6/8/07
La otra verdad - El voto, en el aire - Oaxaca visto desde el exterior
Uy. ¿Qué le estará diciendo o reclamando Beatriz Paredes al gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto? —¿Te sabes la estrofa de ‘Me estás oyendo…’? —Sí sabes quién manda en el partido, ¿verdad? —Acuérdate nada más de una cosa, el que a dos amos sirve… —¿Te cae que te gustaron ‘Los ¿Simpson’? (Foto: Raúl)
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Campos Elíseos
Katia D´ Artigues
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La otra verdad
El voto, en el aire
Oaxaca visto desde el exterior
El siguiente relato no es nocivo para la salud. Es un simple cuento, historia o como quiera llamarle, y cualquier similitud con la realidad es a propósito.
Hace unos días, el ex vicepresidente estadounidense Al Gore presentó en la ciudad de México su conferencia La verdad incómoda, en la que habla del calentamiento global y sus efectos en todo el mundo.
Desde ese momento, el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador no se quitó la idea de volverse conferencista, en este caso nacional.
Ve un inconveniente: difícilmente podrá allegar a la causa 175 mil dólares, el monto que le pagaron a su, digamos, homólogo estadounidense.
De todos modos practica en su departamento de Copilco.
Acondiciona una de sus recámaras como si fuera un auditorio. Sobre una mesita coloca una laptop que compró armada. Como está en contra del neoliberalismo, no puede usar una Mac, como Gore.
Cierra las cortinas. Apaga las luces y como apuntador usa una lamparita de esas de bolsillo. Empieza la ponencia que titula La verdad no peca, pero incomoda.
Hablará sobre las acciones que no está haciendo el gobierno del presidente Felipe Calderón, y que de haber llegado él a la Presidencia ya estarían haciéndose.
De cómo el calentamiento de ánimos —conocido como polarización postelectoral— ha cambiado al país
Su presentación se la copia a Gore:
—Yo fui el próximo presidente de México.
Pero no se imagina risas, como en la del primero. Aquí hay aplausos y porras de sus seguidores. Casi lo escucha: “¡Es un honor/ estar con Obrador!”…
Su primera foto no es la de la Tierra tomada desde el espacio, como la de Una verdad..., sino una foto panorámica del Paseo de la Reforma durante el plantón al que convocó en el 2006. Enseguida comienza a explicar los cambios que ha sufrido el país (Gore demuestra con una gama de colores el cambio en las temperaturas en todo el mundo):
—En un principio, estaba dominado por tres fuerzas (muestra un mapa de la República Mexicana dominada por el rojo, PRI; azul, PAN; y amarillo, PRD).
Enseguida, su presentación cambia a otro mapa.
—A raíz del calentamiento de las urnas, esto cambió. Ahora se pueden apreciar los cambios en nuestro país.
Muestra otro México, dividido solamente por dos colores: amarillo y azul, y apenas unos puntitos rojos.
—Esto es resultado de la deforestación política ocasionada desde Los Pinos. Así es, contrario a lo que pasa en otros países, aquí la plaga del presydemus pelelus ha resurgido y algunos virus resurgen y vuelven a atacar.
Hace una pausa, simula que agradece los aplausos de sus seguidores.
—También aquí en México resurgieron otras especies que intentaron terminar con los valiosos pejelagartos. Me refiero a esas horribles chachalacas.
En su computadora aparece una chachalaca, a la que gracias al Photoshop le puso la cara de Vicente Fox.
Ahora mueve sus manos, como si fueran alas.
Recuerda que en el DVD de Una verdad... se hace referencia a la aparición de fenómenos en diversas latitudes del mundo donde antes no se veían…
—Antes se criticaban diversas acciones llamándolas populistas, ahora resurgen desmedidamente con otros nombres, como Programa de Atención a los Adultos Mayores. Entre las mutaciones que han tenido, está la de que se les dan mil pesos bimestrales a los beneficiados….
AMLO da un clic a la laptop y se sienta. Toma un pisapapeles blanco de plástico con el logo del PRD que, quién sabe por qué y con qué, está rayado.
—Ese Gor da su conferencia en inglés. Yo ni pasaporte ni visa tengo. Pero venderé los audífonos para la traducción simultánea de tabajqueño (sic) a español.
Reanuda su ensayo. Ahora hablará de las catástrofes que se avecinan en los próximos cinco años, según él.
—Si no detenemos el avance y deterioro político que ocasionan agentes nocivos para el medio ambiente político como el P-A-N (en la pantalla parece el logo del PAN y las fotos de Manuel Espino y Felipe Calderón, y sobre ellos, el símbolo de peligro, esa calavera con huesos cruzados), nuestra especie estará en peligro de desaparecer.
Da otro clic para ver el resto de las presentaciones.
Pasan fotos de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles, Alejandro Encinas, René Bejarano, Dolores Padierna, Jesús Zambrano.
Se alcanza a leer: “El peligro de los clorofluorocarbonos… y sus similares”.
Reactiva el PowerPoint y ahora se referirá a la preservación de las especies.
—Debemos de detener el deterioro político. Están acabando con los verdaderos seres que mantendrán vigentes nuestros genes políticos… muchas gracias por su participación y donaciones.
Enseguida, en su pantallita aparecen las fotos de Ricardo y David Monreal, José Guadarrama, Arturo Núñez, Socorro Díaz, entre otros.
RECUENTO
El resultado de las elecciones de hoy en Baja California, donde el PAN intentará mantener la gubernatura y el PRI intentará regresar a ese estado, con Jorge Hank como su candidato. También será interesante cómo queda la integración del congreso local en Oaxaca —con todo y petardazos del EPR— y Aguascalientes.
La visita de Irene Kahn, secretaria general de Amnistía Internacional, para evaluar la situación de los derechos humanos en nuestro país. Consideró que Oaxaca y San Salvador Atenco son dos casos que reflejan el fracaso del gobierno en materia de respeto a los derechos humanos. Peeero, que también la APPO ha tenido lo suyo.
Uno.— La aceptación de la SHCP que, a casi tres horas de vencer el plazo, renegoció la deuda del gobierno capitalino. Fue el estira y afloja de esta semana entre Felipe Calderón y Marcelo Ebrard. Dos.— En su primer audiencia en EU, Zhenli Ye Gon se declaró inocente de los cargos de tráfico de drogas en la ruta México-EU. No le concedieron la libertad bajo fianza, ya que los magistrados consideran que tiene todo los m(i)edios para escapar...
katia.katinka@gmail.com
El Universal /06/08/2007
BORGES, PERON Y LA CANDIDATURA DE CFK
Perón, Borges y CFK.
Un odio más violento que cualquier razón.
Imagen: DyN & Télam
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Con la candidatura de CFK reverdeció un antiperonismo tan violento como no se había visto en medio siglo. La atroz intimidad de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares ayuda a entender ese mecanismo, en el que el odio prevalece sobre el humor y que sumió al país en el espanto. El apoyo a los fusilamientos de 1956 y la abominación por cualquier manifestación popular, desde José Hernández o Gardel hasta Pascual Pérez, “ese peronista inmundo”.
Subnotas
“Fusilan a unos malevos”
Un tiro en el culo
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Por Horacio Verbitsky
Un brote de intemperancia como no se conoció en el país en medio siglo saludó el lanzamiento de la candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, quien en su primer discurso proselitista dijo que se identificaba con la Evita del puño crispado y el rodete y no con el hada buena que amaba su madre. La semana pasada, al cumplirse 55 años de su muerte, Eva Perón fue presentada como una mujer que, debido a su pasión por Perón y por los humildes, recibió el desprecio de ciertos de sus contemporáneos. En algunos casos esos ditirambos fueron pronunciados por personas que hoy no pueden sacar la vista del reloj, el atuendo o la cartera de CFK y que se indignan al hablar de ella, del presidente Néstor Kirchner o del secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Los capítulos del diario de Adolfo Bioy Casares dedicados a su colega y amigo Jorge Luis Borges (1) constituyen un material interesante para estudiar los mecanismos irracionales del odio que la oligarquía argentina y las clases medias que se identificaban con ella sentían por todo lo que tuviera que ver con el ex presidente Juan Perón. Es apabullante el contraste con la sutileza y el humor delicioso con que ambos grandes escritores tocan casi todos los demás temas.
Del humor al rencor
Como el libro tiene más de mil seiscientas páginas, esta reseña sólo irá desde la primera referencia registrada, hasta las elecciones que llevaron a la presidencia a Arturo Frondizi, con el apoyo de Perón. En los primeros años la ironía aún prevalece sobre el rencor. El jueves 3 de julio de 1952, Borges recuerda con sorna la frase de un personaje mítico de estas páginas, la señora Bibiloni de Bullrich: “A mí no me gustan, pero yo soy tan inteligente que he descubierto que conviene estar bien con los peronistas”. Por entonces aún podían reírse de algunas actitudes de la oposición. El 20 de junio de 1953 Borges se burla de una señora que “duerme con rimmel, porque teme que la policía llegue a detenerla y quiere estar preparada: ella sin rimmel pierde la personalidad” y se pregunta si “lo habrá dicho en broma o en serio”. El mismo día cuenta que la señora Bibiloni de Bullrich encontró un departamento “precioso, de buen gusto y mucho más cómodo que el que tenemos. Con una vista maravillosa, con sol, con todo lo que usted puede pedir. Pero yo le dije a mi marido que no podía consentir el cambio. El departamento elegido era más chico que el nuestro. Mudarse hubiera sido reducirnos. Una mujer como yo no puede aceptar eso. No sólo por el respeto que me inspiro yo misma, sino por mis hijos, por lo que debo a mi clase. Que yo me redujera sería sentido como una derrota de la clase que represento, y usted comprende, en estos momentos hay que tener mucho cuidado”. (La novelista Luisa Valenzuela, cuya madre Luisa Mercedes Levinson fue amiga de Borges y Bioy, sostiene que la señora Bibiloni de Bullrich existió y no es otro personaje de Borges y Bioy. Pese a ello, conviene suspender el juicio hasta disponer de una evidencia documental.)
Rechinar de dientes
Pero cuando la Universidad de Puerto Rico le encarga la traducción de la Divina Comedia, Borges comenta que mientras, aquí sólo “las personas más valientes, que osan distraerse del tema único, ensayan una monografía sobre La Bolsa de Julián Martel y están muertos de miedo y se oye el ruido de los dientes; los demás trabajan ceñidos a la actualidad política y tienen más miedo todavía”. El domingo 26 de junio de 1955 Borges cuenta que ver las iglesias incendiadas le dio ganas de llorar. Pero no hay una palabra en el diario para el bombardeo sobre la Plaza de Mayo en el que murieron miles de personas. El domingo 3 de julio, Borges cuenta la historia de una amiga que entró tres veces en la iglesia de San Nicolás de Bari, para salvar reliquias. “En la calle, un público abundante y silencioso, tres individuos que insultaban la Iglesia; en la vereda, unos hombre y mujeres, como borrachos, que bailaban disfrazados con sotanas, casullas y mitras; adentro, los incendiarios. De pronto Celia siente que debe salvar las reliquias.” La tercera vez se asustó: “Hombres con impermeables, con armas en la mano, la maltrataron de palabra. Pensó: ‘Si miro las armas estoy perdida’. Los miró a los ojos y les hizo frente. En todo ese rescate de imágenes la ayudó un muchacho peronista, de la Fundación. Meses antes, éste había participado en el incendio del Jockey Club: en un cajón habían encontrado dinero; empezaron a llenarse los bolsillos; uno dijo: ‘No, no queremos la plata de los oligarcas’; sacó un fósforo y quemaron el dinero”. Al mes siguiente Borges se niega a firmar un manifiesto de adhesión al testamento de Albert Einstein, publicado por Bertand Russell, pidiendo la supresión de las armas atómicas, que le había entregado Victoria Ocampo. “En estos momentos, salir con un manifiesto sobre política internacional, parece de una gran insensibilidad e indiferencia sobre lo que pasa en el país. Es como si en una casa alguien estuviera muriendo y los allegados del moribundo estuvieran preocupados con una epidemia en Málaga. Sur va a parecer muy aloof [distante]. Será una vergüenza, pero yo hoy estoy más interesado en el peronismo que en el comunismo.”
Rojas sí, nazis no
El jueves 15 de septiembre de 1955, ambos hacen conjeturas sobre el alzamiento militar, “procurando no dejarnos arrastrar por la ilusión, aunque ésta vez parece que es de veras”. El 12 de octubre leen en Marcha, de Montevideo, la publicación del cuento La fiesta del monstruo, que firmaron como Bustos Domecq. En esta reescritura antiperonista de El Matadero de Echeverría, una turba abominable lapida hasta la muerte a un estudiante judío que se niega a saludar a la foto del Monstruo. (Durante la década peronista no hubo actos de hostilidad hacia los judíos, Perón fue el primer presidente que tuvo judíos en su gabinete, apoyó a una organización judía pro peronista e inauguró las relaciones diplomáticas con Israel, mientras en las páginas del libro abundan las frases y chistes antisemitas, que Borges cuenta en presencia de amigos judíos y luego le sorprende que en vez de reír se entristezcan.)
El 18 de octubre de 1955, Lonardi informó a Borges que lo había nombrado director de la Biblioteca Nacional; “la alegría de Borges era sin matices; no podía uno hablar de otra cosa, porque parecía inoportuno”. Borges había sido trasladado de su empleo en la Biblioteca a una feria de aves por el ex presidente militar Edelmiro Farrell, del que Perón fue vicepresidente en 1944. El 13 de noviembre, mientras se desarrolla la crisis que concluirá con el reemplazo de Lonardi por el general Pedro Eugenio Aramburu, Sábato invita a Borges y a Bioy a acompañarlo al diario El Mundo en busca de noticias. Al salir, “recorremos el centro, gritamos: ‘Rojas sí, nazis no’, vemos a aliancistas que gritan ‘¡Viva Lonardi!’. El 1º de diciembre, en la Casa del Escritor, “Borges explica que Perón no defendía al pueblo, que la Revolución no es un zarpazo de terratenientes y de obispos”. Días después, “alguien sostuvo que los obreros estaban dispuestos a morir por Perón, que el mito había arraigado en el pueblo, etcétera”. Borges le respondió: “Vea, la revolución se ganó porque había gente dispuesta a morir por la libertad y nadie a morir por Perón”. Las fantasías literarias de Borges tienen el humor de siempre pero también transmiten una violencia apenas contenida. El 24 de diciembre, Borges cuenta “este diálogo de almacén.
Uno: –Ahora no hay libertad.
Otro (más corpulento que el anterior): –Ahora hay libertad. Antes si usted gritaba ‘¡Muera Perón!’ iba a parar a la comisaría segunda. Ahora, si grita ‘¡Muera Rojas!” no le pasa nada, salvo que yo le bajo los dientes de un sopapo.” Los métodos reales serían más cruentos”.
Ernesto Sábato renunció por entonces a la dirección de la revista Mundo argentino e hizo públicos casos de torturas. Bioy se indigna. Sábato “buscó que todo redundara en su favor. Si no, pudo llevar las denuncias al ministerio; si después de cierto plazo no se investigaban públicamente, hubiera podido renunciar y en una carta abierta dar las razones”. Y agrega: “Con Borges decimos que no se puede ser peronista sin ser canalla o idiota o las dos cosas. Desde luego no basta con ser antiperonista para ser buena persona, pero basta ser peronista para ser una mala persona”. El 30 de agosto, ambos vuelven sobre el tema, que los obsesiona:
Borges: –Sábato está loco. Renuncia. Obliga a otros a renunciar. Se enoja con los que no renuncian. Y organiza petitorios, con firmas, para que no le acepten la renuncia. Cuánta actividad. Lo más extraño es que para alguna gente, con todo esto, se vuelve simpático.
Bioy: –Ya verás: va a quedar en la historia como el hombre que protestó por las torturas. Va a quedar en la historia como un negro Falucho.
“Este país de mierda”
Un grupo de escritores responde a Sábato con una declaración de “plena confianza en el gobierno”, que prosigue “juiciosamente en la paz la obra iniciada con las armas en septiembre de 1955” y ven a la Patria encaminada “hacia un porvenir sereno y honroso”. Borges quisiera hacerla más efusiva y propone esta frase: “Si, por un azar, en este país de mierda, un grupito de hombres decentes está en el gobierno, debemos apoyarlos”. Bioy anota con elegante desdén, que incluye a Borges: “A la noche llega el rumor de que el gobierno le habría ofrecido a Sábato el ministerio de Trabajo y Previsión. La idea de que se nos atragante el manifiesto me hace gracia”.
El domingo 23 de diciembre de 1956, un comentario de Borges muestra cuánto antes del ingreso de Fidel Castro y el Che Guevara a La Habana, la resistencia peronista jaqueó con atentados violentos al gobierno militar. Una radio uruguaya dijo que era extraordinario “cómo un solo hombre tiene en jaque a la República Argentina”. Borges comenta: “Aunque los peronistas no valgan nada, me parece poco cortés darlos por no existentes: al fin y al cabo algunos de ellos se exponen, al provocar incendios y descarrilamientos”. Cuando el gobierno de Aramburu y Rojas tambalea, crece la adhesión de Borges: “Si alguien merece el título de libertadores son esta gente. Lo merecen mucho más que los de la Independencia; el dominio español nunca debió ser oprobioso como el de Perón. Se podrá decir que es gente oscura, y un poco ridícula, y chambona, y con un pasado medio peronista, pero lo que no puede negarse es que son libertadores”, dice el viernes 26 de abril de 1957.
De visita en Buenos Aires, donde es huésped de la cuñada de Bioy, Victoria Ocampo, el pacifista italiano Lanza del Vasto propone una huelga de hambre para forzar un cambio de política de Francia en Argelia.
Borges: –Es como arrojarse al suelo y llorar. Tiene algo de retirada; una retirada bastante incómoda.
Bioy: –En toda huelga de hambre hay algo de chantage.
Cosas de negros
El mismo día escuchan dos versiones de un mismo tango, cantado por Gardel y por Jorge Vidal. Están de acuerdo en que Vidal es mucho mejor. Borges agrega: “Ahora, el individuo es canallesco, casi es como si Perón cantara”. Al mes siguiente, “hablamos de negros norteamericanos, que viven en conventillos y tienen Cadillacs.
Borges: –Así era la gente aquí durante el peronismo. Se echaban encima todo lo que tenían. Vivían cinco en un cuarto y tenían Frigidaire”.
Borges cuenta que su cuñado Guillermo de Torre, a quien reprocha conversar con amigos socialistas y no desconfiar de ellos, “sostiene que esta sería la gran oportunidad para disolver el Ejército. Esgrime contra él argumentos políticos y económicos (la parte que se lleva del presupuesto, lo que gana cada militar). No comprende que si se disolviera el Ejército, nada nos salvaría de Perón”. Borges llama sinvergüenza al presidente de la UCRI, Arturo Frondizi. “Ayer vi manifestantes de Frondizi. Era el malevaje de Perón. Gritaban:
Que se vaya
El gobierno canalla.
El mismo malevaje: persona por persona.”
Fusilarlos a todos
El domingo 28 de julio de 1957, cuenta Bioy, “votamos en las elecciones de Constituyentes. Yo, con miedo de perder el voto, por los Demócratas, que tienen a mi padre entre los candidatos. Llamo a casa de Borges: ‘Vamos ganando’, me dice la madre. Me da tanta emoción la noticia, que se me enfrían los pies y las manos. Por increíble que parezca, Frondizi no gana, ganan los Radicales del Pueblo, gana la Revolución Libertadora”. Dos semanas después comentan el asesinato a puñaladas de un taxista.
Borges: –Todos estos criminales son el fruto del peronismo. Antes uno decía, ‘el crimen del silletero del año 20...’
Bioy: –Ahora hay que decir ‘el crimen del silletero de las tres de la tarde, el de las cuatro’, etcétera.
Borges: –Habría que fusilar a toda esa gente.
El encono hacia cualquier manifestación popular alcanza a Gardel. “Borges cuenta que una vez fue al cine a ver La batida, con George Bancroft; anunciaron que Gardel iba a cantar al final: nos fuimos sin oírlo, porque no queríamos que el efecto del film se nos arruinara.” Adolfo Bioy padre, quien fue ministro del primer golpista militar del siglo XX, José Félix Uriburu, dice que “Gardel era idéntico a Perón”. Borges comenta: “la cara de Gardel era la típica cara del otario. Malevo, sí, pero malevo sonso”.
Bioy Casares: –A mí, Gardel nunca me gustó mucho como cantor de tangos.
Algún putito
El actor Francisco Petrone les propone escribir una película sobre Martín Fierro. Borges, Bioy y Silvina Ocampo conversan sobre el posible guión:
Borges: –Se ve a Fierro como un gallo montado en un chancho. Otro problema son los indios.
Bioy: –Aunque el país esta lleno de gente aindiada, en nuestro film se les verá el tizne.
Borges: –Podemos sugerir que todo lo importante ocurre en los márgenes de la pantalla: ‘Voy a pelear con los indios, vengo de pelear con los indios’.
Silvina Ocampo: –Para indio tienen a Susana Bombal. Martínez Estrada sirve para Martín Fierro.
Borges: –Para Cruz no sabríamos por quien decidirnos: ¿[Gonzalo] Losada o [Antonio] López Llausá? [Dos editores españoles radicados en Buenos Aires, fundadores de las editoriales Losada y Sudamericana].
Bioy: –Podrían aprovecharse los pieles rojas de una película norteamericana.
Borges: –Para el Viejo Vizcacha –el ‘personaje filosófico’ que interesa a Petrone, ¡qué idea de la filosofía!– habrá algún putito de la SADE. Y con Sábato, ¿qué hacemos?... En realidad va a ser muy difícil hacer el film. Pensá: cuando se vea el ejército, la bandera argentina, y la gente tratando de huir para que no la enganchen. Va a parecer un ataque contra el ejército, a favor del Descamisado. A lo mejor es lo que vio Petrone: la posibilidad de halagar al peronismo.
Bioy: –La posibilidad está en el libro.
Borges: –No veo cómo vamos a evitar que se vea ese destino como el de un peronista perseguido por la sociedad y por el Ejército.
Bioy: –Habría que mostrarlo en un mundo tan duro que no se tome como metáfora de otro.
Borges: –Sí, hechos que ocurrieron una sola vez, esa sola vez. Qué raro que seamos partidarios de la dictadura ilustrada. Es lo único que existe. ¿Cómo uno va a creer en la democracia?.
Bioy: –El individuo que tiene más probabilidades de ganar la elección de presidente es el individuo más desvergonzadamente demagógico. Vale decir, la peor persona del país: Perón, Frondizi, Solano Lima.
Días después retoman la conversación.
Borges: –Para el papel de Martín Fierro está Petrone; está dispuesto a interpretarlo; para eso nos encarga el film. Seguramente quiere un Martín Fierro peronista, como en seguida y con mucho gusto se hubiera puesto a escribir Hernández.
Los soviéticos, en estos días lanzaron al espacio el primer satélite artificial.
Bioy: –Tuve ganas de hacerle una broma a tu madre: preguntarle si sabía la noticia y, cuando ella preguntara cuál, decirle que Perón había lanzado un satélite.
Borges: –Ya está enojada contra ese satélite. Dice que es un juguete insignificante y que quién sabe si no cae en la Tierra y no produce alguna Monstruosa hecatombe.
Salto al vacío
Aramburu convoca a elecciones y Borges lo lamenta, “desea que el gobierno se quede”. Manuel Peyrou se felicita del llamado y lo ve como un triunfo del gobierno.
Borges: –Sí, el gobierno queda muy bien para la Historia, pero Peyrou no puede ver muy lejos: el país saltará en el vacío.
El 9 de diciembre, Borges y Bioy hablan “de un match de box, ganado por un tal Pascual Pérez, que fue un mignon de Perón”.
Borges: –Qué lástima que haya ganado un peronista inmundo.
El domingo 23 de febrero de 1958 Bioy busca a Borges en su casa, mientras se conoce la elección de Frondizi como presidente. “Estoy en tercera persona, como dice Borges: como afiebrado aunque sin fiebre”. Cuando atiende Borges, le dice: “Aquí te espero. Deshecho”. Sigue Bioy: “Nos sentimos muy tristes. En casa, mientras orinamos, hablamos de las elecciones.
Bioy: –El resultado es una derrota intelectual para el gobierno. Ellos quedarán como personas muy nobles, pero la Revolución se va al diablo.
Borges, riéndose: –Frondizi está frito. Le pasó lo peor que podía pasarle: ganó. Porque ganó van a echarlo.
Al día siguiente, Borges está menos desalentado. “Refiere que Elsie Rivero Haedo ha invitado a sus amigos a beber una copa de champagne, ‘como si hubiéramos triunfado’. Me parece que hay en esta actitud un valor para sobreponerse a las adversidades bastante admirable.” El viernes 28 de febrero de 1958, vuelven al asunto:
Bioy: –Estamos en los confines de una época feliz, casi al borde de una de calamidades. No creemos en esta última, aunque ya es casi más real que la concluida, que la efímera, que aún pisamos.
Borges: –Ayer, semidormido, miraba el bastón y el ventilador comprados después de la Revolución y me preguntaba cómo podía tener esos objetos de una época futura, ya que ahora estábamos otra vez en el peronismo, en el pasado.
Las trágicas consecuencias de esta actitud, que hoy reaparece en dirigentes políticos y periodistas, incluso algunos ex militantes de distintas facciones del marxismo revolucionario, se hicieron sentir en el país por treinta sombríos años.
(1) Adolfo Bioy Casares, Borges. Edición a cargo de Daniel Martino. Ediciones Destino, Colombia, 2006, 1663 páginas.
Las redes terroristas, la seguridad y los medios de comunicación
Todos los días, en algún lugar del mundo, es desarticulada una red terrorista islámica vinculada a Al Qaeda. Y con la red quedan igualmente desarticulados sus integrantes y sus maléficos planes.
Es tal la eficacia que muestran las policías del mundo desarticulando constantemente redes terroristas que si no fuera porque Al Qaeda aún es más eficaz rearticulándolas, nadie más que esas policías se merecerían el premio internacional a la eficiencia. En todo caso, los grandes medios de comunicación, en su denodada cobertura a la lucha contra el terrorismo que dirige, precisamente, George Bush.
Estados Unidos y Europa se sitúan a la cabeza en la desarticulación de tramas terroristas pero es tal el cúmulo de redes islamistas en el mundo y la velocidad con que se reproducen que no hay continente, tampoco país, en el que no se asiente alguna a la espera de ejecutar sus siniestros planes. Hasta de países como la República Dominicana llegan, ocasionalmente, noticias de la neutralización de alguna trama. En un país en el que no hay más imperdonable terror que el que padecen las mujeres y en el que no hay más tiros que los que prodigan los “polincuentes”, curiosamente, a raíz del 11 de septiembre, se creó un batallón de lucha antiterrorista, no para combatir la violencia machista o el alza de los precios, no para enfrentar la corrupción, el desempleo o las tantas otras lacras de la sociedad dominicana, sino para preservar su paz amenazada por las hordas de Al Qaeda. Y no tardaron en presentarse las amenazas. Una tarde era desarticulada una célula terrorista islámica, compuesta por cinco peligrosos libios, a punto de abordar un avión para Estados Unidos. Al día siguiente, ya eran cuatro y, horas más tarde, se publicaba que los tres detenidos eran libaneses. Apenas unos pocos supimos, días después, que los dos libaneses no eran más que ilegales sin papeles, buscando su arribo a la tierra prometida en busca de trabajo. Pero el éxito de la operación ni desalentó a las autoridades ni desanimó a los terroristas y, al poco tiempo, era detenido en Santo Domingo un destacado miembro de Al Qaeda que, tras ser investigado, resultó ser un estudiante de medicina paquistaní, sin que se le formularan cargos siquiera por mala práctica médica.
Al margen de estos apuntes “tercermundistas” sobre el peligro que representa el eje del mal, en el primer mundo, no podía ser menos, los planes conspirativos son mucho más complejos y, sobre todo, terribles y constantes. Atentados contra aviones, contra redes de transporte, contra pozos de petróleo, refinerías, bases militares, grandes personalidades… frustrados por la pericia policial.
Y es que nada ni nadie escapa a la amenaza terrorista. De ahí la importancia de desarticular redes terroristas en todo el mundo y todos los días.
También en el Estado español se han dado pruebas de la eficacia policial contra las redes islamistas.
Entre otros ejemplos, en enero del 2006, la policía lograba desarticular dos redes “yihadistas” en Madrid, Cataluña y el País Vasco, con ramificaciones en Francia, Bélgica, Holanda, Argelia, Marruecos, Turquía, Siria e Iraq, y detenía a sus 20 integrantes. Su misión era captar y reclutar suicidas. Las operaciones policiales “Chacal” y “Camaleón” frustraban los objetivos de los terroristas a quienes, si bien no les encontraron armas ni explosivos, les fueron intervenidos “ordenadores, documentos y teléfonos móviles”.
Para cerrar el mismo año, en otra operación realizada en Ceuta, era desarticulada una nueva célula terrorista. En esta oportunidad, además del acostumbrado arsenal de ordenadores, móviles y documentación, también se les ocupó a los 11 desarticulados, dinero y un machete.
Antes, durante el gobierno de Aznar, fueron tantas las detenciones de sanguinarios terroristas árabes, especialmente en Cataluña, que cerca estuvieron los brillantes operativos policiales de paralizar los servicios de recogida de basura de esa comunidad, dado que a esos oficios se dedicaba la mayoría de los terroristas apresados. Para su fortuna, las sospechosas sustancias químicas que manejaban no eran sino productos de limpieza y, semanas más tarde, al ser puestos en libertad, casi todos pudieron dar gracias a Alá y volver a sus afanes de limpieza sin nuevos sobresaltos.
La prensa recogía en estos días la tragedia de Ahmad Mardini, sirio nacionalizado español, casado con una zamorana, padre de tres hijos y empleado de la Coca-Cola, que perdió el empleo, los amigos, los vecinos, casi la familia y la fama que se le supone a un inocente, luego de que fuera detenido como peligroso terrorista islámico, y su nombre y su rostro reproducido hasta la saciedad por medios de comunicación que, como El Mundo o Tele-Madrid, ni siquiera por imperativo legal y años después de que Garzón descargara al acusado, han dejado de presentarlo como terrorista.
Si la misma cobertura que emplean los medios para informarnos de la desarticulación de tramas terroristas la dedicaran, pasada la euforia, a ilustrarnos con los resultados, sabríamos que el caso de Mardini es una constante. La diferencia, lo que convierte en noticia la tragedia de Ahmad, es que ha logrado ganarles la demanda judicial a esos medios de comunicación y arrancarles 75 mil escasos euros. Para los árabes que en todo el mundo son detenidos, acusados y mostrados como terroristas, la justicia no suele ser tan diligente y ni siquiera, a los inculpados sin culpas, les caben las excusas.
La ola de detenidos que acompañó en Londres la desarticulación de un supuesto plan para hacer estallar en vuelo diez aviones comerciales, en agosto del 2006, casualmente, al mismo tiempo en que Israel destruía El Líbano, tuvo repercusiones en todas partes: en Francia, en Paquistán, en Afganistán, en Italia… cientos de detenidos. De hecho, no hay acontecimiento social de importancia que se celebre en el mundo que no venga precedido de la desarticulación de más y más células terroristas de Al Qaeda. Ya casi es tradición que semanas antes de que se celebre un campeonato del mundo de fútbol, sea Francia o Alemania, lleguen noticias de redadas que pongan a buen recaudo a cientos de peligrosos árabes planificando espantos, y no hay cumbre mundial, así sea política o económica, que no se cobre antes la detención de algunos centenares de terroristas islámicos dispuestos a inmolarse.
Por si no fuera suficiente, los medios de comunicación, tan parcos a veces, otras tan exhaustivos, también informan los nombres de las ciudades más expuestas a padecer el terror, tanto como callan los nombres de aquellas ciudades y países que ya lo padecen. Hasta nos anticipan los lugares con más posibilidades de ser blanco de las bombas. Así nos enteramos de que es peligroso transitar por el puente de San Francisco, en California, convertido en objetivo terrorista, mientras cruzamos el puente de Minneapolis sobre el Mississippi; o nos ponemos a salvo en Nueva Orleáns de morir ahogados en Indonesia; o buscamos refugio en las Canarias del incendio que amenaza a Nueva York; o viajamos en avión a Sao Paulo para no exponernos a aterrizar en El Cairo.
La seguridad es una necesidad de primer orden, insisten Bush y sus acólitos.
Además de la coincidencia general en la mayoría de las redes desarticuladas de no encontrarles la policía más armas o explosivos que los clásicos “móviles, ordenadores, documentación y dinero”, otra constante llama la atención en la redacción de todas esas informaciones que uno nunca sabe si son partes de guerra reconvertidos en noticias o noticias transformadas en partes de guerra: “los planes estaban en su etapa inicial aunque ya habían madurado lo suficiente” y cito textualmente al FBI luego de que en julio del 2006 desarticulara una red compuesta por ocho terroristas que se proponía atentar contra la red de transporte en Nueva York. En la misma declaración, el FBI reconocía que “ninguno de los implicados ha estado o está en Estados Unidos”, circunstancia que, en el mejor de los casos, mueve a asombro. Esos “planes iniciales que ya habían madurado”, en su contradictoria exposición, son los mismos que alegaba el ministro español Pérez Rubalcaba en el caso de los detenidos en Ceuta: “el grupo no tenía objetivos marcados aunque se planteaba pasar a la acción”; y semejantes, aunque invertidos, a los del caso de Londres. Si la policía inglesa anunciaba el primer día que el “plan estaba bien avanzado y ha sido interceptado en su fase final”, el ministro inglés John Reid declaraba días después que se “está en la primera fase de una larga investigación”.
Naturalmente, y como suele ser costumbre, “no se informa de más detalles al respecto para no obstaculizar las investigaciones”, prudencia informativa que, desgraciadamente, no se tuvo con Ahmad Mardini ni con tantos otros a quienes se ha arruinado la vida, pero que es una coincidencia más en este tipo de acciones y noticias.
La desarticulación en abril de este año de una red terrorista en Arabia Saudí con sus 172 socios y abonados, reveló, por ejemplo, que la mayoría eran nigerianos y yemeníes, que algunos eran de Al Qaeda, y que habían recibido instrucciones sobre pilotaje de aviones fuera de Arabia Saudí, pero se reservaban otras informaciones para no obstaculizar las investigaciones. El mismo argumento serviría a las autoridades y medios italianos para, tres meses más tarde, luego de desarticular una red que entrenaba terroristas en una mezquita italiana, limitarse a revelar que “hemos descubierto una verdadera escuela del terror”. También se agregó a la información el habitual interés de los detenidos en pilotar Boeing 747 y manejar sustancias químicas. Las mismas, tal vez, que la policía británica había encontrado en julio de este año en poder de un afgano y un somalí en Londres, cuando investigaba un asunto relacionado con el narcotráfico, y que adelantaba era “peróxido de hidrógeno” aunque todavía se estaba “analizando” la sustancia. Seguimos a la espera de que policías y medios confirmen el análisis de la sustancia.
Otra de las comunes coincidencias en este tipo de denuncias lo supone la grandilocuencia, el tremendismo, con que se informa de la amenaza. Lógicamente, cuanto más graves pudieron ser las consecuencias del atentado que nunca ocurrió, mayor alivio van a encontrar los afectados que nunca lo fueron.
Para la policía italiana, en el caso que citara más arriba, la mezquita se había convertido en una “verdadera escuela del terror”. ¿Cómo calificar entonces la cárcel de Abu Ghraib en Iraq, o la de Guantánamo? El responsable de Scotland Yard, aludiendo al supuesto atentado frustrado en Londres contra diez aviones comerciales, hablaba de “asesinato masivo de un nivel incalculable”. Las posibles víctimas del atentado, sin embargo, al margen del lógico dolor e indignación, eran perfectamente calculables. Hubiera bastado sumar el número de pasajeros para obtener el número de víctimas. Y habríamos sabido sus nombres, sus historias, sus nacionalidades, hasta el destino de su última llamada por su móvil. Lo que sí resulta incalculable es el número de iraquíes muertos desde que Estados Unidos y Europa se dieron a la tarea de “liberarlos” de su dictador. Se ha hablado de medio millón de muertos, de un millón, de cientos de miles de “fantasmas” sin identidad que, todavía, siguen muriendo en ese y en otros países sometidos a la misma democrática terapia occidental.
La fiscal del distrito Este de Nueva York, Roslynn Mauskopf, luego de que a principios de este año fueran detenidos en Nueva York tres alegados terroristas de Guayana y uno de Trinidad y Tobago acusados de intentar volar con explosivos que, por cierto, todavía no tenían, la red de conductos de gasolina que abastece a los aviones del aeropuerto John F. Kennedy, indicó que se trata de uno de los "complots más escalofriantes imaginables", aunque aclaró que durante el tiempo en que se han llevado a cabo las investigaciones "nunca ha estado en peligro la seguridad aérea ni la de los pasajeros". "La destrucción que hubiera causado si se llega a producir, es inimaginable".
Lo que sí resulta inimaginable es la destrucción causada en Iraq de la que se duda pueda, alguna vez, volver a ser una nación.
Una vez los medios han dado amplia cobertura al frustrado atentado con su correspondiente secuela de detenciones, poco importa que en los siguientes días se desnaturalice el atentado y los sanguinarios terroristas acaben convertidos en trabajadores de la limpieza o en simples ilegales. Ya la alarma se ha creado, que era lo que se perseguía, y el “mundo” valora y respalda la labor de sus gobiernos y sus medios de comunicación en su labor de preservar su seguridad.
Obviamente, si aceptamos que haya guerras preventivas, no hay razón para oponerse a arrestos y desarticulaciones preventivas. Por ello los esfuerzos de gente como Peter Clarke, jefe de la brigada antiterrorista inglesa, que no ha tenido empacho en reconocer la vigilancia a que somete a “miles” de ciudadanos de su país, “sospechosos de actividades terroristas directa o indirectamente”. Las sospechas, también, pueden ser preventivas, tanto como las noticias.
Entre las miles de personas, la mayoría de origen árabe, que han sido detenidas y presentadas por los medios de comunicación como diabólicos terroristas dispuestos a matar y morir, el caso de Richard Reid siempre me ha parecido uno de los más llamativos. Y lo digo porque hasta entonces había creído que los malos, aún siendo perversos, podían disfrutar de algunas virtudes comunes a otras personas, como ser elegantes, inteligentes o, por ejemplo, resultar atractivos, pero después de observar muy brevemente el rostro, que no es conveniente solazarse en sus facciones, del individuo de Sri Lanka que hace seis años pretendió sin éxito provocar una explosión en un avión que iba de París a Miami, me sentí en la necesidad de corregirme y aceptar que hay malos que, además, también son feos, incluso, imbéciles, casi tanto como los medios de comunicación que nos brindaron la noticia. El tal Reid, con los zapatos repletos de explosivos, había llegado al aeropuerto de París sin otro equipaje que un rostro inolvidable, cargado de presagios y muecas. En su afán por pasar desapercibido y dado que su cara, como debió ocurrir, no sirvió para que le negaran el boleto y ahí mismo lo arrestaran, (si no me cree le invito a que entre en cualquier buscador de Internet y solicite la imagen de Richard Reid) el terrorista se dedicó a insultar y a ofender a otros viajeros y a empleados de la línea aérea, sin lograr hacerse notar. Días antes, dedicado a los mismos afanes y en el mismo aeropuerto, había logrado, finalmente, según leía en la prensa, que le retuvieran por unos minutos el pasaporte británico que portaba, ya que además de ser falso también lo parecía, con lo que acabó por perder el vuelo, pero había regresado al aeropuerto decidido a embarcar rumbo a Miami sin cambiarse ni de zapatos, ni de pasaporte, ni de cara. Por más discusiones y pleitos que volvió a originar nadie impidió esta vez que el irascible sujeto fuera atravesando todos los rigurosos controles antiterroristas hasta ocupar su asiento en el avión. Ya que no disponía de un letrero de neón en la cabeza, de esos que se encienden y apagan, con la leyenda: "soy un terrorista", ni tampoco echaba espumarajos por la boca, se dedicó, según dicen los cables noticiosos, a protagonizar algunas malsonantes broncas con otros pasajeros, hasta que harto de mirarse en el espejo y verse, se decidió a extraer, a la vista de todos, los cables de su zapato para provocar la redentora explosión. Tampoco nadie pareció advertir entonces sus quehaceres manipulando cables en su asiento, lo que parece ser muy común en cualquier vuelo. Desgraciadamente, no había tenido la precaución de llevarse unas cerillas escondidas en el otro zapato y, como siempre, haciendo gala de un tacto exquisito, de fino y experimentado terrorista, llamó a gritos a la azafata para que le suministrara un encendedor. Craso error el suyo porque ahí fue que la azafata comprendió que se trataba de uno de esos desalmados fumadores y le cayó arriba secundada por los demás pasajeros. Al registrarle los zapatos, ya reducido y golpeado en el suelo, en busca de la cajetilla de cigarrillos, se encontraron con los explosivos y se detuvo al terrorista.
Los medios colaboran con los gobiernos amplificando el terror y los terroristas para que la ciudadanía no tenga la menor duda de la magnitud de la amenaza que se cierne sobre ella y la necesidad de que la amparen esos gobiernos y la mantengan informada esos medios de comunicación.
Es así que el principal problema que dicen tener los españoles es el terrorismo, cuando hasta el montañismo, uno de los deportes más hermosos y sanos que existen, mata más y mejor.
Pero una población que es capaz de creerse la virtual amenaza e ignorar la real consecuencia, puede creerse cualquier cosa.
Un informe de 16 agencias de los servicios secretos estadounidenses, desclasificado, en parte, a principios de este año, revelaba que “Estados Unidos afrontará una amenaza terrorista persistente y en evolución, aun cuando no hay indicios creíbles de peligro inminente”. Lo enfatizaba el titular del Departamento Nacional de Inteligencia, Mike McConnell: “La primera y principal evaluación de inteligencia nacional es que hay y habrá amenazas terroristas persistentes y en evolución”. Lo que más parece un parte meteorológico, se resumía en un dato escalofriante por su crudeza y precisión, obtenido no se sabe como y que, en este caso, divulgarlo no obstaculiza las investigaciones: “El objetivo de Al Qaeda, basado en creencias religiosas del Islam, es matar a cuatro millones de estadounidenses…”.
Al paso que vamos pronto va a alcanzarse esa funesta cifra, pero no de estadounidenses sino de árabes. Y si el macabro conteo de víctimas lo lleváramos a cabo con carácter retroactivo, esos cuatro millones de árabes muertos a manos de Occidente hace siglos que ya es historia.
(koldocs@hotmail.com)
El diálogo con México está en "un plano superior"
"Con enorme vocación política, Calderón y Kirchner avanzaron en un acuerdo que pone en un plano superior las relaciones económicas, políticas y culturales" con México, señaló Yoma.De este modo, realizó un positivo balance sobre la reciente gira del presidente Néstor Kirchner y su esposa Cristina al país de América del Norte."Se organizó un marco de trabajo mutuo importantísimo", agregó el embajador. Luego, especificó que las conversaciones entre ambos presidentes no perdieron de vista de que se trata de dos países "con pertenencias a bloques regionales distintos, sin desconocer que tienen vecinos tan importantes como los EEUU en el caso de México, y Brasil en nuestro caso".También afirmó que el reingreso de México en el esquema de América Latina es necesaria para que la región "logre un equilibrio"."Se abren las puertas de los EEUU para el agro Méxicano. Pero sin avance tecnológico, no va a poder subsistir. Entonces, México pide a la Argentina aportar todo lo que tenga que ver con maquinaria agrícola", concluyó
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05/08/2007 - RESUMEN DE ARTÍCULOS PUBLICADOS