2/4/09

EL LARGO ADIOS

LOS DIRIGENTES MAS IMPORTANTES DE LA POLITICA ARGENTINA Y MILES DE SIMPATIZANTES PASARON POR EL CONGRESO
El día que desfilaron
Miles de personas desfilaron por el Congreso para despedir a Raúl Alfonsín. Entre ellos, funcionarios nacionales, internacionales y provinciales y los dirigentes de casi todos los partidos
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Opinan: J. M. Pasquini Durán, Osvaldo Bayer, Chacho Alvarez, Martín Granovsky, Lula, Felipe Calderón, Ricardo Lagos, Alan García, James Carter, José Luis Rodríguez Zapatero, Bernard Kouchner, José Miguel Insulza, Hermes Binner, Daniel Scioli, Agustín Rossi, Justo Laguna, Leopoldo Moreau, Carlos Heller, Luis D’Elía, Juan Schiaretti, Hugo Biolcati, Jorge Cassaretto, Julio Strassera
El día que desfilaron veinticinco años de historia
Estuvieron los ex presidentes desde el retorno democrático y los representantes más importantes de todos los partidos políticos. También viajó Tabaré Vázquez y hubo dos ex mandatarios de Brasil. Hoy lo despiden con una ceremonia.

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Por Miguel Jorquera
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El Salón Azul del Senado fue centro ayer de un desfile incesante de dirigentes políticos y simpatizantes.
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Podría decirse que en pocas horas desfilaron ante su féretro 25 años de historia. Los personajes más notorios de la política argentina desde el regreso de la democracia pasaron por el Congreso para despedir a Raúl Alfonsín. Prevaleció un sentimiento de congoja ante la muerte del primer presidente democrático tras la retirada de la dictadura que instaló en el país el terrorismo de Estado. Por el Salón Azul del Senado pasaron los ex presidentes Néstor Kirchner, Fernando de la Rúa, Carlos Menem y hasta el interino Eduardo Duhalde. También ministros y funcionarios del gobierno de Cristina Fernández y de todos los que la precedieron desde 1983; actuales y ex gobernadores; legisladores nacionales, miembros de la Corte Suprema y de quienes conformaron la Cámara Federal que juzgó a las tres primeras juntas militares. Tampoco faltaron el presidente uruguayo Tabaré Vázquez y su antecesor Julio María Sanguinetti, y los ex presidentes brasileños Fernando Henrique Cardoso y José Sarney.

Poco antes de las diez, cuando se abrieron al público las puertas del Congreso, el vicepresidente Julio Cobos y el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, encabezaban la fila de granaderos que trasladaron el féretro de Alfonsín hasta la capilla ardiente montada en el Salón Azul del Senado. El hijo del ex presidente y dirigente radical Ricardo Alfonsín recibió las condolencias: allí lo esperaban el titular de la UCR, Gerardo Morales, el senador Ernesto Sanz y otros legisladores radicales, además del socialista Rubén Giustiniani y el kirchnerista Miguel Pichetto. Ricardo Alfonsín saludó a todos y hasta se estrechó en un abrazo con el jefe de la bancada de diputados K, Agustín Rossi.

Ya estaba allí Duhalde, que conversó con Cobos y un largo rato con su ex ministro de Economía Roberto Lavagna. El jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, fue uno de los pocos que trabaron conversación con un solitario De la Rúa, a quien acompañó como funcionario del PAMI durante su corto gobierno. Mauricio Macri y Gabriela Michetti llegaron en tándem junto a los más tempraneros. Detrás de las pocas coronas que se instalaron en el Salón Azul, Macri charló amistosamente con el dirigente radical Enrique “Coti” Nosiglia, ex ministro del Interior de Alfonsín.

Durante la mañana también desfilaron varios ministros del gabinete nacional: el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y los ministros Aníbal Fernández, Carlos Tomada, Graciela Ocaña y Nilda Garré. Todos rescataron su “trayectoria militante”, la “tozudez” para defender sus principios y su valentía para ser “políticamente incorrecto”. Una frase que repitió luego Kirchner cuando –junto a otros ministros y funcionarios– visitó por la tarde la capilla ardiente (ver página 5).

Uno a uno también llegaron, con más canas y menos pelos, los fundadores e integrantes de la Junta Coordinadora radical que acompañaron el proceso que llevó a Alfonsín al gobierno, que formaron parte de él y que por un tiempo amagaron transformarse en sus herederos dentro de la UCR: Luis “Changui” Cáceres, Federico Storani, Marcelo Stubrin, Leopoldo Moreau, Jesús Rodríguez y Nosiglia. Moreau –que durante gran parte de la mañana reemplazó a la familia de Alfonsín junto al féretro– tenía asignada junto a Storani la compleja tarea de armar la lista de oradores en el homenaje que se le hará hoy al ex presidente.

El ex canciller Dante Caputo no pudo contener el llanto frente al cuerpo inerte de Alfonsín con la banda y el bastón presidenciales. Rodolfo Terragno tampoco retuvo su emoción. Entre otros funcionarios que integraron la gestión del ex presidente estuvieron Juan Sourrouille, Carlos Becerra y Raúl Alconada Sempé.

Carlos Menem y su hermano Eduardo llegaron pasado el mediodía con poca compañía. El ex presidente abrazó a Ricardo Alfonsín, pero otros radicales evitaron extenderle la mano. Menem se persignó y besó la frente de Alfonsín. Otras figuras del menemismo eligieron distintos horarios: Miguel Angel Toma y Carlos Corach pasaron durante la mañana. El ahora empresario José Luis Manzano, jefe del bloque de diputados opositores durante el alfonsinismo, lo hizo avanzada la noche.

Cada tanto, un aplauso retumbaba bajo la cúpula del Congreso, al que también se plegaban los visitantes especiales. En distintos momentos estuvieron presentes gobernadores peronistas como Daniel Scioli –quien pasó junto a su esposa Karina Rabolini y parte de su gabinete–, el salteño Juan Manuel Urtubey, el mendocino Celso Jaque y el sanjuanino José Luis Gioja; el radical K santiagueño Gerardo Zamora y el radical correntino, ahora cobista, Arturo Colombi. También ex gobernadores como Eduardo Angeloz –frustrado candidato radical a suceder a Alfonsín en la presidencia– y Antonio Cafiero, de estrecha relación con el ex presidente. Dirigentes y personalidades de todos los partidos políticos rindieron su homenaje a Raúl Alfonsín. Elisa Carrió llegó al Salón Azul acompañada por el candidato a diputado Alfonso Prat Gay y el jefe del bloque de diputados de la Coalición Cívica, Adrián Pérez. Carrió le tomó la mano a Alfonsín, mientras Prat Gay se mantenía un par de pasos atrás. Luego, Lilita habló largamente con los familiares de Alfonsín en el Salón Arturo Illia del Senado y se retiró sin hacer declaraciones.

Legisladores del SI –entre quienes se veía al emocionado ex dirigente de la juventud radical Carlos Raimundi–, del socialismo y el macrismo llegaron hasta la capilla ardiente. Lo mismo que el ex jefe de Gobierno de la Ciudad Aníbal Ibarra y su hermana y diputada Vilma Ibarra, la ex ministra de la Alianza Graciela Fernández Meijide, el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, los socialistas K Ariel Basteiro y Oscar González y la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

Tabaré Vázquez llegó a media tarde desde Montevideo (ver página 5). Sanguinetti, Cardoso y Sarney estuvieron durante la mañana. Lo mismo que los miembros de la Corte Elena Highton de Nolasco, Carmen Argibay y Juan Carlos Maqueda. Dos de los camaristas que juzgaron a las juntas militares, Carlos Arslanian y Ricardo Gil Lavedra, permanecieron largo tiempo juntos frente al féretro del ex presidente.

Los dirigentes de la Mesa de Enlace agropecuaria también pasaron por el Congreso. El titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, derramó palabras elogiosas hacia Alfonsín, evitando cualquier mención a aquella estruendosa silbatina que recibiera el ex presidente en una recordada ceremonia inaugural de la Rural.

El desfile no se detuvo durante toda la jornada y el relajamiento de los controles obligó a media tarde a cerrar las puertas del Congreso para descongestionar. Por esas horas, Tula, el famoso bombista de los actos peronistas, tomaba un café junto a dirigentes de distintos partidos. Por la noche, los salones seguían abarrotados y empezaban a llegar viejos militantes de los comités radicales de todo el país, que buscaban desesperados a algún legislador conocido para conseguir el salvoconducto que les permitiera despedir a Alfonsín.
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Homenaje en las escuelas

El Ministerio de Educación convocó a las escuelas de todo el país a recordar mañana a Raúl Alfonsín. “Su figura fue ejemplo y garantía de los principios democráticos y la defensa de los derechos humanos”, destacó el ministro del área, Juan Carlos Tedesco. Su par porteño, Mariano Narodowsky, tuvo una iniciativa similar y resolvió que el lunes se hagan jornadas de “reafirmación del compromiso ciudadano con la democracia en todas las escuelas de la Capital Federal”. El Correo Argentino, por su parte, emitirá un sello postal en homenaje a Alfonsín, que circulará dentro y fuera del país, con el propósito de destacar su figura “comprometida con los valores de la democracia”. “Será un homenaje a quien fuera el primer mandatario electo por voto popular del actual proceso democrático argentino”, explicó el Correo Argentino en un comunicado firmado por su titular, Eduardo Di Cola. Consignó también que el homenaje es “una más de las diversas formas en que quedará expresada la dedicación permanente que Alfonsín entregó a favor de las instituciones democráticas de la Nación”.
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Por Alejandra Dandan
RA
Por J. M. Pasquini Durán
Reflexiones sin demagogia
Por Martín Piqué
El valor de la política
Por Martín Granovsky *
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Página/12 Web - Argentina/02/04/2009

Admisiones impensadas

Por Juan Gelman
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Barack Obama anunció oficialmente su plan de guerra para los próximos años. No dijo cuántos. “La capacidad de los extremistas en Pakistán de desestabilizar a Afganistán es cosa probada –dijo– y, a la vez, la insurgencia en Afganistán alimenta la inestabilidad en Pakistán. La amenaza que Al Qaida constituye para EE.UU. y nuestros aliados en Pakistán –incluida la posibilidad de que los extremistas obtengan material fisible– es absolutamente real. Sin una acción más eficaz contra esos grupos en Pakistán, Afganistán padecerá una inestabilidad continua” (
http://www.whitehouse.gov/, 27/3/09). Este argumento nuclear suena a ritornello busheano.

El gobierno W. B. repitió incansablemente que Saddam podía tener armas nucleares y no se cansó de subrayar el peligro que esto entrañaría si cayeran en manos de terroristas ansiosos de bombardear con ellas Nueva York. Hace un año, el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, señaló que las casi 40 bombas nucleares de Pakistán estaban bien guardadas y que la posibilidad de que pasaran a manos de Al Qaida era más bien escasa (Reuters, 8/4/08). Por otra parte, las bombas nucleares están dotadas de tales mecanismos de precisión que el menor error en su manejo las anula. Hay que tener un entrenamiento especial para evitarlo y no parece que los al qaidanos lo posean.

Obama precisó los fundamentos de su empeño: “... Al Qaida y sus aliados –los terroristas que planearon y sustentaron los ataques del 11/9– están en Afganistán y Pakistán. Múltiples estimaciones de inteligencia han advertido que Al Qaida se prepara activamente para atacar territorio de EE.UU. desde sus santuarios en Pakistán. Y si los talibán derriban al gobierno afgano, ese país volverá a ser una base de los terroristas que quieren matar a tantos conciudadanos nuestros como puedan”. Cabe recordar que la planificación del atentado contra las Torres Gemelas se llevó a cabo en Hamburgo y en reuniones realizadas en Malasia, Florida y Maryland. Insuflar el miedo para justificar una guerra necesita de estos y otros artificios que W. Bush y sus adláteres propinaron a la opinión pública de EE.UU. y del mundo para invadir a Irak.

Casi 30 mil efectivos norteamericanos se sumarán a los que ya combaten en Afganistán y unos 50 mil permanecerán en Irak cuando finalice “la retirada” prometida por Obama en su campaña electoral. EE.UU. no va a disminuir su inversión guerrera, que ha batido ya todos los records desde la Guerra Mundial II. Datos de la Government Accountability Office (GAO, por sus siglas en inglés), encargada de supervisar los gastos del Ejecutivo, indican que el Pentágono ha desembolsado 685.000 millones de dólares desde el 2001 para las guerras en curso y operaciones “antiterroristas” en el Cuerno de Africa y las Filipinas (Reuters, 30/3/09). También para el logro de armas nuevas como el caza F-22, que no cuesta demasiado: apenas 400 millones cada aparato (The New York Times, 31/3/09). La crisis económica no castiga al complejo militar-industrial, como lo bautizara el general Eisenhower.

El belicismo es la ideología dominante de la Casa Blanca, como es notorio: ocupa el 48 por ciento de los gastos militares del planeta. Le siguen Europa con el 20 por ciento, China con el 8, Rusia con el 5 (por ahora) y América latina con el 3 por ciento (
www.gao.gov). Esos gastos constituyen el 54 por ciento del presupuesto nacional estadounidense del 2009, contra 6,2 para educación y 5,3 para salud pública, proporciones que no se observan en ningún otro país de la Tierra. El viejo dicho dice que quien quiera la paz debe prepararse para la guerra. EE.UU. prepara guerras, no más.

Inmediatamente después de asumir la presidencia, B. O. fue más lejos que W. y aumentó el número y la intensidad de los ataques de aviones no tripulados contra las áreas tribales paquistaníes que limitan con Afganistán (The New York Times, 20/2/09). Los mandos militares se proponen ahora bombardear otras zonas, por ejemplo Quetta, capital de la provincia de Beluchistán, y sus alrededores (The New York Times, 17/3/09). Esto provocaría ásperas reacciones de los paquistaníes: Quetta es una ciudad y no el territorio de pashtunes alejado del centro del país.

Obama habló con cierto descuido en el programa Face the Nation del lunes pasado: prometió que continuaría lanzando ataques en Pakistán, pero sólo después de consultar con el gobierno de Islamabad, y declaró que la nueva estrategia que los incluye “no modifica el reconocimiento de Pakistán como un Estado soberano” (
www.cbsnews.com, 30/3/0). Pareciera que la cuestión de la soberanía se entiende de diferentes maneras. O está definitivamente herrumbrada.
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Página/12 Web - Argentina/02/04/2009

inSurGente

¡Vean señores… vean!
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Zapatero busca desesperadamente la mano de Obama
Comienzan a generalizarse las manifestaciones anticapitalistas en todo el mundo, apuntando certeramente a la quiebra del sistema, a la necesidad de juzgar y encarcelar a todos los culpables económicos y políticos del desastre -empezando por las voces dominantes en la conferencia de Londres, que tienen la impertinencia y la osadía de repetir el mismo guión que en Washington ante decenas de millones más de parados-; y al desprecio que supone la fantástica puesta en escena, en todo el mundo crece la angustia y la furia de los trabajadores./ Zapatero, que busca desesperadamente un apretón de manos con Obama, parece un “pollito mojado y abandonado” en presencia de los lobos. Ante los medios de comunicación españoles casi convence con su énfasis resolutivo; su gesto de líder concentrado, convencido, y confiado; y su “radicalismo de la nada”.
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Haga clic en el titular para acceder a la noticia completa
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inSurGente/02/04/2009

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Rebelión/02/04/2009

“Un evidente fracaso neoliberal”

LA DECLARACION FINAL DEL G-20 PONDRA DISTANCIA DE LA ACTUAL POLITICA, DIJO CRISTINA
La presidenta argentina adelantó que se limaron asperezas entre países centrales. Fuerte apoyo al rol del Estado.
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Por David Cufré
Desde Londres

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Encuentros protocolares y debates previos a la Cumbre del G-20.
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Los presidentes de los países del Grupo de los 20 ya no tienen tiempo para mostrar sus diferencias en público. Lo hicieron hasta minutos antes del inicio de la cumbre en esta ciudad, marcado por una recepción que la reina Isabel II ofreció ayer por la tarde en el Palacio de Buckingham. Hoy están obligados a mostrar que el encuentro fue valioso para empezar a poner orden a una economía mundial desencajada. Ninguno está en posición de arriesgarse a un paso fallido en Londres que podría actuar como efecto boomerang, agravando la crisis. Los mandatarios tuvieron su primera reunión de trabajo luego del saludo a la reina. Fue una cena en Downing Street, en la residencia del primer ministro británico, Gordon Brown. Tras ello, Cristina Fernández de Kirchner contó a la prensa que se habían limado diferencias y que Estados Unidos e Inglaterra, por un lado, Francia, Alemania y el resto de Europa, por el otro, ya no lucían tan antagónicas como antes. La posición argentina es cómoda en ese debate porque impulsa tanto el activismo fiscal de los primeros para sacar a la economía del pozo como el reclamo de nuevas y contundentes regulaciones de los mercados financieros de los segundos. Su mayor interés pasa por otro lado: la reforma del FMI, y según dejó trascender la delegación argentina, la versión final del documento del G-20 habría corregido aspectos que anteayer llevaron al Gobierno a anticipar que así como estaba redactada, la declaración de la cumbre sería rechazada.

“Las medidas que adoptará el G-20 significarán un evidente fracaso del neoliberalismo”, adelantó la Presidenta luego de la cena con sus pares. Reconoció que el documento final no lo expondrá de esa forma, pero lo dejará en evidencia con las acciones que llama a encarar. “Hablar de la expansión del gasto público es hablar del Estado aunque no se lo mencione, hablar de los planes del estímulo es hablar del Estado aunque no se lo mencione, hablar de la necesidad de regulación del sistema financiero mundial es admitir el fracaso de la supremacía del capitalismo financiero, criticar a los paraísos (fiscales) es admitir el fracaso de ese no control”, detalló Cristina el contenido de la declaración.

En el discurso, el G-20 irá más allá de lo que se había animado a plantear en la cumbre anterior de mediados de noviembre en Washington. En aquel momento la crisis lucía muy grave, pero no había alcanzado la profundidad que exhibe ahora y que tiene a los gobiernos centrales muy preocupados por sus consecuencias. Uno de los temores que viene creciendo –según relataron a este diario funcionarios argentinos que participan activamente de las reuniones de trabajo a muy alto nivel– es que Estados Unidos entre en una fase de estancamiento al estilo japonés. Es decir, que demore todo este año en estabilizar el barco –empezando por el sistema financiero– y a partir de 2010 no consiga más que tasas de crecimiento mínimas o cercanas a nulas. Así le ocurrió al país asiático durante una década, y en las deliberaciones del G-20 se empezó a recordar aquella experiencia con escozor. Estados Unidos representa nada menos que el 25 por ciento del PIB mundial, con sólo el 5 por ciento de la población. Si la mayor potencia queda en un pantano, los efectos de la crisis pueden extenderse por varios años.

Los negociadores estadounidenses advirtieron que no podrán superar la aguda situación actual si el resto del mundo no colabora. Necesita que las economías más poderosas se reactiven con fuerza y velocidad para que todos juntos puedan tirar para arriba. De allí que el gobierno de Barack Obama reclama una acción coordinada de estímulo fiscal: que Alemania, Inglaterra, Japón, Francia, Italia y Canadá, todos en declive, vuelquen en sus economías millonarias sumas de dinero para hacerlas reaccionar. Inglaterra acompaña a Estados Unidos en esa posición. Alemania, Francia e Italia –el gobierno de Berlusconi con una posición muy ortodoxa– la rechaza, con el argumento de que ya pusieron demasiado dinero y que si siguen inyectando liquidez sin antes cambiar el sistema financiero de las últimas décadas, lo único que se logrará es caer en un estado de estanflación: la combinación más temida, de estancamiento con inflación. Además, Angela Merkel afirma que su país ya ha alcanzado niveles de endeudamiento demasiado elevadas y que seguir emitiendo títulos bajo estas circunstancias para cubrir mayores gastos no sería sustentable.

El primer ministro japonés, Taro Aso, se sumó al debate acercándose a la posición anglosajona. “Creo que hay países que comprenden la importancia de la movilización fiscal y otros que no”, reprochó. Del otro lado, alemanes y franceses acusan a Estados Unidos e Inglaterra de querer eludir la tarea de construcción de una nueva arquitectura financiera internacional, defendiendo los intereses de Wall Street y el desarrollado circuito financiero londinense.

Bajo ese clima de tensión empezó la cumbre que finalizará hoy. Sin embargo, tras la cena de los presidentes, Cristina Fernández describió un escenario menos alarmante. Dijo que en el encuentro de los mandatarios se reflejaron acuerdos que se habrían alcanzado sobre el tramo final de las negociaciones. “No hubo tanta antinomia entre estímulo fiscal y regulación como había trascendido en los medios”, reveló. “Todos plantean el financiamiento y la demanda global y el cuidado del empleo”, agregó. También reveló que el documento final de la cumbre incluirá un capítulo dedicado a los paraísos fiscales –se espera la publicación de una lista condenatoria de países que no colaboran en materia fiscal–, se impulsará la financiación del comercio exterior para reactivar las economías y habría un compromiso de reactivar la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que fijen nuevas reglas para el comercio internacional.

Con la mirada puesta en Argentina, Cristina adelantó que se capitalizará al FMI y se avanzaría con la emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG) para elevar las cuotas de los miembros. Eso favorecería al país de manera directa porque le permitiría elevar su nivel de reservas internacionales, ya que el Banco Central contabiliza las tenencias en DEG. Otros funcionarios argentinos dejaron trascender que los capítulos referidos a las reformas del FMI y de nueva regulación de las calificadoras de riesgo tendrían ahora una redacción más a gusto con la posición del gobierno. “No es lo ideal, pero en relación a cómo estábamos es un avance”, indicaron.

Más allá de que el peso de las decisiones recaiga sobre las grandes potencias y que los emergentes más escuchados sean Brasil, Rusia, India y China (los BRIC), la participación de Argentina en la cumbre del G-20 es para el Gobierno “un éxito en sí mismo”. Es la posibilidad de recuperar prestigio después de haberse visto arrastrado por la crisis de 2001. Cristina relató que expuso ante los presidentes que la situación internacional le recuerda a la del país en aquel momento. Y dijo que así como Argentina a partir de aquella crisis empezó a recorrer un camino distinto al del discurso único neoliberal, ahora a los países centrales les tocaría hacer lo mismo.
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Por David Cufré
Nadie fue
Por Nicolas Sarkozy *
La doble moral del FMI
Por Mark Weisbrot
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Página/12 Web - Argentina/02/04/2009

Midiendo con el rasero de la vida

Matemáticas elementales
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Michel Balivo
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Estas leyes que regulan el libre mercado siempre me han maravillado, son una entelequia difícil de discernir. Porque hasta donde yo logro ver y experimentar cotidianamente, siempre son los intereses solidarios o egoístas de alguien, y la fuerza o algún tipo de poder para imponérselos a otros, los que regulan las medidas de todo intercambio o negocio.

Si todos tenemos más o menos las mismas capacidades de producción, ¿cómo es entonces que mágicamente van apareciendo por allí algunos de nosotros que disponen de miles o millones de veces lo que disponemos la gran mayoría? ¿Por cual divino proceso los que tienen se van reduciendo, concentrándose en cada vez menos manos la mayor riqueza, y los que no tienen, ya al punto de no poder siquiera comer, somos cada vez más?

No se por qué los dioses bendicen a unos y maldicen a otros, no se que tipo de magia harán estas leyes del libre mercado. Pero que yo sepa los billetes, monedas, las materias primas y los productos de su procesamiento, en fin todo lo que es visible, medible y palpable, no se transmuta, no se transforma en otras cosas ni se esfuma. Por lo tanto eso de la crisis económica de un sistema o un grupo humano me parece un eufemismo.

Desde que las cosas no desaparecen hasta donde sabemos, creo que la forma correcta de describirlo sería que Pedrito perdió, se le vaciaron la chequera y los bolsillos porque Juanito amparado en trucos legales ganó, logró transferirlos y llenar su chequera y bolsillos. Lo cual implica que las leyes están diseñadas para perpetuar estas marramucias y forma de vida. Es casi como la ley física de la gravedad, solo que aplicada intencionalmente a los bolsillos.

Digamos mejor entonces como la canción, que las vaquitas y las ganancias son ajenas, se elitizan, mientras que las penas y pérdidas son de nosotros, se socializan, y para completar se criminaliza y castiga la pobreza. Allí donde vayamos veremos formas de vida de exuberante y lujurioso consumo. Mientras que a pocos pasos se invisibiliza su contracara gris.

Gente que sobrevive a duras penas, resultante del parasitismo y la transferencia de esfuerzos y costos de los que se alimentan y crecen a su costa. Por allí no pasean los turistas ni las cámaras de TV. Eso no vende, salvo cuando el mercado demanda un poco de morbosidad ocasional para distraer el aburrimiento de las rutinas.

Claro que con esto de la prestidigitación y la magia, con estas maravillosas leyes que regulan el mercado hay muchos modos de explicar y justificar estas injustas circunstancias. Lo que si no hay es modo de explicar, es la anestesia de la sensibilidad de quienes podemos pasar al lado de los menesterosos sin pestañear siquiera.

Sin avergonzarnos ni conmovernos de la miseria humana, sin tener siquiera la curiosidad morbosa de preguntarnos como es que la degradación del ser humano es posible y si hay algún modo de evitarlo, remediarlo o revertirlo. Alguna vez leí en alguna parte que cuando el ser humano pierde su deseo de cambiar y mejorar la sociedad en que vive, es porque su espíritu lo ha abandonado, entonces sobrevienen tiempos de profundos cambios.

Pero volviendo al tema, también me preguntaba como es que las leyes del mercado se las arreglaban para llevar los precios del petróleo hasta 150 dólares y luego bajarlos hasta $30. ¿Por qué no bajan los precios de los alimentos en lugar de los del petróleo por ejemplo?

Como mi única neurona que funciona no me da para comprender complejidades mágicas, siguiendo el caminito de bajo perfil de que nada desaparece, todo sirve a los intereses de alguien y va a parar a sus bolsillos o arcas, me pregunto a quien sirve la baja de los hidrocarburos. ¿Quién se está quedando sin petróleo, está en situación económica crítica y lo necesita como el aire que respira para poder mantener su forma de vida privilegiada?

¿No ha sido el petróleo en el siglo pasado, el que a velocidad del rayo le dio a nuestra sociedad la posibilidad de revolucionarse económica y culturalmente luego de miles de años de cíclica vida campesina? ¿No es el petróleo el componente esencial y por ahora insustituible para sostener nuestro ritmo y calidad de vida? ¿No es algo muy particular el que la crisis económica global coincida con su agotamiento y la exagerada alza y baja de sus precios?

Como las alzas y bajas de precios, acompañan inevitablemente los valores del petróleo cual componente imprescindible de todo proceso tecnológico de transformación, yo creo que no sería exagerado verlo como uno de los motivos esenciales de las alternancias en la calidad de vida de un pueblo, incluso de una civilización global donde la banca quiebra cual leños secos.

Podría haber entonces países o corporaciones transnacionales, que transfirieran sus costos y dificultades económicas a otros que son los que disponen de ese preciado líquido negro. Y como esas trasnacionales ya no disponen de reservas suficientes en petróleo para respaldar sus acciones que caen en picada en las bolsas, no sería extraño que ahora presionaran a los que si lo tienen, para negociar el alza de los precios a cambio de nuevas reservas.

Y hablando de sensibilidad y compasión, les cuento que soy tan sensible que no puedo evitar sentir pena ajena con esta gente desconforme con los proyectos y medidas del gobierno revolucionario en Venezuela, que enamorados miraban hacia los dioses de dorados cabellos del norte con la esperanza de que los salvaran.

Pero resulta que los dioses se suicidaron auto recetándose las mismas medidas que el FMI aplicaba y aún lo hace donde puede, a los subdesarrollados. Salvar la banca sin importar que pase con los que producen y consumen. Que lo sufriéramos y toleráramos los ignorantes infra desarrollados vaya y pase. Pero que se lo auto apliquen ellos mismos luego de haber observado sus resultados en estos laboratorios, eso ya es demasiado. Es desilusionante.

Ahora para colmo el pobre pueblo usamericano duerme en estacionamientos, plazas y parques, y tiene que recurrir a trabajos que antes no aceptaba. Así que los latinos que para ese paraíso emigraban para servir de mano de obra barata, ya no consiguen sustento y tienen que volver a estos infiernos. ¡Vaya desilusión! ¡Pobre gente!

Es difícil imaginarse que drama vivirá esta pobre gente atrapada sin salida en su mente, bombardeada por los medios de comunicación, que sin darse cuenta hace diez años que vive el Apocalipsis pese a que el país lleva cinco años consecutivos de crecimiento, y gracias a todas las medidas tomadas no ha sido aún tocado por la crisis.

Por el contrario, mientras que en el mundo desarrollado se pierden millones de empleos, en Venezuela se han creado ciento cincuenta mil en este año y el desempleo, la pobreza y miseria crítica siguen bajando marcando record históricos. Porque no solo no se le quita presupuesto a la inversión social, sino que se la aumenta recortando lo superfluo.

Pero más allá de las medidas económicas, que incluyen fondos de inversiones con varios países desarrollados, China, Irán y Rusia entre ellos . Más allá de la ayuda solidaria a los países más débiles, lo que realmente nos salva es que la prioridad es el ser humano mientras que el sistema económico es solo para su bienestar, a su servicio.

Esa es la pequeña gran diferencia de dirección, que los acontecimientos comienzan a poner en evidencia a la mirada colectiva ensoñada y dormida en sus hábitos y creencias. Y si la razón no resulta suficiente para hacernos caer en cuenta, entonces será la fuerza de los hechos desencadenados por ese tropismo histórico, lo que nos golpee hasta abrirnos los ojos del sentido común.

En todo caso, como soy irremediable y estúpidamente optimista y confiado en la vida y el ser humano, pese a compadecerme del drama general no puedo dejar de sentir que lo que sucede es bueno. Porque nos habla de igualdad ante las leyes de vida, nos dice que desnuditos venimos y nos vamos en este viaje temporal. Poniendo en evidencia la desproporción e inutilidad de las imágenes de superioridad e inferioridad, que creamos y nos ponemos cual vestidos de moda.

¿Cuál es la prioridad en esta época virtual de vacas flacas, donde en medio de escandalosas riquezas un manto de miseria, incluyendo las posibles e imprevisibles consecuencias climáticas que galopan en estampida hacia nosotros, ya se puede avizorar? Supongo que antes que nada nosotros, los que la sentimos, nos lo preguntamos y estamos en capacidad de tomar alguna medida de libre albedrío contra esos determinismos.

Y para nosotros lo imprescindible ha de ser la alimentación, el agua, el aire no contaminado, y en los países templados y fríos el hogar y las ropas que conserven la temperatura necesaria a los procesos orgánicos. Más allá de ello, en estos momentos críticos todo puede ser tranquilamente evaluado como superfluo, en lo que a inversión y ahorro de recursos se refiere.

Los que deseen la libertad de elegir matarse disipando sus recursos aceleradamente en lo que les plazca, están en todo su derecho de hacerlo, pero no de atentar contra la misma libertad de elegir de los demás. En momentos como este, el modo de superar la crisis desencadenada con el menor daño posible, es antes que nada tener claro qué y cómo la generó.

Y para quien observe con atenta sinceridad, no puede quedar duda de que fue y es el parasitar, el explotar desconsideradamente al ecosistema humano y natural, para alimentar a no se que dioses o locos sueños. El medio ambiente no puede ya procesar las materias primas al ritmo que las consumen 6 mil millones de habitantes, aunque el 10% consuma el 90% y el 90% restante el 10%. Consumo es consumo.

Cuando hablamos de desarrollo y productividad, olvidamos mencionar que no producimos materias primas ni elementos esenciales a la vida. Todo eso sigue en manos de procesos y leyes naturales, cuyo ritmo ya fue desbordado por la velocidad y voracidad del proceso histórico humano. Mientras que la energía que aprendimos a producir con esas fuerzas y materias primas naturales, la derrochamos, la usamos ineficientemente.

Si no somos sus generadores, entonces somos organismos parásitos que dependen de esos procesos para existir. No hay punto intermedio, no hay tercera posibilidad. Si no generamos no nos queda sino adaptarnos, ajustarnos a ese ritmo, cuando menos hasta que encontremos otras posibilidades.

Estos son razonamientos sencillos, si bien no estamos familiarizados con el pensamiento orgánico tanto como con el mecánico. Un organismo genera y dispone de una energía dada, no puede utilizar más que lo que genera. Si una de las funciones de ese organismo o ecosistema global parasita la energía de otras funciones, atenta contra todo el organismo y por tanto contra si misma.

En el caso humano, si desarrollamos exageradamente el intelecto sobre las motricidades, sobre el movimiento del cuerpo, no podremos llevar a cabo satisfactoriamente nuestras ideas, no podremos actuar eficientemente para satisfacer nuestras necesidades. Por lo tanto cuando las clases educadas, desarrolladas intelectualmente, explotan a los trabajadores que usan como un apéndice de su intención y cuerpo, se están parasitando a si mismas.

Pero lo mismo sucede con cualquier función del ecosistema. Si talamos los bosques disminuye el oxígeno que procesa el reino vegetal y se hace difícil respirar, si contaminamos el agua comenzamos a padecer sed y enfermar. Si atacamos cualquier eslabón de la cadena animal llegará el momento en que la alteración del mismo nos haga difícil alimentarnos.

Si contaminamos y alteramos más allá de umbrales de tolerancia el delicado equilibrio climático, este se vuelve imprevisible como marco para las labores agrícolas. Sin contar con deshielos que inundan tierras habitables y productivas, tsunamis, terremotos, volcanes, huracanes, inundaciones y sequías, plagas y enfermedades, etc.

Allí tenemos el ejemplo de Colombia rociando la vegetación con glicofosfato, afectando la salud, matando los cultivos, produciendo éxodos masivos hacia Venezuela y Ecuador de campesinos que ven alteradas sus formas de vida.

Si aún pensamos que los derechos humanos son abstracciones ideales, pronto comenzaremos a sentir en carne propia a que se referían. En principio son las condiciones mínimas para la existencia, para evitar el dolor resultante de no satisfacer las necesidades, sufriendo agonía, enfermando y muriendo.

Pero parece que aún la gran mayoría no hemos decidido si los seres humanos merecen o no ese derecho a existir. Todavía encontramos toda suerte de argumentos legales, técnicos o simplemente viscerales, para justificar nuestros intereses egoístas, cortos de vista. Bueno, ahora llega ya la hora de comprobarlo directamente.

No hará falta estudiar ni disponer de diplomas de erudición para entenderlo, alcanzará con sufrirlo y escuchar los gritos y llantos propios o ajenos. Hay amigos que me dicen que mis artículos se han vuelto muy crudos e irónicos, a ver si lo creo realmente necesario y útil. Yo les respondo preguntando si son más crudos e irónicos que la insensibilidad general y sus frutos.

O que la inevitabilidad de las leyes a cuyo determinismo estamos sometidos. ¿Es mejor morir con los ojos cerrados o abrirlos a tiempo para poder evitar el desbarrancarnos por el abismo hacia el cual corremos? No se la respuesta. Yo solo hago lo que siento es casi inevitable para mi, en un mundo donde cada cual hemos de elegir nuestra función social y ambiental.

Este abismo o desequilibro funcional biológico se abre en todo ser o grupo humano, cuando por acumulación de experiencia de sus motricidades, de su arte, se hace capaz de extraer de ello conocimiento intelectual, abstracto, ciencia. Cuando pasa de su inteligencia motriz a la inteligencia intelectual.

¿O acaso creías tu que las motricidades y las emociones no disponen de inteligencia? ¡No me digas que tu razonas cuando tienes hambre, tu cuerpo se levanta y se orienta hacia el refrigerador! ¿Acaso los locos y tarados no se las ingenian para comer? ¿Y los animales? ¿No saben relacionarse, darse afecto y cuidarse mutuamente, no saben reproducirse?

Cuando ganas entonces la posibilidad de dar dirección intelectual a tu movimiento, cuerpo, acciones hacia el mundo, ganas la libertad de elegir los movimientos más apropiados. ¿Qué crees tu que quiera decir movimientos apropiados? ¿Qué movimientos elegirías tu? Sin duda los mismos que todos. Los más eficientes para resolver tus necesidades, para ahorrar esfuerzo y sudor, para reproducirte. ¿No crees tu que experimentar la capacidad de elegir direcciones para aliviar esfuerzos, te haría soñar con un futuro libre de dolor y sufrimiento mental?

¿No es la tecnología producto de ese deseo? ¿No es eso parte del sueño revolucionario de libertad, justicia, igualdad? ¿No es el mismo móvil para concebir e implementar el dinero y soñarse rico, dueño del tiempo y el espacio para sí mismo, de la ingravidez inesforzada por toda la eternidad? ¿Somos moralmente malos por ingenuos e ignorantes como para no darnos cuenta del alcance de nuestras acciones al multiplicarse en grandes números?

La vida es una escuela y una íntima maestra a la vez. Cuando ganamos la capacidad ingenua de elegir y dirigir nuestras respuestas, nuestras acciones o cuerpos en el espacio, entra en escena la posibilidad de desequilibrar el ecosistema, el biosiquismo personal y social, parasitando las funciones corporales, vegetativas, motrices. Somos como niños ilusionados con nuevos y poderosos juguetes.

Cuando comprendemos nuestro drama vital en su raíz, en su justa medida, comienza a quedarnos claro que el único modo de atacar esta crisis es volver al equilibrio y simplicidad inicial, trascendiendo toda la exagerada, elefanteasea e inoperante superestructura intelectual, resultante de la inercia acumulativa de su desarrollo ingenuo, no conciente de sí.

Porque de otro modo nos seguiremos parasitando y fagocitando a nosotros mismos como funciones de la estructura existencial que somos. Así que para restablecer el equilibrio inicial es necesario que el conocimiento deje de ser privilegio horizontal elitesco y fluya verticalmente hacia las bases de la organización piramidal social con todos los beneficios resultantes.

Que una u otra función tenga el rol principal del guión transitoriamente, no quiere decir que sea mejor ni peor, ni que merezca privilegios. Necesita la energía imprescindible para desarrollarse, sí. Pero del resto es la necesidad y equilibrio del organismo estructural lo que ha de regir a las funciones a él supeditadas.

Porque el bienestar o malestar del organismo es también el de sus funciones. Somos una unidad, una estructuralidad de funciones, un solo organismo. Es estúpido, ignorante e imposible ese sueño de la realización personal, ya es hora de que nos entre en la cabeza que solo nos ha traído innecesario sufrimiento y violencia.

Para un pensamiento orgánico yo me realizo cuando tu te realizas, yo soy feliz cuando tu eres feliz, yo existo porque tu existes. Tanto la felicidad como el sufrimiento son procesos colectivos acumulativos, son direcciones o tropismos de pensamiento que se conductualizan y dan fruto. Cuando cosechas los frutos es que puedes probarlos. ¿Cómo sabe nuestra presente cosecha?

Algunos frutos saben muy mal e indigestan. Un organismo sano los rechaza y vomita, porque de lo contrario se intoxica, envenena, aumenta su tensión y violencia interna alertándolo del peligro que corre su vida de continuar intensificándose esa señal. Son reglas de sencilla higiene mental y corporal. Son matemáticas elementales para un ser con la libertad de elegir.

Frente a los nuevos espejitos de colores, agua y palos de fuego que nos volverá a ofrecer el mundo desarrollado en las venideras reuniones para “salvar el mundo”, llámense Alcas, Alquitas o como se quiera. Por muy complejo y urgido que parezca el panorama, por muy confusas que se sientan nuestras mentes y sentimientos, la fórmula es tan simple como para que la entienda un niño.

O multiplicamos nuestro esfuerzo personal y cargamos cada uno con el mundo sobre sus espaldas, jalando cada uno para su lado hasta que nuestras tensiones exploten o imploten cual bombas atómicas de violencia haciendo añicos el ecosistema. O compartimos y aliviamos el esfuerzo solidariamente retornando a la calma de la sencillez, a la confianza de la sensatez, a la suave alegría de la justa y recíproca igualdad. Calavera avisado no chilla dicen en el sur.
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LPyC/02/04/2009

1/4/09

CUMBRE DEL G-20

Alemania y Francia sólo aprobarán el texto final del G-20 si se persiguen los paraísos fiscales y se reestructura el sistema financiero.
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Miles de personas toman el centro financiero de Londres
Tras una mañana, la decisión de la Policía de bloquear la salida a los manifestantes que se agolpaban frente al Banco de Inglaterra, desata los disturbios. La sede del Royal Bank of Scotland, uno de los símbolos de la crisis en Reino Unido, es asaltada.
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El apocalipsis para EEUU después del G-20
Un profesor ruso elabora una sorprendente teoría por la que EEUU se desintegraría en seis bloques si fracasa la Cumbre de Londres.
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Público - España/01/04/2009

ALFONSIN YA ES HISTORIA

A LOS 82 AÑOS, MURIO AYER EL EX PRESIDENTE RAUL ALFONSIN
El primer presidente democrático tras la última dictadura militar
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Escriben y opinan: Mario Wainfeld, José Natanson, Edgardo Mocca, Ricardo Forster, Antonio Cafiero, Ricardo Sidicaro, Fortunato Mallimaci, Graciela Fernández Meijide, Estela Carlotto, Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde, Fernando de la Rúa, Carlos Menem, Gerardo Morales, Mauricio Macri, Elisa Carrió, Aníbal Ibarra, José Pampuro, Margarita Stolbizer, Felipe Solá, Ricardo López Murphy, Roberto Lavagna, Rubén Giustiniani, Julio Sanguinetti, José Sarney

La consagración a la política
Raúl Alfonsín, el militante tenaz, el político apasionado, el primer presidente tras la dictadura. El recuerdo de un hombre respetado y discutido que dejó su marca en la etapa democrática que se iniciaba en el ’83.

Por Mario Wainfeld
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Fue jefe de una tenaz minoría progresista dentro del radicalismo durante añares. Tuvo digna conducta contra la dictadura y rayó alta su presencia en la APDH. Fue congruente con ese pasado cuando llegó a la Casa Rosada. Ganó la mayoría en la UCR y la presidencia en campañas inolvidables, bañado en multitudes. Recuperó el verbo político, se colocó a la vanguardia en la lucha por los derechos humanos, poniendo en el banquillo a las cúpulas militares. Se hizo centro de la política durante un buen trienio, sus adversarios debieron replicarlo para hacerse competitivos. Dos récords se lleva: le cupo ser el primero que batió al peronismo en elecciones presidenciales libres y más tarde el primer mandatario democrático que entregó la banda a un dirigente de otro partido. Acaso como nadie llenó la Plaza dos veces con muchedumbres multipartidarias, en ambas ocasiones las defraudó. Exaltó la democracia con palabras inolvidables, también consagró las “Felices Pascuas”. Cedió ante los carapintadas, firmó las leyes de la impunidad. Coqueteó con la hegemonía, concertó el Pacto de Olivos y la Alianza. Prometió un sistema durable y eficiente, terminó envuelto en la hiperinflación y la anomia. Amaneció peleando contra las corporaciones, más adelante transó con ellas, sin mayor fortuna. La gestión del Estado no fue su fuerte, un síndrome radical: para peor le cayeron tiempos difíciles. Llevó a su partido, la novia de sus ojos, más alto que nunca y acompañó la mayor caída de su historia.

La mera enumeración previa, que se tratará de ampliar y hacer más cartesiana en las líneas que siguen, habla de un personaje de primer rango, en las maduras y en las verdes. No sería serio, ni justo ni interesante pretender describirlo en cuatro palabras o en un título.
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De la primavera al Plan Austral: La campaña del ’83 y su desembarco en el gobierno resultaron sus horas más gloriosas. Sintonizó las ansias de una sociedad herida, encerrada y privada de libertades básicas. Orador formidable y fogoso, enunció las menciones necesarias: la exaltación de la vida, la promesa “con la democracia se come, se educa, se cura”, el reproche a todo tipo de autoritarismo. La ilusión se palpaba en las calles: afiliaciones masivas, concentraciones de decenas o cientos de miles de argentinos esperanzados. Construyó su triunfo interpelando a una mayoría social amplia, ganó hasta en la provincia de Buenos Aires, fue plebiscitado.

Conservó el impulso triunfal hasta fines del ’85, redondeando. Se quiso comer la cancha, plasmar y conducir un tercer movimiento histórico, superador del justicialismo y del radicalismo. “Por cien años más”, coreaban sus partidarios. La reforma constitucional, el traslado de la Capital a Viedma eran parte de esos sueños fundacionales que se fueron diluyendo cuando encontraron resistencia, fuera y dentro de su coalición inicial.

En el primer tramo, dispuso la investigación de la Conadep y el Juicio a las Juntas. Su propósito inicial –que los tribunales militares juzgaran a los represores– fue desbaratado por la solidaridad entre los uniformados. Todavía duraba la buena estrella: ese error de diagnóstico ayudó a que la Cámara Federal tramitara esa causa ejemplar, un hito imborrable.

En su arrebato inicial quiso reformar el régimen sindical, mediante la llamada ley Mucci. Le fue un búmeran, perdió apenas la votación en el Senado y consiguió la reconstitución del peronismo cerrado en defensa de la CGT. Una digresión breve: es tentador buscar un paralelo con lo sucedido décadas después con las retenciones móviles.

A medida que rodaba la gestión de gobierno se fue percibiendo la insuficiencia (si no la pobreza) de su diagnóstico sobre la coyuntura y sus eventuales soluciones. No bastaba el ímpetu democrático para relanzar la economía y abrir las ventanas de las fábricas. El peso de la deuda externa, el ancla del déficit, los cambios estructurales fueron subestimados en campaña y en los pininos de su mandato. Tampoco había noción del fin de un ciclo económico, que (simplificando mucho) corrió entre 1945 y el Rodrigazo de 1975. La pesadilla de la dictadura acaso camufló el final de un modelo que no se podía regenerar, en promedio estimado por radicales, peronistas y desarrollistas. Esa perspectiva angostada no era exclusiva de Alfonsín, de lejos el primus inter pares: era una carencia común de la clase política, frizada largo tiempo, lanzada al ruedo de sopetón por la catástrofe de Malvinas.

Su primer elenco de gobierno fue tropezando con un universo que no entendía del todo. Alfonsín, igualmente, mantenía el centro del ring. Confrontaba con las corporaciones, discutía de cuerpo presente con los que lo rebatían: se encaramó a un púlpito para regañar a un cura, lo refutó a Ronald Reagan en el corazón del imperio. Con el índice en ristre, ceñudo e implacable, reivindicaba ser la izquierda posible. Había que ver lo que decía el establishment sobre él, en aquel olvidado entonces.

La economía se le pialaba, la inflación galopaba. El peronismo renovador se hacía cargo de su innovación republicana, era su victoria pero le restaba originalidad. Saúl Ubaldini empezaba a ocupar las calles. Hubo un cambio de elenco, los compañeros de siempre relevados por técnicos más jóvenes y sintonizados con la época. La narrativa fundacional y ambiciosa, la utopía progresista, fue derivando a un relato “modernizador”. La gobernabilidad, entendida como la limitación de las demandas sociales, ganó terreno. Comenzó a definirse a los reclamos como eventuales desestabilizadores: la democracia se podía poner en riesgo si abundaban los reclamos acerca de cómo se comía, educaba o curaba. Cual un disyuntor que podía saltar si se agregaba mucho voltaje.

Dos años antes de la cita más evocada, en abril de 1985, Alfonsín llamó a una movilización para alertar contra un posible golpe. Fue esa una de las Plazas más colmadas y multicolores de la que se tiene memoria. Un arco político asombroso por lo vasto lo bancó. Nada comentó él del golpe, anunció (y pidió anuencia para) la “economía de guerra”, la defraudación fue grande pero todavía no rompió el hechizo. No fue un golpe de knock out, pero sí una premonición.

El consabido plan de estabilización, el Austral, contó con apoyo sensible de la población y obró los clásicos efectos inmediatos de esos programas. Se frenó en seco la inflación, lo que pareció dar sentido a la nueva moneda. La UCR revalidó en las elecciones parlamentarias de ese año, un canto de cisne inadvertido.
- - -
En caída: Su prospecto de democracia fincaba en la civilidad y los partidos, las corporaciones eran su bestia negra. Contra la Iglesia Católica, mantuvo la lid bastante tiempo: le torcieron el brazo en el Congreso Pedagógico, por mayor organización y militancia. Pero primó sobre el oscurantismo católico cuando promovió y logró la sanción de la Ley de Divorcio, un paso enorme en la secularización y modernización de la sociedad civil.

En su fatal ’87, viró su relación con las corporaciones económicas: no había podido vencerlas, las sumó a su gobierno. Los “capitanes de la industria” lograron puestos dominantes, la cúpula rancia de la CGT se quedó con el Ministerio de Trabajo. Fue un retroceso a pura pérdida: melló su capital simbólico sin compensación pragmática alguna.

En ese devenir, llegó Semana Santa. Otra vez congregó una asistencia masiva, fiel, con decenas de miles de espontáneos, de todo pelaje. Tenía a toda la sociedad y al peronismo remozado a su vera, cedió ante las demandas de los militares amotinados. Una doble duda será perenne. La más obvia, es si estaba forzado a rendirse: su entorno y él mismo siempre porfiaron que sí, que evitaron un mal mayor, que salvaron al sistema democrático. No fue ésa la lectura preponderante, ni la de este diario. Otro interrogante, quizá más táctico pero enorme, es por qué eligió, amén de retroceder, engañar a la multitud que lo vitoreaba y le ponía el cuerpo. Cuatro años atrás estaba un paso por delante del conjunto de la sociedad, el punto óptimo para un líder popular. En las Felices Pascuas, decepcionó.

Jamás se le perdonó el “doble discurso”. La sociedad era, todavía, exigente, menos vencida que en el futuro inminente. Carlos Menem podría, más adelante, confesar que había roto el contrato electoral y ser reelegido.

El discurrir de la economía no lo ayudaba, el peronismo renovador le dio una paliza en las elecciones de 1987. Los años siguientes fueron tremendos, en caída libre. El gobierno se fue amoldando, sin logros palpables, a los dictados de los organismos internacionales de crédito. El contexto internacional no ayudaba, los precios de las materias primas rozaban el piso.

El gobierno perdió identidad, acechado por la malaria, la inflación y la pérdida general de rumbo. Eduardo Angeloz, un competidor interno que no le gustaba ni medio, fue el candidato. Se adelantaron los comicios para ver si se mejoraba el score, Carlos Menem ganó por goleada. Entre la anomia, los saqueos y la hiperinflación fue forzoso adelantar la entrega del mando y dejarle las manos libres para dictar las arrasadoras leyes de Reforma del Estado y de Emergencia económica. No es cuestión de quitarle responsabilidad a ese presidente y a la sociedad que lo acompañó pero el declive del alfonsinismo les hizo el campo orégano.
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Un lugar en el mundo: La política exterior sigue siendo uno de sus buenos legados, en la línea de la autonomía defendida por los gobiernos nacional-populares. Argentina fue eje de una firme presencia regional en la normalización democrática de Nicaragua. Alfonsín cortó de un tajo las veleidades belicistas de militares y dirigentes argentinos dirimiendo los conflictos territoriales con Chile. Sometió a consulta popular no vinculante el tratado por el canal de Beagle, goleó a los falaces nacionalistas o dinosaurios que le hicieron frente.

Puso el cimiento del Mercosur, un proyecto inacabado y formidable, típico del último cuarto de siglo, un giro a favor de la unidad de la región.
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Compañeros y correligionarios: Creyó llevarse puesto al peronismo, cuya capacidad de reconversión y adaptación le fue torciendo la mano. Desistió de su afán hegemonista e innovador y se acomodó al rol de consocio del bipartidismo. Una de las tareas comunes era ocluir el surgimiento de terceras fuerzas, aun al precio de consentir lados oscuros del enemigovio. La provincia de Buenos Aires fue el territorio dilecto de esa transacción compleja, complaciente, llena de canjes lícitos o no tanto, justificada en nombre de la gobernabilidad y de defender la organización partidaria.

Eduardo Duhalde fue el dirigente con el que tuvo más afinidades, en esa provincia y en su difuso pensamiento económico (llamémoslo) desarrollista-productivista. Lo apoyó en su gobierno provisional, al que sumó dos ministros radicales, bien plegados a la corporación militar y a la judicial que regentearon.

Con Carlos Menem cerró el círculo de socio menor del bipartidismo, al suscribir el llamado Pacto de Olivos. Otra vez eligió conceder en un trance complejo. Ese acuerdo es, a ojos del cronista, injustamente criticado por su origen secreto. Las negociaciones políticas suelen iniciarse así, nada hay de escandaloso en ello. En este caso, el producido se sometió al voto popular y la Constituyente. Fue legal y legítimo, el cuestionamiento válido es a su fondo: habilitó la concentración del poder menemista, a cambio de quedar como la oposición de su majestad.

Néstor Kirchner le llamó la atención de entrada, pero siempre le incomodó que no le prodigara deferencia. Si bien se mira, hay mucho más del primer Alfonsín en el primer Kirchner de lo que se suele aceptar en trincheras distintas, hubiera venido bien un reconocimiento del otro. Un punto alto de la injusticia fue cuando el ex presidente omitió mencionarlo en marzo de 2004, en el acto de la recuperación de la ESMA. Su punto de vista está contado con más detalle por el propio Alfonsín, en el reportaje que se publica en esta misma edición.

Luego, acompañó la candidatura de Roberto Lavagna por la UCR: evitar la consunción radical que vio de cerca en 2003 fue su última obsesión. Un peronista a la cabeza de los boinas blancas, el fin de una tradición. Alfonsín ya había consentido un ensayo general, mucho más gravoso para la Argentina, sobrevolado en el párrafo que viene.
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La Alianza: El Frepaso le sacaba ventaja al herido radicalismo, pero tal vez ninguno se bastaba para remover al menemismo en 1999. Carlos “Chacho” Alvarez quiso acortar camino, lo eligió para sugerirle la formación de una coalición política. Alfonsín se prendó más de la idea que su mayor beneficiario inmediato, Fernando de la Rúa. Atisbó en la Alianza una tabla de salvación y, zorro viejo al fin, acaso intuyó la victoria en la interna abierta. Era otra ofrenda en el altar de su partido: él detestaba a De la Rúa a quien siempre clasificó como un pelmazo de derecha, con sagacidad premonitoria.

Atravesó el mandato de De la Rúa con patente incomodidad. Tenía aliados apreciados en el primer gabinete: Federico Storani, José Luis Machinea, el propio Alvarez. Pero lo desazonaba la tonalidad del gobierno, su política claudicante y recesiva. Su influencia era módica y cada vez que hablaba “los mercados” le ladraban y lo acusaban de aumentar el riesgo país, hacer bajar el Merval y exacerbar la inflación. Ninguna de esas variables precisaba su ayuda, pero el rencor del poder económico le calzaba los puntos. Fue apenas ayer, no se rememora ya.

Ante el escándalo de las coimas senatoriales, calló en ejercicio de la solidaridad corporativa. Con los nuevos gabinetes terminó su poca empatía y optó por ser orgánico antes que sincero, un tributo a la flaqueante gobernabilidad que no es sensato censurar.

Adiós: Le cupo ser protagonista y (por un entrañable rato) líder de una etapa aún inconclusa e insatisfactoria. Un referente de primer nivel, en logros, errores, recuperación de derechos y regresiones. Jamás dejó de ser un militante, un hombre consagrado full time a la pasión política, el mejor (con gran margen) entre sus correligionarios. Y no escapó a las carencias de su partido y de su época. Advenían las primaveras democráticas y transcurría, en materia económico social, “la década perdida”. Esas dos referencias ulteriores acaso circunscriban su responsabilidad en los fracasos y su participación en los éxitos, sin anularlos: el tono de época tiene su peso, que en el momento no se termina de pulsar.

¿Cómo se redondea el juicio sobre una figura central? ¿Por las grandes metas que se propuso? ¿Por sus acciones más gloriosas? ¿Por sus peores errores y defecciones? La discusión política suele elegir alguna de esas opciones, lógicas en el fragor pero incompletas.

Digamos que el apabullante relato de su trayectoria se abre a cien interpretaciones o alineamientos, también proporcionales a su entidad.

El cronista votó contra Alfonsín en el ’83, se desayunó bastante pronto de que su victoria era lo mejor que pudo pasarle a la Argentina y lo escribió hace casi 25 años. Lo apoyó en las urnas en la consulta popular sobre el Beagle y le hizo el aguante en la Plaza cuando “la economía de guerra” y las “Felices Pascuas”, padeció el imaginable desencanto ulterior, que lo marcó para siempre. Escribe esta columna con tristeza, sentimiento subjetivo de pérdida y respeto aunque sin renegar de las discrepancias.

El ex presidente se afilió al radicalismo a los 18 años y militó hasta dar el último suspiro. Fue un militante inclaudicable, amén de un dirigente de primer nivel, un presidente ungido por clamor popular, un batallador en el llano o en la cima. La vocación política signó su existencia. Atravesó con entereza su enfermedad y murió en la casa donde siempre vivió. Por si es menester subrayarlo: todas estas referencias son elogios en la escala de valores del cronista. Los políticos democráticos de raza, aun aquellos con los que se disiente o se embronca, le caen mejor que la nueva cosecha de deportistas (fogueados en deportes individuales), empresarios ricos, hijos de empresarios ricos o gentes de la farándula que surfean en la antipolítica en pos de votos, a veces con buena fortuna.

Voló muy alto, sufrió reveses crueles. En los últimos tiempos, cuando flaqueaba su salud, recibió reconocimientos un poco tardíos pero merecidos de sus adversarios políticos. El canibalismo de la lucha política argentina es proverbial, él se ganó una tregua y algo habrá hecho para lograrla.

El cronista no cree en generalidades tales como “el juicio de la historia”. La historia no es un área de consensos, desangelada: es un terreno de disputa, tanto como la política. Y luchadores-emblema como Raúl Alfonsín, como el Cid, como Perón siguen luchando después de muertos. Su legado, su mensaje serán recuperados por otros, con coherencia o sin ella, para bien o para mal. A diferencia del Cid no será ganador en una sola, última batalla: revistará en combates y aun derrotas ulteriores a su partida, tal el sino de los políticos vocacionales e incansables que la siguen peleando cuando sus cuerpos dijeron “basta”.

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Página/12 Web - Argentina/01/04/2009

ALIANZA DE ARGENTINA, BRASIL Y MEXICO EN LONDRES

Unidos frente a las potencias
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Los países latinoamericanos, Argentina, Brasil y México, formarán el jueves un frente común en la cumbre del G-20. Las delegaciones solicitarán fondos extra para financiar a los países emergentes y una reforma de los organismos internacionales de crédito para dar más voz al mundo en desarrollo. La intención de los tres países de unirse para apoyar conjuntamente esos objetivos quedó evidenciada en la asamblea anual del Bancos Interamericano de Desarrollo (BID).

El representante argentino en el directorio del BID, Eugenio Díaz Bonilla, explicó que “la forma en la que se está haciendo la reactivación de los países industrializados, sobre todo en el caso de Estados Unidos, implica que van a absorber mucho del ahorro mundial, con lo que queda menos capital” para los países en desarrollo. Por eso Bonilla destacó la importancia “de que los organismos internacionales tengan una mayor capacidad de préstamo para ayudar” a los países latinoamericanos y otras regiones en vías de desarrollo. A su vez, el argentino indicó que el Gobierno buscará impulsar en Londres una reforma en la estructura de poder de los organismos multilaterales internacionales, “sobre todo el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI)”.

Por su parte, Rodrigo Brand De Lara, portavoz de la secretaria de Hacienda de México, señaló que el presidente de su país, Felipe Calderón, propondrá “la agilización de los procesos de otorgamiento de créditos”, así como “la creación de una gran línea de contingencia a corto plazo para los países emergentes”. Calderón exigirá también la reforma de la estructura de gobierno de los organismos multilaterales para que reflejen la mayor importancia de los emergentes en la economía global. El gobierno mexicano considera que esas medidas contribuirán a reducir la incertidumbre sobre la disponibilidad de recursos y a evitar una mayor aversión al riesgo en los mercados de capital internacionales.

El ministro de Planeamiento de Brasil, Paulo Bernardo Silva, señaló que “sólo las acciones coordinadas de países como los del G-20 y la acción enérgica de las instituciones financieras internacionales pueden restaurar el flujo equilibrado global de recursos financieros”. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva pretende encabezar la posición de las economías emergentes durante el encuentro.
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SUBNOTAS
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Página/12 Web - Argentina/01/04/2009

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Rebelión/01/04/2009

Polémico reclamo por Malvinas en Qatar

La cumbre de Londres / Pocas horas antes de viajar a Gran Bretaña
La Presidenta comparó las Malvinas con la cuestión palestina; dijo que los países desarrollados no acatan a la ONU en ambos casos
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La presidenta Cristina Kirchner realizó ayer una fuerte embestida sobre los países desarrollados, a los que les pidió que apoyen a la Argentina en su reclamo a Gran Bretaña para negociar la soberanía sobre las islas Malvinas, y comparó el conflicto por el archipiélago con la situación de los territorios palestinos.

Su encendido discurso tuvo lugar en Qatar, donde se celebró la II Cumbre de Presidentes de América del Sur y de los Países Arabes. La Presidenta acusó a los países de mayor poder económico de incumplir las resoluciones de las Naciones Unidas (ONU) y equiparó los conflictos sobre Malvinas y la cuestión palestina por haber sido éstos abordados por el organismo internacional.

Sus dichos se produjeron, en forma sugestiva, pocas horas antes de llegar a Londres, adonde arribó anoche. Allí participará de la cumbre del G-20, que tratará las reformas de la economía y las finanzas globales.

Desde Doha, Cristina Kirchner abogó por "la recreación de un orden multilateral y multipolar".

"El Reino Unido, que tiene un enclave colonial inadmisible en el siglo XXI en nuestras islas Malvinas, que se avenga a cumplir con la resolución de las Naciones Unidas", exhortó. Esa resolución ordena reanudar negociaciones por la soberanía de las islas.

La jefa del Estado criticó con dureza "la resolución incumplida en materia de reconocimiento del Estado palestino y el conflicto de Medio Oriente". La ONU ha reconocido el derecho de los palestinos a tener un estado propio.

En su discurso ante el resto de los mandatarios, Cristina Kirchner agradeció "profundamente" la inclusión de las Malvinas en la Declaración de Doha, tras la cumbre de Qatar.

Contra Al-Bashir
La Presidenta dio la nota cuando se levantó del plenario de la cumbre mientras pronunciaba su discurso el primer mandatario de Sudán, Omar al-Bashir, sobre quien pesa un pedido de captura internacional por orden del Tribunal Penal Internacional, cuyo fiscal es el argentino Luis Moreno Ocampo. Al-Bashir está acusado de crímenes de lesa humanidad. También la jefa del Estado se ausentó de la foto de todos los presidentes por ese mismo motivo.

"Tal vez una de las cuestiones más sobresalientes luego de la caída del Muro de Berlín haya sido precisamente el surgimiento de un mundo donde las reglas solamente tienen que ser cumplidas por aquellos países que no tienen la suficiente fuerza para oponerse a otras resoluciones", opinó la Presidenta.

"Vemos cómo se constituye un mundo donde hay reglas que solamente deben ser cumplidas por los países menos poderosos militar, tecnológica y económicamente, mientras que hay otros países que pueden violentar resoluciones de las Naciones Unidas que obligan a respetar derechos de otros países", aseguró.

"Las Malvinas y la cuestión palestina son solamente dos de los ejemplos terribles de no cumplimiento de las propias normas de los organismos internacionales en materia de derecho y reconocimiento de nuestros países", fustigó la Presidenta.

Por ese motivo, la jefa del Estado aseguró en Doha que "la recreación de un orden multilateral y multipolar es una cuestión estratégica y vital".

La oportunidad de su discurso no fue menor. Cristina Kirchner se encontrará hoy con los demás mandatarios del G-20, con la reina Isabel II de Inglaterra y con el primer ministro británico, Gordon Brown, que el fin de semana último, durante la Cumbre de Países Progresistas que se realizó en Viña del Mar, rechazó el reclamo de la Presidenta por las Malvinas.

Al margen del encuentro de la cumbre, Cristina Kirchner tuvo reuniones bilaterales con el titular de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y los presidentes de Paraguay, Fernando Lugo, y de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, con quien analizó posiciones comunes para llevar a la cumbre del G-20.

La defensa de la creación del Estado palestino fue una señal de acercamiento de Cristina Kirchner a los países del mundo árabe, muchos de ellos enfrentados con Israel.

La cuestión palestina es un tema de fondo en el conflicto de Medio Oriente. El discurso de la Presidenta fue escuchado, entre otros, por el titular de la Autoridad Palestina.

El gobierno de los Kirchner comenzó durante el mandato de la Presidenta un período de acercamiento a los países árabes en aras de abrir nuevos mercados para productos argentinos y consolidar la cooperación Sur-Sur, tal como aseguran en la Cancillería, que conduce Jorge Taiana.
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LA NACION - Argentina/01/04/2009

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