7/8/09

Los defectos de nuestra “democracia”

Por: José López.
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Ya han pasado más de 30 años desde que España recuperó oficialmente la democracia mediante la instauración de una monarquía parlamentaria. En teoría nuestro país vive bajo un régimen de democracia liberal o representativa al estilo de nuestros vecinos europeos. Sin embargo, teniendo en cuenta la propia definición de la palabra democracia, ¿realmente estamos en una democracia?


¿Qué es la democracia? De acuerdo con su acepción (del griego democratia, de demos: pueblo y cratos: autoridad) democracia significa la autoridad del pueblo o el poder del pueblo. Es la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Es la forma de Estado que reconoce en el pueblo la única fuente del poder, y asegura la elección de sus órganos administrativos nacionales, regionales o locales por votación popular, estableciendo control público de la gestión estatal.

Los pilares de la democracia moderna son:

1) Voto libre de todos los ciudadanos (sufragio universal por voto directo y secreto)

2) Libertad de expresión y de opinión (privada y pública) así como libertad de reunión (entre otras libertades civiles)

3) Respeto a las mayorías y a las minorías (pero acatamiento de la voluntad mayoritaria)

4) Independencia entre poderes (ejecutivo, legislativo, judicial, económico, prensa, etc)

5) Control de todos los poderes

6) Representatividad (el pueblo elige a sus representantes para gobernarlo por un período de tiempo en la democracia representativa)

7) Sistema pluripartidista (la alternancia en el poder de partidos de distintas ideologías)

8) Estado laico y separado de las iglesias

“Termómetros” de una democracia

Al margen de la teoría, de las definiciones, de los formalismos, de las etiquetas, existen ciertos síntomas (“termómetros”) que nos pueden ayudar a saber si además de una democracia formal tenemos también una democracia real o de facto, que nos pueden ayudar a saber si además de en la teoría también tenemos una democracia en la práctica.

Algunos de los principales “síntomas” para conocer la “salud” de CUALQUIER democracia son los siguientes:

1) La pluralidad (de ideas, de opiniones, de partidos, …) es el principal “termómetro” de una democracia. Cuanta más pluralidad mayor grado de democracia. Una democracia donde la pluralidad es muy pequeña o muy limitada entonces es una democracia de “baja intensidad”. Debe haber pluralidad y diversidad de partidos, debe haber verdadera alternancia en el poder (no sólo de siglas sino de “contenidos”). La pluralidad es una consecuencia directa de la libertad y la democracia, por lo que es un “indicador” muy claro del grado de democracia y libertad de una sociedad. Cuando las diferencias de gobiernos alternativos es mínima (bipartidismo de opciones muy parecidas) es que algo falla porque precisamente uno de los objetivos elementales de una democracia es que haya diversidad de políticas para poder resolver los problemas. Cuando es muy difícil ver la aparición de nuevos partidos que logren entrar en los órganos representativos es que no hay suficiente “circulación” y eso se traduce finalmente en un bipartidismo “estático” donde además las dos opciones se parecen demasiado con lo que la alternancia en el poder político es muy limitada (se desvirtúa uno de los principales objetivos de una democracia precisamente).

2) La libertad de prensa es uno de los principales “termómetros” de una democracia. Cuanto más democrática es una sociedad más posibilidad de ver en prensa críticas al mismo sistema democrático. Nada es perfecto y por tanto todo es siempre criticable. Si en el sistema no hay autocríticas es que hay poca democracia. El mejor “termómetro” de la libertad de prensa es la pluralidad de opiniones, de ideas, de versiones de los hechos, etc. La posibilidad de ver todo tipo de ideas (y de poder acceder a publicar dichas ideas por parte de cualquier ciudadano) en los medios de comunicación denota un alto grado de libertad y de democracia. La prensa es uno de los poderes más importantes para controlar al resto de los poderes y debe someter a crítica a todos ellos sin excepción.

3) El control de los poderes debe permitir sacar a la luz cualquier tipo de abusos de poder. Todo cargo público debe responder públicamente de sus actos. La falta de control entre los poderes denota falta de democracia. Los poderes deben ser INDEPENDIENTES para que sea efectivo el control mutuo de los mismos. Cuando uno de los poderes depende de otros (porque es designado por otro, o porque es financiado por otro, por ejemplo) entonces se evita su independencia y por tanto se limita su capacidad de control de los otros poderes. TODOS los poderes del Estado deben ser sometidos a control. Cuando alguno de dichos poderes no puede ser controlado entonces es que la democracia flaquea. Cuando hay poca transparencia entonces es que hay poca democracia. Cuando los cargos electos no responden por sus actos e incumplen sus compromisos con la ciudadanía, la democracia pierde todo su sentido porque el objetivo básico es que el poder emanado de las urnas cumpla con lo que el pueblo le ha encomendado (soberanía popular). Un representante del pueblo que actúa contra éste es uno de los mayores contrasentidos de una democracia.

4) La percepción de que los grandes problemas están “estancados”, no se resuelven, no se avanza, indica claramente que el sistema no está funcionando porque su objetivo último es precisamente resolver los problemas a través de una metodología que es la democracia. El fracaso en el cumplimento de los objetivos puede indicar que la metodología está fallando porque a lo mejor no es la apropiada o porque no se está aplicando en suficiente grado. La democracia es en definitiva el medio para resolver todos los problemas y si no se tiene en suficiente grado no permite cumplir con su objetivo básico. Con suficiente democracia, en principio, todos los problemas pueden resolverse (o por lo menos se tiene mayor probabilidad) porque se basa en el diálogo, el respeto y el acatamiento de la voluntad mayoritaria libremente expresada mediante sufragio universal. Por tanto, el fracaso en la resolución de los grandes problemas puede ser un indicador de que el grado de democracia es insuficiente o de que el modelo democrático ha llegado a su “techo”, no da más de sí.

5) La desvinculación del pueblo respecto del sistema político es otro indicador de que éste es poco democrático y está fracasando. La política afecta a todo el mundo y cuando la gente empieza a desentenderse es porque empieza a perder la fe en un sistema que no le resuelve sus problemas (su fin último), es porque empieza a percibir que su implicación es inútil. Esto se traduce en una abstención cada vez mayor y en un creciente desinterés por la política. Es la tendencia natural a medio/largo plazo de un sistema con democracia insuficiente, a pesar de que temporalmente pueda ocurrir lo contrario (por circunstancias coyunturales).

6) La falta de comportamientos democráticos por parte de los políticos así como de los ciudadanos indican un bajo grado de desarrollo democrático del sistema. Esto se traduce en debates agresivos e irrespetuosos y a la vez faltos de contenido y superficiales, en ausencia o escasez de debates públicos en los medios de comunicación, etc. La cultura democrática de los ciudadanos y de los políticos indica claramente el grado de desarrollo democrático. En democracia la forma es esencial y consustancial a ella.

7) Un alto porcentaje de casos de corrupción indica claramente que el sistema democrático falla porque éste debe tener mecanismos para corregir dicho problema pero también para prevenirlo (en especial el control de todos los poderes). La sensación generalizada de que todo está corrompido y de que la justicia no funciona suelen ser una consecuencia directa de una democracia escasa.

Defectos de nuestra “democracia”

Teniendo en cuenta lo anterior, podemos deducir que NUESTRA “democracia” tiene, entre otros, los siguientes “defectos”:

1) La libertad de expresión pública está limitada, en especial la libertad de prensa. No se ven críticas serias a la monarquía (jefatura de Estado), es un tema tabú. No se ven ideas distintas a las “oficiales” o mayoritarias en los medios de comunicación más importantes, hay un “monopolio” de ideas. Hay poca pluralidad en la prensa española. Y se ven muy pocas críticas al sistema en general. Es muy difícil publicar una opinión crítica con el sistema en los diarios más conocidos y es muy difícil ver alguna noticia “non grata”. Hay un sesgo claro en las informaciones que dan los medios y sobretodo hay una muy preocupante falta de pluralidad que hace muy difícil contrastar versiones (en especial respecto de la monarquía). La falta de libertad de prensa se evidencia además en la banalización del tratamiento mediático de la actividad política, en el desvío de atención hacia cuestiones secundarias para evitar hablar de lo verdaderamente importante, en la existencia de debates superficiales y aparentes carentes de contenido, en la falta de ANÁLISIS de las causas de los problemas, etc. En definitiva la “calidad” de la información que el ciudadano puede obtener en los medios de comunicación “oficiales” es realmente baja. La falta de libertad de prensa es un problema internacional pero en España es bastante mayor que en los países de nuestro entorno.

2) La libertad de reunión está siendo cada vez más limitada (se prohíben cada vez más manifestaciones y se han empezado a prohibir ciertos partidos políticos). Empieza a hablarse cada vez más de la necesidad de prohibir agrupaciones que defienden ideas “no democráticas”, pero recurrir a métodos no democráticos (y la prohibición o la censura no son nada democráticos) para combatir actitudes no democráticas es un error porque una de las grandezas de la democracia es que es capaz de respetar (y de sobrevivir) incluso a los que no la respetan. En democracia toda idea debe ser admisible y respetada (incluso la más deleznable) siempre que se defienda de forma pacífica y respetuosa (por lo menos en las formas), la forma de combatir contra dichas ideas debe ser con la fuerza de la razón y no con la razón de la fuerza, “callar” ideas “non gratas” demuestra poca fe en nuestras posibilidades de “combatirlas” y “da alas” precisamente a dichas ideas. Pero incluso con la excusa de “combatir” actitudes “no democráticas” se está empezando a reprimir de forma cada vez más desproporcionada movimientos sociales indudablemente democráticos (tanto por lo que reivindican como por cómo lo hacen).

3) Las minorías prácticamente no existen a nivel público, no tienen ninguna posibilidad de dejar de ser minorías porque no tienen las mismas oportunidades que las mayorías por lo que están condenadas a la marginalidad. El ciudadano de a pie no tiene oportunidad de oír “otras voces”, de acceder a “otras ideas distintas de las oficiales”. No hay un “mercado libre de ideas”, hay un “monopolio de su distribución”. Este es un problema común con las “democracias occidentales”.

4) Falta de independencia de los poderes y por tanto falta de control entre los mismos (el jefe de Estado tiene poco o nulo control, el poder judicial es designado por el poder político, el poder ejecutivo es elegido por el poder legislativo, el poder sindical es financiado por el poder político,…). El poder político y el poder de la prensa dependen del mismo poder económico (esto es lo más grave porque coarta la libertad de acción política y la libertad de prensa respectivamente). España es realmente una “oligocracia”, es decir una “democracia secuestrada” por la oligarquía (esto es un defecto común con muchas “democracias” de nuestro entorno pero en nuestro país la separación de poderes es menor).

5) Poca transparencia en los comportamientos de los cargos públicos, en las relaciones entre los poderes, en las fuentes de financiación y en los gastos de las instituciones, etc, que se traduce muchas veces en casos de corrupción. La falta de transparencia suele ser una consecuencia directa de la falta de control.

6) Talantes poco democráticos tanto en debates políticos como en debates en los medios de comunicación así como a nivel particular. Tenemos una “democracia” que no consigue aumentar la conciencia democrática de sus ciudadanos ni de sus representantes. La falta de cultura democrática de los ciudadanos se evidencia por la falta de talante democrático y por la falta de información básica sobre el funcionamiento del sistema político.

7) El jefe de Estado no es elegido por el pueblo y está por encima de la ley porque la Constitución le ampara (en el artículo 56 se dice "La persona del Rey de España es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.") y sobretodo no está sometido a prácticamente ningún control. Además acapara mucho poder teórico (jefe de las fuerzas armadas, posibilidad de intervención en ciertos casos, etc).

8) La monarquía fue impuesta por el régimen dictatorial anterior y semi-impuesta en un referéndum en el que no se planteó ninguna otra opción (en particular la opción republicana no existió y no aprobar la Constitución suponía no avanzar en democracia en ese momento). Se obligó a aceptar conjuntamente “democracia” y monarquía.

9) La representatividad está limitada por dos hechos: la ley D´Hondt que impide la entrada de partidos minoritarios en los órganos de representatividad y los condena a la marginalidad y el hecho de que en el Congreso la distribución de los diputados es por circunscripciones territoriales con lo que se prima a partidos que tengan arraigo muy localizado (si un partido saca el 10% de los votos en todo el Estado no es lo mismo que si los saca sólo en una comunidad concreta), es decir se prima a los partidos nacionalistas o regionalistas frente a los partidos minoritarios de ámbito estatal, se beneficia a unos partidos minoritarios (a nivel estatal pero que tienen sus votos concentrados en una comunidad) frente a otros partidos minoritarios (que tienen sus votos más dispersos por la geografía estatal).

10) El pluripartidismo está muy limitado porque el sistema tiene diversos mecanismos que le impiden “reciclarse”, que impiden que nuevos partidos accedan no ya sólo al poder sino al “mapa político” (medios de comunicación que no ofrecen la posibilidad a partidos minoritarios de darse a conocer, financiación de partidos basada en exceso en los resultados electorales, leyes de distribución de escaños que “castigan” a las opciones minoritarias, etc). El sistema democrático actual tiende a un bipartidismo cada vez mayor porque restringe la posibilidad de que haya nuevos partidos que puedan tomar el relevo y tiende a concentrar a los representantes del pueblo en los partidos mayoritarios, en aras de la gobernabilidad. España es realmente una “partitocracia” más que una democracia (esto es un defecto común con muchas “democracias” de nuestro entorno).

11) La Iglesia Católica tiene excesiva presencia en la vida política. En un Estado democrático (que debe ser laico y autodefinirse como tal explícitamente) ninguna Iglesia debe marcar las pautas en los asuntos que atañen exclusivamente al poder político (educación, campañas electorales, etc).

Algunos de estos defectos no son exclusivos de nuestra “democracia” (son consecuencia del modelo de democracia liberal o incluso del incumplimiento en la práctica de dicho modelo), pero en nuestro país existen en mayor grado, y además, debido a nuestro pasado reciente, tenemos algunos problemas que no se dan en los países de nuestro entorno.

El papel del ciudadano medio en nuestra “democracia”

El ciudadano medio puede percibir directamente que lo llaman democracia pero NO lo es porque:
1) Su única participación es a través del voto.

2) Su voto no vale igual dependiendo de desde dónde vote y a quién vote (el clásico principio de la teoría del Estado democrático “un hombre, un voto” no se cumple). El número de votos necesario por cada escaño depende del partido votado y de la provincia desde la que se haya votado.

3) Tiene cada vez menos opciones qué elegir para votar (tendemos a un bipartidismo con dos opciones que no son muy diferentes en lo sustancial) porque si vota a algún partido minoritario que no consigue un mínimo número de votos en su provincia (doble requisito), su voto va la basura. Su voto no es libre es “útil”.

4) Tiene poca o mala información para votar (vota a un candidato que prácticamente no ha explicado su programa electoral y que simplemente se ha limitado a hacer ciertas promesas electorales, los debates son cada vez más superficiales y excluyentes del resto de fuerzas políticas distintas de los dos grandes partidos, sólo puede oír lo que dicen los partidos mayoritarios porque al resto se les excluye de los medios de comunicación o se les margina a horarios intempestivos, sólo puede ver carteles en la calle de los partidos mayoritarios, etc.).

5) No tiene ninguna participación en la elección de los candidatos de los partidos, ni siquiera los militantes de los partidos deciden qué candidatos van en la lista de su partido. La democracia ni siquiera funciona dentro de los partidos políticos.

6) No tiene ningún control sobre lo que ha votado, no puede exigir que cumplan lo prometido ni tiene capacidad para revocar su mandato hasta las siguientes elecciones. No existe separación de poderes al no ser éstos independientes entre sí (el poder judicial depende del político, el poder ejecutivo depende del poder legislativo, el poder político depende del poder económico, etc.) y por tanto no hay control mutuo de los mismos ni por supuesto control del pueblo.

7) No puede elegir el jefe de Estado (que además está por encima de la ley y sin ningún control).

8) No ha podido opinar sobre el modelo de Estado (nadie le ha preguntado explícitamente si desea una monarquía o una república).

9) No tiene casi ninguna posibilidad de presentarse a unas elecciones y ser elegido a no ser que lo haga dentro de los partidos mayoritarios o bien tenga mucho dinero o alguien que le financie. Realmente no todos los ciudadanos tenemos derecho a acceder en condiciones de igualdad a los cargos públicos.

10) No puede acceder a información libre, plural y veraz porque los medios de comunicación están manipulados y controlados por el poder económico (no existe verdadera libertad de prensa).

11) No puede expresar públicamente su opinión porque los medios de comunicación aplican censura y se reservan el derecho de publicarla o no (no existe verdadera libertad de expresión). Realmente no todos los ciudadanos tenemos derecho a expresar nuestras ideas públicamente en condiciones de igualdad.

12) No le sirve de nada protestar en la calle (si es que se lo permiten y no le reprimen) porque los medios de comunicación no se hacen eco si no les interesa (sólo lo hacen en todo caso si se manifiesta de manera incorrecta para desvirtuar su causa o si su causa no es “peligrosa” para el sistema).

13) No tiene ni voz ni voto en su lugar de trabajo, en el que pasa gran parte de su vida. Las empresas son dictaduras puras y duras o se acepta sus condiciones o uno se va y además cada vez se tiene menos derechos y menos protección social.

14) No tiene en realidad derecho a la justicia porque ésta defiende a los poderosos y se ceba con los débiles, porque en realidad no somos todos iguales ante la ley. No se puede esperar justicia de un sistema cuya ley de leyes pone al jefe de Estado por encima de la ley.

15) No tiene verdadera libertad porque piensa como el sistema desea que piense (a través de los medios de comunicación que en realidad son medios de dominación ideológica, creadores de opinión), no tiene ni siquiera poder sobre sí mismo, y porque no tiene prácticamente margen de maniobra para actuar.

En definitiva NO es democracia porque el ciudadano medio es un mero espectador (en todo caso una “marioneta”), no tiene en realidad ningún poder, ninguna autoridad. En nuestro sistema el poder NO es del pueblo. Y la única participación del ciudadano en esta “democracia” es a través del voto que en realidad sólo sirve para legitimar el sistema. A éste sólo le interesa que el ciudadano vote “ciegamente” para legitimarlo.

“La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo." (Abraham Lincoln)

No tenemos una verdadera democracia

No estamos en una dictadura oficial pero tampoco estamos en una verdadera democracia. Estamos en una democracia muy "limitada" y "controlada" donde la mayoría de los pilares teóricos de la democracia moderna NO se cumplen. Esto es una democracia "aparente". Es un "lavado de cara" del franquismo. ¿Qué salida real le quedaba al franquismo para perpetuarse? Pues hacerse una operación de "maquillaje", una dictadura nunca puede perpetuarse en el tiempo. La única salida que le quedaba al franquismo era una monarquía "parlamentaria" (por supuesto con el asesoramiento de los Estados Unidos), en la que el Rey fuera educado directamente por Franco, que es lo que tenemos ahora mismo. ¿Quién se cree que después de organizar un golpe de Estado, de ganar una guerra civil y de mantener una dictadura de 40 años, iban a renunciar al poder así como así?. Desde luego Franco lo dejó todo atado y bien atado, la "transición" la prepararon con mucho tiempo de antelación, lo tenían todo preparado y previsto, como es lógico.

Indudablemente en algunos aspectos importantes estamos mejor que con el régimen anterior (aunque aún sigue habiendo algunos “coletazos” nada despreciables de comportamientos heredados del mismo), pero en otros aspectos estamos sólo APARENTEMENTE mejor. En cierto aspecto estamos peor que con el franquismo porque allí la dictadura no se escondía, uno sabía a qué atenerse y no se conformaba con ella, ahora el "enemigo" está escondido, está “disfrazado”. No debemos conformarnos con la “democracia” que tenemos actualmente porque es claramente insuficiente. Mucha gente vive engañada porque se cree la "democracia" que nos han "montado", porque se cree con libertad porque vota. Pero una democracia es mucho más que poder votar, es votar LIBREMENTE (y para eso es necesario poder acceder a información libre, veraz y contrastada, es necesario tener dónde elegir, es necesario no estar excesivamente condicionado por una ley electoral que obligue a ejercer un “voto útil”, etc), es votar para que los representantes políticos elegidos CUMPLAN con el compromiso adquirido con el pueblo y si no lo hacen RESPONDAN ante éste (sino el voto no sirve prácticamente para nada), es participar ACTIVAMENTE en TODOS los ámbitos de la vida pública (el poder del pueblo), etc. La democracia se puede tener en mayor o menor grado (se tiene más o menos democracia, no sólo se tiene o no) y en nuestro país, ahora mismo, el grado de democracia es claramente inferior al de nuestros vecinos europeos. Así como nos hemos esforzado (y seguimos haciéndolo) por converger económicamente con Europa, también debemos hacerlo política y socialmente.

Reformas necesarias

Nuestra “democracia” tiene graves “defectos” y el sistema necesita “regenerarse” a través de las siguientes “reformas”, entre otras:

1) Planteamiento de un referéndum para elegir entre monarquía y república (con la consiguiente reforma de la Constitución o proceso constituyente).

2) Reforma de la Constitución (o sustitución de la actual por una nueva) para garantizar la separación de poderes, para limitar el poder del jefe de Estado y eliminar su impunidad ante la ley (no es democrático que el jefe de Estado esté por encima de la ley y eso no ocurre en nuestros países vecinos) (en caso de que siguiéramos con régimen monárquico o en caso de que se pase a una república), etc. ¿Qué justicia se puede esperar de un sistema cuya ley básica es profundamente injusta porque atenta contra el principio BÁSICO de IGUALDAD ante la ley de TODOS los ciudadanos? Nuestra justicia además de ser INEFICIENTE es INJUSTA.

3) Reforma de la ley electoral para que la cámara de diputados no sea territorial (que un partido tenga el número de diputados en proporción al número de votos totales en todo el Estado sin importar su distribución geográfica), es decir circunscripción electoral única, ya tenemos una cámara territorial como es el senado. De esta manera el senado tendría más sentido. Reforma o sustitución de la ley D´Hondt para conseguir mayor proporcionalidad entre votos y diputados. Habría que llegar a un equilibrio entre a) muchos partidos y más libertad pero menos posibilidad de gobernabilidad y b) pocos partidos y menos libertad con más gobernabilidad pero menos pluralidad y más estancamiento (que es lo que está ocurriendo ahora). Las listas deben ser abiertas para que la elección de los representantes del pueblo la pueda ejercer el mismo pueblo y no las élites de los partidos.

4) Reforma del sistema de financiación de los partidos para evitar (o por lo menos minimizar) el círculo vicioso de que un partido que obtiene más votos tiene más financiación con lo que será a su vez más votado (de esta manera se llega a un bipartidismo totalmente estático). Debe impedirse la financiación privada (no sólo la anónima) de los partidos y debe racionalizarse la distribución de la financiación estatal de los partidos para dar opción también a otros partidos minoritarios. Y sobretodo debe evitarse la dependencia del poder político respecto del poder económico. Deben establecerse mecanismos que impongan la incompatibilidad entre cargos públicos y cargos en la empresa privada (no sólo durante el mandato ejercido en el poder político sino que también por lo menos en los años inmediatamente posteriores) para evitar el clientelismo, para evitar el uso de cargos públicos con fines de lucro personal, para evitar la subordinación del poder político al poder económico. En definitiva, se trata de identificar todas las causas por las que el poder político depende del poder económico y erradicarlas o minimizarlas.

5) Debe haber leyes que impongan la democracia interna en los partidos: debe obligarse a todos los partidos políticos a que su funcionamiento interno sea estrictamente democrático. No puede ser que una “democracia” esté gobernada por partidos que practican, en ocasiones, “dictaduras” internas. En particular, debe obligarse a la realización de elecciones primarias para que los militantes de los partidos sean los que elijan a sus candidatos.

6) Reformas que incrementen la independencia de los poderes entre sí (el poder judicial no debería ser designado por el político, lo mismo puede decirse de los medios de comunicación públicos, transparencia máxima de las fuentes de financiación de todos los medios de comunicación, el poder sindical no debería ser subvencionado por el poder político, etc). Es necesario separar TODOS los poderes para que sean independientes. Esto es un reto para todas las “democracias” actuales, no sólo para la nuestra. Sin embargo, en nuestro país, el grado de dependencia de los poderes entre sí es mayor que en las “democracias” de nuestro entorno.

7) Es imprescindible evitar (o por lo menos minimizar) la dependencia del poder de la prensa respecto del poder económico. Debe haber leyes que impulsen la libertad de expresión para que ésta exista de verdad y por tanto se impulse nuestro sistema democrático (debería estar prohibido por ley la censura de todo tipo, debería estar prohibido el reservarse el derecho de publicación de una opinión, por lo menos en las versiones electrónicas de los diarios, debería protegerse al periodista para que pueda ejercer su trabajo con la máxima libertad posible, etc) y debe haber organismos que vigilen escrupulosamente su cumplimiento. Deben establecerse mecanismos que velen por la veracidad de las informaciones publicadas y por la publicación de noticias o eventos que la ciudadanía tiene derecho a conocer (por ejemplo el ciudadano tiene derecho a conocer todos los eventos o manifestaciones públicas que se han producido o que van a producirse en su ciudad).

No hay ninguna excusa por “causas técnicas” que justifique en estos tiempos (con tantos medios tecnológicos) por ejemplo que no se pueda incluir en todos los diarios una relación de las manifestaciones/eventos que se han producido el día anterior y de las manifestaciones/eventos que están convocados para el día siguiente en cada ciudad, ni que justifique que no se pueda publicar en las versiones de Internet (por lo menos) de todos los diarios todas las opiniones enviadas por los ciudadanos que así lo deseen. Para evitar tener una democracia "estancada" debe haber leyes que obliguen a los medios de comunicación (en especial a la televisión pública) permitir el acceso a partidos/organizaciones de todo tipo (no sólo a las mayoritarias) para exponer sus ideas (hay que romper el actual "monopolio" de ideas que impide que haya "circulación y renovación" de ideas y de partidos). Tenemos un sistema donde no hay un "mercado libre de ideas" y eso produce estancamiento. Dicho en términos mercantiles hay que "liberalizar el mercado de ideas" obligando a los medios de comunicación a ejercer de "distribuidores" de ideas. Los medios de comunicación, aún siendo en muchos casos privados, proporcionan un servicio público con una enorme responsabilidad y por tanto es imprescindible que la sociedad exija un servicio de calidad y sobretodo mínimamente fiable, objetivo y digno. El derecho a la información (plural y veraz) es un derecho inalienable de todo ciudadano y deben establecerse mecanismos que lo garanticen.

8) Reforma de la ley de partidos actual. Hay que combatir comportamientos antidemocráticos (como el terrorismo) con métodos estrictamente democráticos. No se puede ni se debe violentar el Estado de Derecho. No se puede criminalizar ideas, cuando éstas se defienden democráticamente. En una democracia hay que respetar TODAS las ideas y hay que obligar a que se defiendan de forma democrática, es decir de forma respetuosa y pacífica, pero no se puede criminalizar a organizaciones por el simple hecho de ejercer el derecho democrático de no condenar o no pronunciarse (muy distinto es el caso de la apología del terrorismo o de la violencia). Y en particular, es imprescindible poner en funcionamiento todas las medidas necesarias (y recomendadas por organismos internacionales como la ONU o Amnistía Internacional) para acabar con la tortura y los malos tratos policiales (o por lo menos con toda sospecha de violencia institucional).

9) Debe haber leyes que impongan máxima transparencia y responsabilidad a los cargos electos de cualquier institución pública acerca de sus actividades, de su patrimonio, etc. El pueblo tiene derecho a saber con exactitud a qué se compromete un candidato a un cargo público antes de votarlo, a qué se dedica una vez que ha sido elegido y a pedir responsabilidades políticas (además de jurídicas) por sus actos. Deberían establecerse mecanismos para dar al pueblo la posibilidad de revocar el mandato de cualquier cargo electo en caso de incumplimiento de programa o de decisiones tomadas en contra de la opinión pública general. Esto es un reto muy importante para la mayor parte de las “democracias” actuales para avanzar hacia mayores grados de participación ciudadana. Mientras los cargos electos no respondan de sus actos ante el pueblo que los eligió, las democracias estarán prácticamente vacías de contenido porque el voto representa simplemente un “cheque en blanco” carente de significado, porque va contra el principio básico de soberanía popular. En una democracia el voto (libre) debe ser la MÁXIMA (que no única) expresión de la soberanía popular y ello implica la OBLIGACIÓN por parte de los cargos electos a someterse a la misma.

10) Debe acometerse la definitiva y clara separación de las iglesias del Estado. La Iglesia Católica, como cualquier otra, debe ser independiente del Estado y autofinanciarse y debe ceñirse al ámbito estrictamente religioso.

11) Debe romperse definitivamente con el franquismo declarándolo ILEGAL (como se hizo en Alemania con el nazismo y en Francia con el régimen de Vichy, por ejemplo) con todas sus consecuencias, por lo menos “reparando” los males que causó en las víctimas de la dictadura.
No son temas fáciles (algunos de ellos son bastante ambiciosos) pero son necesarios para avanzar en nuestra “democracia” (ya sea mediante una sucesión de “reformas” desde el propio sistema actual o mediante una “ruptura” con éste y “reconstrucción” de un nuevo sistema más democrático). Habrá algunas reformas que lógicamente serán más difíciles de acometer, que llevarán más tiempo, pero esto no debe impedir ver la necesidad, tarde o pronto, de afrontarlas. Los defectos de nuestra “democracia” se pueden identificar claramente, se pueden analizar y se pueden corregir, si no se hace es porque no hay VOLUNTAD política para hacerlo. Pero lo primero es ser consciente de dichos defectos, es ser consciente de que nuestra “democracia” se puede mejorar notablemente. Lo más importante es que se abra un debate en la sociedad sobre las reformas que necesita nuestra “democracia”. Un debate tranquilo, real, profundo, sin complejos y sin miedo que permita “desbloquear” el desarrollo democrático en nuestro país.

Conclusión

La democracia es fundamental para la resolución de los problemas de una sociedad, cuanto más desarrollada esté mayor probabilidad de mejorar las condiciones de vida de la mayor parte de la población. El pueblo debe ser consciente de que hasta que no tenga el verdadero poder, no podrá aspirar a una vida mejor en justicia, paz y libertad.

No podemos mirar para otro lado para no ver lo que no funciona y luego quejarnos cuando nos toca de lleno el mal funcionamiento de nuestro Estado. Ni podemos ni debemos evitar analizar las CAUSAS por las que las cosas no funcionan. Hay gente que piensa que la estructura del Estado no le afecta cotidianamente (que está muy lejana) y está equivocada, todo nos afecta a todos los niveles (sobretodo de arriba a abajo). No podemos aspirar a tener justicia, trabajo, vivienda dignos si la estructura BÁSICA del Estado en que vivimos lo impide.

En nuestro país debemos avanzar en democracia, en primer lugar poniéndonos a la altura de nuestros vecinos europeos (consiguiendo tener una verdadera democracia representativa) culminando la “transición” mediante reformas profundas y generales de la estructura de nuestro Estado y en segundo lugar, al igual que en el resto del mundo, hay que desarrollar el modelo de democracia liberal hacia mayores grados de participación ciudadana corrigiendo los problemas que plantea la democracia representativa. Se debe ir hacia la implantación de modelos de democracia más avanzados (democracia deliberativa, democracia participativa, democracia directa) para que la palabra democracia tenga verdadero sentido y el pueblo tenga realmente el poder en TODAS las esferas de la vida pública (en particular también en los medios de producción). Es imprescindible liberar los medios de comunicación de su dominación por parte del poder económico, mientras no haya verdadera libertad de expresión, verdadera libertad de prensa, no habrá verdadera democracia. Con el progreso de la sociedad informatizada y de avanzada tecnología de comunicaciones, las posibilidades del desarrollo de la democracia aumentan aún más (democracia electrónica).
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