30/8/07

Alerta Cuba: EE.UU. puede cambiar su táctica política, no sus fines estratégicos

A propósito del debate electoral entre Barak Obamae Hillary Clinton sobre la política de EE.UU. hacia Cuba. El levantamiento del bloqueo luego de la desaparición física de Fidelsin haber rebasado el socialismo de Estado supondrá condiciones propicias para la restauración capitalista. El enfrentamiento a la eventual nueva política pasa porel nuevo Socialismo o Socialismodel Siglo XXI.
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Pedro Campos
perucho1949@yahoo.es
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En su comentario periodístico "La llama eterna" del 31 de julio pasado, a un año de su proclama a raíz de su enfermedad, el Comandante en Jefe Fidel Castro dejó esta frase para la historia: "Nadie se haga la menor ilusión de que el imperio, que lleva en sí los genes de su propia destrucción, negociará con Cuba" y el Guerrillero Heroico, hace más de 40 años dijo en Punta del Este: "En el imperialismo no se puede confiar ni tantico así, nada".

Ahora, disputándose los votos de la mayoría cubana en la Florida asqueada ya de 48 años de agresiones norteamericanas contra todo el pueblo cubano, los contendientes por la nominación demócrata a las elecciones del 2008 "discuten" sobre la continuidad o no de la política agresiva de bloqueo en su eventual gobierno, como si esto dependiera de la voluntad de algunos de ellos.

La estrategia imperialista, demócrata o republicana, liberal o conservadora, tuvo, tiene y tendrá como propósitos destruir la Revolución Cubana, demostrar la inviabilidad del socialismo y evitar la repetición de su experiencia en el resto de América Latina. En la forma de lograr esos fines, en la táctica política, es en lo que ha habido diferencias entre tales sectores del Imperio.

En su histórico afán por destruir la Revolución Socialista en Cuba y ante el fracaso de su política de agresión y bloqueo, en el seno del Imperialismo Norteamericano hace tiempo viene creciendo la ilusión de poder reeditar aquí sus experiencias diversionistas usadas contra China y la URSS, basadas en el acercamiento y la penetración, lo que fue la política de la "convergencia". No es nada nuevo lo que propone Obama, cuyas intenciones quedaron muy claras cuando expresó: "El principal medio de que disponemos para fomentar un cambio positivo en Cuba es ayudar al pueblo cubano a ser menos dependiente del régimen de Castro" y ya sabemos lo que son cambios positivos en Cuba para los capitalistas norteamericanos.

El eventual cambio de política al que se refiere el candidato demócrata, viene claramente tomando fuerza incluso en el seno de la actual Administración desde que vislumbraron la posibilidad de que el Comandante en Jefe pudiera ausentarse de la dirección paulatina o definitivamente, por razones de salud.

Cuando en octubre del 2004, Fidel tuviera una repentina fatiga, los estudios de las instituciones de inteligencia y académicos norteamericanos se centraron en tratar de definir el curso posible de la Revolución post-Fidel e incrementaron sus investigaciones –que siempre hacen- sobre el papel de las principales figuras, así como las eventuales diferencias entre personalidades, grupos de poder y enfoques.

El discurso de Fidel en la Universidad en noviembre del 2005 aceleró las investigaciones biográficas y los análisis de perspectivas en las oficinas de la mancomunidad de Inteligencia y sus afluentes, los tanques pensantes. En este contexto se realizaron importantes declaraciones de especialistas en la situación cubana como Brian Lattell ex analista CIA sobre Cuba y el ex jefe del comando Sur General Bantz J. Craddock y otros, sobre la necesidad de prepararse para la salida de Fidel de la escena política y la "llegada de un liderazgo más pragmático".

La segunda versión del Plan Bush, presentada días antes de la Proclama de Fidel de julio 31, contiene un capítulo Secreto sobre el cual no se ha dado a conocer ninguna información pública, pero en el texto del Plan se escapa: "Fidel Castro y su círculo estrecho han comenzado un gradual proceso de sucesión. Incuestionablemente el régimen está tratando de preservarse a sí mismo de las consecuencias de la muerte, incapacidad o inhabilitación de Fidel Castro". Sin embargo, los grandes previsores que confeccionaron el "plan de transición" y se dan cuenta de "esta maniobra fidelista en previsión de su muerte" no exponen en la parte abierta del documento ningún paso ni acción específica para el momento que tanto esperan y desean: la desaparición física del Jefe de la Revolución. ¿En tal eventualidad, no previeron qué hacer? Podrán creerlo los ingenuos o los que por conveniencia u otras razones prefieran no pensar en esa posibilidad.

El Plan fue confeccionado, bajo la dirección de la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien fuera especialista encargada de asuntos soviéticos en el Consejo de Seguridad Nacional en el gobierno de Bush padre, una de los artífices de la política dirigida a socavar el sistema soviético y el acercamiento norteamericano a China. La señorita Rize dijo a la VOA-Martí el 13 de agosto de 2006: "En EEUU estamos siguiendo muy de cerca los acontecimientos en Cuba", donde "están cambiando muchas cosas", e instó a los cubanos a que se queden en la isla para trabajar "desde casa por un cambio positivo".

Todos estos elementos sugieren la posibilidad de que el "capitulo secreto", pudiera estar relacionado con los preparativos que Estados Unidos ha venido realizando para enfrentar su política hacia Cuba una vez desaparecido físicamente el Comandante, lo cual puede incluir o no planes militares y para-militares de contingencia, así como un programa de la guardia costera para evitar un eventual éxodo masivo que siempre tienen actualizados, pero sobre todo, el conjunto de medidas políticas, mediáticas y económicas para tratar de promover sus propósitos estratégicos.

La eventual ausencia definitiva del Comandante en Jefe de la dirección del país, por enfermedad o muerte, podría ser un catalizador y la justificante esperada para acelerar tal cambio de política.
Fundamentos y objetivos históricos de la nueva Política de acercamiento y penetración.

Independientemente de que existen muchos norteamericanos solidarios con nuestro país y muchos congresistas y comerciantes norteamericanos sinceramente interesados en el intercambio comercial bilateral con Cuba y en levantar las restricciones del bloqueo porque las consideran lesivas para el pueblo cubano, para los cubanos residentes en Estados Unidos y para los propios ciudadanos norteamericanos, los fines de esta nueva política del Imperio, seguirán siendo los mismos de siempre, sólo que ahora por otras vías.

Los objetivos históricos del imperialismo norteamericano en Cuba han sido tener la isla como aliado estratégico seguro, solo posible con la anexión real o virtual. Cuba fue el primer gran mercado del naciente capitalismo norteamericano en el Siglo XIX y por tanto su primer objetivo imperialista. La intervención norteamericana en la guerra de independencia -según Lenin la primera guerra imperialista- buscaba anexarse al territorio cubano, como hicieron con Puerto Rico y las Filipinas. No lograron la anexión real gracias a la actitud de muchos patriotas, pero hicieron todo lo posible por ello, y al final con la Enmienda Platt y el tratado de Reciprocidad Comercial de 1903, el primer TLC, convirtieron a Cuba en una neo colonia mono productora, virtualmente anexada.

La posición geográfica, su cobertura de todo el flanco marítimo del sur de Estados Unidos, sus puertos de mar, sus corredores aéreos, sus recursos naturales, sus playas y bellezas caribeñas, su clima, las características productivas de su suelo, la inteligencia y el carácter de su pueblo, han hecho de Cuba siempre una isla envidiada por el Imperio. Desde el Arancel McKinley de 1890, que favorecía la entrada a EE.UU. de azúcar crudo cubano para beneficiar al primer truts norteamericano destinado a la refinación de azúcar, que aspiraba a controlar el mercado mundial del producto, los inversionistas estadounidenses pusieron sus ojos en Cuba, para no quitarlos nunca más.

El interventor norteamericano, General Leonard Word, a propósito de la enmienda Platt, expresó: "…Por supuesto que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la enmienda Platt…y lo único indicado ahora es buscar la anexión…La isla se norteamericanizará gradualmente y a su debido tiempo contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo..." En esto llevan parte del Siglo XIX, todo el XX y lo que va del XXI.

No fue sino hasta 1934 que fue derogada la Enmienda Platt, lo que junto a la Constitución de 1940, fueron los principales logros de la Revolución del 30. Todavía hoy ocupan, contra la voluntad del pueblo de Cuba un pedazo importante de nuestro territorio que usan de forma tan arbitraria como cárcel internacional y base aérea y naval.

Los posteriores fueron años de gobiernos siempre tutelados por el imperialismo, entreguitas y que para todo contaban con la aprobación yanqui, hasta desembocar en la tiranía abiertamente pro-imperialista de Batista, cuya dictadura no duró menos por el apoyo militar y económico, diplomático y político de Estados Unidos.

Después del triunfo de la Revolución, y cuando Washington se dio cuenta de que no iba a poder controlar los acontecimientos en Cuba, comenzaron las conspiraciones contra el gobierno revolucionario, las agresiones de todo tipo, la invasión de Girón y el plan Magosta. Desde entonces, toda la acción de Estados Unidos ha estado encaminada a derrocar la Revolución y restaurar el capitalismo. La crisis de Octubre, reforzó el criterio bicentenario del Imperio sobre la "necesidad estratégica" de controlar la "Llave del Golfo".

Luego de la desaparición de la URSS, pensaron que lograr sus propósitos solo era cuestión de semanas, esperando han pasado 15 años. Ya ha empezado a predominar la idea de que es necesario un cambio de política. Solo que ahora esperan que puedan hacerlo sin reconocer su derrota, y presentarlo como resultado de un cambio no en la política, sino en las condiciones: la ausencia de Fidel.

En todos estos años, han existido siempre en el seno del Imperio, personas más sensatas, pero no menos imperialistas, que han creído que pueden conseguir los mismo fines pero a través de medios políticos y la negociación, el relajamiento de las tensiones, el levantamiento paulatino del bloqueo y por esa vía conseguir el reblandecimiento de la Revolución, ingresar aquí sus capitales por la puerta abierta y desde dentro trabajar por cambiar el sistema político y restaurar el capitalismo: El Anexionismo del Siglo XXI.

Esas fuerzas, que nunca llegaron a tener preponderancia en Estados Unidos, mostraron alguna incidencia en los gobiernos demócratas de Carter y Clinton, y en menor medida anteriormente en el gobierno Republicano de Ford y hasta en el de Nixon, luego de la derrota en Viet Nam, pero por situaciones coyunturales, el cambio de política solo avanzaba limitadamente, para terminar volviendo al recrudecimiento del bloqueo y las sanciones.

Las rupturas siempre estuvieron relacionadas con las posiciones independientes del gobierno de Cuba tanto en la arena nacional como la internacional. Así, para recordar solo los momentos más importantes, la ayuda cubana al MPLA (Movimiento Popular para la Liberación de Angola) para lograr el control de Luanda en 1975, condujo a la congelación del proceso de normalización de relaciones. En 1980 se paralizó otro intento de acercamiento, cuando la ayuda masiva internacionalista de Cuba a Angola frente a la agresión Sud Africana. Posteriormente Clinton frenó su aproximación luego del derribo, tras muchas advertencias de todo tipo, de las dos avionetas contrarrevolucionarias que querían sistematizar "su dominio sobre el espacio aéreo habanero" para repartir propaganda subversiva, y el día menos pensado, cambiar los papelito por bombas.

Los objetivos abiertamente declarados en la Ley Torricelli, la ley Helms Burton y los dos planes Bush, son establecer en Cuba la economía de mercado y la democracia representativa. Lo siguen diciendo en las últimas declaraciones los propios candidatos demócratas. La traducción: el capitalismo y la democracia burguesa, las precondiciones de la anexión, solo posibles con la derrota de la Revolución.

La nueva política no la van a determinar los muchos miles de norteamericanos amigos de Cuba, los que solidarizan con nuestro pueblo agredido, los que luchan porque nos lleguen medicamentos y computadoras a pesar del bloqueo. El Nuevo anexionismo lo determinan los intereses imperialistas, convencidos de la ineficacia de la táctica de agresión y bloqueo y deseosos de sacar ganancias y obtener beneficios del mercado cubano. Con la desaparición física de Fidel, tales intereses propenderían a pasar de la presión a la negociación, pero sin olvidar los objetivos estratégicos de destruir la Revolución, restaurar el capitalismo y establecer el dominio de la burguesía ahijada del imperialismo, para convertir a Cuba en un aliado fiel y seguro, anexado real o virtualmente.

Las leyes Torricelli, Helms Burton y los planes Bush para "la transición" parten de varios presupuestos reales existentes en la economía y la sociedad cubanas, los cuales constituyen problemas objetivos que golpean a los ciudadanos, muchos de los cuales han sido el resultado de las políticas excesivamente centristas y estatales del tipo de socialismo que se ha estado aplicado hasta ahora.

"La transición democrática" no es más que la alternativa capitalista restauradora que ellos proponen para la salida de la crisis cubana que, saben ellos y una mayoría de cubanos también, no podrá solventar la concepción actual de socialismo de Estado, demostradamente inviable económicamente. El aumento de la producción y la productividad que están en el eje de la solución de los problemas, está relacionado con la vinculación de los salarios a los resultados del trabajo. El socialismo de Estado aunque se proponga teóricamente esta vinculación, no puede lograrla por la contradicción flagrante entre sus fines igualitarios y sus medios capitalistas (el trabajo asalariado y la producción mercantil). (1)

Para decirlo con todas sus letras: El levantamiento del bloqueo y la virtual avalancha de turistas, inversiones y pacotilla que nos vendría encima, luego de la desaparición física de Fidel sin haber rebasado el socialismo de Estado ni habernos adentrado en el nuevo socialismo participativo, democrático y autogestionario, supondrán condiciones propicias para la restauración capitalista. Si hasta ahora no lo han hecho, ha sido por el odio que le tiene a Fidel y la creencia de los sectores extremistas de que el levantamiento del bloque sería concederle un triunfo personal a Fidel sobre Estados Unidos.

Plataformas fundamentales de la nueva política anexionista

La nueva política que hace rato se viene preparando, ala espera de la ausencia física de Fidel para empezar a concretarse y que ya trasluce Obama, por su esencia, se basará en algunos aspectos del carril 2 de la Ley Helms Burton -donde están los pasos para el levantamiento paulatino del bloqueo- y bien pudiera llamarse el "abordaje amistosos o el abrazo de la muerte", está basada en sus experiencias contra el socialismo en Europa y Asia, donde sus acciones favorables a la cooperación y las inversiones ayudaron a revertir a aquellos procesos y a hacerlos avanzar hacia el capitalismo, pero adaptándolas a las condiciones especificas de Cuba. Ocurre que ellos ya las aplicaron, pero acá se las hemos estado estudiando.

Así querrán presentarnos a Estados Unidos como "país amistoso dispuesto a ayudar a enfrentar las dificultades económicas y sociales y respetuoso de la soberanía nacional", confiando en que la penetración económica, social y cultural creará en poco tiempo las bases para la instalación de una economía de mercado (léase restauración del capitalismo) y un sistema democrático (léase democrático-burgués) y la real o virtual anexión por resultado más deseado.

Descansan, para ello, en contraponer las diferencias entre los niveles de desarrollo económico y de vida entre Miami y Cuba y observan como ventajas, que no van a tener en Cuba los obstáculos derivados de la magnitud de la URSS y China, la lejanía, el idioma y la idiosincrasia. Calculan que todo les será más fácil, por aquello de "león contra mono y mono amarrado". Pero el león puede "ser de papel", el mono no ser tan mono y tampoco estar amarrado.

La República Democrática Alemana era la vitrina del Socialismo de Estado en Europa, donde el nivel de vida era el más elevado de todo aquel campo socialista, pero toda la cristalería se vino abajo evidenciando que el problema no estaba solo en mejorar la vida material, sino también en gozar de las "libertades democráticas que ofrecía Occidente" factor básico que explotó la subversión y el diversionismo, dado el carácter cerrado y antidemocrático de aquel sistema dictatorial que se ejercía sobre la propia clase trabajadora, basado en que la propiedad era esencialmente del Estado.

El "perro además de comer necesita ladrar" valoran los estrategas del imperio y por ello, creen que la propaganda directa de su sistema político, elecciones, libertad de prensa, reunión, etc., que harán los turistas norteamericanos, los cubano-americanos y los muchos ciudadanos estadounidenses que esperan precipitar como avalancha en todos los tipos de intercambios, "estimularán las ansias democráticas del pueblo cubano".

Es por eso es que tanto temen a que los revolucionarios cubanos discutamos abiertamente nuestros problemas y procuremos buscar soluciones a lo interno de la Revolución y el socialismo, pues la participación popular en las discusiones y decisiones invalida parte de la estrategia basada en la ausencia de democracia. Eso explica el silencio mediático de la burguesía internacional sobre las propuestas y debates revolucionarios internos, desgraciadamente secundado por sectores inmovilistas de nuestra burocracia.

De acuerdo con la experiencia en China y Europa ex socialista, y las propias declaraciones de algunos de sus voceros, los estrategas estudiosos de la situación cubana en Estados Unidos basan las posibilidades de éxito de su nueva táctica en la apertura al capital norteamericano que esperan facilitará un nuevo gobierno "prágmático pro vía china" que buscaría en sus inversiones la salida a los problemas derivados del periodo especial. La entrada del capital, turistas y todo el barraje propagandístico que les seguiría, le permitiría a sus aliados internos capitalizar las ganancias políticas que se deriven de una mejora económica consecuencia del intercambio que esperan con Estados Unidos.

Estiman que "la falta de libertades en Cuba" se hará sentir más con toda esa presencia que esperan que nosotros aceptemos, pues no tendría sentido luchar 40 años contra el bloqueo, para que una vez levantado exista alguna resistencia a los ofrecimientos de todo tipo de Imperialismo. A corto plazo, creen, "el crecimiento de la independencia económica ciudadana del Estado y la influencia libertaria norteamericana" llevará a los cubanos a incrementar su "oposición política a un régimen que sigue cerrado a la participación democrática".

Ellos querrán hacernos ver que los problemas reales que confronta nuestra economía y nuestro sistema participativo y democrático, podrán ser resueltos con más capitalismo y democracia burguesa, con inversiones, créditos, turismo y remesas provenientes del "Norte revuelto y brutal"; pero muchos aquí estamos convencidos de que la solución a nuestras dificultades no está allí, si no en más socialismo, y en más democracia y control proletarios, nada que ver son sus ofrecimientos económicos y políticos.

Los que en el patio, confíen en resolver los problemas del socialismo en Cuba con los beneficios que se deriven del levantamiento del bloqueo y la penetración del capital norteamericano y de origen cubano-americano (como las inversiones chinas de ultramar) para potenciar la economía estatal, estarán haciendo el juego a los planes del nuevo anexionismo norteamericano. Equivocados están, los que crean que el imperialismo haría algo que pudiera salvar el socialismo en Cuba. Lo que hagan, será para acabar con nosotros.

Conocemos la experiencia rusa sobre la alianza de clases poseedoras que rápidamente fraguaron algunos grupos burocráticos del Estado neocapitalista con el capital extranjero. Creen que podrán repetir tal ejercicio en Cuba, ya sin Fidel.

Los estrategas norteamericanos, que exitosamente contribuyeron a restaurar y extender el capitalismo en la URSS y China, saben que mientras la propiedad no sea plenamente socializada, a través de las formas propias de la autogestión social socialista, siga concentrada en manos del Estado y continúe predominando el trabajo asalariado como forma de organización de la producción, existen posibilidades de revertir la Revolución y restaurar plenamente el capitalismo. Lo sabían teóricamente y lo comprobaron después en la práctica.

La línea que desarrollaron en la URSS, en los otros países socialistas y en China, fue contribuir al fomento de la privatización de las empresas estatales, por medio de la inversión directa extranjera y compartida (mixta), de manera que las empresas con más financiamiento y métodos capitalistas, fueran ofreciendo mejores condiciones a la fuerza de trabajo y por esa vía fomentaron los valores de la moral burguesa, en contraposición al viejo sistema que pagaba bajos salarios.

Para lograrlo, se valieron de la existencia en aquellos países ex socialistas de un aparato burocrático lleno de confundidos y corruptos, quienes vieron en las inversiones extranjeras y la privatización las fuentes de solución al desarrollismo que sus incongruentes sistemas neocapitalistas estatales no encontraban y a sus personales posibilidades de enriquecimiento.

Teniendo en cuenta todo lo que desarrollaron en el siglo pasado en Europa y Asia con la "convergencia" y el "tendido de puentes" y el estudio de los presupuestos y acápites de las leyes Torricelli, Helm-Burton y Bush, la nueva estrategia imperialista anexionista podría orientarse hacia 4 grandes líneas principales, que tratarían de imponer en la medidas de sus posibilidades: 1) Inversiones, 2) Préstamos, 3) Liberación de las trabas al ingreso de divisas a Cuba y 4) Intercambios estatales, sociales, culturales y de todo tipo.

1) Inversiones.

La Economía cubana está formada por 4 sectores básicamente: 1) el sector estatal que controla la mayor parte de la industria, los servicios y las empresas agropecuarias presupuestadas, 2) el sector de economía mixta (capitalista-estatal) en parte de la industria y los servicios, 3) el sector propiamente socialista de la economía compuesto por las cooperativas y las UBPC que funcionan bajo cierta forma de control estatal y 4) el sector mercantil simple que componen campesinos, comerciantes, transportistas y una multitud de trabajadores por cuenta propia y que algunos confundido consideran capitalista.

De acuerdo con los patrones aplicados ya en Europa y Asia, la estrategia imperialista deberá estar encaminada a desarrollar el sector 2 (empresas mixtas), a costa de los sectores 1 (empresas estatales) y el sector 3 ( propiamente socialista), a fin de garantizar la imbricación del capital norteamericano con el del Estado en las industrias y servicios importantes, en la cuantía en que se le permitan las autoridades cubanas, cuya ley actual de inversiones permite amplias ganancias al capital extranjero.

El objetivo de esta línea de actuación, además de explotar a nuestros trabajadores y explotar nuestros recursos naturales será fortalecer los lazos de la economía estatal con el capital extranjero, mostrar las ventajas de trabajar para las empresas mixtas (ya los cubanos lo saben), imponernos una economía auxiliar de servicios, cada vez más dependiente y consolidar las relaciones de producción basadas en el trabajo asalariado en que descansan tanto la producción estatal como la capitalista.

Con esa política lograron en China que solo el 20 % de la economía quedara en manos del Estado. Ese 20 % que controla la energía, las comunicaciones, la minería y otras ramas estratégicas, es la que garantiza que funcione el restante 80 % en manos del capital extranjero y emigrado.

Un estudio publicado por The Economist, una revista inglesa pero representante del pensamiento imperialista, en marzo del 2006 señala que Cuba es el país con peor 'clima empresarial' de Latinoamérica, pero asegura que "en el futuro, sin Castro, Cuba será el país de mejor clima empresarial". Es claro que el capitalismo internacional espera que luego de Fidel, Cuba se abra a la inversión extranjera., como ya hicieron algunos.

2) Créditos

Otra línea será la concesión de créditos para la compra rápida y fácil de alimentos, vestido, calzado, transporte y demás renglones deficitarios de la economía cubana, a fin de aparecer ante el pueblo, como los responsables de la solución de sus problemas más perentorios. Igualmente es de esperar una avalancha de oferta de productos norteamericanos gratis o baratos para esos fines, con banderitas norteamericanas.

Los créditos blandos al comercio, que ahora niegan, facilitarían la compra de mercancías a bajos precios que podrían -como hoy ocurre con los productos agropecuarios que se importan de Estados Unidos- competir en casi todos los renglones con la insatisfactoria calidad y productividad de la agricultura y la industria cubanas actuales (un TLC sui géneris). Con estas acciones buscarían endeudar el país, apabullar a la industria y la agricultura nacionales y hacernos dependientes de las mercaderías gringas.

Con su política crediticia y de inversiones conjuntas, coparon el mercado de capitales chino y endeudaron las empresas autogestionarias yugoslavas independientes que no fueron capaces de organizarse en función de toda la sociedad, llenaron los mercados de esos países de productos patentados en EUA con banderitas norteamericanas y soliviantaron todo el sistema yugoslavo que nunca se integró en un proceso de autogestión social socialista. La nueva pacotilla barata, y sus mac donals crearon muchas ilusiones en Rusia y en todo el ex campo socialista.

Informaciones extraoficiales indican que existen ya almacenados en Miami, grandes cantidades de camisetas, pitusas y distintos tipos de souvenir con alusiones agraviantes a la figura del Comandante en Jefe, para vender al momento de su esperada muerte y enviar gratuitamente a Cuba.

Nada importante harán desde el punto de vista económico para el desarrollo independiente del sector socialista de las cooperativas, las UBPC o el trabajo por cuenta propia, a los que sin embargo alabarán hipócrita y diversionistamente como otras tantas formas de iniciativa privada y privatización, sabiendo que no lo son, las cuales siempre ha tratado de asimilar el gran capital.

3) Liberación de las trabas al ingreso de divisas a Cuba

Entre las orientaciones que contemplaría una tal política de abordaje masivo, estarían eliminar todas las restricciones al turismo norteamericano, a los viajes de la comunidad cubano americana, a los gastos de dólares en que incurran los intercambios culturales y deportivos, al envío de las remesas, a la entrada de productos cubanos al mercado norteamericano que no afecten la competencia, a las cuentas bancarias cubanas congeladas, y otras por el estilo.

El objetivo: ingreso masivo de dólares norteamericanos al país por todas las vías posibles. Esto implicaría una mejoría clara en las condiciones de vida de muchos cubanos que por distintas razones, entrarían en contacto con más divisa, desde los funcionarios cubanos que viajarían para los intercambios, los que tienen acceso a las remesas, los visitados por los familiares, los que podrían viajar a Estados Unidos más fácilmente, los trabajadores del turismo, los trabajadores de las tiendas por divisas, los arrendadores de vivienda y muchos otros.

Una mayor solvencia del país y la población, podría resultar momentáneamente de esta avalancha monetaria.

No será entonces muy difícil demostrar las "ventajas" de unas buenas relaciones "normales" con Estados Unidos. También estaría muy claro que los partidarios del capitalismo en el interior de la sociedad cubana, serían los que capitalizarían políticamente este "resultados", pero nada de esto se hará para beneficio y desarrollo de las relaciones socialistas de producción, sino para consolidar transitoriamente los negocios neo-capitalistas que ya existen desde el Estado, contentura que podría durar si acaso unos meses.

4) Intercambios estatales, sociales, culturales y de todo tipo.

Igualmente la colaboración a ofrecer, incluiría la más amplia y estrecha coordinación en temas de emigración, lucha contra el narcotráfico, el terrorismo internacional, intercambios en temas militares y de seguridad; los asuntos meteorológicos; las investigaciones biotecnológicas; y muchos otros etc.

El esfuerzo estaría encaminado a instalar cuantos consulados, oficinas comerciales, firmas, negocios y toda forma de presencia norteamericana en Cuba, para mostrar la "cara buena" del sistema capitalista, el "american way of life" y las ventajas "del libre comercio, la libre empresa y los negocios" y sobre todo, la conveniencia "material" de unas buenas relaciones de todo tipo con Estados Unidos.

La entrada de divisas por todas estas vías, posibilitaría al Estado ofrecer mejoras en las condiciones de vida del pueblo, que serían presentadas y percibidas como resultado de esa colaboración con el capitalismo norteamericano y no como consecuencia del esfuerzo de los trabajadores.

Eventuales consecuencias y objetivos

Ellos esperan que esos eventuales resultados del proceso de privatización (entrega al capital extranjero), inversiones y comercio, realizado con capital proveniente de EU, llevarían a la propia estructura burocrática y a la población a recrear las formas capitalistas de producción y su mentalidad consumista y a desdeñar paulatinamente los viejos esquemas del socialismo de Estado improductivo, que generaba también burocracia y corrupción y, por esa vía, ganarse adeptos para promover la necesidad de cambios en el sistema económico hacia más privatización y en el político a "elecciones democráticas", funcionamiento de varios partidos, "sindicatos libre", "prensa libre", y otros en el sentido democrático-burgués.

La ofensiva no será con tanques, aviones ni helicópteros. No habrá bombardeos masivos sorpresivos o dirigidos. No se utilizarán bayonetas, armas de fuego, cohetes inteligentes, ni nucleares. No habrá desembarco de tropas. Los cañonazos van a ser de millones de dólares. No será una guerra en el plano militar, será una guerra de capacidades en lo ideológico, político, económico, social y cultural.

El enfrentamiento a esta nueva política igualmente anexionista pasa por el nuevo Socialismo o Socialismo del Siglo XXI

Pero que todo ese nuevo proyecto imperial camine en territorio de los mambises cubanos del Siglo XXI, se trunque, o no produzca los resultados que los "sabios" de Harvard, Yale y la Jonh Hopkins esperan, no depende solo de sus deseos. Es probable que al inicio de esta nueva política -de aplicarse- no estén dispuestos a levantar todas sus restricciones de forma incondicional, y quieran ir obteniendo "ganancias a cambio", liberación de presos, reconocimiento de los grupos disidentes internos y su prensa, cambios en nuestro sistema político, y cosas por el estilo. Ya el representante europeo del Imperialismo yanqui, el ex Presidente español Aznar dibujó el plan, según Rebelión, del 17 de diciembre pasado: Lograr reformas tales como la "creación de partidos políticos, un nuevo modelo sindical y la creación de medios de comunicación privados".

Esta claro que un toma y daca no funcionará, pues Cuba no aceptará algo que afecte su soberanía. Parece que ese fue el mensaje que recibió la última delegación de congresistas que visitó Cuba. Si plantean las negociaciones en esos términos, solo será una prueba para medir la disposición cubana, luego de la cual, no tendrán más opción que caminar incondicionalmente hacia el levantamiento de las sanciones del bloqueo, confiando su estrategia a lo que puedan lograr ya una vez dentro. Debemos estar preparados para esto, toda vez que se hace insostenible la vieja política de condicionar el levantamiento del bloqueo a concesiones en la soberanía.

No es ocioso recordar que Estados Unidos fue quien rompió sus relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba, quien impuso un bloqueo económico criminal que nos ha costado más de 86 mil millones de dólares, quien impide el turismo, el comercio bilateral y obstaculiza la reunificación, la comunicación y la ayuda familiar; quien congela e incauta nuestras cuentas bancarias, quien fomentó todo tipo de agresiones contra nuestro país, nuestro pueblo, nuestros dirigentes, nuestras instalaciones, quien causó con su política muchos muertos, heridos, sufrimiento y perdidas materiales que nunca podrán ser compensadas, quien estimula con su asesina ley de ajuste la emigración ilegal y las muertes en el mar y quien ocupa un pedazo de nuestro territorio en contra de nuestra voluntad soberana. Nada parecido hizo jamás esta Revolución contra Estados Unidos.

Las ofertas de más capitalismo que vendrán, no son las que van a resolver los problemas del socialismo. Ya tuvimos las experiencias de las medidas proto-capitalistas que se tomaron en el periodo especial, las que provocaron una descompensación social peligrosa; perjudicaron la existente y naciente área socialista de la economía presente solo en la agricultura (cooperativas y UBPC); afectaron el avance del Perfeccionamiento Empresarial, que sin llegar al paradigma cogestionario estaba encaminado a una mayor participación de los trabajadores en el proceso de producción y en el acceso a las ganancias; fomentaron la organización capitalista de la producción en el área estatal; perjudicaron viejas ganancias sindicales e introdujeron y aumentaron vicios y desviaciones que persisten, propios del capitalismo.

Más inversiones directas extranjeras, más firmas capitalistas, más dólares fáciles corriendo por las calles, más compra de productos agropecuarios en el exterior, más hoteles y espectáculos comerciales para extranjeros, solo traerían más de lo mismo. El Alba que viene del Sur, debe ser nuestro Norte y nuestra principal fuente de crédito, inversiones y comercio exterior.

Si Estados Unidos sacó muy buenas experiencias de su accionar diversionista económico-político e ideológico en Rusia y China, nosotros también las hemos estudiado y hemos aprendido a dónde conducen los cantos de sirena imperialistas y sus empresas capitalitas asentadas en suelo que pretende ser socialista. Muchos en Cuba estamos concientes de eso. Nuestro pueblo no es partidario de la presencia de más empresas o firmas extranjeras que sigan explotando nuestros recursos y posibilidades y lo que quiere y necesita es más autocontrol de los cubanos sobre sus condiciones de producción y existencia, como está ocurriendo en la práctica, más socialismo, que es decir más cooperativismo, y más autogestión empresarial y social.

Muy probablemente, el ALBA permitirá al Estado cubano prescindir del grueso de las ofertas de inversiones norteamericanas, lo que llevaría a Washington a confiar su influencia diversionista al turismo masivo de norteamericanos y comunitarios, la liberación de las remesas y al intercambio comercial y de todo tipo que ofrecerían.

Nuestras graves insuficiencias económicas internas, los problemas de participación activa y democrática de los trabajadores y de la población, las trabas al desarrollo de las relaciones socialistas de producción que posibiliten esa verdadera democracia participativa que enunciamos, no se van a resolver con más presencia de capitales extranjeros, turistas, divisas y pacotilla norteamericanos, más bien todo lo contrario, sino con un avance a las formas socialistas, cooperativas, autogestionarias y cogestionadas (obrero-estatal) que garanticen un socialismo verdaderamente participativo, inclusivo y autogestionario empresarial y socialmente. Esto compete resolverlos a nuestro pueblo y a nuestras instituciones políticas y de gobierno.

Nuestros enemigos esperan que pasemos del viejo estatismo a la restauración capitalista. Nuestro pueblo, la izquierda internacional y la izquierda latinoamericana en particular, confía en que nuestra Revolución sabrá encontrar el camino para avanzar del socialismo estatizado, a otro nuevo, que necesariamente triunfará en el Siglo XXI, de ahí el nombre.

Es verdad que todavía se discute y se tendrá que seguir discutiendo sobre el nuevo Socialismo llamado del Siglo XXI, pero hay cosas que están muy claras: El del XX no resuelve los problemas actuales, los complica. Si aquel fue dogmático, centrista, antidemocrático, excluyente y se basaba en el trabajo asalariado, el Nuevo debe ser dialéctico, participativo, democrático, inclusivo y basarse en la autogestión obrera empresarial y social, precisamente las características principales violadas por el viejo socialismo y que quedaron muy claras en las obras de Marx, Engels, Lenin y de muchos otros revolucionarios.

Cuba ya sabe por donde pueden venir ahora nuestros enemigos. No podemos enfrentar un cambio de política de tal magnitud, con los mismos viejos métodos con los que confrontábamos el bloqueo y la agresión. En parte, una de las causas de la caída del socialismo europeo, fue su incapacidad de prepararse internamente para el giro que dio Occidente de la guerra fría a la convergencia.

Con la nueva política nos querrán comprar. Pero nuestra soberanía, nuestras fábricas e industrias, nuestra tierra y nuestros recursos naturales no están en venta. Tampoco necesitamos de sus dádivas, tan solo de relaciones basadas en "la igualdad, reciprocidad, no ingerencia y respeto mutuo". Estados Unidos debe entender que no hay condicionamientos posibles a Cuba y deben olvidarse de la restauración capitalista aquí, no solo porque rechazamos el sistema capitalista, sino porque, para Cuba capitalismo y anexionismo son una y la misma cosa y de la anexión no hay nada que hablar.

Si alguien tiene todavía alguna duda sobre todo esto, basta con esta cita de las últimas reflexiones del Comandante en Jefe, este 28 de agosto: "Hoy se habla de que un ticket al parecer invencible podría crearse con el binomio Hillary presidente y Obama vice. Ambos se sienten en el deber sagrado de exigir "un gobierno democrático en Cuba". Nuestra democracia puede y deberá cambiar, sí, pero solamente para ser más socialista.

Para vencer en la batalla entre el Imperialismo y la Revolución Cubana, tenemos que demostrar que el nuevo sistema económico social, basado en relaciones socialistas de producción, que no explotan trabajo ajeno, ni parte del consumismo aberrante, despilfarrador, negligente y suicida del mercantilismo capitalista, es capaz de satisfacer mejor las necesidades materiales racionales y espirituales de todos los seres humanos y no sólo de una parte de ellos.

Ante la situación actual que atraviesa el pueblo de Cuba y dadas las posibilidades reales de un levantamiento incondicional -más/menos paulatino- del bloqueo norteamericano una vez desaparecido el líder y con más posibilidades luego de las elecciones del 2008, que ofertará mejoras económicas a cambio de la influencia yanqui destinada a la Anexión, nuestra única opción es resolver los problemas de nuestro sistema económico y político, para consolidar su apoyo en el pueblo trabajador, con más socialismo, que no puede ser otro que el nuevo, el que necesariamente debe y tiene que triunfar en este Siglo. Nos queda poco tiempo.

Desde que Fidel reconoció en noviembre del 2005 la posibilidad de que la Revolución pudiera ser reversible, está planteada la gran batalla que algunos pueden no entender y no asumir: Estados Unidos y sus aliados internos por el Anexionismo en el Siglo XXI, Cuba por el nuevo Socialismo del Siglo XXI.

Celia Hart escribió una frase para estos tiempos: Cuba es socialista o no es.
1-Esta contradicción flagrante queda bien explicada en el ensayo ¿Qué es socialismo?, donde se explica la inviabilidad económica de esta concepción.

http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=24223

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kaosenlared.net-España/30/08/2007

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