ustedes que no se tuvieron en cuenta las demás alternativas. Los soldados podrían haber pensado que había muchas posibilidades de herir a civiles en esta situación y, por lo tanto, retirarse sin perseguir al resistente sospechoso. Esto hubiera permitido que estos escaparan, pero hubiera protegido a los habitantes de la casa. Esta opción no se tuvo en cuenta, aun cuando muchos de nosotros pensemos que dejar escapar a uno, dos o tres resistentes (en una ciudad repleta de ellos) puede ser aceptable en vez de correr el riesgo (y en esta caso, hacerlo efectivamente) de acabar con las vidas de 19 civiles.
Más adelante en las sesiones, el general de división Richard Huck, el oficial de mando al cargo de los marines en Haditha, subrayó estas normas de combate en términos más generales y “también ignoró la impensable opción de dejar escapar a los resistentes” cuando explicó por qué no había ordenado una investigación de la muertes: “Éstas ocurrieron durante una operación de combate y no era infrecuente que murieran civiles en dichas circunstancias. En mi imaginación vi fuego insurgente“, testificó Huck vía vídeo conferencia desde el Pentágono donde es vice-comandante asesor para planes, políticas y operaciones. “Pude ver cómo en esas circunstancias pueden morir 15 personas neutras”.
Para el general Huck y para otros comandantes en Iraq, desde el momento en que el “fuego de la resistencia o incluso, la amenaza del fuego de la resistencia” entró en escena (y efectivamente lo había hecho horas antes, cuando murió el soldado estadounidense), entonces las acciones sobre las que informaron los marines que habían sucedido en aquella casa de Haditha no sólo estaban justificadas (si los soldados habían informado de ellas honestamente), sino que eran ejemplares. Habían respondido de forma correcta en una situación de batalla y la muerte de “15 personas neutras” no era “infrecuente” en aquellas circunstancias.
Tengamos presente que Estados Unidos realiza unas mil patrullas al día [en Iraq], cifra que últimamente ha aumentado a cinco mil (si tenemos también en cuenta las patrullas del ejército iraquí). Según las estadísticas militares estadounidenses, de nuevo ofrecidas por el Brookings Institute, como resultado de estas patrullas se producen algo menos de 3.000 tiroteos al mes o algo menos de una media de cien al día (sin contar los otros aproximadamente 25 en los que se ve envueltos nuestros aliados iraquíes). La mayoría de ellos no producen 24 muertos iraquíes, pero las normas de combate que reciben nuestro soldados de “arrojar granadas de mano dentro de los edificios en los que se sospecha que hay resistentes, utilizar el máximo de arsenal contra los francotiradores y llamar a la artillería y a la fuerza aérea cuando haya una resistencia enconada” garantiza un aumento regular de la mortalidad.
Vale la pena indicar cómo se recogen en la prensa estadounidense estos acontecimientos, si es que se recogen. Ésta es, por ejemplo, una versión de Associated Press de las patrullas británico-estadounidenses en la provincia de Maysan, un bastión del ejército Mahdi: “Muy al sur, altos cargos iraquíes informaron de que unas 36 personas habían muerto en un duro combate nocturno que empezó cuando soldados británicos e iraquíes llevaron a cabo registros casa por casa en Amarah, un bastión de la militia chií ejercito Mahdi”.
Esta breve descripción formaba parte de un relato de cinco párrafos de los combates por todo Iraq, que era parte de una reseña bajo el titular “El ejército estadounidense e iraquí avanza sobre los resistentes”. Contiene relatos cortos de varias operaciones diferentes, ninguna de ellas presentada como acontecimientos importantes. Aquel día hubo unos cien combates y muchos de ellos provocaron muertos. ¿Cuántos? Basándonos en el artículo de The Lancert, podríamos establecer que aquel día, “y la mayoría de los días”, el incidente de Amarah representó quizá una décima parte de todos los iraquíes muertos por los estadounidenses aquel día. A lo largo del mes de junio, el total probable acumulado asciende a más de 10.000 muertos.
Durante las sesiones en relación a lo ocurrido en Haditha uno de los investigadores planteó la cuestión más amplia que emerge del sacrificio de tantos civiles por la causa de perseguir y atrapar resistentes en Iraq. El teniente Max D. Frank, el primer oficial que investigó las muertes lo caracterizó como “el desafortunado y no buscado resultado del hecho de que los residentes locales permitan a los combatientes resistentes utilizar hogares de familias para disparar a las patrullas estadounidenses de paso”. Utilizando una lógica similar el teniente primero Adam P. Mathes, el segundo comandante de la compañía implicada, argumentó en contra de pedir disculpas a los residentes locales por el incidente. Mathes defendió que en vez de ello debería hacer una advertencia a los residentes de Haditha en el sentido de que el incidente fue “un hecho desafortunado que ocurre cuando ustedes permiten a los terroristas utilizar sus casas para atacar a nuestros soldados”
El diccionario Merriam Webster define terrorismo como “actos violentos o destructivos (como bombardeos) cometidos por grupos para intimidar a la población”. El incidente de Haditha fue exactamente un acto terrorista en este sentido y fue uno de los aproximadamente cien al día que el teniente Mathes esperaba que iban conseguir que la población de Haditha y de otras ciudades de Iraq dejara de apoyar a los resistentes.

Rapsodia iraquí

12/07/2007
“El aprendiz se fue, y el amo está aquí. El estudiante se fue, y el maestro está aquí.

Amy Goodman/Sinan Antoon
Democracy now!
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Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
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El poeta y novelista nacido en Iraq, Sinan Antoon, se nos une en nuestro estudio Firehouse para discutir la ocupación de Iraq por EE.UU., su última novela: "I'jaam: An Iraqi Rhapsody" [I’jaam: Una rapsodia iraquí], poesía, y mucho más. Antoon dice: “Incluso si hay una retirada, va a ser una retirada al estilo israelí: de los centros urbanos a las bases militares... que han sido construidas en el país con millones y millones de dólares. Es el antiguo estilo colonial: cuando resulta demasiado costoso, se deja que los nativos se maten entre ellos, se deja que los nativos se vigilen entre ellos.”
TRANSCRIPCIÓN NO EDITADA
AMY GOODMAN: Ahora presentamos otra voz iraquí: Sinan Antoon, poeta, novelista y cineasta nacido en Iraq. Abandonó Iraq en 1991 después de la Guerra del Golfo Pérsico, actualmente enseña literatura árabe en la Universidad de Nueva York. Sus poemas y ensayos han sido ampliamente publicados en árabe e inglés. En el verano de 2003, Sinan volvió a Bagdad con un grupo de cineastas para co-dirigir “About Baghdad” [Sobre Bagdad] un aclamado documental sobre Iraq bajo la ocupación estadounidense. Su novela “I’jaam: An Iraqi Rhapsody” fue recientemente publicada en inglés, y una colección de su poesía fue también publicada en junio, llamada “The Baghdad Blues [Los blues de Bagdad]. Es miembro del comité editorial de Middle East Report. ¡Bienvenido a Democracy now!, Sinan Antoon!
SINAN ANTOON: Gracias por recibirme.
AMY GOODMAN: Cuando escucha a sus compatriotas hablando sobre la ley del petróleo ¿qué piensa?
SINAN ANTOON: Bueno, francamente, me da esperanzas, porque incluso bajo terribles condiciones y una ocupación militar, esa gente está combatiendo y organizándose realmente para resistir lo que yo pensaría sería el último clavo en el ataúd iraquí, esa ley del petróleo, porque con toda la destrucción de la infraestructura y el daño a la vida humana y material en Iraq, lo que le queda a Iraq, si algo le queda, son las reservas petrolíferas para el futuro, para reconstruir el país. Y si eso se le dan a las corporaciones extranjeras no quedan esperanzas para los iraquíes y para las generaciones futuras. Así que estoy orgulloso – y creo que todo ser humano, ciudadano de este mundo, debería sentirse orgulloso – de esa gente que, bajo condiciones terribles y difíciles, luchan contra esas poderosas corporaciones petroleras y EE.UU. con todo su poderío.
AMY GOODMAN: ¿Qué siente cuando contempla a su propio país desde lejos?
SINAN ANTOON: Quiero decir, es devastador, incluso para alguien que – es decir, no soy nacionalista, pero pienso que todo ser humano con una conciencia debería sentirse realmente entristecido por lo que está sucediendo, porque se trata de un país que ha sufrido tanta violencia y ha pasado por guerras que fueron patrocinadas por el así llamado mundo civilizado. Y no es que haya alguna linearilidad en la historia que lleve a que se pueda esperar justicia alguna de la historia, pero es simplemente demasiado, pienso, que un pueblo haya tenido que pasar por algo semejante en las últimas tres décadas.
Pero sólo quiero señalar que las tragedias por las que están pasando ahora mismo los iraquíes, por cierto, fueron complicadas por la última invasión. Pero comenzaron hace mucho tiempo, y es importante que los ciudadanos estadounidenses comprendan que la responsabilidad de EE.UU. se origina hace mucho tiempo, en el apoyo a la toma del poder por los baazistas en Irak, también en el apoyo al régimen de Sadam cuando construía su reino de terror y destruía vidas iraquíes durante la Guerra Irán-Iraq. De modo que 2003 y la invasión representan la culminación de una larga política que se ha desarrollado durante tres décadas.
AMY GOODMAN: ¿Puede responder a los que dicen: “Va a decir que a Iraq le iba mejor bajo Sadam Husein”?
SINAN ANTOON: Había esperado no tener que decir algo semejante, pero si se quiere llegar a la pregunta de si / o, a la que ahora estamos acostumbrados, desde luego la vida fue mejor bajo Sadam Husein que ahora. Eso no significa que yo o los que lo dicen estemos a favor de la dictadura.
Pero la realidad es que los ciudadanos y seres humanos de a pie, la mayoría quisiera vivir como, sabe – con electricidad, con los servicios básicos, con agua, con policía, con orden en la calle. La mayoría de la gente, si tiene la alternativa vivirá bajo la dictadura, mientras tenga electricidad y agua y sepa donde están las líneas rojas – bajo Sadam, la gente sabía qué hacer para seguir en vida. No organizarse políticamente, por supuesto. No decir nada contra el régimen. Se puede llevar una vida relativamente segura, es decir, si no se tiene ambiciones políticas y si no se dice nada.
Pero ahora, es un colapso y un caos totales. Basta con caminar por la calle y te matan. Así que, por supuesto, la vida era mejor bajo Sadam Husein. Eso tampoco significa que Sadam haya sido mejor, pero bajo Sadam Husein había algo llamado el Estado iraquí. Quiero subrayar que lo que hizo EE.UU. no fue sólo derrocar a Sadam – eso fue un subproducto – destruyó el Estado iraquí, algo que se construyó en ochenta y cinco años, con todas sus instituciones y todo. Todo eso no fue el producto de Sadam. Sadam fue un recién llegado. Lo que EE.UU. hizo fue destruir todo un Estado, toda una infraestructura, todas las instituciones, de modo que allí, por cierto, la vida era mejor cuando existía un sistema que funcionaba.
AMY GOODMAN: ¿Y su reacción ante proposiciones, como las del senador Biden, el candidato presidencial demócrata, de dividir Iraq, de dejar de lado el que se mantenga unido, que haya un sitio de los chiíes, un sitio de los suníes, un Kurdistán?
SINAN ANTOON: Incluso escribí un artículo sobre eso. Ante todo, no corresponde al senador Biden o a algún otro senador que vengan a decirles a los iraquíes cómo deberían vivir sus vidas o que deben dividir su país. Eso para comenzar.
Luego viene el problema de esa perspectiva de suníes, chiíes y kurdos. Ha sido repetido hasta la saciedad así que ahora parece real. El hecho es que esas categorías no son categorías en funcionamiento. Son el producto de la visión imperialista de Iraq de EE.UU. Lamentablemente, desde la invasión y debido al sistema político impuesto por Bremer, convirtieron esas identidades étnico-religiosas en identidades políticas, porque introdujeron el sistema de cuotas en el consejo gobernante. Pero hace diez o quince años, la gente no se definía primordialmente como suníes o chiíes o kurdos. Había otro tipo de identificaciones.
Pero la destrucción del tejido social de Iraq bajo las sanciones y el vacío político creado por el derrocamiento de un régimen y luego el sistema político impuesto por Bremer – y los medios también repetían lo mismo sobre kurdos, suníes y chiíes, sin consideración por las diferencias de clases, diferencias urbanas y rurales – tomemos, por ejemplo, a los chiíes. No es que todos los chiíes quieran lo mismo. Los chiíes de clase media en Najaf quieren algo diferente de los oprimidos en Sadr City.
Pero lo más importante es que no corresponde al senador Biden, que sabe muy poco sobre Iraq, que venga a decirles a los iraquíes cómo han de dividir y gobernar su país.
AMY GOODMAN: Cuando usted volvió de Iraq y vino a nuestro estudio – creo que fue en mayo de 2004 – hablamos de su viaje a Bagdad, la primera vez que había vuelto desde que partió de Iraq después de la Guerra del Golfo Pérsico. Forma parte de lo que quería decir.
SINAN ANTOON: Realmente fue muy chocante ver la destrucción real, no sólo por la guerra, sino, para mi, lo más dañino – y es lo que también dice mucha gente en nuestra película – es la destrucción del tejido social de Iraq. Realmente, fue la destrucción de la estructura de la sociedad iraquí, que básicamente había existido durante mucho tiempo, comenzada por Sadam con la ayuda de EE.UU., pero el factor crucial, crucial fueron los trece años de sanciones, que realmente llevaron a Iraq al extremo, así que la guerra fue el golpe final. Y para mí, fue especialmente deprimente ver lo exhaustos y destruidos que están los iraquíes. Quiero decir, siguen siendo fuertes, por lo menos lo eran cuando estuvimos allá, y querían reconstruir el país. Pero, realmente, la gente está verdaderamente exhausta.
AMY GOODMAN: Sinan Antoon, hace tres años, mayo de 2004. ¿Qué piensa hoy?
SINAN ANTOON: Bueno, lamentablemente, están aún más exhaustos, e incluso muchos de nosotros, o la mayoría de los que estábamos contra la guerra, pensábamos que tal vez algo positivo resultaría como un subproducto de la situación allá, no por lo que estaba haciendo EE.UU., sino por los iraquíes. Pero no pienso que se ha permitido que los iraquíes aprovechen alguna esperanza, y pienso que se les ha despojado de todo. Quiero decir, basta con mencionar que tres millones de iraquíes han abandonado Iraq en los últimos tres años para ir a los países vecinos...
AMY GOODMAN: ¿De cuántos?
SINAN ANTOON: De 26 millones. Y tres millones, por lo menos, ya se habían ido en los años noventa por las draconianas sanciones, que, a mi juicio, fueron incluso peores que la guerra. De modo que todo el que puede irse se va del país, porque la vida es realmente insoportable. Quiero decir, ir a comprar comestibles, según leo en los sitios iraquíes en la Red, es un inmenso desafío, ir a comprar comestibles sin que te disparen.
AMY GOODMAN: “I’jaam: Una rapsodia iraquí.” ¿Qué significa “I’jaam”?
SINAN ANTOON: Es una palabra con un doble significado: significados antitéticos, que tiene que ver con la escritura árabe, porque inicialmente la escritura árabe no llevaba puntos, aunque muchas de las letras tenían uno o tres puntos. Inicialmente, no se escribían realmente los puntos y podían comprenderse por el contexto y la estructura. Y después, para evitar la ambigüedad en la lectura, algunos sugirieron que deberían escribirse los puntos, y porque los puntos fueron tomados de una lengua extranjera, que en la época era arameo, los puntos llegaron a tener dos dobles significados. Uno de ellos es elucidante y aclara algo, pero también, como fue prestado de una lengua extranjera, llegó a significar que se convertía algo en ambiguo.
Y tiene que ver con la premisa de la novela: que un manuscrito es hallado en una de las prisiones, sin puntos, y al parecer fue escrito por un prisionero, y piden a alguien del personal de seguridad que agregue los puntos y que descifre lo que pensaba el prisionero, pero, por cierto, como hay muchos juegos de palabras y ambigüedad, el intento del representante del Estado por comprender lo que decía el prisionero representa también un desafío.
AMY GOODMAN: Es una novela sobre un prisionero bajo Sadam Husein.
SINAN ANTOON: Sí.
AMY GOODMAN: Cuéntenos su historia.
SINAN ANTOON: Yo sólo quiero decir en primer lugar, prologo, que me es importante en primer lugar como novela, pero también durante los años ochenta durante el clímax de la opresión de los iraquíes por Sadam, los que estábamos en Iraq nos sentíamos verdaderamente solos, porque no era un problema mundial. Ahora está en boga. Todos hablan de los pobres iraquíes y cómo sufrieron bajo Sadam. Pero mientras ocurría el sufrimiento, todo el mundo que se llama civilizado ayudaba y secundaba a Sadam. De modo que ése fue el impulso para escribir esta historia.
Es básicamente sobre – el narrador es llevado a la prisión por el personal de seguridad, pero no sabe por qué motivo lo llevan. Y luego lo torturan, y uno de los guardias le da papel y le dice que escriba. De modo que primero tiene miedo, porque piensa que es un truco para torturarlo aún más, pero luego piensa que si escribe en árabe sin puntos, sólo él podrá comprender, y nadie podrá implicarlo. Así que su intento de reconstruir en cierto modo su memoria y también de pensar en estar afuera de la prisión y en cierto modo de conservar su cordura dentro de la prisión, lo que, como sabemos, es el mayor desafío para muchos prisioneros mientras están en la prisión y tratan de resistir el intento de quebrantarlos en tantos terrenos.
AMY GOODMAN: Por lo tanto usted escribe ese libro ahora, durante esta guerra, sobre Sadam Husein, la situación en aquel entonces y la brutalidad de entonces. ¿Qué pensaba, mientras miraba televisión y veía ahora el antiguo Abu Ghraib, conocido por la tortura bajo Sadam?
SINAN ANTOON: Debo señalar que la novela fue terminada antes de la guerra y publicada en árabe. Sólo apareció después en inglés.
Sabe, la declaración más elocuente que he escuchado sobre todo el asunto fue de alguien que caminaba por la calle en Bagdad cuando estábamos filmando y nos vio entrevistando y preguntando a la gente, y dijo una cosa que aparece en la película. Y dijo, sabe: “El aprendiz se fue, y el amo está aquí. El estudiante se fue, y el maestro está aquí.” Y eso lo resume todo.
Quiero decir: no quiero igualar la dictadura con la ocupación militar, pero desde el punto de vista de la mayoría de los iraquíes, la gran mayoría de los iraquíes, las cosas sólo han empeorado. Y cito a otro iraquí que dijo: “Todo lo que era bueno, lo que había de bueno en el sistema, fue destruido por EE.UU., todo lo que era terrible fue exacerbado.” Y eso es lo que les ha pasado a los iraquíes.
Y Abu Ghraib es un gran ejemplo. Quiero decir, ahí tenemos el símbolo de la opresión de Sadam, y mire lo que sucedió. La gran democracia, el fanal para las naciones, hizo lo mismo que Sadam. Y es más terrible, porque Sadam fue un dictador y nunca tuvo la pretensión de ser un demócrata o de respetar los derechos humanos. Pero es más atroz que EE.UU. aplique las mismas prácticas.
Y sólo debiera subrayar que mientras filmábamos en Bagdad, hubo informes en la prensa árabe sobre atroces incidentes en Abu Ghraib, y fuimos allí a filmar, pero los soldados de EE.UU. no nos dejaron entrar. Y recuerdo que dijimos, el equipo, que algo terrible debía estar sucediendo en el interior si no nos permitían entrar y filmar.
AMY GOODMAN: Estamos hablando con Sinan Antoon. Han sido publicadas traducciones al inglés de “I’jaam: An Iraqi Rhapsody,” y de su libro “The Baghdad Blues,” que es una recopilación de su poesía. Uno de sus poemas es “A Prism: Wet with Wars” [Un prisma: empapado de guerras”. Háblenos de ese poema.
SINAN ANTOON: El poema fue escrito en Bagdad en febrero de 1991. Se trata de otra guerra olvidada, en su mayor parte. Sabe, después de la invasión de Kuwait de Sadam, hubo el así llamado Escudo del Desierto, que después fue convertido en Tormenta del Desierto. Y aunque la mayoría de nosotros, los iraquíes, también comprendíamos que tal vez Sadam debería ser expulsado de Kuwait, lo que ocurrió fue un masivo bombardeo y la destrucción total de la infraestructura iraquí ya en 1991. Escribí ese poema en el refugio, que ni siquiera era un refugio – era un sótano – mientras nos bombardeaban durante veinticuatro horas al día durante casi dos meses, y sin saber si íbamos a sobrevivir o no. Así que habla del dolor y de lo absurdo de la guerra.
AMY GOODMAN: ¿Qué edad tenías?
SINAN ANTOON: Tenía veintidós años.
AMY GOODMAN: ¿Puedes leer un poema de “The Baghdad Blues”?
SINAN ANTOON: Tal vez leeré ése, en realidad: “A Prism: Wet with Wars,” que fue el título de la colección árabe: “A Prism: Wet with Wars”:
este es el capítulo de
devastación
que es nuestro oasis
un ángulo en el que se entrecruzan las guerras
tiranos se acumulan alrededor de nuestros ojos
en la galería de los grilletes
hay suficiente sitio para aplausos
aplaudamos
otra tarde sube por
las velas de la ciudad
cascos tecnológicos aplastan la noche
masacran a la gente en ondas breves
pero la radio vomita declaraciones crueles
y nos insta a
aplaudir
con un esqueleto de paraguas ardientes
recibimos esta lluvia
un dios duerme sobre nuestra bandera
pero el horizonte no tiene profetas
tal vez vengan si
aplaudimos
aplaudamos
bautizaremos a nuestros niños con humo
araremos sus lenguas
con flagrantes canciones de guerra
o resoluciones de la ONU
les enseñaremos a rebuznar consignas
y los dejaremos junto a pezones ardientes
en un estrago inminente
y aplaudiremos
antes de tejer un otoño para tiranos
debemos cruzar esta galaxia de alambradas de púas
y repetir continuamente
¡FELIZ AÑO NUEVO!
AMY GOODMAN: Sinan Antoon, poeta, novelista, cineasta, profesor. Su libro de poesía se llama “The Baghdad Blues.” Su novela recientemente traducida al inglés se llama “I’jaam.”
Quería preguntarle sobre el discurso del 4 de julio del presidente Bush. Lo pronunció en West Virginia ante la Guardia Nacional Aérea. Dijo: “Nuestra primera celebración del Día de la Independencia tuvo lugar en medio de la guerra, una lucha sangrienta y difícil que no terminaría durante seis años más, antes de que EE.UU. terminara por lograr su libertad. Más de dos siglos más tarde, es difícil imaginar que la Guerra Revolucionaria haya terminado de otra manera, pero en aquel entonces la victoria de EE.UU. estaba lejos de ser segura.”
SINAN ANTOON: Es ridículo. Y no es que los presidentes sean necesariamente siempre más inteligentes, pero es sorprendente por eso – la analogía es deficiente, porque como señalara una carta en el New York Times, fueron los insurgentes los que ganaron la guerra - ¿verdad? – contra la ocupación británica. Así que es un ejemplo erróneo.
AMY GOODMAN: Sigue diciendo: “Los que portan uniforme son los sucesores de los que abandonaron sus horquillas y tomaron sus mosquetes para luchar por la libertad. "Como aquellos primeros patriotas, ustedes están luchando una guerra nueva y sin precedentes, exponiendo sus vidas y su honor para defender nuestra libertad y nuestro estilo de vida. En esta guerra, las armas han cambiado y también nuestros enemigos, pero una cosa sigue siendo la misma: los hombres y mujeres de la Guardia están listos para colocarse el uniforme y combatir por EE.UU.”
SINAN ANTOON: Bueno, ¿que puedo decir? Quiero decir, como dije, es tragicómico, porque es un ejemplo deficiente. Pero también, sabe, los estadounidenses que combatieron contra la ocupación británica no combatieron con la ayuda de soldados extranjeros, como es la situación en Iraq actualmente. Y los iraquíes combaten actualmente contra la ocupación de EE.UU. de muchas, muchas maneras. Desde luego, en EE.UU., en los medios dominantes, nos concentramos más en los atentados suicidas y en las actividades terroristas, pero hay numerosos incidentes a diario en los que hombres y mujeres iraquíes luchan contra las tropas de EE.UU. y la ocupación extranjera, lo que es un derecho universal, así que si el presidente Bush tiene razón, él es el único que clava – que coloca el último clavo en su propio ataúd, porque tarde o temprano, como siempre ha sido el caso, los militares de EE.UU. tendrán que irse de Iraq, porque los iraquíes, como los demás seres humanos, no lo aceptarán.
AMY GOODMAN: Si usted estuviera a cargo, si fuera presidente de EE.UU. ¿qué haría ahora?
SINAN ANTOON: Nunca lo quisiera para mí, pero ante todo sería una disculpa, un reconocimiento de los errores y una disculpa, no sólo a los iraquíes, sino a todo el mundo, por lo que ha sucedido y lo que se ha hecho y por todas las mentiras, y luego una rápida retirada de Iraq lo antes posible, pero también un programa internacional para reconstruir Iraq y compensar a los iraquíes por toda la destrucción que les ha sido infligida y todo el dinero que se les ha robado, especialmente durante los últimos tres años.
AMY GOODMAN: ¿Cómo quedará Iraq si se van los soldados de EE.UU.?
SINAN ANTOON: Por desgracia, por numerosas razones, la mayoría relacionadas con los últimos tres años, si y cuando se van los soldados de EE.UU., va a haber más de lo mismo. Habrá caos, porque allá no tenemos un sistema intacto u organizado. Tomará tiempo para solucionar todas las complejidades y para que las fuerzas se cristalicen.
Pero sólo quiero agregar que se nos ha embrollado en este debate sobre la retirada. ¿Sabe qué más? Incluso si hay retirada, será una retirada al estilo israelí, de los centros urbanos a las bases militares. La mayoría de la gente, demócratas y republicanos, dice que nos quedaremos allá durante diez o cincuenta o sesenta años. Así que todo el habla sobre la retirada es sólo para engañar al pueblo estadounidense. Es una retirada de los centros urbanos a las bases militares que fueron construidas en ese país con millones y millones de dólares, y para dejar que los nativos se maten entre ellos. Es el antiguo estilo colonial: cuando resulta demasiado costoso, se deja que los nativos se maten entre ellos, se deja que los nativos se vigilen entre ellos.
AMY GOODMAN: ¿Sigue en Iraq su familia?
SINAN ANTOON: No, la mayor parte de mi familia, la gran mayoría, se ha ido.
AMY GOODMAN: ¿Tiene planes de volver?
SINAN ANTOON: Nosotros, con mis compañeros de In-Counter Productions, hicimos la primera película, he estado deseando volver a Iraq, pero es evidente que es realmente peligroso e incluso es muy caro volver a Iraq, porque no queremos que nos maten, y actualmente es tan fácil que lo maten a uno.
AMY GOODMAN: Y esa fuerza internacional que usted ve si EE.UU. se fuera, ¿quién la encabezaría, Naciones Unidas?
SINAN ANTOON: Naciones Unidas, pero debería haber participación de no-europeos, países islámicos, porque, francamente, los iraquíes nunca han tenido motivos para confiar en tropas anglo-estadounidenses. Es ridículo. El recuerdo del colonialismo británico está tan fresco en las mentes de los iraquíes. Los británicos se fueron de Iraq en 1958. ¿Y por qué iban a confiar los iraquíes en las mismísimas fuerzas que apoyaron a Sadam Husein y apoyaron las sanciones que los destruyeron? E incluso si quedara una brizna de confianza en EE.UU. o en el Reino Unido, incluso si existiera, fue perdida después de 2003. Así que no les queda ninguna credibilidad. Idealmente, Iraq debería ser entregado a la ONU o a un sistema internacional – sé que la ONU tiene muchos problemas y que el sistema internacional tiene muchos problemas, pero a los iraquíes les iría mejor con un sistema internacional que con EE.UU.
AMY GOODMAN: Lo dejaremos aquí, Sinan Antoon, muchas gracias por estar con nosotros, autor de “I’jaam: An Iraqi Rhapsody,” y su último libro de poesía llamado “The Baghdad Blues.”
http://www.democracynow.org/article.pl?sid=07/07/06/1359238

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